Podcast CB SyR 544: Cáncer de páncreas, virus Nipah, sismografía de la reentrada espacial, neurociencia de bebés con IA, y sensores cuánticos para buscar materia oscura

Por Francisco R. Villatoro, el 13 febrero, 2026. Categoría(s): Ciencia • Podcast Coffee Break: Señal y Ruido • Recomendación ✎ 1

Te recomiendo disfrutar del episodio 544 del podcast Coffee Break: Señal y Ruido [iVoox AiVoox BApplePod AApplePod B], titulado “Cáncer; Virus Nipah; Satélites; IA y Neurociencia; Materia Oscura”, 05 feb 2026. «La tertulia semanal en la que repasamos las últimas noticias de la actualidad científica. Cara A: Regresión de cáncer de páncreas en ratones (07:30). Historia natural y patogénesis del virus Nipah (44:30). Cara B: Detección de restos espaciales mediante sensores sísmicos (20:20). IA y neurociencia de bebés (54:30). Búsqueda de materia oscura con sensores cuánticos (1:18:30). Señales de los oyentes (2:01:30). Imagen de portada de Héctor Socas Navarro. Todos los comentarios vertidos durante la tertulia representan únicamente la opinión de quien los hace… y a veces ni eso». Por cierto, búsquedas y consultas sobre episodios pasados en la herramienta desarrollada por José Miguel Robles Román.

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Como muestra el vídeo participan por videoconferencia Héctor Socas Navarro @HSocasNavarro /@hectorsocas.bsky.social / @HSocasNavarro@bird (@pCoffeeBreak / @pCoffeeBreak.bsky), Silvana Tapia, Ignacio Crespo @SdeStendhal, Juan Carlos Gil Montoro @ApuntesCiencia / @ApuntesCiencia.bsky / @ApuntesCiencia@astrodon, José Edelstein @JoseEdelstein (solo cara A), Gastón Giribet @GastonGiribet (solo cara B), y Francis Villatoro @eMuleNews / @eMuleNews.bsky / @eMuleNews@mathstodon. Por cierto, agradezco a Manu Pombrol @ManuPombrol el diseño de mi fondo para Zoom; muchas gracias, Manu.

Tras la presentación de Héctor, pasamos a un artículo que ha tenido mucho eco mediático la semana pasada. El artículo se publicó el 2 de diciembre en la revista PNAS (su autor principal es Mariano Barbacid, 76 años, académico de la NAS, que puede «autoenviarse artículos a PNAS«; se ha publicado en prensa que envió su artículo a Nature donde fue rechazado y que recurrió como académico a la vía rápida de PNAS). Por cierto, la unidad de comunicación científica del CNIO no se ha hecho eco de esta noticia hasta el 27 de enero de 2026 (nadie sabe el porqué; quizás para evitar la baja visibilidad de la ciencia durante las «fiestas navideñas»).

Silvana nos presenta este artículo de Mariano Barbacid y Carmen Guerra sobre la regresión del cáncer de páncreas en ratones «humanizados». En el adenocarcinoma ductal pancreático (PDAC) el gran problema es la rápida aparición de resistencias a los nuevos inhibidores del oncogen KRAS (codescubierto por Barbacid entre 1982 y 1984 en EEUU). Los inhibidores RAS(ON) de nueva generación (como daraxonrasib/RMC-6236) han mejorado la supervivencia, pero su beneficio se ve limitado por recaídas tempranas. Trabajos previos del grupo estudiaron una terapia doble contra RAF1 (nodo downstream) y EGFR (nodo upstream), pero solo fue eficaz en tumores pequeños. El nuevo trabajo propone una terapia triple, que incluya la activación compensatoria de STAT3. Silvana nos cuenta que KRAS, EGFR y STAT3 actúan como semáforos en la señalización celular asociada a la proliferación celular. La terapia triple (contra KRAS–EGFR–STAT3) ataca tres nodos independientes de la red de señalización asociada a KRAS puede inducir la regresión tumoral completa y duradera, evitando la resistencia. El artículo es Vasiliki Liaki, …, Carmen Guerra, Mariano Barbacid, «A targeted combination therapy achieves effective pancreatic cancer regression and prevents tumor resistance,» PNAS 122: e2523039122 (02 Dec 2025), doi: https://doi.org/10.1073/pnas.2523039122, bioRxiv 668325 (04 Aug 2025).

