Podcast Café Ganimedes 012: Navidad ganimediana, aliens inteligentes y las joyas de Kary Mullis

Por Francisco R. Villatoro, el 11 enero, 2026. Categoría(s): Personajes • Podcast Coffee Break: Señal y Ruido • Recomendación ✎ 4

Te recomiendo escuchar el episodio 012 del podcast Café de Ganimedes, spin-off de Coffee Break: Señal y Ruido [iVoox; Spotify; Apple], titulado “El Café de Ganimedes. Ep 012», 10 ene 2026. «Navidad en Ganimedes (0:00). Etimologías: Aliens inteligentes (42:00). Kary Mullis y sus joyas (1:01:00). Imagen de portada realizada por Héctor Socas. Todos los comentarios vertidos durante el episodio representan únicamente la opinión de quien los hace… y a veces ni eso».

Descargar el episodio 012.

Viajamos a Ganimedes Héctor Socas Navarro @HSocasNavarro /@HectorSocas.bsky.social / @HSocasNavarro@bird (@pCoffeeBreak / @pCoffeeBreak.bsky), María Ribes Lafoz @Neferchitty / @Neferchitty.bsky / @neferchitty@mastodon, Luisa Achaerandio @LuiAcha / LuiAcha.bsky, Silvana Tapia, Borja Tosar @BorjaTosar / @BorjaTosar.bsky / @BorjaTosar@astrodon, y Alberto Aparici @CienciaBrujula / @CienciaBrujula.bsky.

En la primera parte, María, Luisa, Borja y Héctor han viajado en El Águila hasta Ganimedes. Júpiter está en oposición a la Tierra, o sea, visto desde la Tierra, el Sol está en una dirección y Júpiter está en la dirección opuesta, así que está a una unidad astronómica más cerca de la Tierra. Héctor cuenta que han contemplado de un tránsito de Europa, su paso delante del disco de Júpiter. Luisa se sorprende porque Júpiter no parece tan grande desde esta luna. Héctor destaca que, como un día ganimediano dura como una semana terrestre, en Navidades se juntan la Nochebuena, el Día de Navidad, la Nochevieja y el fin de año en el mismo día ganimediano. Mucha gente toma fármacos para conciliar el sueño y lograr un ciclo circadiano similar al terrestre, que apoyan la normativa de encidido de la iluminación pública, horarios comerciales y todo lo demás. Poca gente se ha adaptado al ritmo de dormir tres días y estar despiertos cuatro días. Luisa comenta que un humano no puedo mantener este ritmo; hay necesidades biológicas que lo impiden.

Héctor recuerda un relato de Isaac Asimov, Christmas on Ganymede (1942), traducido como “Navidad en Ganimedes”. María comenta que también lo ha leído y le encanta. Los habitantes nativos de la luna son los ossies, en analogía ostriches, avestruces en inglés, porque tiene un largo cuello largo y manos con tres dedos. Son alienígenas menos inteligentes que los humanos, con la inteligencia de un niño. Los colonizadores los usan como mano de obra esclava para cultivar las llamadas hojas de Karen y en la minería de wolframita y oxita, productos que se exportan a la Tierra. Un humano les habla de Santa Claus y la Navidad, y los ossies se ponen en huelgan. La empresa organiza una Navidad y la visita de Santa Claus trayendo regalos. Los ossies disfrutan tanto que exigen que todos los años se celebre una Navidad en Ganimedes con Sannycaws (su manera de pronunciar Santa Claus). Pero cada año ganimediano, cada revolución de Ganimedes, equivale a poco más de siete días terrestres. Puedes leer el relato en Internet Archive.

María pregunta a Héctor por el año ganimediano de siete días terretres. Héctor aclara que esa fue la interpretación de Asimov, hoy se habla de día ganimediano, no de año. Borja comenta que las definiciones de día y año son arbitararias, y que bien podría llamarse año ganimediano al tiempo en orbitar a Júpiter, ya que en un año terrestre es el tiempo en orbitar al Sol. El tiempo orbitar el Sol para Júpiter es de 11.86 (casi 12) años terrestres. En opinión de Héctor habría que explicarles a los ossies la diferencia entre su día y su año, para planificar su Navidad cada 12 años. Luisa recalca que Ganimedes, como la Luna, siempre le da la misma cara a Júpiter, luego su rotación propia está sincronizada con su rotación orbital. Héctor aclara lo que es el acoplamiento de marea. María recuerda la canción «The Whole of the Moon» de The Waterboys (1985), aunque su memoria confunde dicho título con «The Dark Side of the Moon» de Pink Floyd (1973). Héctor menciona que están tomando un barraquito, un café típico de Tenerife, muy popular en Canarias, que suele llevar Licor 43 (aunque admite variantes). Los humanos exportamos nuestras tradiciones cuando emigramos.

