
Te recomiendo disfrutar del episodio 567 del podcast Coffee Break: Señal y Ruido [iVoox A, iVoox B], titulado “Intercambio Americano; Diversidad Lingüística; Time Crystals; Tabby”, 20 ago 2026. «La tertulia semanal en la que repasamos las últimas noticias de la actualidad científica. Cara A: El gran intercambio biótico americano (10:25). La diversidad lingüística a través del Holoceno (49:00). Cara B: Cristal de tiempo fotónico basado en plasmones (34:30). La Estrella de Tabby: ¿Dips independientes o recurrencia orbital? (1:03:50). Señales de los oyentes (1:47:05). Imagen de portada de Héctor Socas Navarro. Todos los comentarios vertidos durante la tertulia representan únicamente la opinión de quien los hace… y a veces ni eso».
¿Quieres patrocinar nuestro podcast como mecenas? «Coffee Break: Señal y Ruido es la tertulia semanal en la que nos leemos los papers para que usted no tenga que hacerlo. Sírvete un café y acompáñanos en nuestra tertulia». Si quieres ser mecenas de nuestro podcast, puedes invitarnos a un café al mes, un desayuno con café y tostada al mes, o a un almuerzo completo, con su primer plato, segundo plato, café y postre… todo sano, eso sí. Si quieres ser mecenas de nuestro podcast visita nuestro Patreon (https://www.patreon.com/user?u=93496937). ¡Ya sois 441! Gracias. También puedes apoyarnos vía iVoox (https://www.ivoox.com/support/172891). Muchas gracias a todas las personas que nos apoyan. Recuerda, el mecenazgo nos permitirá hacer locuras cientófilas. Si disfrutas de nuestro podcast y te apetece contribuir… ¡Muchísimas gracias!
Descargar el episodio 567 cara A en iVoox.
Descargar el episodio 567 cara B en iVoox.
Como muestra el vídeo participan por videoconferencia Héctor Socas Navarro @HSocasNavarro /@hectorsocas.bsky.social / @HSocasNavarro@bird (@pCoffeeBreak / @pCoffeeBreak.bsky), María Ribes Lafoz @Neferchitty / @Neferchitty.bsky / @neferchitty@mastodon, Ignacio Crespo @SdeStendhal (solo cara A), Alberto Aparici @CienciaBrujula / @CienciaBrujula.bsky, Juan Carlos Gil Montoro @ApuntesCiencia / @ApuntesCiencia.bsky / @ApuntesCiencia@astrodon, y Francis Villatoro @eMuleNews / @eMuleNews.bsky / @eMuleNews@mathstodon. Por cierto, agradezco a Manu Pombrol @ManuPombrol el diseño de mi fondo para Zoom; muchas gracias, Manu.

Tras la presentación, Héctor nos comenta el aniversario de la Voyager 2, que fue lanzada antes que la Voyager 1, aunque llegó después a los planetas gigantes donde ejecutar su misión. Ignacio nos cuenta un artículo en Science sobre el Gran Intercambio Biótico Americano (GABI). Se interpretó como una serie de pulsos de dispersión bidireccional iniciados hacia 2.8 Ma, asociados a la consolidación del istmo de Panamá; entre 2.8 Ma y ~0.125 Ma se reconocen cuatro grandes pulsos, con una fuerte asimetría evolutiva, más de la mitad de los ~217 géneros actuales de mamíferos sudamericanos proceden de ancestros norteamericanos, mientras que solo cuatro géneros norteamericanos actuales tienen ascendencia sudamericana. Sin embargo, fósiles y estimaciones moleculares sugerían intercambios pre-GABI, sin que existiera una prueba cuantitativa global debido al pobre registro fósil de latitudes tropicales. El nuevo artículo plantea que México actuó como un “biogeographic holding pen” («corral de espera biogeográfico»), una zona donde mamíferos procedentes de Norteamérica se acumularon y diversificaron durante millones de años antes de poder continuar hacia Sudamérica; su predicción central es que debe observarse primero una señal de diversificación en México y luego un retardo latitudinal en la conectividad faunística hacia el sur.