El estudio combina genética condicional, farmacología y modelos in vivo avanzados. En ratones con PDAC ortotópico inducido por mutaciones KRAS/TP53, la ablación simultánea de Raf1, Egfr y Stat3 provocó muerte apoptótica masiva y la desaparición completa de tumores en 4–6 semanas, sin recaídas detectables hasta 300 días post-implantación. En el plano farmacológico, la triple terapia formada por daraxonrasib (KRAS) + afatinib (EGFR/HER2) + SD36 (PROTAC de STAT3) produjo la regresión completa de tumores ortotópicos, ausencia de resistencia durante >200 días, y eficacia consistente en dos modelos murinos. Basta comparar las curvas de supervivencia para la monoterapia (darax) y la triple terapia (Dax/afa/SD36). Por un lado, en ratones GEM, modificados genéticamente para desarrollar tumores murinos inducidos por mutaciones de KRAS/TP53; este estudio muestra eficacia, resistencia y toxicidad en un animal vivo. Y por otro lado, en ratones PDX, con xenoinjertos derivados de pacientes humanos, pero cuyo sistema inmunitario no es funcional (para evitar el rechazo del injerto); en este último caso se demuestra que el antitumoral no depende del sistema inmunitario adaptativo del hospedador. Se propone como mecanismo biológico para la eficacia que la resistencia a KRAS/EGFR está asociada a la fosforilación de STAT3 en Tyr705, mediada por quinasas SRC/FYN, y que la degradación selectiva de STAT3 evita la toxicidad letal observada con su ablación sistémica. La tolerabilidad a la triple terapia fue buena, con peso corporal estable, parámetros hematológicos y metabólicos dentro de rango, y ausencia de daño intestinal relevante.

En conclusión, el control efectivo del adenocarcinoma ductal pancreático PDAC que depende de KRAS requiere atacar varias dianas no redundantes en su red de señalización. La terapia triple KRAS–EGFR–STAT3 supera de forma clara a la monoterapia con RAS(ON). El trabajo establece una prueba de principio robusta, válida en tumores murinos y humanos, e independiente de la inmunidad adaptativa (PDX en ratones inmunodeficientes). De cara al futuro, se plantea la optimización clínica del enfoque: evaluación de nuevos degradadores de STAT3 (p. ej., KT-333, ya en ensayos clínicos), alternativas a afatinib dentro de la familia EGFR, y un análisis exhaustivo de toxicidades en humanos. En resumen, se sienta una base sólida para ensayos clínicos de combinación racional en PDAC, una enfermedad con opciones terapéuticas todavía muy limitadas. Por supuesto, no hay que dar falsas esperanzas a los pacientes y sus familiares. Faltan muchos años para que este trabajo acabe en una terapia clínica aprobada. Además, ahora mismo no sabemos si será efectiva contra todos los tumores del PDAC en humanos, o solo para algunas de ellos. Queda mucha investigación básica y, sobre todo, clínica para ofrecer una esperanza firme a los pacientes y sus familiares.

Tras comentar el artículo, la conversación derivó hacia una cuestión inevitable: qué posibilidades reales habría de trasladar esta terapia potencial a ensayos clínicos en humanos en España. La prueba de principio en modelos murinos (GEM y PDX) es sólida, pero el salto a humanos requiere una infraestructura compleja y una financiación considerable. Todavía quedan muchos estudios preclínicos que deben realizarse para llevar esta terapia triple hasta ensayos clínicos. En España la financiación pública para ensayos clínicos es muy limitada y se requiere un fuerte respaldo industrial. El proceso es exigente desde el punto de vista regulatorio y económico. Coordinar compañías distintas, negociar propiedad intelectual y asumir riesgos financieros en una enfermedad con alta mortalidad como el PDAC no es trivial. Por eso, entre el entusiasmo científico y la realidad clínica hay un tramo largo y costoso.

