Francis en Ciencia de Verano de Cadena SER Málaga: ¿Por qué pican los mosquitos?

Los mosquitos son una de las molestias más típicas del verano. ¿Por qué pican los mosquitos? ¿Por qué pican más a unas personas que a otras? ¿Funcionan los repelentes de ultrasonidos? ¿Cómo podemos fabricar una trampa casera para mosquitos? Enrique Viguera (profesor titular de genética de la Universidad de Málaga y coordinador de Encuentros con la Ciencia) y un servidor hemos dedicado a este tema la séptima pieza de Ciencia de Verano en Hoy por Hoy de Cadena SER Málaga (102.4 FM). El podcast de la pieza lo tienes en “¿Por qué pican los mosquitos?”, SER Málaga, 30 Ago 2018.

Por cierto, la sexta pieza emitida el 23 de agosto de 2018, cuyo podcast no está disponible en SER Málaga, se dedicó a las mujeres invisibles en ciencia, destacando a Rosalind Franklin y su papel en el descubrimiento de la estructura de la doble hélice del ADN. Tras el programa nos hicimos una foto, en la que Enrique Viguera muestra su copia del libro “The Double Helix” con autógrafo del autor, el Nobel James D. Watson. Al final de esta entrada resumo lo que preparé como guión para el programa.

Los mosquitos son una de las molestias más típicas del verano. Hay personas que acaban con la piel llena de ronchas, que deben poner a prueba su autocontrol para evitar rascarse, mientras otras personas parece que ni se enteran. ¿Por qué a algunas personas les sale un pequeño puntito y a otras les salen ronchas? Lo primero que hay que aclarar es que solo nos pican las hembras de algunas especies de mosquitos. Los mosquitos se alimentan del néctar de las flores. Pero las hembras de ciertas especies son hematófagas: necesitan ciertas proteínas y compuestos químicos de la sangre para madurar sus huevos. Cuando nos pica una mosquita introduce bajo nuestra piel su trompa (o probóscide) que tiene al final unas pequeñas mandíbulas y dos tubitos (canales), uno de alimentación para sorber (succionar) sangre, y otro salivar para expulsar una sustancia que evita que la sangre se coagule en la herida, o en su trompa antes de haber terminado de sorber. La sustancia anticoagulante de la saliva de la mosquita es la que provoca que nuestro cuerpo libere histamina, una sustancia asociada a la respuesta del sistema inmune. Cuando nos pica una picadura, no es culpa del mosquito, sino de nuestro cuerpo que está reaccionando a esa sustancia. Esta es la causa de que no todos reaccionemos igual: algunos apenas muestran un bultito mientras que otros desarrollamos ronchas y habones de varios centímetros.

Solo pican las hembras de algunas especies de mosquitos, ¿qué especies podemos encontrar en Málaga? En el mundo hay más de 3000 especies de mosquitos, pero solo pican a los humanos los Anopheles, Culex y Aedes. En Málaga el más común es el mosquito común (Culex), que suele picar de noche y le gusta entrar en nuestras casas. También es de costumbres nocturnas la hembra de anófeles, suele picar tanto en el interior como en el exterior de las viviendas. El mosquito tigre (Aedes) es una especie invasora que llegó recientemente a Málaga desde el norte de España y que sigue siendo raro de ver. Sus costumbres son diurnas (ataca durante el día y de noche se refugia en la vegetación, luego no suele entrar en las casas); realiza varias puestas sendas ingestas de sangre cada vez; por eso es más agresivo que otros mosquitos y suele picar varias veces a la misma persona, sobre todo en las piernas. Los adultos tienen un color negro con una línea blanca en el centro del tórax que llega hasta la cabeza y un patrón de rayas en el abdomen y en las patas (los anófeles son marrones y no tienen la raya blanca). El mosquito tigre es más molesto porque puede atravesar la ropa y sus picaduras suelen generar mayor reacción en la piel.

Se suele decir que los mosquitos huelen a las personas y pican más a unas que a otras. ¿Es verdad que seleccionan a quién picar? El gran drama para algunas personas es que resulta más atractivas que otras a estos insectos; así en una habitación o en un terraza de verano, unos acabamos acribillados y nuestros acompañantes totalmente indemnes. Los mosquitos seleccionan a sus víctimas por el olor. Los estudios genéticos han determinado que hay 14 genes que están correlacionados con la preferencia por humanos de los mosquitos. Para localizar y reconocer a sus anfitriones, los mosquitos hembra usan las neuronas olfativas que tienen en sus antenas. Todavía no se conocen todos los detalles moleculares. Uno de los 14 genes codifica un gen receptor de olores, llamado Or4, que responde fuertemente a una molécula llamada sulcatona, que está presente en el sudor de los humanos en mayor proporción que en otros mamíferos. En nuestro sudor hay muchas sustancias químicas, algunas de las cuales están relacionadas con el grupo sanguíneo (hay personas que emiten más información de este tipo que otras); en laboratorio se ha comprobado que los mosquitos pican dos veces más a menudo a personas con sangre de tipo 0 que de tipo A. Además, los mosquitos nos detectan desde lejos por un sensor olfativo especial que les permite oler el dióxido de carbono que emiten los humanos y animales, lo que les permite detectar a sus posibles presas; suelen picar más a las personas de mayor corpulencia que emiten más dióxido de carbono. Ya cerca de nuestro cuerpo, son sensibles a la temperatura corporal, prefiriendo las personas que más calor corporal desprenden tras una actividad física o con un metabolismo más rápido. Y en el sudor hay muchas sustancias que les atraen, como el ácido láctico, el ácido úrico o el amoniaco. También influye la flora bacteriana de nuestra piel. Y por cierto, como curiosidad, se ha publicado que a los mosquitos les gusta más picar a las personas que se han bebido cerveza; pero como no se sabe cuál es la causa, hay que tomar este estudio con alfileres.

