La evidencia experimental de la existencia de los gluones

Brian Dorney, “In a World Without Color, Why do I believe in Gluons?,” Quantum Diaries, July 9th, 2011, nos recuerda la evidencia experimental que hay sobre la existencia de los gluones, las partículas elementales responsables de la interacción fuerte entre quarks. Los leptones (electrones y neutrinos) no tienen carga de color y no interaccionan fuertemente. Una ley de la Naturaleza prohíbe que las partículas con carga de color sean observadas de forma directa. Por ello, tanto los gluones como los quarks, las únicas partículas elementales con carga de color, se “hadronizan” formando chorros de partículas sin color (mesones y bariones que son partículas compuestas de quarks y gluones). Estos chorros permiten una observación indirecta de las partículas “coloreadas” y gracias a ellos los físicos experimentales dicen que observan quarks y gluones por doquier en los grandes aceleradores de partículas (como el LHC en el CERN y del Tevatrón en el Fermilab).

Esta tabla presenta todas las partículas elementales descubiertas hasta el momento (faltan las antipartículas de quarks y leptones). Los seis quarks están coloreados (la carga de color es algo parecido a la carga eléctrica pero tiene tres valores posibles en lugar de dos); como hay tres cargas de color posibles, hay en realidad 18 quarks diferentes. Igual que la carga eléctrica puede ser positiva o negativa, hay dos tipos de cargas de color llamadas color (rojo, verde, y azul) y anticolor (antirrojo, antiverde, y antiazul). Los gluones (“g” en la tabla) tienen un color y un anticolor de forma simultánea. Los quarks cambian de color cuando absorben y emiten gluones. La regla a recordar es fácil, el color se conserva; por ejemplo, un quark verde absorbe un gluón rojo-antiverde y se transforma en un quark rojo.

En la naturaleza, de forma libre, solo existen partículas neutras respecto a la carga de color (se dice que los quarks y gluones están confinados); estas partículas neutras se llaman hadrones. Hay dos tipos de hadrones, los mesones, partículas formadas por un quark y un aniquark (el quark tiene un color y el antiquark el anticolor correspondiente) y los bariones, partículas formadas por tres quarks cada uno con un color diferente (los tres colores se suman y dan como resultado un valor neutro de la carga de color). Cuando en el LHC del CERN una colisión protón-protón produce un par de quarks top de alta energía que se emiten en direcciones opuestas, estos se desintegran de forma casi instantánea en cascada de partículas de menor energía que se van desintegrando de forma sucesiva formando un chorro de partículas que se mueven en la dirección de movimiento del quark original; estas partículas son hadrones (mesones y bariones) y por eso se dice que el quark se ha “hadronizado.” La suma total de la energía y momento de estos chorros permite determinar la energía y momento del quark original que los produjo. Para un físico ver un chorro de partículas es casi lo mismo que ver un quark ya que sus propiedades se deducen de las del chorro.

El gluón, igual que el fotón, es un bosón vectorial, es decir, una partícula con espín 1; los quarks y los leptones son fermiones y tienen un espín semientero 1/2. Como hay tres valores para la carga de color, hay ocho gluones diferentes. ¿Por qué ocho y no nueve? Se podría pensar que los gluones deberían ser nueve: rojo-antiverde, rojo-antiazul, verde-antirrojo, verde-antiazul, azul-antirrojo, azul-antiverde, rojo-antirrojo, verde-antiverde y azul-antiazul. Sin embargo, hemos dicho que los gluones están cargados y las combinaciones tipo color-anticolor del mismo color (en cursiva) no están permitidas, pues darían un gluón neutro. Estas tres combinaciones en cursiva solo se pueden dar en combinaciones lineales a pares (superposiciones cuánticas); de las tres posibles combinaciones lineales solo se pueden dar dos de ellas, por que la tercera es combinación lineal de las otras dos. Por ejemplo, solo se pueden dar las combinaciones (rojo-antirrojo) - (verde-antiverde) y (rojo-antirrojo) - (azul-antiazul). Por cierto, vale cualquier combinación lineal posible y la habitual en la mayoría de los libros es (rojo-antirrojo) - (verde-antiverde) y (rojo-antirrojo) + ((verde-antiverde) - 2 (azul-antiazul), pero la razón es un mero convenio (que corresponde a usar las así llamadas matrices de Gell-Mann).

