Premios Ig Nobel 2026

Por Francisco R. Villatoro, el 21 septiembre, 2026. Categoría(s): Ciencia • General • Noticias • Science

Todos los años me hago eco de los Premios Ig Nobel y no podía ser de otra forma este año 2026.La ceremonia de entrega de premios se celebró el 12 de septiembre en la Universidad de Boston (Massachusetts, EEUU) y la puedes disfrutar en vídeo en YouTube. Pronto se anunciarán los Premios Nobel de ciencias (6–13 octubre). España ha logrado dos Ig Nobel este año (Física y Aviación). Te recomiendo visitar su página web Improbable Research y el listado histórico de premiados. Como todos los años me he leído todos los artículos de los premiados para contarte lo que nos desvelan.

Ig Nobel de Física (Canadá, Estados Unidos, China, Arabia Saudí): Randy Hurd, Zhao Pan, Tadd Truscott y Kaveeshan Thurairajah son galardonados por sus intentos teóricos y experimentales de diseñar un urinario que no salpique. Se aborda un problema cotidiano usando herramientas de mecánica de fluidos y ecuaciones diferenciales, el diseño de un urinario que reduzca al mínimo las salpicaduras. Durante la micción, muchas variables (velocidad y diámetro del chorro, viscosidad, tensión superficial o altura del usuario) son difíciles de controlar, pero puede controlarse el ángulo con el que el chorro impacta sobre la superficie. Se desarrolla un modelo teórico de la fracción de líquido que se salpica, basado en el número de Weber (el cociente entre las fuerzas inerciales y la tensión superficial) y en la componente normal de la velocidad de impacto. Dicho modelo predice la existencia de un ángulo crítico de incidencia por debajo del cual la salpicadura se reduce de forma drástica, alrededor de un 95 % respecto al impacto en dirección normal (perpendicular a la pared). Se usa este criterio hidrodinámico en un problema geométrico, diseñar superficies que intercepten las trayectorias parabólicas del chorro con un ángulo pequeño (respecto a la dirección normal). Se plantean y resuelven ecuaciones diferenciales para curvas isogonales, obteniendo dos familias de diseños, el Cornucopia, derivado de la solución en el plano vertical, y el Nautilus, cuya vista superior sigue una espiral logarítmica semejante a la concha de un nautilo.

La teoría se contrastó con experimentos. Primero se impactó agua procedente de una boquilla impresa en 3D con geometría uretral realista a nivel anatómico sobre una placa de vidrio inclinable, variando caudal, altura y ángulo, y se comprobó que la cantidad de líquido salpicado seguía bien la predicción teórica. Después se fabricaron prototipos de los nuevos urinarios y se compararon con un urinario comercial moderno y con una geometría similar a la del urinario Fontaine de Duchamp; en esta comparación se usó el mismo aparato de “micción” controlada y 1 litro de agua por ensayo. Las manchas se recogieron sobre papel y la masa expulsada se midió en distintas combinaciones de altura y caudal; los diseños nuevos produjeron un menor número de salpicaduras y, en las condiciones más problemáticas para un urinario convencional, el Nautilus redujo el “salpicado de retorno” (splashback) entre un 85 % y un 95 %, mientras que el Cornucopia llegó a comportarse aún mejor (aunque la limpieza de este urinario es mucho más complicada como ilustra la imagen superior). En resumen, según los autores, las mejores geometrías reducen la salpicadura hasta solo el 1.4 % de la producida por un urinario comercial contemporáneo, sin necesidad de materiales especiales; la mejora procede de la gometría matemática de la superficie del urinario que evita que el chorro nunca choque de forma casi perpendicular. Este curioso artículo es Kaveeshan Thurairajah, …, Randy C. Hurd, Zhao Pan, “Splash-free Urinals for Global Sustainability and Accessibility: Design Through Physics and Differential Equations,” PNAS Nexus 4: pgaf087 (2025), doi: https://doi.org/10.1093/pnasnexus/pgaf087.

