Errores “históricos” en los libros de texto o Paz Vega como excusa

Por Francisco R. Villatoro, el 18 enero, 2009. Categoría(s): Ciencia • Docencia • Física • General • Personajes • Physics • Prensa rosa • Science • Televisión ✎ 1

En el artículo que tratamos en la entrada anterior a ésta, de Craig F. Bohren, “Physics textbook writing: Medieval, monastic mimicry,” sobre los errores en los libros de texto, incluí un “error garrafal,” no iba a ser menos cuando hablabamos de errores, olvidé mencionar que se publicará en American Journal of Physics 77: 101-103, February 2009 [la versión gratis que cité]. ¡Cosas de blogueros! ¿Fue intencionado?

Esta excusa, como cualquier otra, nos sirve para continuar comentando dicho artículo [curioso, el primer artículo que comentamos dos veces en este blog], que tras los errores sobre el índice de refracción se concentra en la Historia de la Física (Ciencia) en los libros de texto de Física (Ciencia). Quizás, la gran asignatura pendiente de la educación universitaria. Hay muy pocos libros de texto que “respeten” la historia. La mayoría, cuando presentan notas históricas, cometen gran número de errores, falseando la historia. Muy pocos utilizan la historia como hay que utilizarla, como hilo conductor, como justificante de los porqués. En este pedestal, se encuentran pocos libros, pero me gustaría destacar uno que compré hace años y que he releído con placer estas fiestas navideñas, el de Ernst Hairer, Gerhard Wanner, “Analysis by Its History,”Springer, 1996 (he leído la versión en francés “L’ Analyse Au Fil de L’histoire,” Springer, 2000 , que compré en una visita por trabajo a Lyon, que coincidió con la Fête des lumières, fotos de la edición de 2008).

Antes de nada. Si vas a escribir un libro de texto, recuerda que la internet nos ofrece gratuitamente muchísimos documentos históricos originales escaneados. Los escritores de libros de texto “elementales” que quieran mencionar la historia no tienen excusa. Hace años esta información era difícil de recopilar, ahora nadie tiene excusa.

dibujo20090118pazvegasexyNo nos vayamos por las ramas [mi mujer está viendo “Dí que sí,” en la T.V. mientras escribo esto, con lo que yo no puedo evitar desviar la vista de cuando en cuando hacia Paz Vega u Ornella Muti].

La gran excusa de los escritores de libros de texto es que el paso del tiempo actúa como un “filtro” y la historia original se vuelve irreconocible, por lo que, con fines docentes, ciertos “errores” son “necesarios”.

Pongamos un ejemplo. Las ecuaciones del campo electromagnético de James Clerk Maxwell, en su forma original se publicaron en “A Dynamical Theory of the Electromagnetic Field,” Philosophical Transactions of the Royal Society of London 155: 459-512, 1865 , artículo que acompañó a una conferencia impartida el 8 de diciembre de 1864 en la Royal Society (el pdf gratis es de la wiki). Las 20 ecuaciones para 20 magnitudes se encuentran en la parte III, “General Equations of the Electromagnetic Field,” pp. 480-486. Son casi irreconocibles. La forma habitual de presentarlas, utilizando notación vectorial es de Oliver Heaviside y William Gibbs, cuando Maxwell ya había muerto. Podéis comparar ambas notaciones en el artículo de André Waser, “On the Notation of Maxwell’s Field Equations,” 28, 06, 2000 .

A decir verdad, desde el descubrimiento de los cuaterniones por Hamilton en 1843, lo natural para escribir las ecuaciones de la física-matemática a finales del s. XIX eran los cuaterniones, que usó Maxwell para escribirlas de forma “compacta” en el volumen II de su famoso tratado de 1873, “A Treatise on Electricity & Magnetism,” reeditado por Dover Publications, 1954, en Google Books la podéis ver en pp. 257-259, o en el artículo de Waser. Tait, gran defensor de los cuaterniones, peleó y criticó muchísimo la notación vectorial de Heaviside y Gibbs, por ejemplo, en la revista Nature, pero al final se impuso dicha notación. La que hoy conocemos y manejamos todos nosotros. Por supuesto, cualquier Físico preferirá la forma relavista covariante, extremedamente compacta para un ingeniero.

dibujo20090118pazvegaphotocropPongamos otro ejemplo. ¿Quién descubrió el electrón? En una conferencia que impartí hace unos años, sobre la historia en el s. XX de las partículas elementales, afirmé “simplificando” que J. J. Thomson. Sin embargo, en honor a la verdad, ningún científico en particular descubrió el electrón. Muchos físicos teóricos y experimentales obtuvieron evidencias de la hipótesis (entonces) de la existencia del electrón. Es lo habitual en ciencia. Muchos descubren más o menos simultáneamente lo mismo. Pero hay un experimento “clave” que acaba siendo el citado en todos los libros de texto cuando lo que se pretende es “simplificar.”

Está acabando la película, así que hay que ir al grano. La historia de la física (ciencia) puede ser utilizada con éxito, quizás debería ser utilizada, en la docencia de la física (ciencia). De hecho, la historia de la física puede ser útil para clarificar muchos conceptos, justificando el porqué son como son. Hay muchos libros que nos pueden ayudar en la tarea. En el caso de la física hay muchos libros de lectura recomendable al respecto. Destacaría John Roche (editor) “Physicists Look Back: Studies in the History of Physics,” CRC Press, 1990 . Entre los artículos destacaría, como primera lectura, el capítulo 7, A.P. French, “The role of history in physics teaching,” y el artículo técnico que dio pie al libro, Brain Gee (M.I.T.), “The role of the history of physics in physics education,” Physics Education 7: 50-52, 1972. [Me ha “ganado” la película, ya ha acabado y mi mujer me reclama].

That’s all folks!



1 Comentario

  1. En los planes nuevos (pronto serán antiguos con Bolonia) se estaba introduciendo “historia de la física” en muchas universidades. Yo/Nosotros no pudimos gozar de esos conocimientos.

    Coincido contigo en la importancia de destacar las contribuciones diversas al mismo descubrimiento. Se tiende mucho a simplificar y, a veces, nuevos descubrimientos resultan contraproducentes.

    En la revista “astronomía” del mes pasado, por ejemplo, se presentan pruebas de que un inglés uso el telescopio para observar la Luna unos meses antes que Galileo. A mí, estas historias, más que destronar mitos y genios, me ayuda a comprenderlos mejor.

    La historia empieza a aparecer en los medios generalistas:
    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/ingles/adelanto/Galileo/elpepisoc/20090116elpepisoc_6/Tes

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