Recuerdo a Rafael Miranda Serrano, Q.D.E.P.

Por Francisco R. Villatoro, el 8 mayo, 2011. Categoría(s): General • Historia • Noticias • Personajes ✎ 1

Rafael Miranda Serrano, amigo y catedrático de la Universidad de Málaga, falleció a sus 93 años en Málaga el día 26 de abril de 2011. Conocí a Rafael en 1995 cuando yo era un estudiante de doctorado y él dio inicio a las Mesas Redondas de Relatividad y Mecánica Cuántica en la Escuela Universitaria Politécnica (EUP) de la Universidad de Málaga (UMA). En el año 1999 abandonamos las Mesas Redondas porque recabar compañía era cada vez más difícil, Rafael hablaba para mí y yo hablaba para él (las mesas redondas desembocaron en un mano a mano). Aún así mantuvimos el contacto y nos reuníamos en su despacho todas las semanas para continuar con nuestra labor: disfrutar, aprender y enseñar. A veces hicimos públicas nuestras inquietudes, como cuando organizamos un seminario sobre la Demostración de la Conjetura de Poincaré.

Gran parte de la vida académica de Rafael está vinculada a la EUP. Sus últimos lustros los pasó como profesor colaborador honorario del Dpto. de Expresión Gráfica, Diseño y Proyectos. Tres veces en semana, como mínimo, se pasaba por su despacho para seguir haciendo lo que más le gustaba en la vida «aprender para enseñar.» El traslado del edificio de la EUP hasta un nuevo campus a las afueras de la ciudad impidió a Rafael mantener su ritmo de visitas y le llevó a perder el motor que le mantenía «joven como un colegial» (aparentaba 30 años menos de los que tenía). El traslado del edificio de la EUP desde el Campus de El Ejido hasta la Ampliación del Campus de Teatinos fue un punto de inflexión en su vida que, como confesaba su viuda en el sepelio, dio inicio a la decadencia en su salud. Rafael continuó sus visitas, pero de forma muy esporádica, para impartir alguna charla invitada sobre la cuarta dimensión y la geometría no euclidiana (una de sus pasiones) o sobre los fundamentos matemáticos de las fluctuaciones de la bolsa. Le llevaban desde la puerta de su casa hasta la Universidad y le traían de nuevo en coche hasta su casa.

Rafael, a sus 90 años, aún se defendía bien con las nuevas tecnologías de la información como el correo electrónico y la internet, pero el mundo de los blogs no acabó por convencerle; ni siquiera ArXiv le daba confianza. Aún así disfrutó como un niño con un juguete nuevo cuando la APS dio acceso web a todos los artículos de sus Physical Review (gracias a la subscripción de la UMA). Pasearse por los artículos clásicos de la física teórica del s. XX (muchos de los cuales tenía en papel) con la posibilidad de buscar términos concretos y referencias mutuas era una labor que apasionaba a Rafael. Porque su gran pasión eran los matices, los detalles, las afirmaciones entre líneas en los artículos científicos. Disfrutaba desgranando los artículos técnicos hasta un detalle extremo, recurriendo a libros clásicos de la ciencia del s. XX como punto de apoyo, porque los libros más modernos omiten muchos detalles. Su colección personal, con unos 5000 ejemplares, será donada a la Universidad por deseo expreso de la familia. 

Rafael, siendo Catedrático de Cálculo, fue Secretario de la EUP tras su traslado a un nuevo edificio en El Ejido en 1961, edificio que a su entrada lucía un letrero con el nombre de «Escuelas Técnicas de Peritos Industriales y de Maestría Industrial». De hecho, la EUP es conocida en toda la ciudad como la Escuela de Peritos en referencia al título de Perito Industrial Mecánico que impartió entre 1942 y 1973. «La EUP procede de la Escuela Industrial creada en 1924 y que inició sus estudios en el curso 1926-27. La Escuela se trasladó en 1961 a un nuevo edificio en El Ejido y en 1973 se integró en la Universidad de Málaga (creada por R.D. de 18 de agosto de 1972), pasando a denominarse Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial. La Escuela cambió en 1982 nuevamente de nombre denominándose Escuela Universitaria Politécnica siendo autorizada a impartir las enseñanzas conducentes a la obtención de los títulos de Ingeniero Técnico en Informática» (yo estudié este título). Más información en Pedro Portillo Franquelo (Catedrático de Universidad ya jubilado) «Málaga y su Escuela de Peritos. Ambiente, Personajes no Famosos de una Época y 50 Años de Recuerdos,» Servicio de Publicaciones de la Universidad de Málaga, Málaga, 1998. 