Los autores construyen un registro muy completo de México, pasando de 919 a 1724 registros únicos género-localidad (+805; +87.6 %), y lo combinan con 2296 registros de EEUU/Canadá y 1920 de Sudamérica, en total 5940 registros analizados desde 12 Ma hasta el presente. Cuantifican la conectividad mediante el número de géneros compartidos por intervalo temporal y la dinámica macroevolutiva mediante tasas netas de originación/extinción, empleando modelos bayesianos de diversidad temporal y un proceso de Poisson con tasa variable; la incertidumbre biocronológica se propaga remuestreando las edades de las ocurrencias, con 100 réplicas en el análisis de cambios de tasa. El resultado es un modelo trifásico: (1) holding pen («corral de espera»), con un pico de diversificación mexicana iniciado hacia 10 Ma y dominado por inmigrantes de latitudes septentrionales; (2) desfase entre 7 y 3 Ma, durante la que aumenta de forma rápida la conectividad dentro de Norteamérica mientras México–Sudamérica queda retrasada; y (3) fase de sincronización desde ~2.8 Ma, coincidente con el GABI convencional. El pico mexicano aparece tanto en las tasas calculadas directamente como en el modelo bayesiano remuestreado, y la ausencia de faunas sudamericanas en yacimientos centroamericanos de 9–7 Ma refuerza la interpretación de que no existía todavía un corredor terrestre eficaz para la mayoría de mamíferos.

Se desplaza el comienzo funcional del GABI unos 7 millones de años hacia atrás. México habría actuado como “zona de espera” desde ~10 Ma, pero el transporte transcontinental eficiente no habría comenzado hasta después de ~7 Ma y solo se habría sincronizado de forma plena hacia 2.8 Ma. Esto es difícil de conciliar con un istmo terrestre persistente en el Mioceno medio (15–13 Ma) y favorece, para 7–2.8 Ma, corredores terrestres intermitentes modulados por tectónica, volcanismo, nivel del mar y clima. La selección tampoco fue aleatoria, pues los taxones del holding pen tienden a pertenecer a clados de mayor tamaño corporal y/o adaptados a ambientes secos; en los perezosos, el artículo muestra un incremento significativo del tamaño corporal de sur a norte. La principal cuestión abierta es identificar qué combinación de configuración tectónica y transición ecológica, en particular la expansión de sabanas y plantas C4, delimitaba el borde meridional del holding pen. Los propios autores señalan que hacen falta más fósiles centroamericanos con geocronología bien restringida para resolver la transición entre el sur de México y el norte de Sudamérica. El artículo es Z. Jack Tseng, Leah X. Kahn, …, Xiaoming Wang, «A 10-million-year biogeographic holding pen primed the Great American Biotic Interchange,» Science 393: 532-536 (30 Jul 2026), doi: https://doi.org/10.1126/science.aef2893.

María nos habla de otro paper en Science, sobre el auge y la caída de la diversidad lingüística a través del Holoceno. La diversidad lingüística mundial actual (unas 7500 lenguas, con la mitad amenazadas y unas cuatro que se inactivan cada año) es solo una instantánea de una historia desconocida antes de la aparición de la escritura hace ~6000 años. El artículo plantea tres hipótesis sobre la evolución global de la diversidad lingüística durante los últimos 12000 años: la Megadiverse Paleolithic Hypothesis (hipótesis del paleolítico megadiverso), según la cual la agricultura inició una reducción desde ≥12000 lenguas; la Demographic Boost Hypothesis (hipótesis del impulso demográfica), que propone unas 6000–10.000 lenguas preagrícolas y un posterior aumento inducido por el crecimiento demográfico; y la Premodern Equilibrium Hypothesis (hipótesis del equilibrio preomoderno) que postula una diversidad casi constante hasta el colonialismo moderno. El objetivo es reconstruir de forma cuantitativa la trayectoria holocena del número total de lenguas sin disponer de observaciones lingüísticas directas, combinando restricciones demográficas, etnográficas e históricas. El resultado anticipado ya contradice las interpretaciones tradicionales. Antes de la domesticación habría habido ~4500–6000 lenguas, frente a ~7500 actuales, y la máxima diversidad no estaría en el Paleolítico sino mucho después, entre aproximadamente 3000 y 1000 años antes del presente.

