Podcast CB SyR 577: Nuevo planeta enano, errores en entrenamiento de IA, fragmentación de agujeros negros, habitabilidad química y retrovirus en chimpancés

Por Francisco R. Villatoro, el 3 noviembre, 2026. Categoría(s): Ciencia • Podcast Coffee Break: Señal y Ruido • Science ✎

Te recomiendo disfrutar del episodio 577 del podcast Coffee Break: Señal y Ruido [iVoox A, iVoox B], titulado “Planeta Enano; Errores en IAs; Romper Agujeros Negros; Habitabilidad Química; Virus y Monos”, 29 oct 2026. «La tertulia semanal en la que repasamos las últimas noticias de la actualidad científica. Cara A: Premios iVoox (05:00). Nuevo candidato a planeta enano (07:40). DeepMind revela un inesperado error en los algoritmos básicos de las IA generativas (24:00). Cara B: ¿Puede un agujero negro fragmentarse en dos? (09:13). Habitabilidad química de la Tierra y planetas rocosos (34:43). La diferencia entre tu cerebro y el de un chimpancé podría deberse (en parte) a un virus (1:21:23). Señales de los oyentes (1:31:57). Imagen de portada de Héctor Socas Navarro. Todos los comentarios vertidos durante la tertulia representan únicamente la opinión de quien los hace… y a veces ni eso».

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Descargar el episodio 577 cara A en iVoox.

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Como muestra el vídeo participan por videoconferencia Ignacio Crespo @SdeStendhal, Borja Tosar @BorjaTosar / @BorjaTosar.bsky / @BorjaTosar@astrodon, Juan Carlos Gil Montoro @ApuntesCiencia / @ApuntesCiencia.bsky / @ApuntesCiencia@astrodon, Gastón Giribet @GastonGiribet, y Francis Villatoro @eMuleNews / @eMuleNews.bsky / @eMuleNews@mathstodon (solo cara A). Por cierto, agradezco a Manu Pombrol @ManuPombrol el diseño de mi fondo para Zoom; muchas gracias, Manu.

Tras la presentación, Ignacio (que sustituye a Héctor), nos recuerda que ya se puede votar a las Premios iVoox 2026 (https://go.ivoox.com/wv/premios26?c=5100). Juan Carlos nos cuenta el descubrimiento de un nuevo candidato a planeta enano. El Observatorio Vera C. Rubin ha descubierto 2026 ED138, un gran objeto transneptuniano situado a unas 46 UA del Sol, más allá de la órbita media de Plutón, y considerado candidato a planeta enano. Fue identificado en datos obtenidos entre marzo y julio de 2026 y, gracias a imágenes de archivo de DECam, su órbita pudo reconstruirse hasta 2016; en total, Rubin lo observó 30 veces durante 20 noches. Su órbita está inclinada casi 25°, lo que lo clasifica como un TNO clásico caliente, y a partir de su brillo, distancia y albedo estimado se calcula un diámetro de entre 600 y 1500 km. Si las futuras observaciones infrarrojas confirman su tamaño y forma redondeada, podría convertirse en uno de los mayores planetas enanos conocidos más allá de Neptuno. El hallazgo ilustra la capacidad del Rubin y del LSST para detectar objetos débiles y móviles en regiones del cielo muy congestionadas y anticipa numerosos descubrimientos adicionales en el Sistema Solar exterior durante la próxima década. Más información en «El Observatorio Rubin de NSF-DOE en Chile descubre su primer candidato a planeta enano en nuestro Sistema Solar», Vera C. Rubin Observatory, 27 oct 2026.

Me toca contar que DeepMind revela un inesperado error en los algoritmos básicos de las IA generativas. Barron, Gnanapragasam y Tschannen (Google DeepMind) muestran que las implementaciones estándar de las operaciones softmax, log-softmax y cross-entropy (entropía cruzada) en JAX, PyTorch, TensorFlow y otros frameworks similares contienen dos fallos numéricos. El primero, Softmax Collapse, aparece cuando el logit del objetivo (resultado de la red neuronal) de la clase correcta domina a los demás. Al estimar su probabilidad usando la operación softmax (calcular la exponencial del logit y dividivirla por la suma de las exponenciales de todos los logits) resulta un valor de uno (porque el numerador y el denominador coinciden ya que domina la exponencial de exponente más grande sobre las demás exponenciales, la diferencia domina según la precisión de la aritmética flotante usada); como resultado el gradiente de la clase objetivo respecto a los logits se vuelve cero, mientras el resto de los gradientes son diferentes de cero, con lo que el algoritmo de aprendizaje desaprende. Durante las épocas de aprendizaje se observan unas oscilaciones (entre aprendizaje y desaprendizaje) que se llaman fenómeno Slingshot (tirachinas).