Se finaliza recordando que la Navidad nació como celebración del solsticio de invierno (el día más corto, cerca del 21 de diciembre en el hemisferio norte); se celebraban las Saturnalia en Roma y el cristianismo eligió el 25 de diciembre como Navidad para aprovechar esta festividad solar. El origen del solsticio es que el eje de la Tiera está inclinado 23° respecto al plano de la eclíptica. La inclinación del eje de Ganimedes es de solo 0.33° respecto al plano de su órbita jupiterina. Por tanto, no existen estaciones en Ganimedes y no tiene sentido hablar de solsticio (para los nativos ganimedanos no habría celebración similar a la Navidad). Por cierto, el eje de rotación de Júpiter tiene una inclinación de 3°, luego tiene solsticios (y equinoccios), pero no tiene habitantes nativos. Héctor pide la innecesaria aprobación de María para usar los términos perijovio y apojovio análogos a perigeo y apogeo. Héctor bromea con la analogía fonética y afirma que en el apojovio es cuando más agobia el calor (apojovio = agobio).

Borja recuerda el origen histórico de Papá Noel a partir de una figura real, San Nicolás de Mira (Turquía), donde fue obispo en el siglo IV, también llamado San Nicolás de Bari (Italia), donde sus reliquias se conservan desde el siglo XI. San Nicolás, patrón de la ciudad de Alicante, era  conocido por su generosidad secreta con niños y pobres. La difusión de su culto por Europa hace que su nombre evolucione de San Nicolás a Sinterklaas en el norte europeo y luego a Santa Claus. En este viaje geográfico se la añadieron trineo, renos y nieve, que encajan mejor en el norte de Europa y, más tarde, de Estados Unidos. En el siglo XIX se fija la iconografía moderna, reforzada después por la publicidad, en especial la de Coca-Cola que llevó al traje rojo, mientras que en los distintos países perviven figuras alternativas que reparten regalos, como el tió de Nadal catalán, el Olentzero vasco o el Apalpador gallego. Borja recalca que el Apalpador es algo inquietante hoy en día por su ritual, entrar en la habitación de los niños mientras duermen y para palparles la barriga (un gesto paternal en el imaginario tradicional que hoy suena a transgresión de la intimidad corporal). Más aún, si la barriga está “dura”, es decir, bien alimentada, dicho examen físico enjuicia que el niño se ha portado bien.

Héctor y María derivan la conversación hacia el valor del lenguaje y la etimología, usando como excusa la ciencia ficción y el término alien. Se explica su doble sentido moderno, extraterrestre y extranjero, a partir del latín alienus (ajeno). Se enlaza con palabras como ajeno, enajenado o alienado y se aclaran falsos parentescos lingüísticos (como alguien o allende). Se destaca como el inglés adoptó alien para designar al forastero desde la Edad Media, mucho antes de que el cine lo popularizara como criatura espacial. Una reflexión ligera, pero precisa, sobre cómo las palabras, igual que los mitos navideños, cambian de significado al viajar por el tiempo y las culturas. Por cierto, también hablan de la saga de películas Alien (1979), con cuatro secuelas y dos precuelas.

En la segunda parte, Silvana, Alberto y Héctor nos hablan desde ganimedes de las joyas de Kary Mullis, Premio Nobel de Química 1993 por la reacción en cadena de la polimerasa, la famosa PCR gracias a la pandemia de COVID-19. Silvana nos cuenta una idea de negocio de Mullis para comerciar con un regalo muy original, joyas que llevan ADN de una persona (tanto familiares, como mascotas, o incluso personajes famosos ya fallecidos). Silvana explica que la PCR es una técnica para amplificar copias de ADN, como hacer fotocopias; a partir de cantidad muy pequeña se logra una gran cantidad que luego se cuantifica con otras técnicas. Para el diagnóstico del COVID se usaba la RT-qPCR (PCR con transcripción inversa y detección en tiempo real). Se parte de ARN que se transcribe a ADN con una transcriptasa inversa, ADN que luego se amplifica con cebadores específicos del coronavirus y luego se identifica mediante una sonda fluorescente de ADN. En el caso de la COVID los cebadores eran trocitos de proteínas del coronavirus SARS-CoV-2 (como la nucleocápside N, la envoltura E, la esspícula S o la ARN polimerasa viral, RdRp, según el fabricante). Por cierto, Alberto menciona la película Primer (2004), que no tiene nada que ver con la PCR, pero que usan una «máquina del tiempo» que duplica personas, líneas temporales y decisiones tomadas. Le gusta está película porque los viajes en el tiempo «están bien hechos».

