Reseña: “Cómo crear una mente” de Ray Kurzweil

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“La teoría de la mente basada en el reconocimiento de patrones (PRTM) [describe] el algoritmo básico del neocórtex (la región del cerebro responsable de la percepción, la memoria y el pensamiento crítico). [Las] técnicas matemáticas que se han desarrollado en el campo de la inteligencia artificial (tales como las que se usan en Watson [de IBM] y el asistente del iPhone llamado Siri) son matemáticamente muy similares a los métodos que la biología desarrolló bajo la forma del neocórtex”.

El visionario tecnológico, inventor, emprendedor y futurólogo Ray Kurzweil (Google) es famoso por sus ideas sobre el singularismo: el progreso tecnocientífico alcanzará una singularidad tecnológica que transformará al humano (Homo sapiens) en poshumano (Homo excelsior), un ser dotado de una superinteligencia. Su libro “Cómo crear una mente. El secreto del pensamiento humano”, Lola Books (2013) [321 pp.], traducción de “How to create a mind: the secret of human thought revealed,” Viking Penguin (2012) [352 pp.], nos ofrece sus ideas sobre el funcionamiento de la mente.

Este libro se lee más fácil que otros del mismo autor, como su famoso libro “La singularidad está cerca. Cuando los humanos transcendamos la biología”, Lola Books (2012) [705 pp.]. Ayuda que los capítulos sean más breves, y que se eviten incisos incordiosos (porque rompen el ritmo de la lectura) y sus famosas charlas galileanas de Molly et al. En este libro se explican de forma sencilla muchos algoritmos que se usan hoy en día en informática para resolver múltiples problemas, desde el reconocimiento de la voz humana hasta la búsqueda de genes en cadenas de ADN. Su propuesta como teoría de la mente se presenta de forma superficial, lo que evita que sea falsable per se. Aún así, si conoces al autor, seguro que el nuevo libro te gustará. Y si no le conoces (salió en el programa Redes de Punset en 2008), puede ser un buen punto de partida para empezar a conocer sus ideas.

En 1965, con 17 años, Kurzweil apareció en el programa de televisión “I’ve Got a Secret” de la CBS. Tocó una partitura en un piano. Los concursantes debían adivinar el porqué. Con 15 años había diseñado y construido un ordenador. Además, había programado un buscador de patrones en partituras de música capaz de componer nuevas partituras con dichos patrones. La obra que interpretó al piano había sido compuesta por su ordenador/programa. Tras ganar varias ferias de ciencia con su trabajo, parece que el reconocimiento de patrones le marcó de por vida. Quizás por ello nos propone que es la clave para entender la mente.

El libro se inicia con un Prólogo de José Luis Cordeiro, miembro de la Universidad de la Singularidad fundada por Kurzweil y Peter Diamandis en Silicon Valley (esta institución pretende imbuir el singularismo en los futuros amos del mundo). Todos los libros de Kurzweil han sido superventas (best-sellers). Además la “trayectoria histórica de sus predicciones es impresionante, con una precisión cercana al 90%” (ni el propio Kurzweil se pone tantas flores, afirmando que no supera el 70%). Tras los elogios de Cordeiro, podemos disfrutar de una introducción, once capítulos, un epílogo y el listado de notas.

La introducción [pp. 1-10] recuerda su famosa “ley de los rendimientos acelerados (LOAR), [que] concierne tanto a la evolución biológica como a la tecnológica. [Una] consecuencia [es] que seguramente no existan otras especies inteligentes. [Si] existieran ya las habríamos detectado”. ¿Qué es la conciencia? ¿Qué es el libre albedrío? ¿Qué atributos del cerebro forman nuestra identidad? Intentar responder a estas y a otras preguntas similares relacionadas con la mente son el objetivo de Kurzweil en este libro.

El capítulo uno, “Experimentos mentales históricos” [pp. 11-19], se inicia con “una metáfora tomada de la geología” (en alusión a la evolución de Darwin) y continúa “a lomos de un haz de luz” (en alusión a la relatividad de Einstein). “Los experimentos mentales de Darwin y Einstein muestran el extraordinario poder del cerebro humano”, cuya explicación requiere “un modelo unificado del neocórtex”.