Ignacio nos recomienda escuchar su podcast «Noosfera 274 – Más que un temblor | Patricia González», iVoox, 06 feb 2026, donde entrevista a Patricia González Rodríguez, Profesora Titular de Universidad de Sevilla en el Departamento de Fisiología Médica y Biofísica; ella investiga en la bioenergética y el metabolismo de la Enfermedad de Parkinson. En dicho programa se habla de la distancia entre los descubrimientos prometedores y su aplicación clínica, así como la necesidad de ensayos bien diseñados. También se destaca la importancia de comunicar con rigor los avances en enfermedades graves, sin generar falsas expectativas.

Y pasamos a Señales de los Oyentes. @javierbenavides2669 pregunta: «¿No creen que la cura del cáncer arruinaría a muchas farmacéuticas?» Héctor responde de forma tajante: sería justo lo contrario. Una terapia curativa, eficaz y segura para una enfermedad con la incidencia del cáncer tendría una demanda enorme y generaría ingresos económicos extraordinarios para quien la desarrollara. Desde el punto de vista empresarial, descubrir una cura eficaz no sería una ruina, sino una oportunidad histórica. Silvana añade que el desarrollo de un fármaco oncológico implica décadas de investigación básica, ensayos preclínicos y clínicos, y una inversión multimillonaria con un riesgo altísimo de fracaso. Cuando aparece una terapia eficaz, el incentivo económico no es eliminarla del mercado, sino todo lo contrario: explotarla dentro del marco regulatorio vigente.

Héctor matiza que existe un problema real, pero distinto, en el caso de las enfermedades raras: al tener una prevalencia baja, el incentivo económico para invertir en investigación puede ser menor si no existen mecanismos públicos o regulatorios que compensen ese riesgo. Ahí sí se ha detectado un déficit de inversión, que ha dado lugar a políticas específicas como los “medicamentos huérfanos”. José expresa su rechazo claro a la idea, bastante popular, de que habría un interés sistémico en ocultar curas por razones económicas. Recuerda que este tipo de planteamientos suelen apoyarse más en desconfianza general hacia la industria que en evidencias concretas, y que tienden a alimentar una narrativa conspirativa.

Ignacio subraya que la industria farmacéutica opera en un entorno altamente regulado: agencias como la EMA o la FDA supervisan los ensayos, la seguridad y la comercialización; los resultados clínicos se publican y se someten a escrutinio científico; y múltiples actores (académicos, empresas, hospitales, reguladores) intervienen en el proceso. En un ecosistema tan distribuido y competitivo, mantener en secreto una cura efectiva sería casi imposible. La conclusión compartida en la tertulia es que el debate legítimo no es si “se ocultarían curas”, sino cómo equilibrar innovación, acceso equitativo y sostenibilidad económica del sistema sanitario, sin caer en simplificaciones ni en desconfianza infundada.

Silvana también nos cuenta una revisión sistemática en The Lancet Microbe sobre la historia natural y patogénesis del virus Nipah (NiVD), ya que pronto José y Héctor visitarán India. Silvana les tranquiliza porque entre personas se contagia por contacto estrecho con una persona contagiada; también se contagia por contacto con productos alimentarios contaminados con heces, orina o saliva de murciélagos frugívoros, el reservorio de este virus. Pero la letalidad de este virus de ARN es muy alta (de hasta el 75 % en algunos brotes); además, las personas que sobreviven suelen acabar con secuelas neurológicas graves.

La revisión sistemática recopila evidencia de 59 estudios que reportan 717 casos de NiVD (Bangladesh, India, Malasia, Singapur y Filipinas) y cuantifican frecuencias de presentación, diferencias por linaje viral (NiV-M vs NiV-B), hallazgos de laboratorio/imagen, y dinámica temporal (incubación, ingreso, desenlaces), además de resumir la variabilidad en su tratamiento clínico. El patofenotipo muestra fiebre (618/624, 99 %), afectación neurológica (cefalea 419/601, 70 %, y alteración del nivel de consciencia 358/580, 62 %) y respiratoria (tos 244/541, 45 %, y disnea 184/317, 58 %). Se observan diferencias entre cepas: en NiV-B hay más síntomas respiratorios (tos 49 % vs 16 % en NiV-M; disnea 51 % vs 2 %, con p<0.0001 en ambos), mientras que algunos signos neurológicos clásicos aparecen un poco más en NiV-M (cefalea 87 % vs 66 %, y mioclonías 51 % vs 16 %). El artículo es Zakiul Hassan, Susan Khader Ibrahim, …, Amanda Rojek, «Interpreting the natural  history and pathogenesis of Nipah virus disease through clinical data, to inform clinical trial design: a systematic review,» The Lancet Microbe (24 Jan 2026), doi: https://doi.org/10.1016/j.lanmic.2025.101295; la figura de criomicroscopia electrónica es de Zhaoqian Wang, Moushimi Amaya, …, David Veesler, «Architecture and antigenicity of the Nipah virus attachment glycoprotein,» Science 375: 1373-1378 (03 Mar 2022), doi: https://doi.org/10.1126/science.abm5561.

