Francis en #rosavientos: Obedecer a una autoridad nos quita responsabilidad moral

Dibujo20160227 coercive condition experiment setup current biology

Ya está disponible el audio del podcast de Eureka, mi sección en La Rosa de los Vientos deOnda Cero. Como siempre, una transcripción, unos enlaces y algunas imágenes.

Un experimento psicológico muestra que cuando obedecemos a una autoridad somos menos conscientes de los efectos de nuestras acciones. Durante los años 1960 el psicólogo Stanley Milgram mostró que voluntarios empujados por órdenes infligían dolor sin sentirse responsables de ello. Un nuevo estudio mide los tiempos de respuesta de los voluntarios y confirma que muestran una mayor sensación de responsabilidad cuando se realiza un acto por voluntad propia que cuando se lleva a cabo por órdenes externas, aunque el acto en sí sea el mismo. Estos resultados no solo limitan la responsabilidad de las personas que hacen cosas siguiendo órdenes, sino que agravan la responsabilidad de los que mandan.

El artículo es Emilie A. Caspar et al., “Coercion Changes the Sense of Agency in the Human Brain,” Current Biology, AOP 18 Feb 2016, doi: 10.1016/j.cub.2015.12.067.

Más información divulgativa en Antonio Martínez Ron (@aberron), “Por qué es tan fácil conseguir que la gente haga cosas malas”, Next, Vozpópuli, 18 Feb 2016; Daniel Mediavilla (@danimateria), “Seguir órdenes nos hace sentirnos más irresponsables”, Materia, El País, 23 Feb 2016; por cierto, el experimento de Milgram en la Wikipedia. Recomiendo también el artículo de Antonio Martínez Ron, “Ceguera a la elección: así inventamos una explicación para nuestras decisiones”, Naukas, 19 Ago 2010; por cierto, listado de sesgos cognitivos en la Wikipedia.

Dibujo20160227 free-choice condition experiment setup current biology

En los tribunales por genocidio, muchos criminales de guerra se excusaron en que obedecían órdenes. Diluían su responsabilidad moral en la autoridad. ¿Qué nos dice la psicología social sobre este tipo de comportamiento humano? El psicólogo estadounidense Stanley Milgram, de la Universidad de Yale, demostró en una serie de experimentos que llevó a cabo durante la década de 1960 que todos nosotros podemos realizar actos que consideramos inmorales bajo la coacción una autoridad. La idea de su estudio se le ocurrió tras escuchar las palabras de Adolf Eichmann, teniente coronel de las SS, responsable en el gobierno nazi de la aniquilación de los judíos. Ante el tribunal que le juzgó por genocidio en Jersusalén dijo que él solo obedecía órdenes. Que él solo era un funcionario ejemplar que había hecho la labor que le había asignado la autoridad. Milgram decidió estudiar si las personas normales nos convertimos en irresponsables bajo las órdenes de una autoridad. Diseñó un experimento para que voluntarios le provocaran descargas eléctricas a una persona que estaba en otra habitación. Conforme el voltaje crecía, los actores que fingían recibir las descargas eléctricas, daban señales de sufrir mucho dolor y suplicaban que el experimento parase. Pero el director del experimento les pedía a estos voluntarios que continuasen dando descargas por el buen desarrollo del experimento. Lo sorprendente es que más del 60% de los voluntarios desoían las súplicas que escuchaban y seguían con las descargas hasta límites que podían causar la muerte de la persona que las recibía (creían estar dando descargas de más de 450 voltios sin remordimiento alguno). Estos estudios indican que la mayoría de los adultos somos capaces de aceptar órdenes de una figura de autoridad incluso si va en contra de nuestra propia consciencia. Estos resultados se han confirmado en múltiples ocasiones desde entonces.

