‘Ciencia para todos’ (SER Málaga): La inteligencia artificial en el cine y en la ciencia

Te recomiendo escuchar el podcast “La relación entre el cine y la ciencia”, 14 Mar 2019 [08:13 min] del programa de radio “Ciencia para todos” en el que participo junto a Enrique Viguera @EnriqueViguera (profesor titular de genética de la Universidad de Málaga y coordinador de Encuentros con la Ciencia). Esta sección quincenal del programa “Hoy por Hoy Málaga”, presentado por Isabel Ladrón de Guevara, se emite todos los jueves en la Cadena SER Málaga (102.4 FM) entre las 13:00 y 14:00 horas (lo siento, no tiene hora fija de emisión).

Esta semana, aprovechando el inicio del Festival de Cine en Español de Málaga, hemos hablado de la relación entre la ciencia y el cine, con dos películas emblemáticas: Blade Runner y Ex Machina (también mencionamos otras). Por cierto, el próximo martes 19 de marzo, con motivo de la semana del patrón de la Escuela de Ingenierías Industriales de la Universidad de Málaga impartiré a las 11:00 horas en el Salón de Grados A de dicha Escuela la conferencia “Ex Machina y el futuro de la inteligencia artificial”. Si estás en Málaga, y puedes asistir, no te la pierdas.

El 15 de marzo de 2019 se inicia el Festival de Málaga de Cine en Español. Entre las actividades de su antesala, Málaga Festival, se proyectó la película Blade Runner (1982) de Ridley Scott el pasado martes, 05 de marzo, en el cine Albéniz, con gran éxito de público [yo mismo asistí, aunque solo pude disfrutar del final de la proyección]. Enrique Viguera y Francisco Vico, profesores de genética y de inteligencia artificial de la Universidad de Málaga, participaron en un debate posterior a la proyección. Siempre que se apaga una vida, se pierden experiencias y recuerdos «en el tiempo, como lágrimas en la lluvia». La escena final de la película Blade Runner (1982) de Ridley Scott con música de Vangelis puso los pelos de punta a todos los que disfrutaron de la proyección en el cine Albéniz. Málaga Festival le ha rendido un merecido homenaje a esta estupenda película de ciencia ficción porque su historia está fechada en el año 2019.

Hoy en la ciudad de Los Ángeles (California) no tenemos replicantes bajo la lluvia debido al cambio climático, ni una ciudad repleta de enormes rascacielos decorados con mensajes publicitarios en neón, ni mucho menos coches voladores. Sin embargo, esta película de ciencia ficción nos trae a colación los grandes avances en inteligencia artificial y en genética de los últimos años, por ello, tras la proyección Francisco Vico, catedrático de Ciencia de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Málaga y yo presentamos ante el público que llenaba el aforo completo de la sala de cine cuál es la situación actual de la inteligencia artificial y la genética al hilo de la película.

Los Blade Runner, como el protagonista Deckard, son policías especializados en detectar la presencia ilegal de replicantes fugitivos en la Tierra. Para ello usan un test de empatía llamado prueba Voight-Kampff. Un test basado en preguntas y respuestas que busca detectar la falta de emociones en los replicantes Nexus-6 cuya inteligencia está fuera de toda duda. Vico en la Universidad de Málaga ha desarrollado un ordenador llamado “Iamus” capaz de componer música clásica.

Iamus ha escrito obras que han sido interpretadas por Orquesta Sinfónica de Londres y han sido capaz de engañar a críticos musicales (que fueron incapaces de saber que habían sido compuestas por una máquina). Iamus ha sido desarrollado en la startup Melomics y ha sacado al mercado varios discos (donde su música es interpretada por humanos). Toda una demostración práctica de que las inteligencias artificiales también pueden ser creativas y de que no hay tanta diferencia entre la creatividad humana y la de las máquinas.

La película “Blade Runner” se basa en la novela “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” de Philip K. Dick, aunque hay diferencias notables en el guión. Los protagonistas son los replicantes, androides ficticios que imitan a un ser humano en su aspecto físico y en su comportamiento, llegando a ser indistinguibles de nosotros. ¿Los avances en ingeniería genética permitirán algún día que existan replicantes entre nosotros? Los replicantes del modelo Nexus-6 son androides de última generación fabricados mediante ingeniería genética con un cuerpo de un humano adulto, pero con capacidades de fuerza e inteligencia extraordinarias. Para que no desarrollen emociones y se puedan diferenciar de los humanos mediante la prueba Voight-Kampff su vida operacional está limitada a solo 4 años. Esta prueba de empatía los diferencia de un humano.

Hoy en día la biología sintética está haciendo progresos de gigante, pero todavía estamos muy lejos de que la ingeniería genética permita fabricar un replicante como los de la película. Ya se fabrican pequeños órganos en laboratorio, aunque su aplicación será para transplantes de órganos en humanos. También se ha podido acortar y extender la vida de ratones de laboratorio. Pero fabricar un androide biológico todavía está muy lejos para la ciencia.

En inteligencia artificial todavía no hemos podido lograr que una máquina sea tan inteligente como los replicantes de la película. Se han hecho grandes progresos en la resolución de problemas de propósito específico, como jugar al ajedrez o al juego chino del go, o identificar caras de personas en vídeos de cámaras en la calle, o en la conducción automática. Pero ninguna inteligencia artificial hasta ahora tiene la versatilidad y la capacidad de resolución de problemas generales que tiene un humano.