Silvana nos habla de la nobelitis (síndrome del Nobel) de Mullis, un genio creativo pero muy excéntrico y polémico. Nos comenta que en un artículo clave para Nobel, sobre la aplicación de la PCR al diagnóstico de la anemia falciforme, aparece en cuarto lugar de un total de siete autores, porque no quería que todo el mérito fuera para él (Randall K. Saiki, Stephen Scharf, Fred Faloona, Kary B. Mullis, Glenn T. Horn, Henry A. Erlich, Norman Arnheim, «Enzymatic Amplification of β-Globin Genomic Sequences and Restriction Site Analysis for Diagnosis of Sickle Cell Anemia,» Science 230: 1350-1354 (20 Dec 1985), doi: https://doi.org/10.1126/science.2999980). Sin embargo, más tarde dijo que no le habían reconocido su autoría intelectual de la idea, lo que alimentó una controversia sobre el reparte del crédito entre él y el equipo de Cetus; por su parte, otros miembros del equipo defendieron el carácter colectivo del trabajo experimental y de su publicación. Silvana y Alberto nos recuerdan sus conflictos profesionales, su rechazo a escribir artículos científicos, su relación ambigua con el mérito del descubrimiento y, sobre todo, sus posturas anticientíficas en temas como el VIH/SIDA, el cambio climático o lo paranormal (en una ocasión dice que habló con un mapache luminoso). El debate entre Héctor, Alberto y Silvana se centra en si estas posturas deben verse como excentricidades tolerables o como auténticos disparates que empañan su legado.

Silvana retorna al tema de la idea de comercializar joyas que contuvieran ADN amplificado de personajes famosos fallecidos. Aprovechando la PCR, Mullis planteó extraer restos biológicos mínimos (pelos, células de ropa u objetos personales), amplificar su ADN y encapsularlo en pequeñas esferas para venderlas como colgantes o fetiches biotecnológicos. Se mencionan ejemplos como Marilyn Monroe o Albert Einstein, y se compara la idea con Parque Jurásico, subrayando que a nivel técnico es viable, pero a nivel conceptual es inquietante. La conversación de Héctor, Alberto y Silvana deriva hacia los problemas éticos y de confianza de este proyecto. Como la dificultad de obtener permisos, la imposibilidad práctica de que el comprador verifique el origen real del ADN y los límites legales actuales sobre el uso y comercio de material genético. Aunque el negocio nunca prosperó, sirve como ejemplo extremo del carácter de Mullis, una mezcla de genialidad científica, creatividad desbordada y ausencia de frenos éticos, que deja abierta la reflexión sobre hasta qué punto el talento puede, o no puede, justificar ciertas ideas. Más información sobre la idea de negocio de Mullis en Jeffrey Kluger, «A Gem of a Gene. Discover innovative options in shopping for women’s jewelry with revolutionary human DNA jewelry for a personal touch,» Discover, 01 Jun 1993; Rick Weiss, «A Hunk of Burnin’ Love on a Chain : Weird science: Nobel laureate Kary Mullis has a new ‘discovery’ for us–jewelry that preserves the DNA of Elvis . . . and lots of other dead folks,» Los Angeles Times, 19 Oct 1995; entre otras noticias en prensa.

¡Que disfrutes del podcast!



4 Comentarios

  1. «Primer» es una gozada. Pero para no perderse hay que verla dos veces. La primera, con papel y lápiz.

    A Socas el mirador de Humboldt le pilla a tiro de piedra cuando va y cuando vuelve. Y en ambos casos lo que se ve, es un padre.

  2. Mi pareja para Navidad me regalo el libro «La teoria de todo lo demas» de Dan Schrieber y lo estamos leyendo juntos. Me parece un libro extremadamente entretenido y en el primer capitulo aparece la historia increible de Kary Mullis…que historia mas alucinante, nunca mejor dicho! 😉

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