La evidencia experimental de los gluones es anterior al LHC del CERN y se obtuvo en el LEP (Large Electron-Positron Collider) del CERN. En este acelerador colisionaban electrones y sus antipartículas los positrones, que no tienen carga de color. La aniquilación de un par electrón-positrón produce un fotón que a su vez puede desintegrarse en un par quark-antiquark, como muestra el diagrama de Feynman de arriba, izquierda. Estos dos quarks libres se observan como chorros tras su hadronización (desintegración en partículas compuestas de menor energía que son neutras para la carga de color). La ley de conservación del momento angular dice que si los dos leptones colisionan de frente, con un ángulo de 180 grados, los dos quarks también deben dirigirse en direcciones opuestas y los dos chorros que resultan también tienen un ángulo de 180 grados; esta señal es muy fácil de detectar. Así se hizo en LEP y si así se hace ahora en los dos grandes experimentos del LHC, tanto CMS como ATLAS; abajo tenéis un evento con dos chorros en direcciones opuestas observado en el experimento CMS.

La explicación de esta figura es sencilla. Las dos líneas negras son la estimación de las direcciones originales de los quarks que produjeron los dos chorros y están separadas un ángulo de 180 grados. En el centro de la figura se encuentra el punto de colisión, donde colisionaron un protón contra otro protón en direcciones opuestas. El círculo interior (líneas en azul y punteadas) corresponde a los detectores de silicio que trazan pixel a pixel las trayectorias tridimensionales de las partículas cargadas que forman cada chorro; la línea punteada es una estimación del ángulo (en realidad en 3D es un cono) de cada chorro. La trayectoria de estas partículas cargadas está curvada por los campos magnéticos en los que se encuentran los detectores; la curvatura permite determinar el momento (energía) de la partícula, así como el signo de su carga (en la figura las partículas con carga positiva se curva en la dirección del reloj y las que tienen carga negativa en dirección antihoraria). Fuera del círculo central aparecen histogramas en rojo y en azul que corresponden, respectivamente, a los calorímetros electromagnéticos (ECal), que detectan electrones y positrones, y a los calorímetros hadrónicos (HCal), que detectan hadrones (mesones y bariones). Cada histograma representa la cantidad de energía depositada en los calorímetros y permiten reconstruir con precisión la energía de las partículas del chorro. Los rectángulos rosados distribuidos de forma circular en el exterior son los calorímetros que detectan muones (ya que estas partículas a alta energía recorren grandes distancias debido a la dilatación del tiempo de la teoría de la relatividad que incrementa su vida media). Esta figura muestra un evento en el que no se han producido muones.

Retornando a los diagramas de Feynman de más arriba (el de la derecha presenta el proceso e+e- → qqg). Puede ocurrir que uno de los dos quarks en los que se desintegra el fotón emita un gluón. Como esta partícula también está coloreada, se producirá un chorro hadrónico y el evento en lugar de tener dos chorros, presentará tres chorros, pero no cualesquiera. La ley de conservación del momento obliga a que estos tres chorros se encuentren en el mismo plano, lo que hace que estos eventos presenten una señal muy distintiva. Si el gluón tiene suficiente energía, los tres chorros estarán bien separados y permitirán estudiar las propiedades del gluón con precisión. Gracias a este tipo de eventos se confirmó de forma definitiva la existencia del gluón a finales de los 1970 y principios de los 1980 en el experimento PETRA (Positron Electron Tandem Ring Accelerator) en DESY (Deutsches Elektronen Synchrotron), Alemania [1]. Las propiedades del chorro asociado al gluón coincidían con las predichas por la teoría de los quarks y gluones, llamada cromodinámica cuántica (QCD). Una propiedad importante del gluón es su espín, que es la unidad, a diferencia del espín de un quark que es semientero; si se suponía que el tercer chorro en estos eventos era un chorro debido a un quark se obtenía un desacuerdo con los experimentos porque el espín total de las partículas del chorro no daba el valor correcto [2]. El colisionador LEP confirmó el descubrimiento de los gluones y la validez de la QCD fuera de toda duda. Arriba os he presentado un evento con tres chorros (tri-jet) observado en CMS del LHC, que muestra dos chorros debidos a los quarks (ambos hacia abajo) y un chorro asociado al gluón (hacia arriba).

Los físicos (y los buenos aficionados) interesados en la historia de la física, disfrutarán con el artículo [3] de Paul Söding (DESY) sobre el descubrimiento del gluón, que incluye figuras de los eventos originales y detalla las técnicas utilizadas para verificar que el gluón realmente había sido descubierto.

[1] D.P. Barber, et. al., “Discovery of Three-Jet Events and a Test of Quantum Chromodynamics at PETRA,” Phys. Rev. Lett. 43: 830-833, 1979.