¿Cómo se puede evitar que te piquen los mosquitos? Lo primero, es interponer entre ellos y tú las barreras físicas que sea posible: mosquiteras en las ventanas y ropa de manga larga. También conviene evitar jabones, champús o colonias con olores apetitosos, como los frutales, los dulces o los florales y tratar de enmascarar tu olor con repelentes líquidos o en barra, siempre evitando zonas cercanas a la boca o lo ojos, así como heridas abiertas, por pequeñas que sean. Estos repelentes suelen tener un olor algo fuerte, pero aseguran entre 4 y 8 horas relativamente a salvo de picotazos.

Dicen que los repelentes líquidos que se enchufan son cancerígenos, así que se recomienda usar repelentes de ultrasonidos, ¿funcionan estos repelentes? Lo primero, los repelentes que se venden en el mercado son seguros para los humanos. Si fuesen cancerígenos serían retirados del mercado por las autoridades sanitarias. La leyenda urbana de que producen cáncer es debido a algunos estudios con un ingrediente activo común a la mayoría de repelentes para insectos llamado DEET (N,N-dietil-m-toluamida), que es muy eficaz contra los mosquitos. El DEET es tóxico para el sistema nervioso de los mosquitos, cambiando su conducta, ya que inhibe la actividad de una enzima clave del sistema nervioso, la acetilcolinesterasa. Esta sustancia no está clasificada como carcinógena para humanos porque no hay estudios que hayan probado que aumente el riesgo de cáncer. La leyenda urbana nació en varios estudios que se hicieron con grandes dosis en animales, pero no hay pruebas de su relevancia para la salud humana (doi: 10.1016/j.ejphar.2018.02.033). Aún así, se recomienda no usar los repelentes sobre heridas y partes expuestas del cuerpo. Por otro lado, las pulseras antimosquitos y los ultrasonidos son muy poco eficaces. Las pulseras antimosquitos contienen un repelente concentrado, basado en la citronela, una sustancia de origen vegetal que en teoría ahuyenta a los mosquitos; en la práctica, no es muy eficaz y se evapora rápidamente, por lo que no son productos muy recomendables. Y los repelentes eléctricos basados en ultrasonidos tienen una efectividad nula: los insectos no escuchan los sonidos que desprenden, y si lo hacen, se adaptan a ellos sin mayor problema.

¿Qué hacer cuando ya te han picado? Los síntomas de una picadura de mosquito no suelen ser muy serias, a no ser que la persona que las sufre padezca una alergia previa que desencadene una reacción inmune grave y requiera atención médica urgente. Lo habitual suelen ser hinchazones, rojez y calor en la piel y un picor desesperante. Las recomendaciones son lavar la zona con agua y jabón y aplicar una pomada antihistamínica. Evita rascarte todo lo posible, para que la producción de histamina no continúe y el picor no empeore. Hay que evitar las uñas largas que pueden rasgar la piel y hacer una herida. Si la hinchazón y el calor son muy pronunciados, aplicar hielo o compresas de agua fría. Y si continúa durante varios días, acude al médico. Quizá necesites un tratamiento antihistamínico más potente.

Hay comercios donde vender trampas para mosquitos. ¿Podemos fabricar una trampa para mosquitos casera? Como nos cuenta Javier Fernández Panadero en su libro “Como Einstein por su casa” (2017) podemos usar una botella grande de refresco. Cortamos el tercio superior, le damos la vuelta y lo encajamos en el cuerpo de la botella, de forma que la boca de la botella forme un embudo que conduce al interior. Hay que poner un líquido que incluya vinagre (para matarlos), azúcar (para atraer a otros insectos)…. Jabón líquido, que disminuye la tensión superficial del agua (la piel del agua con la que chocamos cuando nos tiramos de panza y que es por donde andan los insectos). Se debe a la atracción entre las moléculas del agua y el jabón disminuye esta atracción. Así será más difícil que el mosquito flote, se hundirá con más facilidad y morirá. Y bicarbonato o levadura, pues los mosquitos buscan el dióxido de carbono que emitimos al respirar; tanto el bicarbonato como la levadura (hongo) producen CO2 (el primero al reaccionar con el vinagre y el segundo al comerse el azúcar). Por supuesto en farmacias hay sustancias más efectivas, pero este proyecto de ciencia casera es divertido y fácil de realizar para toda la familia.