“Experimentos mentales sobre el pensamiento” [pp. 21-29], el breve segundo capítulo, se inicia recordando que “a principios de la década de 1960, llevé a cabo ciertas programaciones en un IBM 1620″. Tras unos ejercicios mnemotécnicos y de reconocimiento visual para el lector, el autor pasa al grano en “Un modelo del neocórtex: la teoría de la mente basada en el reconocimiento de patrones” [pp. 31-70]. Este tercer capítulo afirma que “los animales sin neocórtex son incapaces de comprender las jerarquías. [En] 1957, el neurocientífico norteamericano Vernon Mountcastle descubrió la organización columnar del neocórtex. [En] 1978 lanzó la hipótesis de que este estaba compuesto de un único mecanismo que se repetía una y otra vez. [En] el neocórtex humano hay más o menos medio millón de columnas corticales, cada una de las cuales ocupa unos dos milímetros de alto y medio milímetro de ancho, y contiene unas 60 mil neuronas ([en] total 30 mil millones de neuronas)”.

“¿Cuántos patrones puede almacenar el neocórtex? Trescientos millones de procesadores de patrones. [Un] número suficiente para que el homo sapiens desarrollara el lenguaje verbal y escrito, todas nuestras herramientas y otras creaciones de diversa índole”. Se describe la “estructura de un patrón” poniendo como ejemplo el reconocimiento de los trazos que componen la grafía de la letra “A” (y luego el resto de las letras de la palabra “APPLE”). “¿Cómo calcula el cerebro? [El] neocórtex predice lo que espera encontrarse. Prever el futuro es una de las razones primordiales por las que poseemos un neocórtex”.

El autor nos cuenta que “en las décadas de 1980 y 1990, otros y yo fuimos pioneros a la hora de desarrollar un método matemático llamado modelos jerárquicos ocultos de Márkov para estudiar estos patrones y luego usarlos para reconocer patrones jerárquicos. [El] propio lenguaje es en sí muy jerárquico y ha evolucionado para aprovecharse de la naturaleza jerárquica del neocórtex, que a su vez refleja la naturaleza jerárquica de la realidad. [En] el momento del nacimiento, el cerebro es claramente humano y está dotado de un neocórtex humano a partir del tercer trimestre de gestación. En ese momento el feto ya tiene experiencias y el neocórtex aprende. [Nuestra] experiencia mental real es compleja y caótica, y está compuesta de estas relampagueantes tormentas de patrones disparados, los cuales cambian más o menos cien veces por segundo”.

El cuarto capítulo, “El neocórtex biológico” [pp. 71-87] describe su anatomía y hace referencia al psicólogo canadiense Donald O. Hebb que “realizó un primer intento por explicar las bases neurológicas del aprendizaje”. Sin entrar en detalles sobre la regla de Hebb, se recurre a la plasticidad neuronal: “una región es capaz de realizar el trabajo de otras regiones, lo cual implica la existencia de un algoritmo común a lo largo de todo el neocórtex”. Se finaliza afirmando que “los recuerdos no son más que patrones que hemos aprendido. Se encuentran almacenados como secuencias de patrones (básicamente son historias)”.

“El cerebro antiguo” [pp. 89-103], el quinto capítulo, presenta de forma breve las vías sensitivas visual y auditiva, y los roles del tálamo, el hipocampo, el cerebelo y el núcleo accumbens. Todo muy breve (quien no tenga conocimientos previos y quiera profundizar deberá buscar otras fuentes). El sexto capítulo, “Capacidades transcendentes” [pp. 105-115], nos habla de las células fusiformes y su papel en la aptitud, la creatividad y el amor. “Existen relativamente pocas células en huso, solo unas 80 000, [unas] 45 000 en el hemisferio derecho y 35 000 en el izquierdo. Esta disparidad constituye al menos una razón para explicar la percepción de que la inteligencia emocional es cosa del cerebro derecho”.

El séptimo capítulo, “El neocórtex digital de inspiración biológica” [pp. 117-170], nos habla de la empresa que fundó en 1973 para desarrollar el reconocimiento óptico de caracteres (OCR). Se menciona el proyecto Blue Brain Project, y se predice que en 2014 se simulará en un ordenador el cerebro de una rata y en 2023 el de un humano; pero en 2016 aún no se ha logrado la primera predicción (Moheb Costandi, “Fragment of rat brain simulated in supercomputer,” News, Nature, 08 Oct 2015). Se menciona el proyecto Human Connectome Project (para conocer su estado actual recomiendo Russell A. Poldrack, Martha J. Farah, “Progress and challenges in probing the human brain,” Nature 526: 371–379 (15 Oct 2015), doi: 10.1038/nature15692, autores mucho menos optimistas que Kurzweil).

