Reseña: “Virus” de José Antonio López (JAL)

Por Francisco R. Villatoro, el 2 junio, 2019. Categoría(s): Biología • Ciencia • Libros • Recomendación • Science • Virología ✎ 4

“«Me encuentro mal, he debido de coger un virus. Si no se me pasa esta noche, mañana me tomo unos antibióticos». […] La palabra «virus» viene del latín virus, palabra que se usaba entonces para definir al veneno. [Un] virus es un ser vivo, pero entre comillas: un organismo cercano a la vida, pero que no alcanza dicho estatus. [Pero,] ¿es un virus un ser vivo? Los virólogos nos dividimos entre los que pensamos que sí y los oficialistas. [La ICTV,] en 1998, confirmó la naturaleza no viva de los virus, alegando que carecían de la capacidad de intercambio de energía libre, no tenían metabolismo. […] No pretendo educarle. [No] pretendo sentar cátedra ni lucir palmito. Solo busco entretenerle un rato —algunas horas, según su velocidad de lectura—, aprovechando mi formación en virología y, ya puestos, mi pasión por la divulgación”.

El libro de José Antonio López (JAL), “Virus. Ni vivos ni muertos”, Guadalmazán (2018) [251 pp.], recopila 38 piezas que parecen guiones para ser locutados en la radio; de hecho, no puedo evitar oír la voz de JAL recitándome el texto cuando le leo. De hecho, su estilo es informal, próximo a lo que sería la transcripción de una elocución. Gracias a ello es un libro fresco, muy diferente a otras obras de divulgación que podemos encontrar en el mercado literario en español. Muy recomendable, sin lugar a dudas.

José Antonio López Guerrero, @JALGuerreromás conocido como JAL, colabora todas las semanas en varios programas de Radio Nacional, Radio 1, Radio 5 y Radio Exterior, así como muchos otros medios escritos. Profesor titular de Microbiología en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), dirige el grupo de NeuroVirología y es, además, director del Departamento de Cultura Científica del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO) [su web]. Su actividad como divulgador es enorme [su web personal], habiendo publicado gran número de libros: “Transgénicos” (2002), “Células Madre” (2004), “Tesis de Rebeca” (2004), “Sé lo que ocurrió… los cursos pasados” (2006), “Células Madre y Terapia Regenerativa” (2009), “Ciencia en Grageas” (2012) y “Ciencia Exprés” (2013). Síguelo y disfrutarás de muy buena divulgación. Y, por cierto, disfruta de su nuevo libro, al menos tanto como yo lo he hecho.

El libro nos presenta 38 breves capítulos sin numerar tras la introducción, agrupados en tres partes, “virus” con 11 capítulos, “antivirus” con 12 capítulos, y “no virus” con 15 capítulos. Tras el “Prólogo” [pp. 13-15], de Albert Bosch, llegamos a la “Introducción” [pp. 17-26]. “Como parásitos intracelulares obligados, los virus serían «felices» adaptándose a su hospedador, y a vivir en equilibrio y armonía asintomáticamente, en lugar de destruirlo. Es lo que ocurre, por ejemplo, con muchos virus emergentes, que viven en equilibrio en sus reservorios naturales —roedores muchas veces—, hasta que invadimos sus territorios —el de sus reservorios— y entramos en contacto accidental con estos patógenos. [Un] hecho que nos ha marcado como humanos y que suele ser bastante desconocido es que al menos el 8 % de nuestro material genético procede de estos agentes infecciosos, de virus que interaccionaron y que acabaron integrándose en nuestro genoma hace, incluso, miles de millones de años”.

Sobre el libro nos cuenta JAL que pretende que el lector “pase un rato agradable leyendo algunas curiosidades actuales que tengan como base a los virus en todos sus frentes: molecular, clínico o social. Pretende ser un pequeño bazar divulgativo donde la virosfera se muestre en toda su plenitud, pero fluyendo de un modo minuciosamente desordenado”. La parte I, “virus”, se inicia con “Ni vivos ni muertos” [pp. 29-32], que resume algunos números de la virosfera.

“Y dale con la dichosa gripe aviar” [pp. 33-36], empieza con la diferencia entre virus catarrales (rinovirus) y gripales (ortomixovirus). Sin entrar en detalles sobre esta nomenclatura, se habla de la gripe aviar H5N1 y del virus H5N8 de la gripe A. JAL aprovecha para contarnos una anécdota de su adolescencia como emigrante en Hannover (“vendí pescado y productos de la tierra —de nuestra tierra—en la tienda Antonio el Murciano, spanische spezialitäten“). El tema central es la famosa crisis de la gripe A, que se concluye con “en cuanto a si estamos ante un nuevo peligro para la salud humana, querría tranquilizarle, al menos de momento. Seguiremos informando”.

