Divulgación “química” para químicos con un poco de química (o “Tortilla quemada” de Claudi Mans)

Por Francisco R. Villatoro, el 15 septiembre, 2008. Categoría(s): Ciencia • Física • Libros ✎ 9

Claudi Mans (i Teixodó) es catedrático de Ingeniería Química de la Universidad de Barcelona, químico, y divulgador científico. En su libro “Tortilla quemada” traduce al español su libro en catalán “La truita cremada.” ¿Por qué los autores catalanes cuando traducen sus propios libros al español lo hacen tan mal? ¿Odian el español? ¿Lo han olvidado? Es una pena, olvidan los millones de posibles lectores de sus libros en latinoamérica. Quizás debieran recordar lo que un embajador alemán le dijo a un embajador español, “los alemanes os envidiamos a los españoles porque vuestro idioma perdurará y el nuestro acabará por desaparecer.”

Cientos de millones de personas hablan el español, muy pocos el alemán o el catalán. ¿Por qué despreciar el español? Dejando aparte la “traducción,” el libro se deja leer, tiene sus más y sus menos, pero lo importante en un libro de divulgación, que aprendas, lo consigue, que no es poco.

Como libro de “recetas” divulgativas (“vulgares,” recordad que divulgación en inglés es “vulgarization”) está bastante bien. Logra que aprendas algunas cosas y te sorprende por los conocimientos del autor, no sólo de química, si no de historia y de la vida misma. A veces peca de pedante, como en el capítulo 19, “Calefacción sin control,” o en el capítulo 21 con la “Ciudad química (Barcelona)”. Pero en general es un libro bastante recomendable, que se deja leer bien (si no esperas mucho, te sorprenderá, si esperas demasiado, te decepcionará). Por cierto, me estoy repitiendo, cual tortilla “española” quemada (cuidado con el ajo y la cebolla).

El primer capítulo del libro, sin lugar a dudas el mejor, “Meditación ante una tortilla quemada: mojar, adherir y lavar,” muestra el estilo de lo que debería ser el resto del libro, pero pone el listón alto y el resto decepciona (por comparación). Los capítulos 2 y 3, ni fu, ni fa. Sobran. El cuarto, “Flanes” te hace pensar, pero ¿por qué tanto rodeos y no ir directo al grano? ¿Eso es la divulgación? La idea es bueno pero la “forma” podría ser mucho mejor.

El capítulo 5 empieza “El comportamiento humano oscila entre el individualismo y el gregarismo,” y continúa con “Os cuento mi vida.” Quizás debería continuar con el capítulo 18, “Ligar,” que sí, va de ligar, flirtear, buscar pareja, … El capítulo 6 no convence y el 7 “entropología” demasiado pedante. El octavo “los mendigos de la tumba de Haji Ali” me ha resultado “conocido” (pero no sabría decir de dónde) pero está muy bien. Me ha gustado.

El capítulo 9 sobre la “Termodinámica y cinética de un examen” es, cuanto menos, muy discutible, es de catedrático “chapado a la antigua.” El décimo, con su “God dag” (“buenos días” en islandés) te hace pensar ¿no me he dado cuenta, tendré que hacerlo? Me ha gustado. El capítulo 11, como otros en el libro al estilo simplicio-salviati galileano es flojo, no domina estos lares el autor. A qué vienen esos “¿Cómorrr?” Pero bueno, el capítulo 12, curioso “¿Qué es  un huevo duro?” El décimotercero, no iba a ser menos, muy flojo, pero es que el capítulo 14 tampoco ofrece nada más allá y resulta, en cuanto a estilo, muy pesado. Me he visto obligado a “obligarme” a mí mismo a leerlo, ya que tras las dos primeras páginas el cuerpo me pedía dejar de leer el resto del capítulo y del libro. Aguanté, pero os confieso, decepcionante.

Empieza bien la “Parábola de la mayonesa y el alioli,” pero la faena es rematada con poca maestría. Hay cierta pedantería en el autor que “molesta” (no será que yo también soy pedante, lo confieso, lo soy). “Salpicar,” capítulo 16, tiene un pésimo inicio, pero el final no decepciona. “A contracorriente,” me recordó algo, no está mal y me obligó a repetir los cálculos matemáticos, harto simples, pero me recordó… bueno el autor lo resuelve al final. Conforme el libro se va acabando va flojeando…

No cuento más. Son pequeñas “píldoras” divulgativas, algunas mejores, otras peores, pero que se leen con facilidad (que una no te gusta, pasas a la siguiente y no te pierdes nada). Si te animas, que lo disfrutes.



9 Comentarios

  1. Como autor, agradezco el comentario crítico al libro, que sin duda es el mejor de los que he leído. Sólo un par de puntualizaciones: no fui yo el autor de las traducciones, sino un traductor profesional propuesto por la editorial distribuidora, y cuyo nombre consta en los créditos. Y, desde luego, no odio el español.
    El capítulo 9, que el comentarista considera “chapado a la antigua”, desde luego lo es, pues los hechos sucedieron en 1975. El capítulo de los “mendigos” es original y no inspirado en otro texto. Quizá coincide con algún otro escrito, pero desde luego lo desconozco.
    Y acerca del orden de los capítulos, es en cierta manera arbitrario. En todo caso, no es un libro escrito con estructura de libro, sino una recopilación de artículos. Y, evidentemente, es heterogéneo en contenidos, estilo y temática.
    En todo caso, repito mi agradecimiento por la recensión.
    Claudi Mans

  2. Gracias, Claudi, sobre todo por escribir el libro, me ha gustado mucho.

    La física/química de la cocina es una de mis pasiones (heredada por mi hijo al que le encanta cocinar), aunque yo no cocino, sólo experimento, las labores culinarias en mi casa son dominio de mi mujer. Me encantan libros como “The science of cooking,” de Peter Barham (Springer 2001). Tu libro es una buena aportación en español a la línea de libros como “Cómo mojar una galleta. La ciencia en la vida cotidiana,” Len Fisher (Mondadori, 2003).

    Siento los comentarios políticamente incorrectos sobre la traducción, ciertamente, en catalán me hubiera sido imposible disfrutarlo.

    Enhorabuena y aprovecho ¿para cuándo la segunda parte?

  3. La segunda parte, cuando tenga veinte nuevos artículos adecuados. Por ahora tengo unos quince. Pero antes saldrá otro libro, espero.
    En la línea de los libros que citas, recomiendo “La cocina y los alimentos” de Harold McGee, trad. 2007. No es tan “física” como el de Fisher, sino más bien como el de Barham. Pero más enciclopédico. Conozco a Barham y a McGee y son unos auténticos cracks.

  4. Un libro ameno, didáctico y muy divertido. Claudi consigue unir el conocimiento científico con la sencillez de exposición y con sus interesantes vivencias como adulto o como niño.

    Este libro me ha abierto las puertas a la física de las superficies, física tradicionalmente ignorada pero que paradójicamente es la más habitual en nuestras vidas.

    El estilo del profesor Mans es directo, pedagógico y muy entretenido, por lo que creo que algunos de sus artículos (capítulos) en el libro son una excelente antesala a los alumnos de bachillerato para (intentar) conseguir la motivación de aprender siempre querida por los docentes -y no sólo por el miedo al examen- .

    Felicidades profesor por la excelente conferencia sobre el cambio climático del 1-10-08 en l ´Aquarium. La recomiendo por su calidad a los lectores de estas lineas.

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Por Francisco R. Villatoro, publicado el 15 septiembre, 2008
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