La revista Nature dice que es indiferente usar condones de latex (más baratos) que de poliuretano (más caros) si queremos prevenir roturas (o “like a sex machine”)

Por Francisco R. Villatoro, el 15 mayo, 2008. Categoría(s): Ciencia • Física • Mecánica • Medicina • Prensa rosa

Máquina utilizada en el estudio (c) Nature.

El condón o preservativo es el medio más seguro de practicar sexo sin riesgos. Sin embargo, el 1% de los condones se rompen (según los estudios clínicos). Los condones “baratos” son de latex, pero los hay más caros de poliuretano, que son más delgados y muestran mejor elasticidad. Un estudio científico realizado en laboratorios de la compañía Durex utilizando un máquina de practicar sexo ha mostrado que los condones de latex son tan seguros como los de poliuretano: sufren el mismo número de desgarros en los experimentos en la “sex machine” de la foto. El artículo técnico es de White ND, Hill DM, Bodemeier S., “Male condoms that break in use do so mostly by a “blunt puncture” mechanism,” Contraception, 77(5):360-5, May 2008. El estudio es comentado como noticia en el número de hoy de la prestigiosa revista internacional Nature: Anna Petherick, “A side-splitting tale. Sex simulator sheds light on condom ruptures,” Nature, published online 14 May 2008. Por cierto, ¿ganará el Dr. White y su equipo un premio Nobel Ig este año? Habrá que estar al tanto.

El resumen de la noticia de Anna Petherick es “impactante”: Investigadores que han utilizado un dispositivo para simular la cópula humana (una “sex machine”) muestran que más del 90% de las rupturas de condones ocurren cuando la envoltura (el latex del condón) es extirada repetidamente mientras es introducido en el mismo agujero sin que se retorne a un estado relajado entre estos estiramientos. ¡Qué gran descubrimiento científico-técnico!

Anna Petherick no se queda ahí y trata de aclarar el asunto. Los estándares internacionales para la prueba de condones requieren dos evaluaciones de los esfuerzos tensiles del material del condón. Uno mide cuánto se estira un anillo de material entre dos cilindros rotativos y el otro requiere inflar el condón hasta que explote, determinando la presión y el volumen al que esto ocurre. Aún así, los estudios clínicos indican que alrededor del 1% de los condones se rompen. Sin embargo, estos estudios clínicos no pueden determinar el porqué se rompe.

Ahí es donde entra la “sex machine” que un equipo liderado por Nicholas White, jefe de control de calidad de SSL International, compañía de Cambridge, Reino Unido, a la que pertenece Durex, la mayor empresa del mundo en fabricación de condones, ha intentado un análisis más realista del proceso de ruptura del condón, para lo que ha utilizado un máquina sexual con “agujero” de diámetro ajustable, lubricación y control del empuje. Un juguete de sex-shop de primera línea.

Pero, ¿cómo saber que la “sex machine” simula “científicamente” la práctica del sexo? Lo más obvio es comprobar si los defectos de los condones “rotos por la máquina” son similares a los de los condones “rotos en la práctica del sexo por humanos”. El equipo del Dr. White examinó al microscopio las roturas de 972 condones que fueron retornados por sus usuarios (como parte de quejas) entre 1998 y 2005. Más del 60% de los condones, que no presentaban defectos obvios de fabricación o defectos claramente debidos a un uso incorrecto, presentaban señales de una ruptura circular hacia afuera que los investigadores llaman una “erupción”. Esta señal distintiva es la que los investigadores han tratado dereplicar utilizando la “sex machine”, utilizando los parámetros que ella permite controlar. Cuando lograron obtener estas “erupciones” se dieron por contentos y compararon los dos materiales más usados en la fabricación de condones, latex y poliuretano. Estos últimos son más caros, más delgados y muestran mejor elasticidad, sin embargo, los de latex “normales” son tan buenos que los “caros” en cuanto al modo en que sufren las roturas y en cuanto al número de roturas que sufren.

Las dos revistas científicas internacionales de mayor prestigio, Nature (inglesa) y Science (americana), mantienen una reñida pugna por ver cual de las dos es la que alcanza cada año el mayor índice de impacto y por ver cual de los dos publica los artículos más importantes del año. Siempre se ha considerado a Science como un poco más dada al marketing y a lo comercial que Nature, “algo” más seria. Ahora bien, también Nature publica noticias sobre artículos “poco” serios, como la noticia comentada.



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