La metodología de esta revisión sistemática es la estándar (PRISMA/PROSPERO). Los resultados clave son que (i) la letalidad es muy alta, con mediana de CFR 69 % (IQR 31–88 %) y con marcada diferencia por cepa (70 % NiV-B vs 39 % NiV-M; p<0.0001); (ii) hay secuelas relevantes entre los supervivientes con seguimiento, el 35 % de los 197 estudiados presentaron síntomas persistentes y el 26 % déficits neurológicos (memoria, debilidad, ataxia, problemas ópticos); (iii) se detecta temprano el ARN viral en varias muestras, con detección en exudado faríngeo desde día 1 hasta ~día 14, con un patrón de viremia más frecuente entre días 4–10, disminuyendo después; y (iv) la cronología clínica presenta una incubación mediana por brote ~3.2 a 10 días, ingreso hospitalario típicamente 3–4 días tras inicio, y muertes a menudo 2–4 días tras el ingreso (duración total de enfermedad hasta ~22 días). No existen terapias antivirales y basadas en anticuerpos que sean efectivas; por ahora, la infección por virus Nipah tiene una letalidad muy elevada, aunque variable según el linaje viral. De cara al futuro, se necesita desarrollar terapias antivirales y de anticuerpos con administración muy temprana, buena penetración en sistema nervioso central. Para ello serán necesarios ensayos clínicos diseñados sobre cohortes bien caracterizadas (estratificación por fenotipo neurológico/respiratorio y por linaje), junto con estudios prospectivos armonizados que permitan validar biomarcadores y ventanas terapéuticas.

Juan Carlos nos presenta un artículo en Science sobre la detección de restos espaciales mediante sensores sísmicos. En los últimos cinco años ha crecido de forma exponencial el riesgo a reentradas incontroladas de basura espacial. Las técnicas actuales de seguimiento (radar y observaciones ópticas) presentan limitaciones críticas durante la fase de desintegración atmosférica, cuando el plasma de reentrada y la fase de vuelo oscuro (dark flight), cuando el objeto deja de emitir o reflejar luz, impiden reconstruir trayectorias y zonas de impacto con fiabilidad. Este artículo propone usar datos sísmicos de acceso abierto para reconstruir en tiempo casi real la trayectoria, velocidad, ángulo de descenso, altitud y dinámica de fragmentación de objetos en reentrada. Se analiza la reentrada del módulo orbital Shenzhou-15 (abril de 2024), un objeto de ~1.5 toneladas y radio inicial ≈1.1 m, cuya trayectoria real resultó estar desplazada ~30 km al sur de la predicción orbital previa, poniendo de manifiesto las grandes incertidumbres de los métodos tradicionales. El artículo es Benjamin Fernando, Constantinos Charalambous, «Reentry and disintegration dynamics of space debris tracked using seismic data,» Science 391: 412-416 (22 Jan 2026), doi: https://doi.org/10.1126/science.adz4676; Chris Carr, «Tracking space debris from sonic booms,» Science 391: 348-349 (22 Jan 2026), doi: https://doi.org/10.1126/science.aee0657; transcripción del podcast de Science en Sarah Crespi, Jennie Erin Smith, «Tracking falling space debris via sonic booms, and getting drunk off your own microbes,» Science Podcast, 22 Jan 2026.