Este capítulo describe varias tecnologías neuromórficas usadas en computación: las redes neuronales (en rigor, redes de neuronas artificiales), la codificación dispersa basada en la cuantificación vectorial y los modelos ocultos de Márkov (ambas usadas en la transcripción escrita de la voz humana), los algoritmos evolutivos (con énfasis en los genéticos) y el lenguaje LISP (aunque yo no entiendo bien por qué se incluye se lenguaje nacido en 1958, mientras se omiten los más modernos). Tras una descripción de estas tecnologías se pasa a describir cómo se pueden aplicar para estudiar los sistemas jerárquicos de memoria y cómo permiten un ascenso de las capacidades de las máquinas (la frontera móvil de la inteligencia artificial o IA).

Kurzweil confiesa que “aunque no estoy en disposición de adelantar la fecha de mi predicción sobre el paso del test de Turing por parte de una máquina en el año 2029, el progreso conseguido en sistemas como Watson [de IBM] debería darnos confianza en que el nacimiento de una IA de nivel Turing está a la vuelta de la esquina”. Se menciona a Wolfram Alpha, que es parte del programa Siri de Apple, y se finaliza afirmando que la PRTM es “una estrategia para crear una mente” (sin dar más detalles).

El capítulo octavo, “La mente como ordenador” [pp. 171-189], describe de forma breve la historia de los ordenadores, desde la máquina de Turing al “superordenador más veloz, el japonés K Computer, que ha alcanzado” 10 petaflops. “Experimentos mentales sobre la mente” [pp. 191-234], el noveno capítulo, pretende explicar qué es la consciencia, aunque menciona ideas exóticas como la teoría de Hameroff–Penrose, concluyendo que “hay que tener fe” (en el progreso tecnocientífico). Quien haya leído sobre qué es la conciencia se quedará con la miel en los labios, pues Kurzweil no aporta nada nuevo. Sus ideas sobre el libre albedrío y sobre la identidad personal tampoco aportan nada nuevo (van de un tema a otro sin ton ni son, por ejemplo, mencionan las reglas 110 y 222 de Wolfram).

Tras no ofrecer nada útil que ayude a resolver el problema de la consciencia, se pasa a “La ley de los rendimientos acelerados aplicada al cerebro” [pp. 235-251], el capítulo décimo. Se nos recuerda su tesis tecnooptimista, es decir, que tengamos fe en el progreso y, aunque no sepamos aún la respuesta al problema, que no nos preocupemos porque la humanidad logrará obtenerla. Se resumen datos ya aportados en “La Singularidad está cerca”, aunque poco actualizados.

El capítulo undécimo, “Objeciones” [pp. 253-263], responde a algunas “objeciones a [su] tesis de la ley de los rendimientos acelerados y sus aplicaciones para la amplificación de la inteligencia humana”. Se responde a Paul Allen (Microsoft) y se califican sus críticas como “pesimismo del científico”. También se responde a las críticas “a la viabilidad de la ‘IA fuerte’ (inteligencia artificial de nivel humano y superior)”. Se finaliza el libro con un breve epílogo [pp. 265-269] y un extenso listado de notas [pp. 271-307], que por cierto he consultado poco durante la lectura.

En resumen, la teoría de de Kurzweil sobre el funcionamiento de la mente es lo suficientemente general y ambigua como para ser la acertada, pero ayuda muy poco a quienes desean saber cómo crear una mente. En mi opinión, el libro no desvela el secreto del pensamiento humano, pero supongo que ningún lector espera que un libro le desvele dicho secreto (aunque aparezca en el título). El libro se lee bien y lo recomiendo a quienes no hayan leído nada de Kurzweil. Por supuesto, quienes ya lo conozcan y admiren, seguro que ya se habrán leído este libro. Pensar sobre estas cuestiones con un espíritu escéptico es un ejercicio que le viene bien a todo el mundo.

23 Comentarios

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JUANMAJUANMA

Gracias Francis,…y por los videos.
La primera vez que vi a Markov relacionado con la mente ( lo vi en Mecanica Estadistica antes) fue en un libro de un amigo , The Human behavior ( años 40, creo recordar ).

Pedro MascarósPedro Mascarós

Jo, menudos zascas le mete por el final de la charla.

Es impresionante encontrar aún en las librerías su gran clásicazo, si bien todos sus libros son muy inspiradores. Un grande, Hofstadter.