El modelo se construye en tres niveles. Primero, se estima mediante inferencia bayesiana la distribución del tamaño de los grupos etnolingüísticos de cazadores-recolectores usando N = 171 poblaciones etnográficas poco alteradas por productores de alimentos; estos grupos presentan un tamaño mediano de casi 800 individuos y una distribución lognormal. Segundo, se supone que al inicio del Holoceno cada grupo etnolingüístico correspondía más o menos a una lengua y combinan esa distribución con estimaciones paleodemográficas de 4.4–7.0 millones de habitantes hace 12.000 años. El resultado agregado es de 3300–7800 lenguas en el intervalo percentil 95 % y 4500–6200 en el intervalo central del 50 %, valores más compatibles con Demographic Boost que con las otras dos hipótesis. Tercero, se modela toda la trayectoria holocena mediante (L(t)=r(t)P(t)), donde (P(t)) es la población global reconstruida por HYDE 3.2 y (r(t)), la razón lenguas/individuos, se restringe a decrecer de forma monótona entre los valores inicial y actual; exploran las series admisibles en pasos de 1000 años y las sintetizan mediante PCA (análisis de componentes principales) funcional. Solo tres componentes explican >96 % de la varianza (73 %, 90 % y 96 % acumulados) y las soluciones robustas muestran un aumento durante gran parte del Holoceno seguido de un máximo hace 1000–3000 años, típicamente de decenas de miles de lenguas y aproximadamente 10 veces el nivel del Holoceno temprano. Después aparece un colapso extraordinariamente rápido; para los últimos milenios, las tasas reconstruidas llegan a superar en magnitud incluso las previsiones pesimistas actuales, frente a una pérdida contemporánea estimada en ~4.1 lenguas/año.

Conclusiones y líneas futuras. El resultado central es que la historia lingüística del Holoceno habría seguido una dinámica de ascenso y colapso, no una disminución continua desde un Paleolítico hiperdenso ni un equilibrio prolongado: el mundo experimentó una verdadera “golden age” lingüística hace ~1–3 milenios, con probablemente un orden de magnitud más lenguas que hoy, seguida de una extinción masiva que empezó antes del colonialismo europeo y estuvo asociada a la expansión de grandes poblaciones, estados y lenguas dominantes. Esto implica además un fuerte sesgo de supervivencia: las ~7500 lenguas actuales no constituyen una muestra aleatoria de la diversidad pasada, por lo que distribuciones tipológicas modernas pueden reflejar cuellos de botella históricos tanto como ventajas funcionales o cognitivas. El trabajo no aporta p-valores convencionales —es una reconstrucción bayesiana y de modelos admisibles—, de modo que su incertidumbre relevante está expresada mediante intervalos percentiles y ensembles de trayectorias, y los propios autores subrayan que el modelo es deliberadamente macroscópico y no identifica causalmente guerras, epidemias, imperios, tecnologías o cambios regionales concretos. Las líneas futuras naturales son, por tanto, modelos espacio-temporales regionalizados que incorporen genealogías lingüísticas, arqueología, ADN antiguo y dinámica diferencial de estados e imperios, y pruebas de sensibilidad más estrictas de los supuestos clave —equivalencia grupo/lengua y monotonía de (r(t))— para cuantificar cuánto del máximo estimado depende de esas restricciones estructurales. El artículo es D. E. Blasi, M. J. Hamilton, …,C. L. Bowern, «The rise and fall of language diversity through the Holocene,» Science 393: 387-391 (23 Jul 2026), doi: https://doi.org/10.1126/science.adx4343.