“Todos contra la hepatitis. El caso del VHC” [pp. 37-43]. Me ha gustado el mensaje: “Los centros hospitalarios tienen que ser interdisciplinares e incluir matemáticos y estadísticos entre su personal, porque hay información que no se está aprovechando y que el médico no tiene tiempo de asimilar”. También la pildorita final: “Cada vez más, la financiación, al menos la pública, gira en torno a megagrupos de diferentes áreas, a veces tan alejadas como la biología molecular, las matemáticas, el derecho o la filosofía. A los grupos pequeños de investigación nos comerá la mugre”.

“Entramos en un berenjenal polémico. Como neurovirólogo trabajo con el virus herpes simplex tipo 1 —HSV-1, el de las calenturas—, estudiando su posible papel en algunas neuropatologías”. Nos lo cuenta en “Herpes: herpes labial, herpes genital, varicela-zóster… Herpes, herpes, herpes” [pp. 45-58]. “HSV-1 es un virus tremendamente ubicuo. Se supone que cerca del 80 % de la población mundial tiene uno de estos bichitos en su cabeza, viviendo —el humano, puesto que el virus, ya sabe, no está vivo— bajo la amenaza de una reactivación viral”. JAL nos cuenta muchas anécdotas personales en todo el libro, aquí sus problemas con la aduana de EE.UU. En “hablemos ahora algo sobre nuevas terapias” nos presenta “un pequeño estudio llevado a cabo por [su] grupo”. También nos habla de otro estudio sobre la culebrilla (herpes zóster) publicado en PLoS Pathogens. “Hasta que descubramos todos los entresijos moleculares y celulares de la infección por el virus de la varicela, la mejor manera de prevenir la aparición de las fastidiosas culebrillas debería pasar por la vacunación, algo que, desde no hace mucho, es una realidad”.

Como no, en un libro sobre virus no podía faltar el retrovirus “VIH y sida. De lo que fue a lo que es” [pp. 59-70], que me permite recordar que el libro está muy bien ilustrado (en este capítulo sobre el ciclo de replicación y la estructura del VIH). “Se piensa que cerca de un 8-10 % de la secuencia de nuestro ADN, de nuestro genoma, procede de infecciones retrovirales de hace, ¡atención!, millones, decenas de millones o hasta cientos de millones de años. [Hasta] el punto de que, dicen los expertos, en la aparición de la placenta, algo que nos convierte en mamíferos, podrían haber participado secuencias genéticas víricas”.

Tras la historia del Nobel de Medicina de 2008, se nos resume la situación actual del SIDA en África. “Como virólogo, tengo que explicarles a mis alumnos por qué unas personas son más susceptibles que otras a las diferentes infecciones, ya sean víricas o bacterianas; por qué, también, unas razas o determinadas regiones de nuestra pequeña Aldea Global son más propensas a ciertas enfermedades que otras. La respuesta no es simple ni fácil. [Por ejemplo,] los virus prefieren mantener a las mujeres vivas, para así garantizar el paso a la descendencia. [Estamos] ante afirmaciones llamativas y que tienen ser contrastadas por la ciencia. [Un] acto, este de la virulencia diferencial por sexo, de inteligencia suprema para un organismo que es hasta cristalizable y que apenas está compuesto por unas proteínas y una envoltura protectora”.

“¿Vuelve la poliomielitis?” [pp. 71-78], nos presenta un mensaje que se repite a lo largo de todo el libro. “Insisto, le ruego que no preste atención a los conspiranoicos antivacunas, que acuda con confianza a sus médicos profesionales y cumpla con el calendario vacunal. Todos, repito, ¡todos! Se lo agradeceremos”. Jugando con el lenguaje, “El virus que más rabia da” [pp. 79-84], nos cuenta la historia de este virus y su relación con los zombies en el cine. Si viajas al extranjero, “las plataformas web Comoviajarsano.com y Viajarsano.com permiten encontrar información sobre los centros especializados más cercanos para cada usuario y recomendaciones en función del país de destino”.

