¿Sirven de algo las conferencias científicas internacionales?

La ciencia y la técnica evolucionan gracias al trabajo conjunto de muchos investigadores que deben comunicarse entre sí. Las publicaciones en revistas y las monografías (libros) científicos son el vehículo más importante para canalizar dicha comunicación. Sin embargo, los congresos internacionales también ayudan. Aunque la mayoría de las instituciones científicas no valoran la participación en congresos y la publicación de artículos en sus actas (proceedings), los científicos, especialmente los más jóvenes, no deben despreciar la participación en estos eventos. Min-Liang Wong, «What other treasures could be hidden in conference papers?,» nos lo recuerda en Nature 456, 443, 27 November 2008 . «El obituario de Anatol Zhabotinsky (1938–2008),» escrito por Irving R. Epstein, Nature 455: 1053 ( 2008 ) nos lo recuerda claramente. Aunque no recibió el Premio Nobel, podría haberlo hecho por sus contribuciones a la matemática de las reacciones químicas oscilatorias, las ecuaciones de Belousov-Zhabotinsky.

Epstein nos recuerda que «Belousov trató de publicar sus resultados en una revista internacional con revisores, pero se los rechazaron argumentando como respuesta los revisores y el editor que sus resultados violaban la Segunda Ley de la Termodinámica. Por ello, decidió publicar una descripción de sus observaciones en un artículo de sólo una página en las Actas de una Conferencia sobre Medicina Radiológica.» Por supuesto, el artículo «A periodic reaction and its mechanism,» de 1959, pasó completamente desapercibido para todo el mundo.

Pocos citan artículos publicados en conferencias o simposios. Quizás, porque la mayoría no garantizan un proceso de revisión por pares riguroso. El resultado es que los artículos allí publicados reciben poco reconocimiento. El resultado es que cada día menos gente quiere publicar en estos eventos.

Sin embargo, hay muchas «joyas» ocultas en las Actas de muchas conferencias. Wong nos pone como ejemplo los trabajos pioneros del físico Abdus Salam y del químico Koichi Tanaka, en concreto, A. Salam, in Elementary Particle Theory, Proceedings of the Nobel Symposium held in 1968 at Lerum, Sweden, 367-377, y K. Tanaka et al., in Proceedings of the Second Japan-China Joint Symposium on Mass Spectrometry, 185-188, 1987 . Ambos artículos presentaban descubrimientos que mucho más tarde recibieron amplio reconocimiento. Salam ganó el Premio Nobel de Física en 1979 y Tanaka el Premio Nobel de Química en 2002.

¿Cuántos descubrimientos de Premio Nobel yacen «ocultos» entre las páginas los libros de Actas de conferencias a las que hemos asistido? Lo confieso, rara vez me leo todos y cada uno de los artículos de las Actas de las conferencias a las que asisto. Lo confieso, ni siquiera ojeo todos y cada uno de los títulos de todos y cada uno de los artículos. Sólo los de mi sesión y de algunas sesiones afines. ¿No decían que las conferencias eran para «ir de vacaciones»?



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Por Francisco R. Villatoro
Publicado el ⌚ 29 noviembre, 2008
Categoría(s): ✓ Bibliometría • Ciencia • Peer Review (Revisión por pares) • Personajes
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