Me toca hablar de un artículo en Nature sobre un cristal de tiempo fotónico basado en plasmones y metamateriales. Los cristales fotónicos temporales (photonic time crystals, PTC) son el análogo temporal de los cristales fotónicos espaciales. En vez de imponer una periodicidad del índice de refracción en el espacio, se modula de forma periódica en el tiempo las propiedades ópticas del medio. Esa periodicidad temporal replica las bandas fotónicas a lo largo del eje de frecuencias y puede abrir gaps de momento (k-gaps); dentro de ellos aparecen soluciones que crecen o decrecen exponencialmente en el tiempo, lo que permite en principio amplificación, emisión y láser paramétrico. El problema experimental ha sido que un PTC óptico exige una modulación relativa muy grande (del orden de unidad) y coherente en escalas comparables con un ciclo óptico. Por ello, las realizaciones previas habían quedado restringidas a circuitos eléctricos/microondas. En ete trabajo se logra una de las primeras realizaciones completamente ópticas de un PTC, en este caso en el régimen de terahercios, empleando un metamaterial plasmónico en el que el propio campo THz modifica de forma ultrarrápida la masa efectiva de los portadores. Conviene subrayar que estos PTC no son los “cristales de tiempo” de muchos cuerpos de Wilczek: aquí no se rompe espontáneamente la simetría de traslación temporal, sino que el sistema sigue la periodicidad de un drive externo.
El dispositivo es muy simple, una red periódica de microcavidades sublongitud de onda con formato m/i/p (metal/aislante/semiconductor plasmónico), en concreto, m = Au (oro), i = Si3N4 (nitruro de silicio), y p = InSb (antimoniuro de indio); se usa InSb porque su gap semiconductor es pequeño. Cada microcavidad tiene una resonancia fundamental λ/2 = 0.77 THz, con anchura FWHM de unos 0.18 THz. Esta resonancia se excita mediante un pulso THz estrecho de varios ciclos centrado en 0.69 THz, con campo máximo de ∼ 40 kV/cm, y se sigue su respuesta mediante un pulso THz de prueba de banda ancha y muestreo electroóptico, reconstruyendo reflectividad y fase con resolución inferior a un ciclo. El mecanismo microscópico aprovecha que la banda de conducción de InSb no es parabólica, lo que permite que el campo acelere de forma coherente los electrones (cuasipartículas de tipo electrón) haciendo oscilar su masa efectiva (que depende de la curvatura de la banda), modificando la inductancia cinética del plasmón y la frecuencia de la cavidad. El sistema se modela como un resonador LC paramétrico con pérdidas radiativas y óhmicas, que se cuantiza y se trata mediante la teoría de Floquet. El modelo reproduce muy bien la reflectividad y la fase temporales en los experimentos.

La modulación observada es muy fuerte. El ajuste proporciona una amplitud paramétrica máxima (0.18 ± 0.02), que corresponde a una variación dinámica de la masa efectiva de ∼ 80 %; como campos mayores que ∼ 40 kV/cm activan la ionización por impacto, este parece ser el límite coherente práctico del InSb usado. En los espectogramaas aparecen bandas laterales (sidebands) de Floquet y al aumentar el forzamiento dos modos Floquet que se aproximan hasta su coalescencia en un punto excepcional, acompañado de ruptura espontánea de simetría PT. Esta transición se identifica como entrada en la fase PTC. Siguiendo los polos espectrales durante el pulso, la coalescencia ocurre a los ∼ 21 ps. Tras ella, las partes imaginarias de los dos autovalores se separan y uno de los modos adquiere ganancia efectiva. A nivel experimental se estrecha la línea en ∼ 40 GHz frente a unas pérdidas iniciales a ∼ 70 GHz y ∼ 20 GHz; por tanto, la modulación reduce las pérdidas plasmónicas no radiativas en más del 50 %. Se propone que esta reducción de lass pérdidas será clave en el futuro desarrollo de los «láseres» de plasmones.

La esperanza de los autores es que este nuevo metamaterial plasmónico de tipo cristal fotónico temporal será clave para un futuro láser plasmónico (todavía no lo es porque la ganancia no supera las pérdidas totales). Se propone que será necesario reducir las dimensiones de la microcavidad para entrar en el límite electrostático, donde domina la inductancia cinética. Se espera en un futuro poder optimizar el dispositivo actual para que cruce el umbral de lasing. Solo el futuro nos dirá si su sueño acaba siendo realidad. El artículo es Tingwen Guo, Jules Sueiro, …, Yannis Laplace, «Plasmonic metamaterial time crystal,» Nature 656: 343-348 (29 Jul 2026), doi: https://doi.org/10.1038/s41586-026-10825-9; un resumen en «Ultrafast temporal engineering of optical properties using terahertz light,» Nature, 29 Jul 2026, doi: doi: https://doi.org/10.1038/d41586-026-02478-5.