“El Ebola que nunca se fue. ¿O sí?” [pp. 85-94], concluye con “el Ebola no es un virus tan complicado de combatir como el VIH. Eso que ganamos todos”. Así pasamos a los virus emergentes en “Nuevas o renovadas amenazas víricas: virus emergentes y reemergentes” [pp. 95-111]. JAL dice que “soy consciente de que las alarmas humanas venden, al menos, en los medios de comunicación. Decir que se acerca el fin del mundo siempre crea más atención del personal que decir que no hay motivos para alarmarse. Esto es extensible, claro está, a las infecciones virales”. Nos cuenta una mala experiencia con los medios vía una amiga. “De mi intervención solo rescataron unos segundos. [No] sé qué me dolió más, si que me utilizara o que me tratara de estúpido”.

“Se aproximan nuevos tiempos, un cambio climático a escala mundial que influirá en la distribución de muchas especies animales, vegetales y, claro está, de los patógenos asociados a ellas. Alarma nunca, pero sí precaución y confianza en los centros de vigilancia epidemiológica. Y, por supuesto, no se debe acudir a urgencias cada vez que nos duela la cabeza”. Tras “Los priones y las vacas más locas” [pp. 113-120], finaliza la primera parte con “Y como colofón, alguna curiosidad en torno a esos seres no seres” [p. 121-125]. Curiosidades como “la influencia de los virus no como organismos individuales, sino en su conjunto, como moduladores de algo de lo que tanto se habla en los últimos tiempos como es el clima”. No te destripo el capítulo, pero seguro que lo disfrutarás.

La parte II, “Antivirus”, se inicia con el capítulo homónimo, “Antivirus” [pp. 129-133]. “Tal y como dejé antes escrito, dos son los mecanismos mayoritarios al combatir a los virus —a los virus «malvados», se entiende—. Por una parte, la prevención, [y] por otra parte, estarían las vacunas elaboradas con el virus incapaz de replicar, un virus inactivado”. Así nos adentramos en “El sueño de la vacuna universal contra la gripe. ¡Una y no más!” [pp. 135-137], porque “el problema es que cada año el virus cambia, muta sensiblemente, por lo que tenemos que vacunarnos a menudo”. Por fortuna, “un equipo internacional de científicos con participación española ha diseñado dos posibles vacunas universales contra la gripe”.

Tras “La mejor defensa frente a los papilomas, ¡un buen ataque!” [pp. 139-141], “La maravillosa vacuna del sarampión, pese a quien pese” [pp. 143-144]. “La vacuna contra el sarampión —ya sabe, la triple vírica— falla menos, literalmente, que un reloj suizo. Sin embargo, parece que la información no permea completamente en la sociedad. [Hay] un resurgir de los grupos antivacunas, principalmente a partir del engaño intencionado que el otrora doctor Andrew Wakefield publicó en 1989 sobre la falsa relación entre la vacuna triple vírica y el autismo. [De] nuevo, again, por sentido común, hágase un favor y no deje de vacunar a sus seres queridos”.

Capítulos breves y variados como “Vacunas contra el Ebola y más” [pp. 145-148], “La hepatitis C contra las cuerdas, sin vacunas, pero no a lo loco” [pp. 149-152], “La nanocosa también al servicio de las vacunas” [pp. 153-155], “Vacunas con arte, arte con vacunas” [pp. 157-158], “No hacen falta vacunas para combatir los virus a puñados” [pp. 159-162], nos llevan hasta “El estúpido recelo a las vacunas de los países ricos. Nuestra falsa seguridad” [pp. 163-170]. “El mundo del «buenrollismo» [es] compacto y poco racional: al mismo tiempo que se desprecia la evidencia científica de siglos con las vacunas se abraza, casi con devoción mesiánica, las prácticas empíricas, pseudocientíficas, basadas muchas veces en el «pues a mí me funciona». Ahora le explico”. Finaliza la segunda parte con “Un mismo paquete: los antivacunas y los amantes de la naturopatía” [pp. 171-173], y “El miedo a los efectos de una vacuna segura empieza a ser cansino” [pp. 175-177].

La parte III, “No virus”, también nos presenta capítulos breves que nos hablan de otros microorganismos, como bacterias y parásitos. Se inicia, como no, con “Seres vivos de verdad de la buena” [pp. 181-184]. “Y de aquellos barros inorgánicos vienen estos lodos orgánicos” [pp. 185-187] menciona los biomorfos, “unas estructuras, unos materiales de sílice y carbonato capaces de ensamblarse por sí mismos para crear simetrías, formas y texturas que recuerdan a las de los organismos vivos. [Que] nos alejan de la ilusión de que ciertas estructuras cristalinas, curvadas, halladas fuera de la Tierra pudieran tener un origen microbiológico. ¡Lástima, con lo que nos gusta ver marcianitos por todas partes!”