Ig Nobel de Biomecánica (Reino Unido, Estados Unidos): Matilda Brindle, Catherine Talbot y Stuart West lo reciben por idear una definición precisa de lo que es un beso, en concreto, «una interacción no agonística, dirigida, entre individuos de la misma especie, con contacto boca-a-boca, cierto movimiento de los labios o piezas bucales y sin transferencia de alimento», definición aplicable a hormigas, aves, osos polares y humanos. Se premia un artículo que, para aplicar el concepto de beso a los animales, propone usar una definición biológica general que permita aplicar este comportamiento humano a otros animales. Por supuesto, se rechaza una definición antropocéntrica (el beso es la protrusión de los labios y el movimiento de succión). La nueva definición excluye la premasticación, la trofalaxia (intercambio de alimento entre bocas) y el “kiss-fighting”, que puedan parecerse a un beso.

Con la nueva definición, se recopilan observaciones en primates afroeurasiáticos y se reconstruye la historia evolutiva del comportamiento mediante métodos filogenéticos bayesianos. Su análisis sugiere que el beso presenta una fuerte señal filogenética y que pudo surgir en un ancestro de los grandes simios hace entre 21.5 y 16.9 millones de años, manteniéndose después en la mayoría de los homínidos; también estiman una probabilidad de 0.843 ± 0.002 de que los neandertales besaran.  Los factores evolutivos asociados serían los sistemas de apareamiento con varios machos, las dietas no folívoras y la premasticación, aunque los autores insisten en que estas asociaciones son todavía preliminares por la escasez de datos. Su principal conclusión es que el beso parece ser un comportamiento antiguo y conservado en los grandes simios, pero aún no se puede establecer con seguridad por qué evolucionó; hacen falta más observaciones comparativas en animales en libertad y distinguir mejor entre besos sexuales, afiliativos y otras formas de contacto oral. El artículo es Matilda Brindle, Catherine F. Talbot, Stuart West, «A Comparative Approach to Kissing,» Evolution and Human Behavior 47: 106788 (2026), doi: https://doi.org/10.1016/j.evolhumbehav.2025.106788.

Ig Nobel de Economía (Estados Unidos, México, Canadá): Paul Piff, Daniel Stancato, Stéphane Côté, Rodolfo Mendoza-Denton y Dacher Keltner son galardonados por mostrar indicidos de que las personas de clase social alta son más propensas a robar dulces de los niños y a realizar otros comportamientos poco éticos. Se realizan siete estudios de campo, laboratorio y encuestas para analizar si la clase social se relaciona con conductas poco éticas. Por ejemplo, los conductores de vehículos que tienen mayor estatus social son más propensos a saltarse el turno en un cruce (b = 0.36 ± 0.18; p < 0.05) y también a no ceder el paso a un peatón (b = 0.39 ± 0.19; p < 0.05). Otros experimentos muestran que una posición social subjetiva más alta predice una mayor disposición a tomar decisiones poco éticas, como mentir en una negociación y hacer trampas para aumentar las posibilidades de ganar un premio. El experimento premiado es el más llamativo, una manipulación de la sensación de rango social. Los participantes inducidos a sentirse de clase alta tomaron de media 1.17 caramelos de un frasco que se les había dicho que estaba destinado a niños de otro laboratorio, frente a 0.60 caramelos entre quienes fueron inducidos a sentirse de rango social bajo  (p < 0.01; d = 0.57). En estas condiciones experimentales, quienes se percibían en una posición social superior fueron el doble de propensos a apropiarse de dulces reservados para niños.

Los autores proponen como explicación una actitud más favorable hacia la codicia de las clases altas. La clase social alta predice una mayor aceptación moral de la codicia,  incluyendo más engaños y más trampas. En los experimentos en los que se hace que las persoans de clase baja piensen en las ventajas de la codicia eleva sus respuestas poco éticas hasta niveles comparables a los de los participantes de clase alta. Por tanto, no parece existir una diferencia de “capacidad moral”, sino diferencias en las tendencias y valores activados por el contexto social. Por supuesto, la relación no es categórica ni esencial (hay ricos muy éticos y personas de clases bajas que actúan de forma poco ética) y los resultados se limitan a mostrar tendencias promedio, no una propiedad inherente a las personas con mayor riqueza o estatus. El artículo es Paul K. Piff, Daniel M. Stancato, …, Dacher Keltner, «Higher Social Class Predicts Increased Unethical Behavior,» Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) 109: 4086-4091 (2012), doi: https://doi.org/10.1073/pnas.1118373109.

