
Me ha resultado muy interesante la figura que abre esta entrada. No quiero enrollarme con la importancia del cambio climático. Sólo quiero una reflexión por vuestra parte al respecto. La figura de la izquierda muestra la serie temporal de la temperatura promedio del aire en la superficie de la Tierra desde 1900 en varios lugares. La línea azul en el Ártico por encima de 60° N en la estación fría (de noviembre a abril), la naranja en Norteamérica entre 20°–60° N en la estación caliente (de mayo a octubre), la verde la media anual en los trópicos entre 20° S–20° N, y finalmente la violeta la media anual en el Océano Atlántico Norte entre 20°–70° N. La figura de la derecha muestra la temperatura media del aire en la superficie continental de la Tierra en las latitudes 60° S–60° N, excluyendo Norteamérica. Todos los datos de ambas figuras son las diferencias (anomalías) respecto a la media de los años 1911–1940 (salvo las anomalías en el Ártico que están divididas por un factor de tres). Las figuras están extraídas del interesante artículo de Stefan Brönnimann, «Early twentieth-century warming,» Nature Geoscience 2: 735-736, 2009. También es recomendable la lectura de «Global Warming?, The Early Twentieth Century,» capítulo del libro de James R. Fleming, «Historical Perspectives on Climate Change,» Oxford University Press, 1998.


Francis, confiesa, tenías un soplo acerca del hackeo en el CRU de East Anglia 🙂
De otra forma, no me explico tu críptico post.
José Luis, no, no me dieron el soplo. El jueves pasado robaron unos 63 Mb de información al CRU de la Universidad de East Anglia, incluyendo más de 1000 email privados y mucha documentación técnica. Es un asunto al que quiero dedicar una entrada, pero cuando pase un poco toda la avalancha de este fin de semana pasado.
¡A ver qué cuentan en Nature!
Los que no puedan esperar saben que en Menéame siempre tienen una fuente para estas cosas (que se han publicado en El País y otros medios).
Vale, no tenías información privilegiada, me lo creo 🙂
La discusión de menéame está un poco sesgada, pero me temo que la cosa va a traer más cola de la que se imaginan estos ingenuos «antinegufos».
Seguro que Feyerabend, en el cielo de los filósofos, estará ahora mismo riéndose ante esta embarazosa situación.
Por cierto, el cap. 6 de su «Tratado contra el método» está encabezado con la siguiente cita, ¡nada menos que del ultraformal Kant!:
» …parece no solamente conforme a la prudencia sino además lícito y aun honroso venir en auxilio de la buena causa con razones ficticias antes que dejar a sus presuntos adversarios la ventaja…»
En el CRU eran kantianos, al menos en este restringido sentido 🙂