El mito de que los toros embisten al capote de color colorado (rojo)

Manolete, el maestro, en blanco y negro.

Siempre se ha dicho que los toros de lidia no embisten al capote rojo porque sea rojo sino por que el torero y sus artes lo ponen a “danzar” en un provocativo movimiento (para el toro). Esta idea proviene de un artículo muy antiguo de G. M. Stratton, “The Color Red, and the Anger of Cattle,” Psychological Review, 30: 321-325, 1923. En dicho artículo el autor estudia experimentalmente la respuesta de reses, tanto mansas como bravas, en la presencia de trozos de tela de diferentes colores (rojo, verde, negro y blanco). También presenta un estudio de las respuestas a un cuestionario al respecto realizado a 66 ganaderos californianos. En ambos casos se observa que el color rojo no despierta la ira del toro. El autor propone que el brillo y el movimiento del capote son los que causan que el astado embista.

En su estudio, George M. Stratton, de la Universidad de California, pretendía comprobar si la creencia común de que el toro de lidia embiste al capote rojo porque es rojo tiene algún tipo de base científica (psicológica, ya que él es psicólogo). Una tal Miss Morrison y un tal Mister Blodgett le ayudaron en el estudio que utilizó 40 reses, tanto toros bravos, como mansos (toros castrados), vacas y terneros. Algunos acostumbrados al trato “diario” con ganaderos y otros que viven en régimen semisalvaje. Los toros ni se inmutaron ante los capotes de diferente calor, salvo ocasionalmente cuando la brisa (viento) los agitaba. En promedio tanto toros y vacas, como bravos y mansos reaccionaron de forma muy similar.

La encuesta del Dr. Stratton a los granjeros (66) tuvo respuesta parecida, con 38 que afirmaron no tener constancia de que las reses reaccionaran al color rojo de forma diferente a otros colores, 15 que sólo lo hacían excepcionalmente, y 8 que creían que ocurría siempre.
Fernando Botero, colombiano y "aficionado."
Fernando Botero, colombiano y aficionado.

¿Cómo es posible que un estudio de este tipo lo haya tenido que hacer un americano en lugar de un español? Obviamente, porque a principios de s. XX la ciencia (psicología) española estaba muy retrasada. Hoy en día las cosas han cambiado mucho. El artículo de J. A. Riol, J. M. Sánchez, V. G. Eguren, V. R. Gaudioso, del Departamento de Producción Animal de la Universidad de León, titulado “Colour perception in fighting cattle,” Applied Animal Behaviour Science, 23: 199-206, 1989 , estudia la respuesta de 8 toros bravos de lidida a la hora de diferenciar entre 7 colores (violeta, azul, verde, verde amarillento, amarillo, naranja y rojo) y 7 muestras de color gris con exactamente el mismo brillo que cada color. Concluyen que el toro de lidia ve perfectamente los colores con una longitud de onda entre 550 nm y 700 nm (verde amarillento, amarillo, naranja y rojo), pero tienen dificultades entre 400 nm y 500 nm (violeta y azul). Resultados similares han obtenido los polacos B. Dabrowska, W. Harmata, Z. Lenkiewicz, Z. Schiffer, R. J. Wojtusiak, pero con vacas en ”Colour perception in cows,” Behavioural Processes, 6: 1-10, 1981. Los polacos no están interesados en las corridas de toros sino en los colores de los postes e indicativos que usan los ganaderos en sus granjas.

¿Distinguen bien los toros bravos el color rojo, digamos, del verde? Obviamente, sí. Usando ganado como cobayas, si pulsan un palanca de cierto color se le da de comer y si no, no, se logra al séptimo intento (en media) que distingan perfectamente entre dichos colores, como han mostrado B. J. Gilbert Jr., C. W. Arave, “Ability of Cattle to Distinguish Among Different Wavelengths of Light,” Journal of Dairy Science, 69: 825-832, 1986.

PS: mi mujer es aficionada a la tauromaquia, yo no. Esta entrada viene a colación por la reciente noticia de que el viento ha hecho estragos en el Toro Emblemático de Osborne en Torreblanca (Fuengirola, Málaga). Yo pensaba, erróneamente, que su mantenimiento estaba a cargo de Patrimonio. Sin embargo, parece ser que no (la Junta de Andalucía reclama que lo estén). Hace años los indultaron, pero los han dejado a el libre albedrío de los elementos.

2 Comentarios

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IsodIsod

Yo entiendo que Patrimonio se limita a declarar la protección de lo que lo merece (con la excepción del torito de Osborne, que debe ser la excepción que confirma la regla). Esa protección implica que, cualquier obra o actividad que pueda afectar al bien protegido necesitará de unos permisos especiales.

Patrimonio (pensemos que es una Dirección General del Ministerio o la Consejería de turno, dependiendo de quien tenga las competencias) no puede aportar dinero para todos los bienes protegidos en España. Supongo que serán unos miles, y con distinto grado de protección. En este caso, según como se mire, que algo sea declarado patrimonio monumental nacional (o como se denomine ahora) puede ser hasta un engorro (para el propietario).

Ejemplos:
1. En la prensa de hoy mismo, la familia Franco reclama que si se declara como bien de patrimonio el Pazo de Meirás de la familia (donado por suscripción popular y “voluntaria” en los años 50 al gobernante de entonces de España), lo que obligará a abrirlo un mínimo de días al mes para la visita pública, que les den dinero para los gastos.

2. Otro, de una aldea gallega. El alcalde acaba de derribar 100 metros de un muro del siglo XVII (anejo a una finca en la que se encuentra una iglesia preciosa). Este ya cuenta con una denuncia de “patrimonio”.

3. Los hórreos gallego de más de 100 años están protegidos por patrimonio. Ergo, no se pueden trasladar, ni derribar, nin vender… sin el permiso de la Consellería de Cultura. Eso sí, no te van a dar ni un duro para mantenerlos en pie. Aunque tampoco sé si un particular puede dejar, simplemente, que la naturaleza haga su trabajo y acabe con ellos.

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Isod, no sé cómo será en Galicia, pero en Andalucía la gente es muy impaciente y no espera a que “la Naturaleza haga su trabajo y acabe con ellos”. Aquí muchos la ayudan. Por ejemplo, si tienes un terreno “protegido” por tener encinas, alcornoques o similares, que no puedes vender para que construyan una casita unos “guiris” porque nadie te lo compraría sólo “por adorno”. Aquí en Andalucía la “mala” costumbre es ayudar un poco a la Naturaleza. Y hay muchas maneras de ayudarla cuando se trata de destruir un ser vivo centenario. Es una pena. Pero mientras las penas por “ser malo” no sean superiores al beneficio obtenido por “ser listo”, al menos en Andalucía, “listorros seguirá habiendo”.

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