Breve homenaje a Yuri Alekséyevich Gagarin, el primer ser humano en abandonar la atmósfera terrestre

Yuri Alekséyevich Gagarin alcanzó la gloria para su país el 12 de abril de 1961 (hace 50 años). El 27 de marzo de 1968, a las 11 horas, durante un vuelo de entrenamiento en un MiG-15 de combate, Gagarin se estrelló. Muchos cosmonautas compartieron el dolor con su mujer Valya Gagarina y sus dos hijas Dalya y Lena. El MiG-15 es un avión de combate producido en Checoslovaquia con dos asientos; Yuri ocupaba el asiento del instructor y Valeri Seregin el otro. El avión despegó a las 10:19 horas para sobrevolar una zona cerca de la ciudad de Kirzhach, a unos 90 km. de Moscú. Tras 8 minutos de vuelo la misión se dio por cumplida. A las 10:27, Gagarin solicitó a la base permiso para regresar (fue la última vez que se oyó su voz). Recibió la autorización a las 10:29. No respondió. Se le solicitó respuesta en varias ocasiones hasta las 10:32 horas, tanto a Gagarin como a Seregin. Ningún contacto. La última señal del radar indicó que el avión se dirigía en descenso al aeródromo. Se proclamó un estado de emergencia y varios helicópteros emprendieron la búsqueda.

A las 13:00 horas uno de los helicópteros Mi-4 vio los rastros del accidente: un agujero en pleno bosque a 3 km. del pueblo de Novoselovo. El espeso bosque impidió ver la zona en detalle. Dos helicópteros más se acercaron. Era imposible tomar tierra allí. A pesar de la nieve en la carretera, varios vehículos terrestres se acercaron para analizar el accidente y buscar posibles víctimas. El avión había caído con un ángulo de 60º y había provocado un agujero de 4 metros de profundidad. Se estimó que la velocidad del impacto fue de 700 kilómetros por hora. El impacto pulverizó diminutas partículas que se mezclaron con la tierra y la nieve en una zona rectangular de 200 por 100 metros. No había rastro de los cuerpos. Tal vez habían sido expulsados por el impacto.

En torno a las 15:00 se encontraron algunos restos: pedazos de piel, cuero cabelludo y parte de la mandíbula. Se identificó a Seregin por los restos de su dentadura. En un árbol cercano apareció colgado un trozo de chaqueta con un bolsillo que contenía un vale de desayuno con el nombre de Yuri Gagarin Alekséyevich. Costó recopilar todos los restos encontrados (algunos incluían restos de sangre). Se enviaron a Moscú para su análisis. La respuesta fue rápida. Confirmaron que había sangre de Gagarin. Entre los restos del accidente por algún milagro se encontró la billetera intacta de Gagarin. Contenía su documento de identidad, su licencia de conducir, 74 rublos y una fotografía de Korolev. No había ninguna foto de su amada esposa, ni de sus hijas, ni de su madre, sólo la foto de Sergei Pavlovich Korolev.

El avión MiG-15 contaba con asientos de eyección o expulsores, ¿por qué Gagarin y Seregin no activaron la expulsión? La comisión que estudió el asunto no logró dar con la respuesta.

“Valya Gagarina, impasible, se sentó en el sofá envuelta en una manta a cuadros. No hubo llantos ni lamentos. No había dolor inconsolable. Parecía que ella no era consciente de lo que había sucedido y de lo que le estaban diciendo. El mundo entero ya sabía de la muerte de Gagarin. La cremación de los restos de los pilotos se realizó el 28 de marzo por la tarde.” Nos lo cuenta Boris Chertok en el capítulo 25 de su libro “Rockets and People. Volume III: Hot Days of the Cold War,” The NASA History Series, May 2009.



3 Comentarios

  1. Fue un clamoroso exito, actualmente es habitual salir al espacio,aunque con no poco riesgo , pero entonces, hace 50 años no se sabía el riesgo que implicaba la ingravidez, tanto es así que solo dió una vuelta y aterrizó, el temor a lo novedoso, a lo arriesgado a la incertidumbre de que pasará, fue un auténtico bombazo que asombró al mundo. Realmente resultó dramático su fin, una persona que tenía bien merecida una tranquila jubilación. No fue el único con final trágico, le siguieron otros, parece que una mano negra siempre se cierne sobre cualquier empresa que emprendan los humanos, espero que su memoría permanezca para siempre entre nosotros.

  2. Un final triste para un hombre que fue, sin duda, uno de los grandes. La verdad es que no conozco la vida de Gagarin, ni tampoco nada acerca de su forma de pensar, pero lo que hizo, la hazaña en que participó, es tan emocionante que no podemos sino incluirle en ese pequeño club de los grandes hombres del siglo XX. Siempre te recordaremos, Yuri!

  3. Aún no termino de comprender (o quizás si por aquello de “la guerra fría”)el porqué Nunca se le concedió el Premio Nóbel, ni a Yuri Gagarin ni a Korolev, a pesar de que su hazaña ha constituido sin lugar a dudas el mayor logro científico de la Humanidad.

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Por Francisco R. Villatoro
Publicado el ⌚ 12 abril, 2011
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