Los datos sísmicos permiten detectar las ondas en N asociadas al cono de Mach de la reentrada gracias a una inversión rápida en el ajuste del gradiente mínimo de los tiempos de llegada (para Shenzhou-15 en las registrados por 124 estaciones sísmicas en California y Nevada. Los tiempos de llegada definen curvas isócronas (que son hipérboles proyectadas en la superficie); estas curvas pertmien estimar de forma sencilla la dirección de la trayectoria. El nuevo enfoque permite evitar el uso de técnicas de trazado de rayos (ray tracing) para reconstruir la dirección de vuelo. Para Shenzhou-15 se logra estimar la dirección de vuelo (rumbo ≈64°), la velocidad (Mach ≈25–30, consistente con ~7.8 km/s), la altitud (~80–150 km, con incertidumbre elevada) y el ángulo medio de descenso (≈1.2°). El análisis de la duración de las ondas N muestra que en la estación SMI (San Miguel Island) se midió τ = 0.15 ± 0.02 segundos, frente a τ ≈ 0.40–0.50 segundos esperados para un cuerpo intacto, lo que implica fragmentación previa y una reducción del tamaño máximo de fragmentos hasta ~0.42 m. Mediante una técnica llamada apilamiento ponderado por fase (PWS por phase-weighted stacking), se identifican entre 8 y 11 eventos de fragmentación coherentes en menos de 2 segundos, cuya energía relativa sigue una ley de potencias con exponente β = −0.96 ± 0.07 (R² = 0.97), evidencia clara de una cascada jerárquica de fragmentación.

Este estudio promete usar la sismología como herramienta eficaz y de bajo coste computacional para caracterizar las reentradas de basura espacial, incluso en regiones con instrumentación moderada. Además, se concluye que la desintegración de Shenzhou-15 no fue explosiva ni dominada por una ablación continua, sino una cascada multiplicativa, lo que incrementa la probabilidad de supervivencia de fragmentos robustos con alto coeficiente balístico. Desde el punto de vista operativo, el método permite acotar con mayor precisión las posibles zonas de impacto (en este caso, ~30 km desplazadas respecto a la predicción previa) y aportar información crítica para la mitigación de riesgos y recuperación de restos. Como líneas futuras, será necesaria la integración de este enfoque sismológico en los protocolos de vigilancia en tiempo casi real; además, habrá que combinar el nuevo método con modelos atmosféricos para evaluar cómo se dispersan las partículas (que pueden ser tóxicas y/o radioactivas) producidas durante la reentrada.

Ignacio nos cuenta un artículo en Nature Neuroscience sobre la inteligencia artificial (IA) aplicada al estudio de la neurociencia en bebés. Los receptores de la retina son retinotópicos, pues existe una correspondencia espacial bastante directa entre los píxeles y las neuronas activadas. Gracias a ello la excitación de dichas neuronas permite observar con sombras, contornos y movimientos las imágenes observadas por los ojos. Pero en la corteza la información pasa por varias regiones hasta que llega a las regiones que ofrecen información semántica. ¿Puede haber categorías kantianas (lo animado y lo inanimado, lo grande y lo pequeño, etc.) preprogramadas? Se sabe que en adultos hay regiones corticales especializadas (en parte) en el reconocimiento de caras, en las diferentes partes del cuerpo, para la distinción entre objetos manipulables y no manipulables, etc. Pero la cuestión es si todo esto está preprogramado y por ahora no se sabe. El cerebro nace con una arquitectura estructurada, pero como es muy plástico acaba moldeándose en función de la experiencia. Así que no sabemos si existen «categorías a priori» (kantianas) que sean independientes por completo de la experiencia y están fijadas de forma universal en todos los humanos.

Volviendo al artículo, el objetivo es determinar cuándo y cómo emergen las representaciones categoriales visuales en el cerebro humano, una cuestión central para teorías del desarrollo cognitivo. Hasta ahora esta pregunta se ha abordado con medidas conductuales indirectas (tiempos de mirada), incapaces de revelar la estructura neuronal subyacente. Gracias a avances recientes en fMRI con bebés despiertos y al uso de redes neuronales profundas (DNNs) como modelos computacionales de la corteza visual adulta, se intenta caracterizar la geometría representacional del sistema visual en bebés de 2 meses de edad. Este trabajo se centra en la corteza visual ventral (VVC) y evalúa si, ya a los 2 meses de edad, el cerebro infantil codifica no solo rasgos perceptivos simples, sino también categorías visuales abstractas como animado/inanimado o tamaño real del objeto, y si estas representaciones se organizan de forma jerárquica o no. El artículo es Cliona O’Doherty, Áine T. Dineen, …, Rhodri Cusack, «Infants have rich visual categories in ventrotemporal cortex at 2 months of age,» Nature Neuroscience (02 Feb 2026), doi: https://doi.org/10.1038/s41593-025-02187-8; más información divulgativa en el Research Briefing, «Studying infant vision in the scanner and in silico reveals the richness of early brain function,» Nature Neuroscience (02 Feb 2026), doi: https://doi.org/10.1038/s41593-025-02198-5.