Héctor nos cuenta lo último que se sabe sobre la Estrella de Tabby: ¿Son los oscurecimientos (dips) independientes entre sí o presentan algún tipo de recurrencia orbital? Nos muestra una gráfica que muestra que los oscurecimientos se pueden representar mediante una línea recta, lo que sugiere que hay una repetición orbital subyacente (debida a la existencia de un exoplaneta que sufre una disrupción de marea). El Dip 5 (D800) sería debido a una gran nube de fragmentos rodeados por una nube de polvo (similar a un cometa) que ofrece un oscurecimiento asimétrico. En los Dips 7-10 (D1500) se observan diferentes fragmentos cada uno con su nube de polvo. Se siguen separando los fragmentos y no los vemos porque nadie está mirando. En Elsie, Celeste, Skara Brae, Angkor, etc. lo que se ve son los fragmentos y mucho polvo. Y finalmente en 2026 se observa solo el exoplaneta y no se ven losrestos de los fragmentos. Héctor ha hecho un contraste de hipótesis bayesiano que apoya su hipótesis, que pretende publicar en forma de nota RNAAS (Research Notes of the AAS). Su idea se inspira en el artículo de Cristina Madurga-Favieres, P A Strøm, …, Flavien Kiefer, «Evidence for a giant companion orbiting Tabby’s star,» Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS) 550: stag1273 (06 Jul 2026), doi: https://doi.org/10.1093/mnras/stag1273.
La hipótesis de Héctor es que ocurró un «efecto Alderaan», la destrucción catastrófica de un planeta (el nombre proviene de Star Wars, episodio IV, donde la Estrella de la Muerte destruye al planeta ficticio Alderaan). Yo comento que recuerdo que en el artículo original de Tabby Boyajian et al., «Planet Hunters X. KIC 8462852 — Where’s the Flux?» arXiv:1509.03622 [astro-ph.SR] (11 Sep 2015), doi: https://doi.org/10.48550/arXiv.1509.03622, ya se propuso una fenómeno parecido (aunque ahora compruebo que era un planeta gigante que inestabilizaba órbitas de cometas lanzándolos hacia la estrella).
Por cierto, Héctor está usando ChatGPT 5.6 para desarrollar todos los códigos en Python, incluyendo los del análisis bayesiano. En su experiencia la IA se porta como un estudiante de grado (como un doctorando). Debo confesar que mi experiencia es similar; tanto ChatGPT 5.6 como Claude Opus 5 se portan como un colaborador con un vasto conocimiento que investiga sin rechistar en todo lo que se le pide. A veces se desvía del camino, por lo que hay que vigilar su trabajo con cuidado; pero con una reorientación periódica ofrece resultados realmente espectaculares. Yo estoy fascinado con lo que me permite producir (y con la confrontación mutua entre dos IA obtengo mejores resultados que con una sola).