JAL nos habla de la microbiota en “Probióticos que regulan nuestra salud” [pp. 189-192], “Con su caca hemos topado” [pp. 193-194], y “La «microbiota» presente en nuestros aires” [pp. 195-198]; este último sobre el uso de drones para estudiar la aerobiota y la contaminación biológica del aire urbano. En “Las bacterias más «borrachuzas»” [pp. 199-202], podemos leer “«Señor agente, no soy alcohólico. He bebido más cerveza de lo normal porque esta mañana he sentido un pinchazo en mi pecho». Como excusa no está mal, pero la multa no se la quita nadie. [Pues] existe mucha leyenda urbana entre los efectos beneficiosos para la salud del vino o de la cerveza”. JAL nos presenta estudios a favor de estas creencias.

De las “Bacterias que sostienen edificios” [pp. 203-205], pasando por los “Combustible líquido por bacterias” [pp. 207-208], llegamos a “Las bacterias que se esconden tras el descubrimiento del siglo: CRISPR” [pp. 209-212]. Se destaca la figura de Francis Mojica y algunas aplicaciones de la edición del genoma vía CRISPR/Cas9. “Vaya desde estas páginas mi voto para Mojica por un Nobel español en Medicina ya en color”.

Tras “De maldades bacterianas: tuberculosis, peste y otras atrocidades” [pp. 213-220], JAL nos ofrece un capítulo más extenso, “Marchando una de antibacterianos: desde los antibióticos clásicos a los nuevos «jinetes bacteriolípticos» y más” [pp. 221-235]. Tras explicar la diferencia entre bacterias Gram-negativas y Gram-positivas, se nos habla de la eficacia de los antibióticos y se nos recomienda no abusar de su uso. “Ante la cada vez mayor presencia de bacterias hiperresistentes a la práctica totalidad de los antibióticos actualmente en el mercado, se impone la investigación con nuevos fármacos”. Pero sin olvidar que “el mejor método para evitar superresistencias en bacterias es utilizar los medicamentos correctamente”.

En la tercera parte, JAL nos comenta muchas noticias de grupos de investigación españoles, algo muy de agradecer. “Y llegamos a los bien o mal llamados organismos superiores, eucariotas” [pp. 237-238], “El interés español por la leishmaniasis” [pp. 239-243], y “El anisakis —que no significa «japonés borrachín»— en el cáncer gastrointestinal” [pp. 245-248]. “Por cierto, la incidencia de la anisakiasis está aumentando en países como España, Italia y Japón, donde se ha incrementado el consumo de pescado crudo o poco cocinado. Y a usted, ¿cómo de cocinado le gusta el pescado?”

“Para terminar, la teoría más revolucionaria: autoinmunidad mediada por hongos” [pp. 249-250], finaliza este libro, junto antes de una página de “Agradecimientos” [p. 251], que he disfrutado narrado por la voz del autor (si uno escucha con regularidad semanal las colaboraciones de JAL en radio no puede evitar oírle al leer un texto de su puño y letra). Por ello, este libro, gracias a su peculiar estilo de escritura, gustará mucho a todos los aficionados a los podcasts y a la divulgación de JAL en radio. Además, sin lugar a dudas, también lo disfrutarán todos los demás. Un libro muy recomendable.



4 Comentarios

  1. «[…] muy diferente a otras obras de divulgación que podemos DIVULGAR en el mercado literario en español.»
    ¿Tal vez ENCONTRAR en vez de DIVULGAR?

  2. Me ha gustado mucho el artículo, aquí va una pequeña errata:
    Hay un peor en vez de un pero. O lo escribió mal el autor o la cita está mal copiada, hago copia pega del fragmento:

    “Se aproximan nuevos tiempos, un cambio climático a escala mundial que influirá en la distribución de muchas especies animales, vegetales y, claro está, de los patógenos asociados a ellas. Alarma nunca, peor sí precaución y confianza en los centros de vigilancia epidemiológica. Y, por supuesto, no se debe acudir a urgencias cada vez que nos duela la cabeza”. Tras “Los priones y las vacas más locas” [pp. 113-120], finali

    Mucho ánimo con esos fallos que el corrector no detecta y feliz día

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