El fenómeno se puede cuantificar con el llamado margen de logit m, la diferencia entre el logit del objetivo y el logaritmo de la suma de todas las demás exponenciales. Asociada a cada aritmética flotante hay un valor del margen llamado “precipicio de precisión” a partir del cual se inicia el fenómendo del colapso de softmax. El valor es 5.5 en bf16, 16.6 en fp32 y 36.7 en fp64. El artículo propone una solución sencilla a este problema. El origen del problema se puede trazar al cálculo de la entropía cruzada previo al cálculo del gradiente, gk = qk − pk, cuando para el logit correcto t, qt = 0.9999… se redondea como qt = 1, con lo que gt = 1 − 1 = 0; como resultado la suma de los gk deje de ser cero y adquiere un valor positivo. La solución es evitar dicha diferencia cancelativa, calculando la entropía cruzada usando el margen como L = log (1+exp(−m)), que se puede implementar con la operación L = softplus(−m). Un pequeño cambio fácil de implementar resuelve el problema.

El segundo fallo, Softmax Cancellation, aparece en el aprendizaje por destilación, cuando los logits del estudiante se acercan a los del profesor. Aparece otra cancelación catastrófica cuando se restan q=softmax(z_S) y p=\softmax(z_T), cuando z_S ≈ z_T. El objetivo del trabajo es reformular estas operaciones de modo que preserven los gradientes correctos sin recurrir a mayor precisión. Para ello se usan los operadores expm1(x) = exp(x) − 1, y log1p(x) = log(1 + x). De nuevo, un pequeño cambio logra evitar la cancelación catastrófica. Y con ella se evita el fenómeno de Slingshot tanto en aprendizaje como en destilación. Lo más curioso es que los fenómenos observados se pensaba que eran parte de la dinámica atribuida a la red neuronal, siendo en realidad un artefacto de la aritmética en coma flotante. Al corregir softmax y cross-entropy, desaparecen los picos Slingshot y se estabiliza la destilación. Por supuesto, estos regímenes extremos no son frecuentes en todo entrenamiento a gran escala; a pesar de ello, las correcciones son sustituciones sencillas, sin coste adicional y pueden ser relevantes en ciertos modelos. El artículo es Jonathan T. Barron, Dan Gnanapragasam, Michael Tschannen, «A Fix for Softmax and Cross-Entropy,» arXiv:2610.31642 [cs.LG] (22 Oct 2026), doi: https://doi.org/10.48550/arXiv.2610.31642.

Gastón nos cuenta un artículo en Physical Review D que contesta la pregunta ¿puede un agujero negro fragmentarse en dos? La idea es invertir la famosa geometría de los “pantalones” (pair of pants). En relatividad general clásica 4D, el teorema del área de Hawking y que la entropía es proporcional al cuadrado de la masa impiden que un agujero negro de Schwarzschild sea más favorable que dos agujeros negros de la misma masa total; además, el teorema de no bifurcación de Penrose impide que un horizonte de sucesos se divida en un espaciotiempo predecible. Los autores del artículo nos proponen separar tres situaciones: lo prohibido, lo permitido por la entropía pero inaccesible a nivel cinemático y los escenarios (dimensiones extra, superradiancia confinada o gravedad modificada) donde una fragmentación podría ser posible. El artículo es Giacomo Cacciapaglia, Manuel Del Piano, …, Vania Vellucci, «When black holes admit pair-of-pants topologies,» Phys. Rev. D 114: 084072 (22 Oct 2026), doi: https://doi.org/10.1103/cx69-t466, arXiv:2606.24642 [gr-qc] (23 Jun 2026).