Muchas películas de ciencia ficción tienen como protagonista a la inteligencia artificial. Entre ellas destaca “A. I. Inteligencia Artificial” (2001) escrita y dirigida por Steven Spielberg, e inspirada por una idea original de Stanley Kubrick, que por desgracia falleció en 1999. Una versión moderna del cuento de Pinocho, un cuento de hadas futurista que nos presenta un mundo donde las inteligencias artificiales, llamadas mecas, son robots que conviven con los humanos, pero carecen de sentimientos (por cierto, en la película hay robots sexuales que aparentan amar, pero no aman). Los mecas son solo trabajadores; por cierto, la palabra checa “robot” fue acuñada en 1921 y significa trabajador forzado.

La primera escena de la película es épica y nos cuenta que el sueño de la ciencia es crear un ser artificial capaz de amar. La inteligencia siempre está unida a las emociones; un ser sin sentimientos y emociones puede imitar nuestra inteligencia, pero para ser verdaderamente inteligente tiene que tener sentimientos y emociones. Hoy en día hay mucha investigación en la llamada computación empática, con el objetivo de que las máquinas aparenten tener emociones y así facilitar su comunicación con nosotros. En la película, la empresa Cybertronics Manufacturing decide crear un robot con inteligencia emocional, capacitado para amar (con forma de niño). David está programado para amar a su madre y resulta ser más sensible, más humano que la raza que la creó. David es “muy humano” porque comprende el amor y la muerte, como los replicantes de Blade Runner.

La película “Ex Machina” (2015) de Alex Garland tiene como protagonista a Ava una ginoide que tiene que demostrar su inteligencia y su capacidad de enamorar. Ella tiene la cara y las manos de una mujer, pero su cuerpo tiene partes transparentes y partes metálicas para recordarnos que es un robot. La historia de la película es un test de Turing que Ava tiene que superar para demostrar su inteligencia. Ava no solo habla como una mujer, también es capaz de usar la comunicación no verbal, usando y reconociendo microgestos faciales en sus interlocutores.

Alan Turing introdujo la idea de la inteligencia artificial en 1941, llamándola inteligencia computacional. Considerado el padre de la IA, introdujo en 1950 el test de Turing para determinar si una máquina era inteligente: Una persona se comunica a través de una terminal con otros dos sujetos, y sabe que uno de ellos es humano y que otro es una máquina, pero no sabe cuál es cuál. No existen pistas como poder oír el tono de voz, solamente las respuestas que salgan escritas en la pantalla; si con ellas la persona que realiza el experimento falla repetidamente en identificar quién de los dos es el humano y quién es la máquina, entonces puede decirse que esa máquina es inteligente.

En la película se le da una vuelta de tuerca y se dice que la verdadera prueba de la inteligencia de Ava es mostrar que ella es un robot y ver si aún un humano cree que tiene consciencia. La película Ex Machina es ideal para reflexionar sobre inteligencia artificial, así que invito a todos los oyentes a disfrutar de mi conferencia la Escuela de Ingenierías Industriales (Ampliación de Teatinos) el próximo martes 19 a las 11:00.

¿Cuál es el estado actual de la inteligencia artificial? ¿Algún día habrá máquinas tan inteligentes o incluso más inteligentes que nosotros? La inteligencia artificial hoy en día es invisible, es transparente al usuario. Todos estamos interaccionando con inteligencias artificiales a través de la web, por nuestro teléfono móvil y por nuestro ordenador. Google, Facebook, Amazon, Netflix, Telefónica, … y todas las grandes empresas están tomando datos de nosotros durante todo el tiempo sin que nos demos cuenta. Esas inteligencias artificiales saben dónde estás ahora mismo, cómo has llegado y cómo te irás, con quién estás, qué estás haciendo ahora mismo, que te gustaría estar haciendo y muchas más cosas. Todo ello gracias a la llamada inteligencia de datos, el uso de inteligencia artificial en el análisis de macrodatos, el llamado big data.

No sabemos si algún día habrá una inteligencia artificial que sea consciente de sí misma o que tenga emociones. Pero se está trabajando en ello. Pero no debemos tener demasiado miedo al futuro. Igual que en ingeniería genética hay congresos todos los años sobre bioética y seguridad, también hay congresos sobre ética y seguridad en inteligencia artificial. Todos los expertos son conscientes de la importancia de estos temas. Me gustaría que mi mensaje final fuera tranquilizador.



3 Comentarios

  1. “- What generation are you?.
    – Nexus 6.
    – I knew it. I do genetic design work for the Tyrell Corporation. There’s some of me in you. Show me something.
    – Like what?
    – Like anything.
    – We’re no computers, Sebastian. We’re physical. I think, Sebastian, therefore, I am.”

    La peli es estupenda pero el guión, además de parecerse a la novela como un huevo a una castaña, se pilla los dedos con algunos conceptos. La biología sintética produce seres vivos. Si desarrolla un cuerpo humano y habla, no es un androide, es un ser humano. Y su inteligencia también es humana.

    1. “- What seems to be the problem?
      – Death. Death.
      – Well, I’m afraid that’s a little out of my jurisdiction. You…
      – I want more life, father.
      – The facts of life. To make an alteration in the evolvement of an organic life system is fatal. A coding sequence cannot be revised once it’s been established.
      – Why not?
      – Because by the second day of incubation any cells that have undergone reversion mutations give rise to revertant colonies like rats leaving a sinking ship. Then the ship sinks.
      – What about EMS recombination?
      – We’ve already tried it. Ethyl methane sulfonate is an alkylating agent and a potent mutagen. It created a virus so lethal the subject was dead before he left the table. Then a repressor protein that blocks the operating cells… Wouldn’t obstruct replication, but it does give rise to an error in replication. So that the newly formed DNA strand carries a mutation and you’ve got a virus again. But, this all of this is academic.”

      Es un guirigay, pero en la voz de Tyrell me parece escuchar a María Blasco advirtiendo del riesgo cancerígeno al aumentar la actividad de la telomerasa.

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Por Francisco R. Villatoro
Publicado el ⌚ 15 marzo, 2019
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