Ig Nobel de Química (India, Francia, Japón, Canadá, Estados Unidos): Sanchari Banerjee, Nathan Coussens, François-Xavier Gallat, Nitish Sathyanarayanan, Jandhyam Srikanth, Koichiro Yagi, James Gray, Stephen Tobe, Barbara Stay, Leonard Chavas y Subramanian Ramaswamy lo reciben por descubrir que las proteínas de la lecha de las cucarachas vivíparas contiene tres veces más energía que la proteínas de la leche de las vacas. En concreto, se estudia la cucaracha vivípara Diploptera punctata que alimenta a sus embriones mediante una secreción nutritiva equivaparable a nivel funcional a la leche. Los embriones ingieren este líquido y, en su intestino medio, las proteínas Lili-Mip se concentran y cristalizan, formando una reserva de nutrientes que combina proteínas, carbohidratos de glicanos y lípidos (ácidos grasos como el linoleico y el oleico). Se determinó la estructura de esta proteína usando difracción de rayos X con una resolución de 1.2 Å, mostrando proteínas de tipo lipocalina muy heterogéneas en secuencia, glucosilación y lípidos unidos, pero capaces aun así de formar cristales muy ordenados. Este almacenamiento cristalino permite al embrión acumular una gran cantidad de alimento y liberarlo de forma progresiva cuando disminuye la concentración de nutrientes solubles.

El aspecto más llamativo (y premiado) es su enorme densidad energética. Cada cristal de Lili-Mip contiene 3.7 × 10⁻⁵ J, lo que, normalizado por la masa, aporta más de tres veces la energía de una masa equivalente de leche de mamíferos. El artículo no dice que «las proteínas de la cucaracha tengan tres veces más energía que las proteínas de la leche de vaca». La comparación se hace entre el cristal del agregado (proteína, azúcares y lípidos) y una masa equivalente de leche, incluyendo distintas leches de mamíferos. Esta enorme reserva nutritiva podría contribuir al crecimiento tan rápido de D. punctata; sus crías alcanzan la madurez reproductiva en unos 43–52 días, frente a unos 160 días en una especie ovovivípara comparable. El estudio interpreta la cristalización como una solución evolutiva muy eficiente para almacenar una dieta completa, concentrada y disponible de forma gradual durante el desarrollo embrionario. El artículo es Sanchari Banerjee, Nathan P. Coussens, …, Subramanian Ramaswamy, «Structure of a Heterogeneous, Glycosylated, Lipid-Bound, in Vivo-Grown Protein Crystal at Atomic Resolution from the Viviparous Cockroach Diploptera punctata,” IUCrJ 3: 282-293 (2016), doi: https://doi.org/10.1107/S2052252516008903.

Ig Nobel de Medicina (Japón): Tokuji Unno lo recibe a título póstumo por su estudio titulado «¿Cómo sonarse la nariz? Un estudio aerodinámico del sonado de la nariz». El estudio se publicó en 1977, con una breve nota, que analiza de forma experimental la aerodinámica del proceso con medidas de la velocidad, volumen y flujo respiratorio mediante neumotacómetros, tanto por una como por ambas fosas nasales. Se incluye el registro de los cambios de presión en el conducto auditivo externo.  Se observa que el flujo máximo al sonarse por una sola fosa nasal era de unos 1.81 L/s, muy parecido al máximo de la respiración nasal forzada (1.87 L/s), con un volumen medio expulsado de 1.34 L durante 1.23 s. El acto de sonarse resulta, por tanto, más lento y prolongado que toser o estornudar. Cuando una fosa era menos permeable, cerrar la contraria aumentaba la velocidad del aire en la fosa obstruida, lo que explica por qué es más eficaz sonarse una fosa cada vez. Cuanto mayor era el impulso espiratorio, mejor se expulsan las secreciones. El esfuerzo producía a veces cambios de presión en el oído (cambios positivos en 31 de 60 ensayos, negativos en 7 y ausentes en 22), aunque el autor considera que no son suficientes para provocar una infección aguda del oído medio. Su recomendación práctica es realizar un soplido amplio, prolongado y vigoroso, utilizando una fosa nasal cada vez cuando existe desigualdad en su permeabilidad. El artículo es Tokuji Unno, Hiroshi Yajima, «How to Blow the Nose. An Aerodynamic Study of the Nose Blowing,» Nippon Jibiinkoka Gakkai Kaiho 80: 11-17 (1977), doi: https://doi.org/10.3950/jibiinkoka.80.11.