El análisis es cinemático y termodinámico, sin resolver la dinámica no lineal que conectaría ambos estados (que exigiría simulaciones en relatividad numérica). Para Kerr, modelan una fragmentación muy asimétrica (M→ m+μ, con μ ≪ m un fragmento muy ligero, que los autores bautizan como morsel) y exigen de forma simultánea la conservación de energía y momento angular, velocidad radial física, aumento de entropía y que el fragmento ligero escape del potencial efectivo. La condición entrópica y la de velocidad pueden satisfacerse, pero casi siempre el fragmento vuelve a caer. Por ello, las tres condiciones solo se solapan para un Kerr casi extremal. Incluso cuando se forma un morsel, la estimación del tiempo de vuelo muestra que solo fragmentos de masa cercana o inferior a la escala de Planck podrían evaporarse antes de ser reabsorbidos.

Con dimensiones extra (D>5) hay indicios dinámicos, por ejemplo, con cuerdas negras y agujeros de Myers–Perry ultrarrotantes (ultraspinning) que sufren la inestabilidad de Gregory–Laflamme, con crecimiento exponencial y morfología tipo «cuentas de collar en una cuerda» (beads-on-a-string), aunque el pinzamiento (pinch-off) conduce a una curvatura divergente y no está demostrado que exista un estado final regular formado por varios agujeros negros. Más allá de GR, correcciones de curvatura superior pueden invertir el balance entrópico para fragmentos muy pequeños; con el límite observacional M꜀ ≳ (4–7) × 10⁻¹² eV, el modelo introduce Mᵣₑ = Mₚ²/M꜀, que puede alcanzar ∼13 M⊙. En su ejemplo M = 10⁵ Mᵣₑ, la fragmentación es favorable a nivel entrópico para m ≲ 3,2 × 10⁻¹⁶ Mᵣₑ, con máximo cerca de 10⁻¹⁶ Mᵣₑ; trasladado a un ejemplo de 10 M⊙, obtienen un fragmento preferido de orden 10⁻²⁰ M⊙ ∼ 2 × 10¹⁰ kg.

En conclusión, la fragmentación es imposible en relatividad general clásica 4D. Ni Schwarzschild ni Kerr se fragmentan, salvo quizás Kerr en el límite casi extremal (hay indicios cinemáticos, pero falta demostración dinámica). La fragmentación se limita a dimensiones superiores, o en 4D con física especulativa (superradiancia con confinamiento no axisimétrico, correcciones de curvatura/entropía o horizontes “bumpy” sostenidos por defectos topológicos). El artículo enfatiza que un aumento de entropía es necesario pero no suficiente (hace falta resolver la evolución no lineal y comprobar que existe un canal dinámico hacia varios horizontes separados). Futuros análisis tendrán que aclarar este asunto.

Juan Carlos nos habla de la habitabilidad química de la Tierra y de los planetas rocosos. La habitabilidad suele evaluarse a partir de agua líquida, temperatura o atmósfera. Este artículo propone tener en cuenta que el planeta conserve cantidades suficientes de elementos bioesenciales, en particular fósforo (P) y nitrógeno (N), accesibles desde el manto y la corteza. Durante la formación del núcleo estos elementos pueden repartirse entre metal y silicatos, quedando secuestrados en el núcleo y, por tanto, fuera del alcance de una biosfera superficial. Más aún, P y N responden de forma opuesta a la fugacidad de oxígeno y al hacerse el planeta más reductor, P se vuelve más siderófilo y entra en el núcleo, mientras que N tiende a comportarse de forma contraria. Los autores plantean así la existencia de una estrecha zona Goldilocks de habitabilidad química en estado redox; un planeta demasiado reductor implica escasez de P y demasiado oxidante puede dificultar la disponibilidad o retención de N. La Tierra estaría dentro de esa ventana óptima.

