Mis dudas sobre las nanohaloarqueas poliextremófilas encontradas en Dallol (Etiopía)

Los organismos extremófilos viven en condiciones extremas, o temperaturas cercanas a 100 ºC, o pH ácido próximo a cero, o ambientes hipersalinos, o incluso bajo concentraciones muy altas de metales pesados. Se publica en Scientific Reports los primeros indicios de organismos poliextremófilos que viven bajo todas estas condiciones extremas en las chimeneas hidrotermales de Dallol (Etiopía). Felipe Gómez (Centro de Astrobiología, INTA-CSIC) y sus colegas encuentran indicios morfológicos y de ARN ribosómico de pequeños microorganismos del orden de las nanohaloarqueas. Si se confirma su descubrimiento, sería la primera evidencia de vida en un infierno similar a la superficie de Marte.

No soy experto, pero tengo serias dudas sobre el artículo. Por un lado, la composición química y la morfología mostrada en las imágenes por microscopia electrónica me recuerdan mucho a los biomorfos encontrados en Dallol por el grupo de Juan Manuel García-Ruíz (Laboratorio de Estudios Cristalográficos IACT, CSIC-UGR). Y por otro lado, me parece muy sospechosa la enorme semejanza entre el ADN ribosómico (16S rDNA) de estos microorganismos con la haloarquea ARDARCSS13, que vive a pH entre 7.2 y 7.4 (en lugar de 0.25), a temperaturas entre 20 ºC y 40 ºC (en lugar de 86 ºC), a concentraciones de sal entre el 12% y el 20% (en lugar de cerca del 100%) y a bajas concentraciones de metales pesados. Además, no se han podido cultivar estos microorganismos en laboratorio. Repito, no soy experto, pero sospecho que las pruebas mostradas pueden ser resultado de la contaminación de las muestras secuenciadas.

Por supuesto, me gustaría estar equivocado y que mis sospechas fueran infundadas. Pero debemos cuidar nuestro escepticismo y ante afirmaciones extraordinarias debemos exigir pruebas extraordinarias. El artículo es Felipe Gómez, Barbara Cavalazzi, …, Hagos Miruts, «Ultra-small microorganisms in the polyextreme conditions of the Dallol volcano, Northern Afar, Ethiopia,» Scientific Reports 9: 7907 (27 May 2019), doi: 10.1038/s41598-019-44440-8. Ya obtuvieron indicios de la presencia de lípidos y otros materiales orgánicos en D. Carrizo, L. Sánchez-García, …, F. Gómez, «Lipid Biomarker and Carbon Stable Isotope Survey on the Dallol Hydrothermal System in Ethiopia,» Astrobiology 19: 12 (2019), doi: 10.1089/ast.2018.1963. La posibilidad de que Dallol se parezca a Marte se discute en B. Cavalazzi, R. Barbieri, F. Gómez, et al., «The Dallol Geothermal Area, Northern Afar (Ethiopia)—An Exceptional Planetary Field Analog on Earth,» Astrobiology 19 (27 Mar 2019), doi: 10.1089/ast.2018.1926.

[PS 06 jun 2019] Purificación López-García (Ecologie Systématique Evolution, CNRS, Université Paris-Sud, AgroParisTech, Université Paris-Saclay, Orsay, France) acaba de publicar dos barreras físicoquímicas para la vida en Dallol, incluso en presencia de agua líquida en superficie. Sus resultados apoyan las dudas que he expresado en esta pieza (pero habrá que esperar a otros artículos en esta línea, pues quizás me afecte el sesgo de confirmación). El artículo es Jodie Belilla, David Moreira, …, Purificación López-García, «Hyperdiverse archaea near life limits at the polyextreme geothermal Dallol area,» biorXiv (03 Jun 2019), doi: 10.1101/658211. [/PS]

[PS 10 jun 2019] Felipe Gómez ha hablado sobre su descubrimiento en varios podcasts. Recomiendo escuchar a «Encuentran vida en la región más inhóspita del planeta,» A hombros de gigantes, 03 jun 2019; y «La vida más extrema (y pequeña) del planeta,» Principio de Incertidumbre, 08 jun 2019. [/PS]

La cuenca volcánica de Dallol está situada en la zona norte de la depresión de Danakil (Triángulo de Afar) en Etiopía. Situada a unos 146 mbsl (metros bajo el nivel del mar) donde la corteza continental tiene un espesor menor de 25 km, luego presenta una gran actividad tectónica y volcánica. La gran actividad geotermal hace que el agua oceánica percolada rica en sales calentada por el magma emerja a la superficie a través de fumarolas. En ellas las condiciones son poliextremas: temperaturas superiores a 100 ºC, pH ácido próximo a 0 (incluso negativo), elevadas concentraciones de metales pesados como hierro y cobre, y una salinidad próxima a la saturación. Literalmente un infierno, como titulaban los autores en la XV Reunión de la Red Nacional de Microorganismos Extremófilos («Vida en el infierno», [p. 45, PDF]).