Mujeres invisibles en ciencia: La mayoría de los científicos que reciben un Premio Nobel son hombres. Solo doce mujeres han logrado el Nobel de Medicina, cuatro el de Química y dos el de Física. Muchos premios científicos dejan de lado a las mujeres, como si fueran invisibles. En las escalas bajas de la carrera científica hay tantas mujeres como hombres (de hecho, en Europa hay más graduadas que graduados), pero en los altos cargos académicos dominan los hombres. Un ejemplo reciente ocurrió el pasado lunes 20 de agosto en Viena, cuando se concedió el Premio Gruber de Cosmología, el más prestigioso en esta ciencia, al equipo del telescopio espacial Planck de la Agencia Europea del Espacio. El premio está dotado con 500 000 dólares. El equipo de Planck son más de 300 investigadores, de los que unas 60 son mujeres. Ninguna de ellas recibirá ni un dólar. La mitad del premio se repartirá entre los dos investigadores principales y la otra mitad del premio entre los 43 investigadores principales, los jefes de los diferentes grupos que forman el equipo. Resulta que no hay ninguna mujer que sea investigadora principal. Las mujeres son el 20% de todos los miembros del equipo, pero el dinero solo se lo llevan los jefes, que son todos hombres.

La mayor institución científica de España es el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) siempre ha tenido hombres como presidentes, aunque ahora lo preside la científica asturiana Rosa Menéndez (que fue directora del Instituto Nacional del Carbón). La primera mujer presidenta del CSIC desde el año 2017. La presencia de mujeres disminuye conforme se avanza en la carrera profesional, dando lugar a la gráfica denominada “tijera” que pone de manifiesto la asimetría entre las carreras profesionales de hombres y mujeres. El CSIC agrupa a más de 12.000 personas, unas 3.000 son personal investigador funcionario, y otras tantas, doctores y científicos en formación. En Andalucía hay 23 centros de investigación del CSIC, pero solo uno se encuentra en Málaga, la finca de “La Mayora” (Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea “La Mayora”). En su seno se aprobó en 2002 una Comisión de Mujeres y Ciencia que publica un informe anual sobre la situación de la mujer en el CSIC. La proporción de mujeres baja según se asciende en la carrera científica. Una tendencia común a los 28 países que forman la Unión Europea, a pesar de que las mujeres obtienen el 65% de los grados universitarios de la UE y más del 45% de los doctorados. En el CSIC las mujeres constituyen el 35,8% del personal investigador funcionario y solo el 25,0% de los profesores de investigación del CSIC son mujeres. Todo ello a pesar de que un 52,3% de los investigadores predoctorales en el CSIC son mujeres. No obstante, la evolución de los datos de 2005 y 2015 refleja un lento progreso hacia la igualdad; la plantilla del CSIC está muy envejecida siendo la edad media del personal investigador de 53,12 años; la edad media de ingreso es unos dos años mayor en mujeres que en hombres. Más información en “Mujeres y Ciencia”, CSIC, donde se puede descargar el informe “Mujeres Investigadoras 2018” [PDF].

Enrique Viguera nos comentó por qué Rosalind Franklin no recibió el premio Nobel. Me gustaría destacar que Franklin nunca fue nominada al Premio Nobel, aunque su trabajo le dio el Nobel en 1962 a Francis Crick, James Watson y Maurice Wilkins. Ella murió en 1958 y las primeras nominaciones para el Nobel al ADN fueron en 1960, 1961 y 1962 para Medicina, y en 1962 para Química. La prueba definitiva del papel del ADN se estableció en 1961 por ello se concedió el Nobel en 1962. Wilkins recibió el galardón en lugar de Franklin porque fue el iniciador del trabajo de difracción del ADN. En mi opinión, si ella hubiera vivido hasta 1962 habría sido nominada para el galardón desde 1960 y lo habría recibido en lugar de Wilkins.

En física, ¿quién es la mujer que más cerca estuvo de obtener el Nobel y no lo logró? Solo dos mujeres han logrado el Premio Nobel de Física, 1903: Marie Skłodowska-Curie en 1903 y Maria Goeppert Mayer en 1963 (ambas por trabajos en física nuclear). Pudo haberlo obtenido Chien-Shiung Wu, una física estadounidense nacida en China. Realizó el experimento que demostró que la física de los neutrinos no conserva la paridad (simetría en el espejo). Por este descubrimiento, sus colegas Tsung-Dao Lee y Chen Ning Yang ganaron el Premio Nobel de Física de 1957 (ella se tuvo que conformar con el primer Premio Wolf en Física en 1978). Sus aportaciones en física experimental fueron tan importantes que fue comparada con la química y física Marie Curie, y se la apodó como “la Primera Dama de la Física”, “la Marie Curie china” o “la reina de la investigación nuclear”.

2 comentarios

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Enrique Moreno Enrique Moreno

Excelente artículo, como siempre.

Me habría parecido pertinente el comentario de que la primera persona que recibió dos premios Nobel y la única en recibirlo en dos campos diferentes ha sido precisamente una mujer, Marie Curie, el de física y el de química así que al menos esta mujer no pasó tan inadvertida (y más en la época en que ocurrió).

Saludos.

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