Este resultado se obtiene gracias a un modelo simplificado de la formación del núcleo en una sola etapa usando coeficientes experimentales de partición metal–silicato para P y N como función de la fugacidad de oxígeno, y un balance de masa que predice la concentración residual de cada elemento en el manto. El modelo se contrasta con la Tierra y Marte; y después con una población sintética de composiciones de exoplanetas. El efecto redox es enorme; de hecho, para un análogo terrestre, el manto quedaría con <1 ppm de P, unas 100 veces menos que la Tierra, pero con ~50 ppm de N, unas 50 veces más. El resultado principal es que la formación del núcleo puede imponer una restricción química sobre la habitabilidad más fuerte que las diferencias iniciales de composición entre sistemas planetarios. La Tierra parece haber adquirido una fugacidad de oxígeno moderada que permite la disponibilidad de ambos nutrientes, aunque el resultado para N es menos robusto porque el modelo sobreestima en un orden de magnitud el N del manto terrestre y no incluye la pérdida atmosférica, acreción multietapa ni evolución redox del océano magmático. Futuros estudios tendrán que desarrollar modelos más detallados. Lo que parece claro es que una atmósfera compatible con biomarcadores puede corresponder a un planeta pobre en nutrientes químicos. El artículo es Craig R. Walton, Laura K. Rogers, …, Maria Schönbächler, «The chemical habitability of Earth and rocky planets prescribed by core formation,» Nature Astronomy 10: 502-510 (09 Feb 2026), doi: https://doi.org/10.1038/s41550-026-02775-z.

Ignacio nos cuenta que Science Advances publida las diferencias entre tu cerebro y el de un chimpancé debidas a un retrovirus. Humanos y chimpancés divergieron hace unos 5–7 millones de años, pero conservan más del 96 % de sus secuencias codificantes. Por ello, las diferencias cerebrales se deben originar en la regulación génica y en las variantes estructurales no codificantes. El genoma del chimpancé contiene al 158 inserciones específicas de linaje del retrovirus endógeno PTERV1, ausentes del humano, resultado de antiguas infecciones germinales. ¿Influyen dichas inserciones en las redes regulatorias durante el desarrollo cerebral? El efecto epigenético de la metilación de las inserciones PTERV1 se estudia en organoides neurales humanos y de chimpancé. Casi todas las inserciones estaban metiladas, formando dominios locales de heterocromatina específicos del chimpancé. De 45 genes que contienen una inserción PTERV1, 10 mostraron expresión diferencial entre especies; el caso principal fue el lncRNA LINC00662, expresado en humano y silenciado en chimpancé. En chimpancé, una inserción PTERV1 de 6915 nucleótidos dentro del primer intrón está muy metilada y la metilación se extiende a regiones adyacentes; al eliminarla mediante CRISPR-Cas9, la expresión de LINC00662 reaparece, demostrando de forma causal que esa inserción media su silenciamiento. LINC00662 alcanza su máxima expresión en cerebro humano fetal hacia 10–12 semanas postconcepción, se localiza en el citoplasma y se asocia a proteínas de citoesqueleto y crecimiento neurítico. Al silenciarla con CRISPRi en organoides humanos, la intensidad de TUJ1 disminuye deforma significativa en la zona intermedia a día 30, mientras MAP2 muestra la misma tendencia sin alcanzar significación; el snRNA-seq de 119.674 núcleos no detecta cambios claros en composición celular, pero sí activa programas transcripcionales relacionados con axonogénesis y desarrollo dendrítico, interpretados como respuesta compensatoria a una maduración neurítica deficiente.

En conclusión, se establece un mecanismo concreto por el que una antigua infección retroviral pudo contribuir a la divergencia funcional entre cerebros humanos y de chimpancé. Una inserción PTERV1 en el linaje de chimpancé genera heterocromatina, silencia LINC00662 y altera procesos asociados a maduración neuronal y extensión de neuritas. Este proceso contribuyó a la evolución cerebral y a la especiación; esta hipótesis plausible está apoyada por el contexto filogenético, pero sigue siendo inferencial. Otros PTERV1 podrían afectar genes reguladores adicionales, por lo que el fenómeno no se limitará a LINC00662. Las líneas futuras prioritarias son identificar los factores KRAB-ZNF/TRIM28 que reconocen PTERV1, caracterizar otros loci regulados por estas inserciones, esclarecer el mecanismo postranscripcional de LINC00662 y validar estos efectos en modelos más próximos al desarrollo cerebral in vivo. El artículo es Patricia Gerdes, Ofelia Karlsson, …, Johan Jakobsson, «Retroviral insertions contributed to the divergence of human and chimpanzee brains,» Science Advances 12: aeg5791 (23 Oct 2026), doi: https://doi.org/10.1126/sciadv.aeg5791.

Y pasamos a Señales de los Oyentes. ¡Que disfrutes del podcast!



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