Y pasamos a Señales de los Oyentes. Un oyente comenta en el chat de YouTube que «no valoramos lo suficiente a Francis». Héctor discrepa, «sí que lo valoramos» (muchas gracias jefe). El oyente dice » un día espero entender cómo administra el tiempo». Intento contestar a esta pregunta… pero es muy difícil hacerlo con rigor. Mi respuesta dependerá del día que la conteste. Lo siento.
@ThomasEmilioVilla pregunta por mail: «Si aceptaramos la existencia de un efecto Aharonov–Bohm gravitacional, ¿los potenciales gravitacionales serían «reales» como ocurre en electromagnetismo?» Contesto que un verdadero efecto Aharonov–Bohm gravitacional implicaría que la curvatura local no sería «real» y que el objeto que desempeñase el papel de «potencial gravitacional» sería «real» en su lugar. Hay que recordar que en electromagnetismo el equivalente a la curvatura es el tensor relativista cuyas componentes son los campos eléctrico y magnético. El efecto Aharonov–Bohm electromagnético se da para campos nulos donde el potencial relativista (potencial vectorial más escalar) no es nulo. En relatividad general el análogo al potencial son los símbolos de Christoffel (conexiones afines) y el equivalente al tensor relativista es el tensor de curvatura de Riemann. Un efecto Aharonov–Bohm gravitacional se observaría para un tensor de curvatura nulo con símbolos de Christoffel no nulos.
Un ejemplo es una cuerda cósmica ideal en un espaciotiempo plano (con tensor de curvatura de Riemann nulo), que muestra un análogo gravitacional del efecto Aharonov–Bohm. Su existencia (que hoy es hipotética) no implica que el potencial gravitacional newtoniano sea real, no lo es, ni que los símbolos de Christoffel sean reales, no lo son (pues siempre se pueden anular localmente). Lo que sería real sería un ente abstracto, la holonomía alrededor de la cuerda, que codifica la geometría global. No tengo claro en qué sentido esta holonomía se puede llamar «potencial gravitacional»; el origen de la holonomía es la conexión modulo difeomorfismos, pero no veo claro cómo construir un concepto de «potencial gravitacional» asociado a ella. o de inestabilidad planetaria de este tipo.
@Casinivan pregunta: «Se está trabajando activamente en el concepto de «terrascopio» de Kipping para observación de exoplanetas usando la difracción atmosférica y colocando observatorios en los puntos focales?» Contesta Héctor que la idea es aprovechar la atmósfera terrestre como una lente refractiva gigantesca. La luz de una fuente lejana que pasa rasante por la atmósfera se refracta y puede concentrarse a lo largo de una línea focal situada a una distancia del orden de varias veces la distancia Tierra-Luna, unas cuatro veces dicha distancia para ciertas longitudes de onda y condiciones atmosféricas. En principio podrías colocar allí un pequeño telescopio y beneficiarte de una enorme apertura efectiva. El problema es que no tienes un foco puntual sino una línea focal y, además, la geometría es muy restrictiva, limitada a observar fuentes que estén alineadas con el telescopio y la Tierra, y mantener esa alineación mientras la Tierra se mueve en su órbita no es nada trivial. Para exoplanetas concretos esto limita mucho la utilidad práctica. Y el problema más serio es la propia atmósfera, que presenta turbulencia, nubes, aerosoles, absorción molecular, dispersión cromática y variabilidad temporal que modifican de forma continua la lente. Por eso, aunque el concepto es factible en teoría teóricamente, llevarlo a la práctica raya lo imposible.
@CristinaHerGar pregunta: «En una teoría Kaluza-Klein con relatividad general obtenemos gravedad y una forma del electromagnetismo. Sabemos cuantizar este. Forzamos cuantizarlo y ¿obtenemos información útil para cuantizar la gravedad?» Contesto que no, sabemos cuantizar el electromagnetismo, pero no sabemos cuantizar la gravitación y tampoco sabemos cuantizar la gravitación dentro de una teoría de Kaluza–Klein. En la teoría original se escribe la ecuación de Einstein en 5D, se compactifica la quinta dimensión en una circunferencia y se obtiene que la métria 5D se descompone en una métrica 4D y un campo electromagnético U(1) en 4D (además aparece un campo escalar, llamado dilatón o radión). Sabemos cuantizar este campo electromagnético y también el campo escalar. Pero no sabemos cuantizar la teoría completa, cuyos problemas de no renormalización son los mismos en 5D que en 4D. El origen de dichos problemas es que la fuente de la gravitación es la densidad de energía y momento, lo que implica que la gravitación gravita, ya que tiene densidad de energía y momento; o en su versión cuántica, que el gravitón gravita por tener energía y momento lineal, a diferencia del fotón que no interacciona electromagnéticamente porque no tiene carga eléctrica. Cuantizar la teoría de Kaluza–Klein en 5D es mucho más difícil que cuantizar la gravitación en 4D; los problemas de esta última se agravan en la primera.
En teoría de cuerdas lo que es fácil de cuantizar son las supercuerdas que dan lugar a una gravitación cuántica coherente. Pero su límite a baja energía, una teoría de supergravedad (una Kaluza–Klein con supersimetría) no sabemos cuantizarlo; la cuantización cuerdista no ofrece información sobre cómo hacerlo. Y mucho menos, tras la rotura de la supersimetría, para una teoría de Kaluza–Klein y, en última instancia, para la gravitación de Einstein. Todavía nadie ha resuelto el problema de llevar la cuantización cuerdista a una cuantización de la relatividad general.
Y esto es todo, ¡que disfrutes del podcast!


Muy interesante lo que propones sobre una cuerda cósmica. Osea desde infinitamente lejo (con expaciotempo plano) se notarían conexiones afines diferente si nos movieramos en la misma dirección o en direccion contraria a la rotación de la cuerda, he entendido bien lo que propones? Pues entonces creo que lo que se mediría fisicamente (por intuito) sería creo algo así como un diferente vació y por ello una suerte de radiaccion de Unruh (mejor de Gibbons-Hawking), es correcto? El universo en su conjunto tendría por así decirlo una «direccion privilegiada» por efecto de la cuerda que rota y el horizonte de Rindler sería algo modificado por efecto de esa rotación? Esa sí que sería desde luego una perspectiva Machiana, no? Me parece hasta cierto punto el «bucket argument» de Enst Mach…