Pedro Mascarós

Un libro donde está muy bien explicado, y de forma muy amena y sencilla, la idea de conciencia como resultado de una cada vez mayor capacidad de predecir el futuro (vía selección natura), así como la importancia del neocortex, es “Como el homo se convirtió en sapiens” de Peter Gärdenfors. Es del 2000 pero el tiempo no le ha hecho casi daño.

Francis, respecto al hecho de que el autor hable de Lisp en vez de otros más modernos, puede deberse a la edad; lo mismito le pasa a Gregory Chaitin.

EdEd

Yo leí a Kurzweil hace ya muchos años, cuando aún no era era director de ingeniería de Google, pero si un afamado creador de software y posteriormente asesor científico del presidente Clinton. No recuerdo que por aquel tiempo hablara de la “Singularidad tecnológica”, concepto que no fue creado por él, sino por Vernor Vinge, doctor en matemáticas por la Universidad de California en San Diego.
Este concepto fue presentado por primera vez en un simposio patrocinado por la NASA en 1993 y que él mismo resume en dos frases : “en unos treinta años, dispondremos de los medios tecnológicos para crear inteligencia artificial artificial superhumana. Poco después la era humana acabará.”
Kurzweil se adhirió posteriormente a esta visión del futuro y en 1999 publicaba “La era de las máquinas espirituales”, que produjo un enorme impacto y cuyas consecuencias aún colean por la influencia ejercida sobre otros especialistas y científicos, que así lo han reflejado en diferentes publicaciones. El libro es un análisis detallado y pormenorizado de los acontecimientos que ocurrirán a lo largo del siglo XXI en el campo de la tecnología y de la inteligencia artificial, como consecuencia del desarrollo natural y previsible del conocimiento actual en dicho campo, ¡atreviéndose a fijar un calendario razonado, con fechas incluidas, para tales sucesos!
A mí el “calendario” que Kurzweil establece, detallando cómo ocurrirá el desarrollo de los acontecimientos no me parece muy justificado, dando por supuesto el desarrollo de la computación cuántica a una fecha fija, así como otras tecnologías futuristas. Como resumen sucinto, júzguenlo:
2009. Los teclados están desapareciendo de los ordenadores, pues la tecnología de reconocimiento de voz se ha desarrollado y los documentos se crean oralmente. Se empiezan a utilizar tecnologías hápticas, que permiten a la gente tocar y sentir objetos o personas a distancia. Se está empezando a trabajar en “ingeniería inversa” para estudiar el funcionamiento del cerebro humano. Si prosperan las investigaciones en computación cuántica se espera en un próximo futuro poder escanear las redes neuronales y transferir la información a otro soporte.
2023. La ley de Moore,habrá llegado al tope que permiten las leyes de la física cuántica. Los ordenadores habrán alcanzado la capacidad de procesamiento del cerebro humano.
2029. Hay ordenadores que tienen una capacidad de procesamiento equivalente a mil cerebros humanos. Muchas regiones del cerebro han sido decodificadas y han sido descifrados los algoritmos de procesamiento masivamente paralelo. Los nanoimplantes en el cuerpo humano están haciendo furor. Empieza a no haber una división clara entre el mundo de los humanos y el mundo de las máquinas.
2099. La tecnología de la “ingeniería inversa” del cerebro humano está dominada. El número de humanos basados en software excede al número de humanos que aún utiliza cómputo natural basado en neuronas. La mayoría tiene implantes que aumentan extraordinariamente sus capacidades perceptivas y cognitivas. Los humanos que no tienen implantes no pueden participar en diálogos con humanos que si los tienen, pues éstos son prácticamente instantáneos. El concepto de lo que es humano ha sido alterado y el mismo concepto de mortalidad también, pues cualquiera puede transferir a otro soporte su información cerebral.
En fin, yo de Kurzweil ya me había olvidado, pero veo que últimamente sigue “vivito y coleando”.

