Los macacos rhesus responden como los humanos al efecto Thatcher

Por Francisco R. Villatoro, el 9 julio, 2009. Categoría(s): Cerebro • Ciencia • General • Noticias • Personajes • Política • Prensa rosa • Science

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El efecto Thatcher consiste en invertir rasgos de la cara en la foto de una persona (p.ej. ojos y boca). Nosotros rápidamente detectamos el cambio si la foto está cabeza arriba pero nos cuesta notarlo si la foto está cabeza abajo (compara la foto de Margaret Thatcher de la izquierda abajo con la de la izquierda arriba). Sin embargo, nos cuesta verlo en la cara de un mono (en las fotos un macaco rhesus). Robert Hampton de la Emory University, Atlanta, Georgia, y sus colegas han mostrado que a los macacos rhesus (Macaca mulatta) les pasa lo mismo que a nosotros con fotos “thatcherizadas” de sus congéneres.  Estos monos naturales de Asia pasan más tiempo mirando estas fotos trucadas cuando están derechas que cuando están invertidas. Nos lo comentan en “Perception: Picture imperfect?,” Research Highlights, Nature 460: 154, 9 July 2009, haciéndose eco del artículo técnico Ikuma Adachi, Dina P. Chou, Robert R. Hampton, “Thatcher Effect in Monkeys Demonstrates Conservation of Face Perception across Primates,” Current Biology, Article in press, Available online 25 June 2009.

El reconocimiento facial de nuestros congéneres es fundamental en nuestras relaciones sociales interpersonales. Somos capaces de reconocer miles de caras de personas diferentes (aunque hay personas más hábiles que otras). Más aún, somos capaces de notar cambios muy sutiles en los rasgos faciales (ojos, labios, etc.). ¿Le ocurre lo mismo a los primates no humanos? En humanos es difícil notar cambios en la orientación de ojos y boca si vemos una cara invertida, aunque los reconocemos inmediatamente en una cara orientada normalmente (en esto consiste el “efecto Thatcher”). Adachi et al. han demostrado que a los primates no humanos les pasa exactamente lo mismo, lo que sugiere que los mecanismos cerebrales que subyacen al reconocimiento de rasgos faciales los compartimos con los demás primates no humanos (se han conservado evolutivamente desde nuestros antecesores).

Una noticia tan curiosa no ha pasado desapercibida por muchos otros, por ejemplo, “Humanos y monos rhesus usan los mismos mecanismos para reconocer rostros,” fuente Europa Press.



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