Ig Nobel de Biología (Brasil, Australia): João Miguel Alves-Nunes, Adriano Fellone, Selma Maria Almeida-Santos, Carlos Roberto de Medeiros, Ivan Sazima y Otavio Augusto Vuolo Marques lo reciben por un artículo retractado en Scientific Reports en el que se pisa de forma suave varias partes de diferentes serpientes venenosas, de forma repetida, a diferentes temperaturas y en diferentes momentos del día, para intentar averiguar qué induce y qué no induce a una serpiente venenosa a picar a un ser humano. El trabajo estudió con experimentos qué hace que una serpiente venenosa muerda o no muerda como acto de defensa propia, utilizando 116 ejemplares de la víbora brasileña Bothrops jararaca. En una arena controlada, los investigadores simulaban encuentros con humanos usando una bota de seguridad: en unas pruebas acercaban el pie a menos de 5 cm sin tocar al animal y, en otras, pisaban suavemente la cabeza, la parte media del cuerpo y la cola, diez veces en cada zona y en orden aleatorio, con intervalos de 3 s. Los ensayos se repitieron por la mañana (8–11 h) y por la noche (18–22 h), dejando cinco días entre sesiones para reducir habituación, y con serpientes a temperaturas corporales de 15–23 °C. Se registraba cuántos estímulos toleraba cada animal antes de morder y qué proporción de los 30 contactos provocaba una mordida, relacionándolo después con sexo, tamaño, edad, temperatura y momento del día.

El artículo informó de que pisar la cabeza era con diferencia el estímulo más eficaz para provocar la mordida: la probabilidad estimada era de aproximadamente 44%, frente a 20% al pisar la zona media y 11% la cola; además, los recién nacidos mordían unas 2,17 veces más que los adultos, y las hembras recién nacidas eran el grupo más propenso. Temperatura, sexo, tamaño y hora del día también modificaban la respuesta: las hembras tendían a morder más al aumentar la temperatura, mientras que los machos mostraban un patrón diferente durante la noche. Los autores intentaron conectar estos experimentos con la epidemiología de São Paulo y señalaron, por ejemplo, más mordeduras en zonas costeras que interiores y un aumento de la incidencia con la temperatura. Pero hay una cautela decisiva: este artículo fue retractado por Scientific Reports el 11 de febrero de 2025, de modo que estos resultados no deben presentarse hoy como conclusiones científicas establecidas, sino como los resultados que reportaba un estudio posteriormente retirado. El artículo es “Study of Defensive Behavior of a Venomous Snake as a New Approach to Understand Snakebite,” João Miguel Alves-Nunes, Adriano Fellone, Selma Maria Almeida-Santos, Carlos Roberto de Medeiros, Ivan Sazima, and Otavio Augusto Vuolo Marques, Scientific Reports, vol. 14, 2024, article 10230, doi: https://doi.org/10.1038/s41598-024-59416-6.

Ig Nobel de Tecnología (China, Canadá, Estados Unidos, Egipto): Justin Puma, Zhen Yang, Evan Johnston, Zixin Zhang, Xiaoyi Lan, Lingzhi Zhang, Hongyu Hou, Zixin He, Ali Afify, Megan Creighton, Jianyu Li y Changhong Cao son galardonados por su uso pionero de las probóscides de mosquitos como boquillas de alta resolución en impresoras 3D, el llamado “3D necroprinting” (“impresión 3D necrótica”). Esta técnica biohíbrida reutiliza las probóscides de mosquitos hembra muertos, criados en laboratorio y libres de infección (Aedes aegypti), como boquillas para impresión 3D por extrusión directa de tinta. La elección parece muy racional desde el punto de vista ingenieril, pues la probóscide es casi recta, mide unos 2 mm, tiene un diámetro interno de solo 20–25 μm y una rigidez de alrededor de 200 MPa. Los investigadores retiraron la vaina externa, conectaron el fascículo mediante resina UV a una punta comercial de 30G y lo integraron en una impresora 3D construida para el experimento. Las pruebas de presión mostraron una rotura media a 59.7 kPa de presión interna; modelándola como un tubo de pared fina, con diámetro interno 23.6 μm y pared de 0.96 μm, estimaron una tensión circunferencial de rotura de unos 708 kPa. El análisis identificó dos modos de fallo, la obstrucción de la punta con aumento local de presión y la  rotura por sobrepresión al intentar extruir tintas demasiado viscosas; para la tinta Pluronic F-127 al 40 %, por ejemplo, el modelo recomienda una velocidad máxima del fluido de aproximadamente 15 μm/s.