Se han tomado imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI) en bebés despiertos (2 meses: n≈101; 9 meses: n≈44, tras control de movimiento) y en adultos (n=17), mientras observaban imágenes de 12 categorías de objetos (animados, inanimados pequeños e inanimados grandes); tres objetos de cada tipo, en diferentes orientaciones, como ilustra esta figura. Mediante análisis de similitud representacional (RSA) se construyeron matrices de semejanza neural en distintas regiones visuales, que se compararon tanto entre edades como con DNNs (AlexNet) entrenadas con distintos regímenes (supervisado y auto-supervisado). Los resultados muestran que ya a los 2 meses existen representaciones categoriales robustas en la VVC; por ejemplo, la distinción animado–inanimado es significativa (ρ≈0.20, IC95%≈[0.16, 0.23]) y se fortalece a los 9 meses (ρ≈0.55, IC95%≈[0.52, 0.58]). Estas representaciones están ausentes o son muy débiles en la corteza occipitotemporal lateral (LO) a estas edades, lo que contradice un desarrollo estrictamente bottom-up. Además, las representaciones infantiles de VVC se alinean mejor con capas profundas de DNNs entrenadas, incluso en bebés de 2 meses, indicando que los rasgos visuales complejos son suficientes para el reconocimiento de los objetos presentes mucho antes de lo esperado.

El estudio muestra que el cerebro humano posee una rica organización visual categorial desde los primeros meses de vida, desafiando modelos clásicos de desarrollo jerárquico progresivo desde lo simple a lo complejo. En lugar de ello, la VVC muestra desde muy temprano una mezcla de representaciones perceptivas y semánticas, que se refinan con la experiencia durante el primer año. La disociación temporal entre VVC y regiones laterales como LO sugiere que el desarrollo de la percepción visual está condicionado por factores adicionales, como la atención, la motricidad o la interacción con objetos. De cara al futuro, el trabajo abre dos líneas clave: (i) determinar si estas representaciones están presentes desde el nacimiento o se adquieren muy rápidamente en las primeras semanas, y (ii) identificar qué regímenes de aprendizaje computacional (auto-supervisados, estadísticos, multimodales) reproducen mejor la dinámica del cerebro infantil. Por cierto, se ha hecho público el conjunto de datos (FOUNDCOG v1) para intentar que este estudio se transforme en una referencia para modelar el desarrollo temprano de la cognición visual.

Gastón, que se declara kantiano, dice que le encantan las implicaciones de este resultado. Héctor pregunta si los bebés perciben las ilusiones visuales. Ignacio contesta que depende del tipo de ilusión; para ciertas ilusiones geométricas de contraste,  tamaño o movimiento se ha observado respuestas positivas en bebés de pocos meses. Pero en las ilusicones «cognitivas» y en los trucos de magia la situación es diferente; los magos que trabajan con niños lo saben y usan trucos diferentes que con adultos.

