Spore: sólo es un juego o algo más (o como un juego “científico” es criticado por los científicos)

Por Francisco R. Villatoro, el 27 diciembre, 2008. Categoría(s): Ciencia • General • Informática • Science ✎ 2

dibujo20081227sporesantaclausNo he jugado a Spore. Lo confieso. Muchos critican a los que hemos criticado a este juego como “no científico.” Ningún desarrollador de juegos (que quiera aprovecharse de que 2009 es el año de Darwin) trataría de “vender” su juego como “científico.” Sin embargo, eso no es lo que dice su creador, Will Wright. De ahí la polémica. Si has jugado a Spore tendrás tu propia opinión. Si no, te adelanto que los científicos que lo han jugado afirman que “Spore es más diseño inteligente que selección natural.” 

Ya lo reporté en Menéame, “El timo científico del videojuego de moda: Spore,” donde me hice eco del artículo de “The Gonzo Scientist” John Bohannon, “Flunking Spore,” Science 322: 531, 24 October 2008 . “John Bohannon y un grupo de científicos han estado jugando a Spore (que celebra el bicentenario del nacimiento de Charles Darwin) tanto con fines lúdicos como científicos. ¿Refleja la biología y la evolución correctamente el juego? Los científicos opinan que no. Diga lo que diga su creador, Will Wright, en la televisión de National Geographic.” Y ahora lo reporta Ed Regis, “The Science of Spore. The “Evolution” of Gaming. A computer game illustrates the difference between building your own simulated creature and real-life natural selection,” Scientific American, January 2009 .

El objetivo de Will Wright, según él mismo confiesa, era imitar la selección natural lo mejor posible. De hecho, consultó a varios biólogos especializados en evolución darwinista para su desarrollo (entre ellos, Michael Levine, genetista de la Universidad de California en Berkeley, Neil H. Shubin, paleontólogo de la Universidad de Chicago, y Hansell Stedman, cirujano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania). Pero eso no es suficiente para lograr un juego “riguroso” y “educativo.” Sólo sirve para no sonrojarse al publicitar “la evolución empieza en Spore.com.”

Spore es más próximo a la selección artificial (por ejemplo, de razas de perros) que a la selección natural darwinista. El jugador actua como creador omnipotente, lo que hace que el juego se parezca más a una simulación de la teoría del diseño inteligente, que a la selección darwinista de la Naturaleza. La evolución es un fenómeno emergente sin ningún “selector” consciente ni ningún objetivo subyacente. Spore sí lo tiene: el jugador.

La evolución es un proceso múltiplemente ramificado, sin embargo, en haras a la jugabilidad del juego, éste es esencialmente lineal: el jugador controla una célula, una criatura, o una “tribu” (donde ya no hay evolución). El paralelismo intrínseco de la evolución se observa en la versión online del juego, donde múltiples jugadores de Spore interactúan con criaturas seleccionadas en la “Sporepedia.”

No todos los científicos critican el juego. Frank Drake, el científico planetario que creó la famosa ecuación de Drake para estimar el número de civilizaciones extraterrestres en nuestra galaxia, afirma que “el juego es bueno para los niños. Les muestra que las criaturas de la Tierra no siempre fueron las mismas y que la complejidad de las especies ha crecido con el tiempo. Puede ser un incentivo para que en el futuro se interesen por la ciencia.”

Si te atreves con Spore, adelante. ¡Que lo disfrutes! Yo, me abstengo.



2 Comentarios

  1. Por no hablar de que las novedades evolutivas surgen de golpe y porrazo de una generación a la siguiente y perfectamente formadas. Piernas? Venga. Ojos? Por supuesto. Una boca adicional al final de la cola? Adelante. Un par de alas con sus plumas perfectas? Sin problema.

    Ni siquiera es selección artificial, es creación divina.

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Por Francisco R. Villatoro, publicado el 27 diciembre, 2008
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