[2] P. Duinker, “Review of e+e- physics at PETRA,” Rev. Mod. Phys. 54: 325-387, 1982 (copia gratis en DESY).

[3] P. Söding, “On the discovery of the gluon,” Eur. Phys. J. H. 35: 3-28, 2010 (gratis en la revista).

6 Comentarios

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LuisLuis

Claro, claro. Gracias por compartir tus conocimientos sobre muones con nosotros. He remitido este comentario al buzón de sugerencias del CERN, cuando lo lean nada volverá a ser lo mismo en la física de partículas. Los instrumentos de medida indican que el cociente entre la distancia recorrida por el muón y el tiempo transcurrido es menor que c, pero ¡no!. Gracias por avisar.

LuisLuis

Vale, y para dar una explicación alternativa (que no necesaria a la luz de la que tenemos), al decaimiento de los muones, desechas la relatividad con todas sus predicciones verificadas (lo de si son absurdas o no lo dejo a tu opinión, ese tipo de valoraciones no pintan nada), para sustituirla por otra que simplemente explica 4 cosas. Disculpame, pero lo mismo trataste de hacer en una entrada sobre materia oscura. No pasa nada por intentar dar otra versión de los hechos, pero el llegar llamando “absurdas” a teorías cientos de veces más verificadas que la que tu propones es algo que simplemente no merecería ni contestación por la falta de sentido que tiene.

Por otra parte, no veo la relación de ese efecto Zenón cuántico con que el muón llege más abajo de lo que debería.

LuisLuis

Te aseguro que como científico la filosofía de la ciencia me apasiona, y desde luego no he caído en ningún error porque no he dicho que la teoría de la relatividad sea cierta. No se puede dar como cierta una teoría, pero sí se puede comparar el grado de confianza de una teoría con el de otra, y este grado de confianza viene dado por la cantidad de predicciones falseables que realiza, y que no han sido falseadas. Hasta ahora, todas las predicciones de la relatividad han sido verificadas, eso es lo que he dicho (lo que hace más intrigante las incompatibilidades con ciertos aspectos de la mecánica cuántica, la cuyas predicciones también ha sido siempre verificadas en su faceta más desarrollada, la electrodinámica cuántica). Suponiendo que la teoría que expones realmente resista un estudio a fondo y esté de acuerdo con la realidad, lo cual no es trivial, ¿qué teoría es más falsable, cual ofrece más predicciones para ser puesta a prueba, y no solo las ofrece sino que las supera? La relatividad. ¿Quiere eso decir que hay que desterrar para siempre lo que tú dices? no, pero otorgarle más credibilidad solo porque en tu opinión los efectos relativistas son absurdos, es simplemente hacer pseudociencia. Esto es ciencia, y la teoría más fiable es la relatividad, y tratar de defender la otra no es malo, siempre y cuando no se la anteponga a la relatividad sin la existencia de evidencias suficientes. Así de simple.

En cuanto al efecto Zenón: el muón “lleva un reloj interno”. Cada vez que interacciona, éste no se pone a cero. ¿Se detiene durante cada interacción? Posiblemente una cantidad “infinitesimal” que no explique su tiempo de vida media. Pero aunque sí lo explicase, si un reloj se retrasa en un avión, ¿porque no iba a hacerlo una partícula subatómica moviendose a la velocidad que lo hace?¿porque a ti (y más gente, he tenido bastantes discusiones con gente que “reniega de la corriente oficial de la ciencia”) no te gusta? A mi tampoco me gustan muchas cosas, pero esto no es cuestione de gustos, es cuestión de lo que he dicho en el párrafo anterior. No tenemos forma de saber si algo es absolutamente verdadero, así que hay que elegir, y si tenemos una teoría con un siglo de éxitos y una teoría con una única predicción y además dudosa mientras no haya un estudio riguroso, permíteme me quede con la primera opción. Así avanza la ciencia.

AnalisAnalis

QFT=relatividad especial+cuantica.
El problema existe solo con la cuantización de la gravedad, que es solucionado (por ahora solamente) por la teoría de supercuerdas (yo hasta hace poco era antipartidario de dicha teoría… me di cuenta que esta bastante bien y por prejuicio no me gustaba).
La QCD ya esta demostrado que funciona bien dentro de los límites experimentales de hoy en día.

Liumeg

Quería dar las gracias al autor. He estado buscando información sobre el tema para realizar un trabajo para la carrera y esta entrada me ha sido de gran ayuda.

¡Muchas gracias!

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