Me toca comentar un artículo en Nature sobre la úsqueda de materia oscura de tipo axión con sensores cuánticos. Las partículas de tipo axión (ALP), bosones ultraligeros, son un buen candidato a la materia oscura. Los axiones QCD son producto de la rotura de la simetría de Peccei–Quinn y están descartados; no así los ALP, resultado de la rotura de simetrías tras la inflación cómsmica. Los ALP pueden formar defectos topológicos macroscópicos (la llamada TDM por topological defect dark matter), como muros de dominio, con tamaños mayores que la Tierra pero mucho menores que escalas galácticas. Las interacciones axión–nucleón están restringidas por observaciones astrofísicas (enfriamiento estelar, SN 1987A), que imponen límites típicos de fint ≳ 10⁹ GeV, aunque dependen de la incertidumbres de modelado. El objetivo del artículo es buscar señales transitorias de TDM axiónicos y, en ausencia de detección, establecer nuevos límites experimentales sobre el acoplamiento axión–nucleón en un amplio rango de masas ultraligeras. Para ello se usa una red distribuida de sensores cuánticos de espines nucleares, capaz de detectar rotaciones coherentes inducidas por el paso de un defecto topológico a través de la Tierra. El enfoque está diseñado para superar dos limitaciones clave de búsquedas previas: la dificultad de distinguir señales raras e impredecibles del ruido instrumental y la menor sensibilidad de experimentos de laboratorio frente a los límites astrofísicos existentes. El artículo es Yuanhong Wang, Ying Huang, …, Jiangfeng Du, «Constraints on axion dark matter by distributed intercity quantum sensors,» Nature (28 Jan 2026), doi: https://doi.org/10.1038/s41586-025-10034-w; recomiendo consultar la detallada información suplementaria y el informe de los revisores.

El experimento utiliza una red interurbana de cinco sensores de espines nucleares de ¹²⁹Xe, cuatro en Hefei y uno en Hangzhou, separados por ~320 km y sincronizados mediante GPS. El paso de un muro de dominio axiónico generaría un gradiente espacial del campo axiónico que actúa como un campo pseudomagnético, produciendo una rotación transitoria del espín nuclear. Para maximizar la sensibilidad, el sistema explota dos efectos clave: (i) la amplificación de señal debida a la gran magnetización longitudinal y largos tiempos de coherencia del ¹²⁹Xe, con un factor calibrado η ≃ 150; y (ii) el filtrado óptimo dual en fase, inspirado en técnicas de matched filtering, que mejora la relación señal-ruido por un factor ξ ≃ 20. Con parámetros típicos (T₂ ≈ 30 s, δBd ≈ 1 pT Hz⁻¹ᐟ²), se alcanza una sensibilidad de rotación δθ ≃ (1–2)×10⁻⁶. La búsqueda se realizó durante 739 horas efectivas de toma de datos (julio–agosto de 2022), con un algoritmo de coincidencia espacial y temporal que reduce falsos positivos en ~3 órdenes de magnitud.

Como es obvio, no se observaron eventos estadísticamente significativos compatibles con el paso de un TDM a través de la Tierra. A partir de este resultado nulo, y asumiendo que la densidad local de materia oscura es ρDM ≃ 0.4 GeV cm⁻³, los autores derivan los límites de laboratorio más estrictos hasta la fecha sobre el acoplamiento axión–neutrón en el rango de masas ma ∼ 10 peV – 0.2 µeV. En particular, se obtiene un límite representativo de fint ≃ 4.1×10¹⁰ GeV para ma ≈ 84 peV, (y fSB ≈ 8.1×10¹⁰ GeV), superando en hasta un factor ~40 los límites astrofísicos clásicos derivados de SN 1987A, aunque bajo supuestos de modelo distintos. Los resultados son complementarios a búsquedas previas como GNOME y comagnetómetros de Cs, y exploran por primera vez en laboratorio una región que estaba limitada solo por astrofísica.

@ThomasEmilioVilla pregunta: «¿La tensión superficial de esas burbujas de paredes de dominio no las haría inestables?  ¿Deberían de crecer o colapsar no?» Contesto que creo que el concepto de tensión superficial no sería aplicable a estas burbujas. Gastón me corrige, la pared de dominio tiene energía por unidad de área (tensión) y espesor, con lo que se puede definir una fuerza asociada a la curvatura que se puede interpretar en términos de tensión superficial. Por ello, una burbuja de pared de dominio tiende a ser inestable y se contrae (colapsa). La única manera de evitarlo es mediante una presión interna (asociada a la energía de vacío del campo pseudoescalar de la ALP); también podría actuar el efecto de la expansión durante la inflación cósmica que podría «congelar» estos defectos (las paredes de dominio cerradas).

Héctor pregunta si estas burbujas serían observables por efecto de lente gravitacional débil. Contesto que no he recuerdo artículos al respecto, pero que estas burbujas no se comportan como masas puntuales (como los agujeros negros) que puedan producir un microlensado. Estas burbujas tienen tamaños mucho mayores que la Tierra, aunque más pequeños que las galaxias. Gastón apostilla que, como toda distribución de energía, deberían poder actuar como lentes gravitacinoales. Yo repito que no me consta haber leído nada al respecto.