Lo más destacable es la resolución conseguida. Utilizando la probóscide como boquilla, imprimieron líneas de aproximadamente 18–28 μm, llegando a unos 20 μm de resolución; hay que comparar estos valores con una punta metálica comercial 34G, que imprime alrededor de 50 μm y las especializadas 36G con diámetro interno ~35 μm y precio superior a 80 dólares que producen líneas de alrededor de 40 μm. Con estas bioboquillas fabricaron un panal tridimensional de unos 600×600×310 μm, con líneas de ~22 μm; una hoja de arce de 900×870×310 μm, con líneas de apenas ~18 μm; y un andamio celular de 600×600×310 μm con líneas de 28 μm, cargado con células de melanoma B16 o eritrocitos. Tras la impresión, la viabilidad celular fue del 86.1 ± 2.1 %. En los ensayos finales la bioboquilla se desplazaba a 20 μm/s, la tinta a unos 14 μm/s, y las capas tenían 15–20 μm de altura. Además, una bioboquilla de probóscide ensamblada costaría unos 0.8 dólares, frente a decenas de dólares para alternativas sintéticas; puede funcionar al menos 9 días a temperatura ambiente y seguir siendo utilizable tras un año a −20 °C. El trabajo demuestra así que una estructura biológica ya optimizada por la evolución para transportar fluidos a escala micrométrica puede convertirse de forma directa en una microboquilla (micronozzle) biodegradable, barata y capaz de impresión 3D de alta resolución. El artículo es Justin Puma, Zhen Yang, …, Changhong Cao, “3D Necroprinting: Leveraging Biotic Material as the Nozzle for 3D Printing,” Science Advances 11: adw9953 (2025), doi: https://doi.org/10.1126/sciadv.adw9953.

FRANCIS (4) Ig Nobel de Olfación (Polonia, Alemania, Suecia): Ilona Croy, Tomasz Frackowiak, Thomas Hummel y Agnieszka Sorokowska por acumular evidencias de que los bebés humanos huelen de maravilla para sus padres, pero los adolescentes no lo hacen. Se examinó si el olor corporal de los hijos resulta menos agradable para sus padres a medida que crecen. Participaron 235 padres (163 madres y 72 padres) que evaluaron el olor personal de 367 hijos de entre 1 mes y 35 años en una escala de 0 a 20. El resultado fue claro, la agradable percepción del olor disminuyó de forma significativa con la edad del niño (F(1.361)=16.2, p<0.001), sin diferencias relevantes según el sexo del padre o del hijo. Entre los bebés menores de 4 años, el 93.7 % de los padres calificó su olor como agradable o muy agradable; esa proporción bajó al 83.8% en la pubertad y al 75.2% después de la pubertad, hasta el mismo nivel que el olor de la propia pareja, valorado como positivo por el 76.7 % de los participantes. En otras palabras, para sus padres los bebés “huelen de maravilla”, mientras que los adolescentes y adultos jóvenes siguen oliendo en promedio de forma positiva, pero menos.

Los autores interpretan este patrón como una posible consecuencia de los cambios hormonales del desarrollo. La adrenarquia y la gonadarquia modifican la composición del olor corporal durante la pubertad, coincidiendo con una etapa en la que disminuye la necesidad de cuidados intensivos por parte de los padres. Plantean que el olor es tan agradable de los bebés podría contribuir al vínculo afectivo y a la motivación para cuidar, mientras que ese estímulo perdería fuerza a medida que el hijo gana independencia. El estudio no encontró apoyo para la hipótesis de que el olor de los hijos adolescentes del sexo opuesto resulte desagradable como mecanismo de evitación del incesto. Además, los autores advierten que el trabajo se basa en cuestionarios y recuerdos del olor, no en muestras olfativas presentadas a ciegas, por lo que factores culturales, perfumes, tabaco, higiene o el propio “efecto halo” de la relación padre-hijo pueden influir en las valoraciones. El artículo es Ilona Croy, Tomasz Frackowiak, Thomas Hummel, Agnieszka Sorokowska, “Babies Smell Wonderful to Their Parents, Teenagers Do Not: An Exploratory Questionnaire Study on Children’s Age and Personal Odor Ratings in a Polish Sample,” Chemosensory Perception 10: 81-87 (2017), doi: https://doi.org/10.1007/s12078-017-9230-x.