Las condiciones físicoquímicas de los sitios donde se han recogido muestras son extremas. Pero solo se ha encontrado ADN en las muestras del sitio D9 (el más extremo de los dos). Mediante secuenciación masiva se ha obtenido una secuencia de alta homología con el 16S rDNA de una nanohaloarquea (código Genbank EU869371). Sin embargo, dicha nanohaloarquea es un extremófilo que vive en un medio que parece un paraíso comparado con el infierno de la fumarola del sitio D9 (más información en Saad Boutaiba, Hocine Hacene, …, Julie A. Maupin-Furlow, «Microbial Diversity of the Hypersaline Sidi Ameur and Himalatt Salt Lakes of the Algerian Sahara,» Journal of Arid Environments 75: 909-916 (2011), doi: doi: 10.1016/j.jaridenv.2011.04.010). Desde un punto de vista evolutivo, la comparación entre ambos organismos, cuyo ADN es tan próximo en apariencia, me genera muchas dudas. Quiero equivocarme, pero creo que podría tratarse de contaminación de las muestras.

La morfología de las supuestas nanohaloarqueas encontradas en el sitio D9 según las imágenes de microscopio electrónico (figura de arriba marcada con A, B, C, D, E y F) también me genera muchas dudas. Me recuerda mucho a los microesferulitos de jarosita (figura de abajo marcada con i, j, l y m) que observó el grupo de Juan Manuel García-Ruíz en Dallol (Antonio Delgado Huertas, Juan Manuel Garcia-Ruiz, …, Fernando Rull, «A Polyextreme Hydrothermal System Controlled by Iron: The Case of Dallol at the Afar Triangle,» ACS Earth and Space Chemistry 2019, 3: 90-99 (06 Dec 2018), doi: 10.1021/acsearthspacechem.8b00141). Su tamaño, su morfología y su composición son muy parecidas a dichos biomorfos resultado de procesos inorgánicos de precipitación en la nanoescala. La gran diferencia es que García-Ruíz y sus colegas no encontraron materia orgánica en sus muestras; de ahí que la única explicación del ADN observado por Gómez y sus colegas es que haya sido producto de contaminación accidental.

En resumen, habrá que estar al tanto de la opinión de los expertos sobre este artículo. Me gustaría que se confirmaran los resultados extraordinarios publicados en Scientific Reports y que todas mis sospechas fueran refutadas. La existencia de organismos poliextremófilos nos ofrecerá información muy relevante sobre lo que podemos esperar para la vida en otros planetas y lunas del Sistema Solar.



5 Comentarios

  1. Lo que más me gusta de tus exposiciones es que nos recuerdas que independientemente de si somos expertos o no, debemos de apelar al escepticismo y la crítica.

  2. Hola. Gracias por este artículo que pone cordura y el necesario escepticismo en medio del revuelo mediático tras la publicación de Gómez.

    Los argumentos expuestos son impecables (contaminación y formación de biomorfos) y aún se pueden encontrar muchos otros problemas en el trabajo de Gómez et al., como por ejemplo que sólo citen una secuencia cuando la técnica utilizada por los autores produce millones de secuencias. A qué perteneces todas las otras secuencias que no citan en su artículo? Sospecho que a contaminantes aún más evidentes que la arquea de la que hablan. No en vano, y pese a que se pueda creer lo contrario, Dallol es un lugar muy turístico, con miles de personas que visitan un espacio muy exiguo y aportan todo tipo de contaminación biológica.

  3. Me encanta la elegancia de la exposición y el feliz atrevimiento de poner en duda estas afirmaciones de las que tanto eco se ha hecho la prensa. Tu ejemplo debería de ser un ejercicio que practicáramos más los científicos. GRACIAS.

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Por Francisco R. Villatoro
Publicado el ⌚ 28 mayo, 2019
Categoría(s): ✓ Biología • Ciencia • Noticias • Science
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