Publicado en Nature: El Lado Humano de la Comuna en el LHC del CERN

Por Francisco R. Villatoro, el 26 marzo, 2010. Categoría(s): Ciencia • Física • Historia • LHC - CERN • Noticias • Personajes • Prensa rosa • Science ✎ 2

Los científicos y técnicos que trabajan en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC por Large Hadron Collider) del CERN forman una comuna, en palabras de la socióloga Karin Knorr Cetina de la Universidad de Constance, Alemania, que lleva 30 años estudiando las redes sociales entre los miembros del CERN. Hay más de 10000 científicos de todo el mundo que forman parte del LHC, de los que 2250 están contratados directamente por el CERN y unos 3000 están simutáneamente en sus instalaciones. Los dos experimentos más grandes, CMS y ATLAS acumulan más de 2700 y casi 3000 miembros, resp. ¿Por qué una comuna? Según Knorr Cetina en el CERN las decisiones no se toman de arriba hacia abajo porque hay demasiados grupos de investigación ultraespecializados trabajando simultáneamente y de forma independiente. Además, el CERN es como una pequeña ciudad donde los físicos de partículas trabajan en bloque por el bien de la comunidad. Los indivualismos no tienen cabida en el LHC. El estilo de vida comunitario se respira por todos lados. El CERN tiene sus propios restaurantes, oficina de correos, banco y otros servicios. Se puede vivir en el CERN sin visitar para nada la cercana Ginebra, Suiza. “Una burbuja de conocimineto de la que no se puede escapar. Incluso la policía suiza tiene limitado el acceso a las instalaciones del CERN, que se consideran territorio internacional.” Personas procedentes de todo el mundo trabajando juntos en pro de un objetivo común. Nos lo cuenta Zeeya Merali, “The Large Human Collider. Social scientists have embedded themselves at CERN to study the world’s biggest research collaboration, a 10000-person physics project,” Nature 464: 482-484, 25 March 2010.

La política de publicaciones refuerza la idea de que la comunidad está por encima del individualismo: Todos los artículos  que contienen resultados experimentales deben estar firmados por todos los miembros de las colaboraciones (o experimentos) responsables de los mismos, ordenados alfabéticamente por país. Esta es la mejor manera de que se “olvide” quien fue el autor original de la idea que originó el trabajo publicado. Por ejemplo, el primer artículo de la colaboración CMS, publicado en febrero de 2010, que descubrió que en las primeras colisiones en diciembre de 2009 se produjo un mayor número de partículas exóticas, un tipo de mesones, de lo esperado inicialmente (no se puede descartar que sea una mera fluctuación estadística sin mayor significación), contenía 15 páginas con los nombres de los autores, entre 2200 y 2300 personas en total; ni siquiera los líderes de la colaboración CMS están seguros del número exacto (yo no me he molestado en contarlos). Por si alguien se lo pregunta, la web del CERN contiene un listado de los miembros actuales de cada colaboración (que alguien actualiza con las nuevas altas y bajas) de tal forma que quien escribe un nuevo artículo sólo tiene que insertar el listado sin preocuparse de más detalles. Por cierto, el artículo técnico es The CMS Collaboration, “Transverse momentum and pseudorapidity distributions of charged hadrons in pp collisions at sqrt(s) = 0.9 and 2.36 TeV,”  Journal of High Energy Physics 02: 041, 2010 (ArXiv, 3 Feb 2010).

¿Quién se atreve a revisar un artículo publicado por los miembors del LHC? ¿Realmente alguien entiende todo el conocimiento que contiene uno de dichos artículos? La labor es muy difícil. Los mejor calificados para revisar por pares un artículo de una colaboración del LHC son los propios miembros de dicha colaboración. El artículo del Journal of High Energy Physics fue revisado por pares en sólo 4 días. Para este tipo de artículos la “revisión por pares externos antes de su publicación en una revista internacional es un mero trámite sin importancia, la revisión más rigurosa es la revisión interna que realizan los propios compañeros de la colaboración antes de que el artículo vea la luz,” afirma Albert de Roeck, portavoz suplente (deputy spokesman) del experimento CMS. En muchos casos un documento pasa por varios meses de revisión interna, rigurosos controles y revisiones exhaustivas.

La figura que abre esta entrada muestra la evolución del número de miembros de los diferentes experimentos/colaboraciones del CERN desde 1977 a 2010. ¿Cuántos miembros tendrán los futuros experimentos de física de partículsa cuando el LHC ya sea historia? Zeeya Merali se atreve a estimarlo: al menos 25000. ¿Hay algún límite para el tamaño de la comuna de un gran colisonador de partículas? Muchos sociólogos están estudiando en la actualidad este tipo de cuestiones.



2 Comentarios

  1. El fenómeno de la “comuna” que entiendo que es un grupo de humanos en número cualquiera, unidos por un objetivo común (es posible que el nombre de comuna venga de ahí) es muy loable a la vez que importante, en el supuesto de que el objetivo sea para el bien de todos. En el caso del LHC el objetivo es científico, y esperamos y deseamos que sea para el bién de la humanidad. Creo que sería muy interesante el consensuar a nivel internacional una lista exhaustiva de objetivos positivos: erradicación del hambre, las enfermedades, en fín tantos males que nos aquejan. Y formar una “comuna” para cada uno de estos objetivos sería una posibilidad a contemplar.

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