Ig Nobel de Ciencias del Suelo (Suiza, Países Bajos, Alemania): Franz Bender, Marcel van der Heijden, Atlant Bieri y Pia Viviani son galardonados por enterrar 1000 pares de calzoncillos idénticos en más de 25 países y luego desenterrarlos después de dos meses. En un artículo corto (letter) en Science se presenta un curioso proyecto de ciencia ciudadana que pretende evaluar la salud del suelo mediante calzoncillos de algodón. En Suiza distribuyeron 1000 pares idénticos, que agricultores y jardineros enterraron en sus parcelas y desenterraron dos meses después para medir cuánto algodón había sido degradado por bacterias, hongos, lombrices y otros organismos del suelo. Los participantes recogieron además casi 900 muestras de suelo y registraron sus prácticas de gestión; luego  los investigadores analizaron las muestras en laboratorio y correlacionaron sus propiedades con el grado de descomposición de la ropa interior, comprobando que esta puede funcionar como un indicador sencillo de actividad biológica y salud del suelo. La idea tuvo tanta repercusión mediática que se extendió fuera de Suiza, con experiencias comunicados desde más de 25 países de casi todos los continentes, convirtiendo un experimento con intención humorística (buscando un IgNobel) en una herramienta eficaz tanto para obtener datos como para concienciar sobre la conservación del suelo. El artículo es S. Franz Bender, Marcel G.A. van der Heijden, “Assessing Soil Health with Underpants,” Science 387: 936-936 (2025), doi: https://doi.org/10.1126/science.adw0030. Más información en la web del proyecto, Beweisstück Unterhose (https://soilproof.org/beweisstuck-unterhose/).

Ig Nobel de la Paz (Estados Unidos, Argentina, Australia): Jaimie Arona Krems, Rebecka Hahnel-Peeters, Laureon Merrie, Keelah Williams y Daniel Sznycer lo reciben por documentar que valoramos más a los amigos que son viciosos que a la gente que nos disgusta. Se analizan qué rasgos queremos en nuestros amigos dependiendo de hacia quién dirijan su comportamiento. En seis estudios con 1183 participantes de Estados Unidos e India, los autores confirmaron el resultado clásico, que en general queremos amigos amables, fiables y prosociales, sobre todo con nosotros mismos. Pero cuando se especifica el destinatario del comportamiento, las preferencias cambian mucho, pues queremos que nuestros amigos sean más amables y leales con nosotros que con desconocidos, y todavía menos prosociales con nuestros enemigos. En el estudio 1, por ejemplo, en una escala de 1 a 7, la amabilidad deseada de un amigo fue 5.69 hacia uno mismo, 5.27 hacia un desconocido y solo 3.05 hacia un enemigo; para la “viciosidad” (mezquindad, hostilidad, brutalidad) ocurrió lo contrario, 1.37 hacia uno mismo, 1.61 hacia un desconocido y 3.18 hacia el enemigo.

El resultado más llamativo es que no siempre rechazamos a los amigos “viciosos”, podemos valorarlos cuando esa agresividad o crueldad está dirigida contra personas que nos perjudican. En el estudio 3, los participantes preferían que su mejor amigo fuese mucho más vicioso hacia un enemigo (3.73) que hacia ellos (1.18) o hacia un desconocido (1.70), y además preferían que, frente a sus enemigos, ese amigo fuese más vicioso e indiferente que amable o fiable. El patrón se replicó con claridad en las muestras estadounidenses y de forma más débil en India. La interpretación de los autores es que las preferencias de amistad no dependen solo de que una persona sea “buena” o “mala” en abstracto, sino de cómo su conducta afecta de forma indirecta a nuestros intereses, un amigo hostil con nuestro enemigo puede resultarnos más valioso que uno amable con todo el mundo. Esto matiza la idea de que siempre queremos amigos máximamente prosociales y sugiere que conceptos como “amable” o “vicioso” se evalúan en parte desde una perspectiva relacional y estratégica. El artículo es Jaimie Arona Krems, Rebecka K. Hahnel-Peeters, …, Daniel Sznycer, “Sometimes We Want Vicious Friends: People Have Nuanced Preferences for How They Want Their Friends to Behave Toward Them Versus Others,” Evolution and Human Behavior 44: 88-98 (2023), doi: https://doi.org/10.1016/j.evolhumbehav.2023.02.008.

Como todos los años, artículos que primero nos hacen sonreír primero y luego nos hacen pensar.



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