La resaca del cambio horario en España (o sobre los ritmos circadianos)

Por Francisco R. Villatoro, el 31 marzo, 2008. Categoría(s): Bioquímica • Cerebro • Ciencia • Medicina • Noticias

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Esta mañana debió sonar el despertador a las 7:00 am, y seguro que sonó, pero dormido lo apagué. A los 7:10 am la jugada se repitió. A las 7:20 también, si el manual del despertador no me engaña… a las 7:30 am me desperté y lo apagué…¿Por qué me ha costado despertarme esta mañana? El cambio horario en España quizás tenga la culpa. ¿O son los ritmos circadianos? En biología, los ritmos circadianos son fenómenos biológicos que se repiten en intervalos regulares de tiempo. Todos nosotros los sufrimos en nuestra propias carnes, todos los días, pero sólo los notamos días como hoy, por el cambio horario, o cuando retornamos de un largo viaje en avión.

El cambio horario (atraso o adelanto de una hora) es utilizado en una cuarta parte de los países de todo el mundo como medida de ahorro energético ya que permite aprovechar mejor la iluminación diurna. ¿Pero realmente afecta a nuestros “relojes” circadianos? Sí, según el estudio presentado en el artículo Thomas Kantermann, Myriam Juda, Martha Merrow and Till Roenneberg, “The Human Circadian Clock’s Seasonal Adjustment Is Disrupted by Daylight Saving Time,” Current Biology, Volume 17, Issue 22, Pages 1996-2000, 20 November 2007. El estudio de Roenneberg, que le dará a la cerveza porque es de Munich, realizado con 55 mil personas, encontró que (si no usamos despertador) las horas de acostarse y levantarse están correlacionadas linealmente con las horas de ocaso y amanecer del Sol (estas horas cambian según la Tierra rota alrededor del Sol durante el año), pero no lo están con las horas “legales” impuestas por convenio social.

Lo más intersante de estudio es la parte que involucra a 50 personas, a quienes estudiaron durante las 8 semanas alrededor de las fechas del cambio horario (en primavera y otoño) durante dos años consecutivos, mostrando que su ciclo circadiano no se ajustó (no se adaptó) correctamente ha dicho cambio horario en primavera aunque sí en otoño. Lo mismo pasa con el “jet lag” que se sufre menos cuando cruzamos el “charco” hacia América que cuando retornamos a Europa.

Los resultados de estos estudios dependen de la persona (a algunos nos afecta más y otros les afecta menos). Además, a algunos nos afecta más por la mañana y a otros por la noche. Estos estudios se basan en un atributo psicométrico llamado cronotipo que se refiere al hecho de que algunos reaccioamos mejor (y preferimos) las horas matutinas y otros las vespertinas, como estudió Kleitman en su libro sobre el sueño “Sleep and Wakefulness,” 1939 (revisado en 1963). Se ha introducido el llamado Índice Cronotípico Matutino-Vespertino (“Lark-Owl Chronotype Indicator“, LOCI) de Roberts (1999). Como el índice LOCI varía de una persona a otro, el efecto del cambio horario depende nuestro valor LOCI. En general, el índice matutino se adapta mejor al cambio horario que el vespertino por lo que es de esperar que esta noche estemos más cansados que de costumbre.

La biología molecular de los ritmos circadianos será tema para un próxima entrada… muy interesante por cierto.



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