Y pasamos a una breve sección de Señales de los Oyentes. @manololaza pregunta: «Algo así se dice de la vacuna contra la caries cuya patente compró el «lobby» de los dentistas y está en una caja fuerte» Yo contesté en el chat que «lo de la vacuna contra la caries es una leyenda urbana. La caries es una enfermedad multifactorial, ligada a la microbiota oral y a la dieta, …» Hay que recordar que la caries es resultado de la microbiota bucal, todo un ecosistema bacteriano, que tiene muchas funciones beneficiosas. Por ello no puede existir una vacuna contra la caries, es decir, un mecanismo que entrene el sistema inmunitario para luchar contra toda la microbiota bucal, pues sería perjudicial para nuestra salud bucal. Héctor comenta que una «vacuna» contra la caires es el flúor en el agua y otra es la higiene dental (cepillado con dentríficos con flúor, etc.). Los dentistas están a favor de estas «vacunas» contra la caries. Que como es obvio no son vacunas sino «vacunas».

Cristina Sánchez pregunta por Facebook: «En la revista Astronomía de este mes he leído «Primeras luces de SKAO». No sabía nada y ni que hubiera tanta partida española». Héctor contesta que la noticia es que «El telescopio SKA-Mid «cobra vida con sus primeras franjas»», News, SKA, 27 ene 2026. «El telescopio del Observatorio SKA (SKAO) en Sudáfrica, SKA-Mid, ha logrado obtener las «primeras franjas» utilizando dos de sus antenas, un hito que demuestra que está funcionando como interferómetro por primera vez. El SKA-Mid, al igual que su homólogo SKA-Low en Australia, es un conjunto de muchas antenas individuales que están conectadas por fibra óptica para actuar como un único telescopio mucho más grande, equivalente en tamaño a la distancia entre sus antenas más lejanas. Las «franjas» se obtienen cuando las señales recibidas por dos o más antenas se combinan con éxito».

Héctor enfatiza la participación española en este observatorio, SKA-Spain. A nivel económico, la contribución española ronda los 40 millones de euros a lo largo de la fase de construcción (del orden de 2–3 millones anuales), y la participación científica es amplia, con múltiples grupos implicados en cartografiados del cielo, reducción y procesado masivo de datos, desarrollo de software científico y también en ingeniería y componentes instrumentales. Empresas como GMV, por ejemplo, trabajan en aspectos clave como la sincronización y el control temporal de los eventos, fundamentales en un interferómetro de estas dimensiones.

En radioastronomía, los hitos de “primera luz” no son equivalentes a los de un telescopio óptico clásico. Aquí hay varias etapas técnicas: primero, la detección de la primera señal astronómica al encender el instrumento; después, en sistemas interferométricos, la obtención de las primeras franjas (la correlación coherente entre antenas separadas); y finalmente, cuando se combinan muchas franjas de múltiples antenas, la primera imagen reconstruida. En este sentido, SKA-Low en Australia ya ha logrado su primera imagen utilizando todas sus antenas operativas, mientras que SKA-Mid en Sudáfrica ha obtenido sus primeras franjas interferométricas, un paso crucial hacia la producción de imágenes científicas completas. Además, en el episodio de la semana pasada comentamos la extraña radio- y X-fuente ASKAP J1832-0911 (CB SyR 543, LCMF 13 feb 2026).

¡Que disfrutes del podcast!



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  1. Me alegro mucho que Cristina lea Astronomia, es una revista excelente y ya mi pareja antes de conocerme coleccionaba «Tribuna de Astronomia», que tambien ha sido excelente! De vez en cuando por curiosidad vuelvo a leerme los articulos de los primeros tiempos en los que se estaba estudiando la materia oscura o de cuando empezo a funcionar el VLT…animar a todos los oyentes que suporten estas revistas que se hacen con mucha pasion y que fomentan el espiritu critico en una epoca en la que estas lecturas profundas corren el riesgo de desaparecer! 🙂 Ademas Angel Gomez Roldan es un hacha! 🙂 Que viva la lectura lenta! 🙂

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