DavidDavid

El señor Kurzweil parece un transhumanista y tecnócrata realmente empecinado. Plantea situaciones hipotéticas realmente interesantes, como lo de las conversaciones instantáneas o la cita “humanos basados en software excede al número de humanos que aún utiliza cómputo natural basado en neuronas”, es decir mentes que se conectan a la red y forman en esta un super cerebro, a raíz de este concepto se puede inferir la telepresencia a través de avatares o la multipresencia en varios lugares a la vez.
Habiendo razonado sobre su planteamiento, me da la impresión de que los transhumanistas, o el mismísimo Kurzweil, pretenden con esta evolución artificial evadir a la misma muerte, conseguir el ser eterno, carente de cuerpo mortal y con la capacidad de copiarse a sí mismo multiples veces en fracciones de segundo.
Personalmente no sé si esto será posible, el ser humano no es solo información, por lo menos no solo la información eléctrica que se manda a través de las neurones sino también información química almacenada en los genes que determina gran parte de nuestro comportamiento. Para copiar a un ser humano exactamente también debería copiar su entorno, somos tremendamente dependientes del ambiente donde nos desarrollamos, eso quizá plantearía la creación de una realidad virtual a su vez.
No sé si estoy divagando, en cualquier caso agradecería cualquier comentario a lo que planteo.
Saludos

quidproquoquidproquo

+1
Viendo el vídeo de redes…… que me pase el nº de su camello, sin duda sirve una mierda cojonuda. Prospectivista de pensamiento lineal hasta las trancas de mdma.
Vinge es todo un visionario. Lo dicho, si necesito una epifanía prefiero leer cifi actual

Francisco R. Villatoro

Ed, el concepto de singularidad es mucho más antiguo que Vinge; según Kurzweil fue introducido por primera vez por von Neumann en los 1950s (aunque referencias desde el siglo XIX) y hay decenas de propuestas desde von Neumann hasta llegar a la de Vinge. Por supuesto, Kurzweil la aprendió de Vinge, él mismo lo reconoce.

Por otro lado, por qué plagias tres o cuatro párrafos de una fuente de la web ( http://casanchi.com/ref/cienciaficcion01.htm ). Por favor, pon un enlace y punto.

EdEd

No plagio nada Francis. Lo que tú indicas es mío y no recordaba que lo tenía escrito ahí, pues ha pasado mucho tiempo.

ceciliacecilia

hola Francis

Cual es la teoria de la mente actual que mas se aproxima a la realidad o no la hay aun?
Hubo muchas criticas al proyecto Brains, ya que con nuevos metodos o tecnicas ni se podra por si solo construir una teoria de la mente

Francisco R. Villatoro

Cecilia, recuerda que hubo muchas críticas al proyecto sobre el genoma humano y luego fue un éxito, no confíes en las críticas a ciegas; recuerda además que no pretenden obtener una teoría de la mente, solamente un mapa de la mente (no es lo mismo un mapa de la Tierra que una teoría de la geografía de la Tierra). Por otro lado, ahora mismo, que yo sepa, no hay ninguna teoría sobre la mente que sea “obviamente” correcta, hay muchas en contienda, pero yo diría que ninguna parece prometedora. Nos falta algo importante y debe ser tan sencillo que hasta que alguien no se dé cuenta de lo que es, no nos daremos cuenta todos los demás.

En estas cuestiones, la teoría buena es la que, después de aprenderla, te das cuenta de que no puede ser de otra manera y lamentas que algo tan “evidente” no se te haya ocurrido a tí. Todavía no he leído nada así sobre la mente.

ceciliacecilia

muchas gracias,
otra pregunta, cuales son los proyectos o grupos de investigacion que tengan intelifencia artificial mas avanzada?
Asimo? o que otros grupos?

Francisco R. Villatoro

Cecilia, hay miles de grupos por todo el mundo. Todavía ninguno ha logrado el objetivo, luego ahora mismo no sabemos cuáles se aproximan más a la meta (o sea, cuáles son los más avanzados), pero todos hacen investigación muy interesante (por ello todos hacen una investigación que podemos calificar de avanzada). En mi universidad (Univ. Málaga) hay más de cinco grupos investigando en estos temas.

Te recomiendo que navegues por el MIT CSAIL y ojees que están haciendo https://www.csail.mit.edu/research/a...ivities.php

wachovskywachovsky

la Universidad de la Singularidad fundada por Kurzweil y Peter Diamandis en Silicon Valley (esta institución pretende imbuir el singularismo en los futuros amos del mundo), pue eso es todo lo que se propone: construir la Raza Transhumana Superior (a lo Mengele, a lo Fukuyama en sus fin de la historia y libros coláterales… pero sin poder lograrlo. Esa teoría del neocórtex y las jerarquías no dice nada, es un optimista sin fundamentos, Paul Allen que abandonó Microsoft está en lo cierto (y no me parece tampoco que el problema de qué es una mente esté ahí evidente y no podamos verlo). Concuerdo con el emergentismo en boga, con la indemostrada hipótesis Penrose-Hameroff de la consciencia cuántica; y al maestro Alan Turing ya no lo tenemos ni tendremos disponible para que piense por nosotros.