Rafael impartió cuatro charlas organizadas por la Academia Malagueña de Ciencias en 1958: «Introdución matemática a la mecánica cuántica,» en enero, «Ecuaciones diferenciales,» en marzo, «La física atómica,» también en marzo, y «Cosmología relativista,» en diciembre. La variedad de los temas muestra la amplitud de miras de sus intereses. Rafael mantuvo unos rifirrafes con la Academia que le llevaron a abandonar esta labor (me lo contó en más de una ocasión, pero no recuerdo ahora los detalles). Siempre fue muy crítico con el sistema de ciencia y tecnología español, y la vida científica en la Málaga franquista era muy diferente a como es en la actualidad. 

He encontrado en la web algunos de los artículos técnicos de Rafael escaneados (http://pedrojpz.no-ip.org/miranda/). No sé quién es pedrojpz pues no se aclara en dicha web y mi memoria no es capaz de cuadrar a quien pueden corresponder las siglas jpz. Os adjunto algunos enlaces a la producción de Rafael, sé que me dejo algunos, quizás muchos, artículos en el tintero, pero no es mi objetivo ser exhaustivo (y de muchos otros sólo tengo el título sin enlace web al mismo).

«Notas elementales,» Gaceta Matemática 1-2: 26-29, 1958 [pdf, 301 kb], son cuatro notas curiosas de las que yo sólo destacaría la primera sobre el término general de la serie de Fibonacci. Todas son muy elementales y alguna quizás muy discutible (como la última sobre la paradoja de Richards).

«Un ejercicio analítico-geométrico sobre la teoría del «second best»,» Cuadernos de Ciencias Económicas y Empresariales 1: 297-305, 1977 [pdf, 191kb], nos presenta un ejemplo que ilustra algunos errores, bien conocidos, de un artículo de Lipsey y Lancaster aparecido en 1956 sobre la teoría general del «segundo mejor.»

«Un problema combinatorio en las funciones de ordenación social bien comportadas,» Cuadernos de Ciencias Económicas y Empresariales 1: 307-312, 1977 [pdf, 151kb], nos pone un ejemplo de la teoría de decisión multicretrio descrita por Samuelson en 1967.

«Algunas objeciones a la demostración arrowiana del teorema de la imposibilidad,» Cuadernos de Ciencias Económicas y Empresariales 2: 159-174, 1978 [pdf, 545kb], discute algunos «errores» típicos de las demostraciones del teorema de la imposibilidad de Arrow (1963) y las ilustra con unos ejemplos.

«La teoría matemática del ahorro de Ramsey, obtencion de ciertos resultados» Cuadernos de Ciencias Económicas y Empresariales 6: 299-303, 1980 [pdf, 88kb], es un ejemplo detallado de cálculo de variaciones aplicado a un problema de Ramsey (1928). Como antes, Rafael rellena los detalles «triviales» omitidos por un artículo técnico.

«Sobre una medida invariable del valor,» Cuadernos de Ciencias Económicas y Empresariales 6: 321-328, 1980 [pdf, 161kb], presenta ejemplos que ilustran las ideas de Sraffa (1965) en relación a la teoría del valor de Ricardo (1959).

«Los teoremas de Stiemke y Tucker: una demostración original y su interpretación económica,» Investigaciones económicas 12: 159-167, 1988, nos presenta nuevas demostraciones de dos teoremas sobre desigualdades lineales y su interpretación económica. 

«Comentarios sobre el artículo de Black-Scholes (J.P.E., 1973) sobre la valoración del precio de las opciones,» Universidad de Málaga, 1992 [pdf, 1’1 Mb] nos presenta en detalle la deducción de dos fórmulas que aparecen sin deducción en el famoso artículo. El artículo es un ejercicio de ecuaciones en derivadas parciales de doce páginas que puede ser útil para muchos docentes universitarios.

Rafael seguirá en la memoria de todos los que le conocimos, Q.D.E.P.



1 Comentario

  1. Después de estas bonitas palabras a Rafael, poco queda que decir…

    Que fue un hombre que luchó por sus creencias hasta el último aliento y que hemos perdido a una persona, de la cual podríamos haber seguido aprendiendo muchas cosas, gracias a su gran sabiduría.
    Pero por fortuna, aquí quedará el recuerdo de su paso por este mundo, en sus investigaciones, en sus charlas y convenciones, en sus cuadernos, en sus inquietudes y en esas tremendas ganas de enseñar.

    Jamás olvidaré, la mínima expresión en matemáticas porque de ahí salió el hombre ejemplar digno a imitar, que desgraciadamente hemos perdido.
    Gracias por haberme enseñado esas ganas de vivir a tus 93 años.
    Procuraré no ponerme triste, porque sé que allá dónde estés habrás resuelto un enigma más.

    Te quiere, la niña de los tofitos…

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