Dibujo20160227 financial harm vs physical pain experiment setup current biology

Los experimentos de Milgram han aparecido en muchos documentales, incluso en una película del año 2015 titulada “Experimenter” dirigida por Michael Almereyda, con el actor Peter Sarsgaard interpretando a Stanley Milgram y con Winona Ryder en el reparto. ¿Cómo explicaba Milgram el resultado de sus experimentos? Stanley Milgram, de la Universidad de Yale, elaboró dos teorías para explicar sus resultados. Por un lado, la teoría del conformismo; quien no tiene conocimiento para tomar la decisión acertada ante una situación que le supera, delega la toma de la decisión a la autoridad y no cuestiona dicha decisión. Y por otro lado, la teoría de la cosificación o del “estado de agencia”; cuando una persona obedece a otra persona asume que es un instrumento, un agente, que realiza los deseos de la otra persona y no se considera a sí mismo responsable de sus propios actos. Muchos psicólogos consideran que esta segunda teoría explica mejor los resultados del experimento de Milgram. Esta teoría se considera el fundamento del respeto militar a la autoridad, el porqué los soldados obedecen las órdenes e instrucciones dictadas por sus superiores, delegando la responsabilidad de sus actos a los mandos superiores. Esta semana ha aparecido en la revista Current Biology un nuevo artículo que apoya esta segunda teoría: cuando somos coaccionados para hacer algo se reduce nuestro sentimiento básico de responsabilidad. Un grupo de investigadores liderado por Patrick Haggard, investigador del University College de Londres (Reino Unido) ha realizado una serie de experimentos para tratar de comprender los mecanismos neurológicos que explican el experimento de Milgram. En concreto, para diferenciar si cuando se actúa bajo coacción se trata de evitar un castigo o si las órdenes cambian nuestro sentido de la responsabilidad moral.

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¿En qué consisten exactamente los experimentos que han realizado estos psicólogos suecos? Para estudiar la experiencia subjetiva de los participantes en los experimentos de tipo Milgram, Patrick Haggard y sus colegas han recurrido al llamado sentido de agencia, la sensación de que nuestras acciones son la causa de un suceso externo. Por ejemplo, cuando accionas un interruptor y se enciende una luz, tu cerebro experimenta ambas acciones como simultáneas, incluso aunque haya un pequeño desfase en tiempo. Los experimentos se diseñaron para medir si las estimaciones de intervalo de tiempo entre una acción y su efecto son más largos bajo coacción que con elecciones libres. En un primer experimento, parejas de participantes se turnaron entre ser “agente” y “víctima” en dos juegos, uno con daño financiero y otro con daño físico. En el juego con daño financiero, el “agente” tenía que decidir si ganaba dinero a costa de quitárselo a la “víctima” o no lo ganaba. En el juego con daño físico, para ganar dinero el “agente” debía administrar una descarga eléctrica a la “víctima”. Se estudiaron ambos juegos tanto en modo de elección libre como bajo coacción de una autoridad; en este último caso, un experimentador se ponía de pie junto al agente y le aconsejaba lo que tenía que hacer antes de cada prueba (tanto si convenía quitarle dinero como si convenía darle una descarga eléctrica). Los resultados fueron muy similares a los experimentos de Milgram y bajo coacción los agentes llegaron a producir bastante daño a las víctimas. Más aún, hubo reciprocidad social, los participantes que recibieron más descargas siendo víctimas fueron los que más descargas provocaron cuando fueron agentes. Este comportamiento vengativo ya había sido observado en estudios previos. Pero lo más interesante del nuevo estudio fueron las medidas del sentido de agencia usando la estimación de tiempo de respuesta. Se observó que bajo coacción el intervalo de tiempo es más largo que en elección libre, en concreto, unos 437 ms en lugar de 370 ms. Los intervalos son un poco más cortos cuando el daño es económico que físico, pero la diferencia no es significativa. También se ha investigado la actividad cerebral durante estos experimentos usando electroencefalogramas. La señal de los potenciales de acción neuronales es más intensa cuando los participantes eligen sus acciones libremente que cuando están bajo coacción de una autoridad. Haggard y sus colegas concluyen que hay una mayor sensación de responsabilidad cuando se realiza un acto por voluntad propia que cuando se lleva a cabo por órdenes externas, aunque el acto en sí sea el mismo. La coacción reduce la sensación de que uno sea el autor de una acción. No te sientes responsable de tus propios actos y experiencias que transcurre más tiempo entre lo que haces y lo que sucede.