Pedro Mascarós

Pues fíjate, Wachovsky, que yo opino que no será tan enrevesado.

Como sabes un Pc o un Mac, y entiendo como tales tanto el hardware como el software, están hechos para ser lo más predecibles posibles, pues se trata de instrumentos de trabajo; y a pesar de ello nos sorprenden muchísimas veces. En mi carrera profesional he estado programando unos 15 años aproximadamente, y dos veces me ha ocurrido, en sendas aplicaciones muy voluminosas, muy viejas y muy parcheadas (una tenía como objetivo realizar la pauta de emisión y programación en un conocido canal de televisión, y la otra era para la realización de seguros de grandes empresas, obviamente para una empresa de seguros también muy conocida) que se estaban realizando complejas reglas de negocio perfectamente bien, a pesar de comprobar, con estupefacción, que no estaban programadas explícitamente; lo que había ocurrido es que con el tiempo y los cambios, el código que estaba para esos menesteres había acabado comentado o en un lugar no accesible, tal que nadie había reparado en ello al seguir comportándose la aplicación tal cual ¿por qué? porque por un lado de ciertas casuísticas, y de pura potra, emergía un comportamiento cuasi similar al correcto, y por otro lado, el usuario, sin querer, había adoptado esta regla casi correcta, como la buena.
Es decir, si tomas al Pc como el conjunto del software y hardware, no por separado, más la interacción con el usuario, es sorprendente la de cosas que pueden pasar que emula un comportamiento cuasi inteligente. Luego no creo que necesitemos de la cuántica, ha de andar la cosa por ahí.

Nota: Me gusta pensar a veces que la clave está en ir construyendo capas, tal que cada una al competir entre sí sus elementos, emerja la siguiente, algo así a como funciona la teoría jerárquica de la evolución de S. Jay Gould. Yo creo que los tiros van por ahí.

E.ArtachoE.Artacho

Perdona pero lo que has descrito es como se llega a tener un “core” contaminado, es de lo más odioso que te puede pasar, en cuanto la ventana de parámetros se amplíe los resultados serán impredecibles, no entiendo la lógica aleatoria, da miedito.

Pedro Mascarós

Perdonado.
Es lo que tiene Artacho; las aplicaciones de más de 10 años, con miles de lineas de código, más cientos de procedimientos almacenados, por el que han pasado cientos de programadores a los cuales se les exigía siempre cambios en tiempos récord, son pequeños monstruos muy difíciles de mantener que están pidiendo a gritos una regeneración; no importa lo bien que estuvieran construidos desde el principio, no importa el lenguaje, ni el framework, al final todos sucumben a la realidad del día a día. Es como un edificio, no importa lo bien estructurado que esté, al final acaba lleno de cableado, tuberías de todos los tipos y la gente de mantenimiento ya no sabe donde cogerlo.

Te sorprendería saber la cantidad de programas en Visual Basic 6.0 gigantescos que aun siguen en funcionamiento; siempre ha sido un lenguaje idóneo para hacer programas de gestión, pero la arquitectura basada en eventos es la que peor soporta el paso del tiempo, y la que más sorprende. Hay algunos que dices un día de estos cogerá conciencia de sí mismo.

E.ArtachoE.Artacho

Cuando hablo con biólogos o médicos sobre como podría funcionar la descripción de P-H de los microtúbulos me ponen cara de mulo espantado, ahí se quedo olvidada.

Miguel SaturnoMiguel Saturno

El punto fundamental sigue siendo la comprensión de lo que es
conciencia c o n s c i e n t e .

Pedro Mascarós

Yo no creo, Miguel, que realmente sea el problema; creo que la conciencia viene gratis con el pack.
Un caballo es consciente de que su amo no le ha traído las zanahorias a las 5 de la tarde, y sale a buscarlo. Un perro es consciente de que el gato está detrás de la piedra aunque no lo vea o lo huela, lo ha visto meterse y sabe que está ahí. Un chimpancé es consciente de que es él mismo el que está en el espejo… nosotros sabemos que nos vamos a morir más tarde o temprano.

Hasta un pc, ante un estímulo externo, reacciona haciendo unas mini predicciones.

La conciencia está ahí.

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