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Los estudios psicológicos que afirman que la responsabilidad de una persona sobre sus actos es menor cuando está siguiendo órdenes tienen implicaciones legales en los juicios. ¿Se han estudiado dichas implicaciones? En este estudio concreto de Haggard y sus colegas no se discuten las implicaciones legales. Hay que recordar que muchos estudios psicológicos tienen muchas implicaciones legales. Por ejemplo, las declaraciones de testigos en juicios están sometidas a muchos sesgos cognitivos. Nuestro cerebro construye narraciones retrospectivas de nuestros comportamientos y altera nuestra percepción de nuestro libre albedrío. Un ejemplo famoso es la llamada “ilusión de la introspección”, el proceso por el cual inventamos una explicación para las decisiones que no sabemos cómo hemos tomado. Un famoso experimento fue realizado en el año 2005 por los psicólogos Petter Johansson y Lars Hall, de la Universidad de Lund (Suecia). Mostraron parejas de fotografías de caras de personas para que se escogiera la que parecía más atractiva. Tras la elección había que explicar las razones de la elección. Gracias a un sencillo juego de manos, el experimentador cambiaba la cara elegida por la otra y le entregaba al voluntario la cara que no había elegido. Un 70% no se daba cuenta del engaño y se inventaba los motivos por los que había elegido dicha cara. Por ejemplo, podía decir que elegía una cara porque le gustaban las personas con gafas tras haber elegido en principio la foto de la cara sin gafas. Más aún, tras la prueba, un 84% de los voluntarios que fueron engañados afirmaban con toda seguridad que hubieran detectado un engaño semejante si se lo hubieran hecho delante de las narices, como así había sido. Esta “ceguera a la elección” es uno de los muchos sesgos cognitivos que tenemos que modifican nuestros recuerdos, creencias y valores. Las implicaciones sociales y legales de este tipo de estudios psicológicos son grandes. Muchos jueces y fiscales deberían tener presentes este tipo de estudios psicológicos y neurocognitivos. El vínculo entre el derecho y la neurociencia cognitiva cada día es más importante y en un futuro ayudará a una aplicación más justa de las leyes.

Dibujo20160227 active vs passive condition current biology

5 Comentarios

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P LópezP López

Hola, un fan tuyo acaba de mandarme un link donde hablas de ondas gravitacionales, que tengo aún por ver, y de resultas acabo de caer por tu blog. No he tenido tiempo de curiosear apenas, pero todo tiene un aspecto muy interesante. Perdona entonces que mi comentario sea absolutamente menor, solo para señalarte una erratilla: donde dices ‘afligía dolor’ deberías decir ‘infligía dolor’.

Gracias por tu trabajo.

MasgüelMasgüel

“Delante del abrigo estaba tendido mi inglés, un muchacho jovencísimo, al que mi bala le había atravesado el cráneo de lado a lado. Yacía allí con un semblante relajado. Me forcé a mí mismo a contemplarlo, a mirarlo a los ojos. Ya no se trataba de «o tú o yo». Más tarde he vuelto a pensar en él a menudo; con el paso de los años lo he hecho cada vez con mayor frecuencia. El Estado, que nos exime de la responsabilidad, no puede librarnos de la aflicción; éste es un asunto que hemos de dirimir nosotros mismos.”

Tempestades de acero – Ernst Jünger.

Pedro Mascarós

Los resultados de estos experimentos son cuasi idénticos a otros donde se mide el comportamiento de una persona en relación al grupo en un contexto local determinado. Tengo la sensación de que es lo mismo estar influenciado por una autoridad, que de forma indirecta por una mayoría de individuos en un contexto local.

Experimento: En una biblioteca sale humo de debajo de una puerta con olor a quemado; todos están compinchados menos el individuo objeto del estudio. Se observó que si se hacía que la gente se alarmara y comenzara a irse rápidamente, así lo hacía el individuo, pero si la gente se quedaba tal cual tan tranquila, al individuo le costaba mucho más tomar la decisión de irse o dar aviso. (perdonad que no de referencias de este experimento, pero no recuerdo donde lo leí)

Pedro Mascarós

Creo que sería muy interesante y muy revelador hacer el siguiente experimento, que, sinceramente, no sé cómo se podría llevar a cabo.

Se trataría de colocar a un individuo ante una situación que le fuera completísimamente ajena, una situación tan ajena que carezca de experiencias similares de ningún tipo, y sin ninguna referencia de otras personas para guiarse. Permitidme que lo explique con una situación muy fantasiosa. Supongamos que cogemos a un hombre de la prehistoria que ha vivido siempre en un clima cálido en la naturaleza (y supongamos también, que nunca se ha metido en cueva o similar) , y lo colocamos en un pasillo de un hotel (con las luces encendidas y las puertas cerradas) con una temperatura baja. La idea es ¿llegaría esta persona, en algún momento, a proceder de alguna manera, o quedaría en shock constantemente al no tener su cerebro ninguna salida satisfactoria? , ¿sería capaz su propio miedo, por ejemplo, de ofrecerle la retroalimentación necesaria en su cerebro para empezar a andar, golpear paredes, llamar a conocidos…etc?

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