
Te recomiendo disfrutar del episodio 540 del podcast Coffee Break: Señal y Ruido [iVoox A, iVoox B; ApplePod A, ApplePod B], titulado “Satélites y Colisiones; Embarazo; Sahelantropus; Supersólidos”, 08 ene 2026. «La tertulia semanal en la que repasamos las últimas noticias de la actualidad científica. Cara A: Peligro de colisiones de satélites (10:00). Microbiota, tolerancia inmunitaria y embarazo (44:30). Cara B: Los inicios del bipedismo (39:05). Supersólido “de luz” con un condensado de polaritones en un cristal fotónico (1:19:05). Señales de los oyentes (1:49:05). Imagen de portada de Héctor Socas Navarro. Todos los comentarios vertidos durante la tertulia representan únicamente la opinión de quien los hace… y a veces ni eso».
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Como muestra el vídeo participan por videoconferencia Héctor Socas Navarro @HSocasNavarro /@hectorsocas.bsky.social / @HSocasNavarro@bird (@pCoffeeBreak / @pCoffeeBreak.bsky), Silvana Tapia, Ignacio Crespo @SdeStendhal, Juan Carlos Gil Montoro @ApuntesCiencia / @ApuntesCiencia.bsky / @ApuntesCiencia@astrodon, y Francis Villatoro @eMuleNews / @eMuleNews.bsky / @eMuleNews@mathstodon. Por cierto, agradezco a Manu Pombrol @ManuPombrol el diseño de mi fondo para Zoom; muchas gracias, Manu.

Tras la presentación de Héctor, nos cuenta Juan Carlos un artículo en arXiv sobre el incremento del riesgo de colisiones entre satélites debido a las megaconstelaciones. El número de objetos en órbita baja terrestre (LEO) crece de forma exponencial y por ende el riesgo de colisiones. Se propone un nuevo índice KEI (Key Environmental Indicator), llamado CRASH Clock, para cuantificar el nivel de estrés del entorno orbital en términos de cuándo podría producirse una colisión catastrófica si fallaran las maniobras de evitación; CRASH es un acrónimo de Collision Realization And Significant Harm. El artículo combina cálculos analíticos y simulaciones de N cuerpos basadas en catálogos reales (entre 1 de enero de 2018 y 25 de junio de 2025). El entorno LEO se divide en capas esféricas de 1 km de espesor y se calcula la densidad volumétrica media de objetos (satélites activos e inactivos, restos de cohetes y desechos). A partir de estas densidades (ver la figura), se estiman tasas de encuentros cercanos (<1 km y <100 m) y de colisiones físicas para órbitas aleatorias dentro de cada capa, velocidades relativas típicas (~10 km/s) y secciones eficaces de colisión.

El CRASH Clock se define como el tiempo esperado hasta una colisión grave bajo la hipótesis de que cesan todas las maniobras de evasión. En la altitud asociada las megaconstelaciones como Starlink (entre 500 y 600 km), se alcanzan picos de densidad. En 2025, el tiempo medio entre encuentros <1 km en la región más densa es de unos ~11 minutos. Si se tiene en cuenta todo LEO, el tiempo característico entre encuentros es del orden de decenas de segundos. Para un CRASH Clock ≈ 2.8 días, si las maniobras de evasión se detuvieran, habría una probabilidad de ~30 % de al menos una colisión catastrófica en 24 horas. En contraste, en 2018 (antes de las megaconstelaciones) el CRASH Clock era de ~121 días. La degradación de casi dos órdenes de magnitud en el margen de seguridad es preocupante. La seguridad del entorno LEO actual depende de forma crítica de maniobras frecuentes, precisas y coordinadas, y cualquier pérdida de capacidad operativa (por tormentas solares, fallos de software o problemas de coordinación) podría desencadenar un evento catastrófico.
El CRASH Clock no pretende medir el inicio del síndrome de Kessler a largo plazo, sino el riesgo inmediato y la fragilidad operativa del sistema orbital. Por supuesto, se necesitan futuros estudios para refinar el valor del CRASH Clock incorporando distribuciones reales de inclinaciones orbitales, modelos más completos de arrastre atmosférico y perturbaciones externas, así como estadísticas más detalladas de secciones eficaces de colisión. También habrá que estudiar su evolución en el futuro y explorar el efecto de las políticas espaciales y regulatorias.
Según Juan Carlos, la órbita LEO no es un castillo de naipes, como titula el artículo y nos destaca varios problemas metodológicos. Las simulaciones se limitan a 1 mes, lo que sesga el parámetro CRASH Clock hacia abajo. No se tienen en cuenta las maniobras que se realizan para la corrección de órbitas; su consulta de la estadística de estas maniobras indica que su número ha crecido mucho menos que el número de satélites, por la órbita de los nuevos satélites tiene mucho menor incertidumbre. También destaca que se sobreestima la degradación orbital. Este índice estima cuando ocurrirá una primera colisión, pero eso no implica un síndrome de Kessler, un supuesto efecto dominó o cascada que puede inutilizar las órbitas bajas debido a la gran cantidad de desechos. La ESA publica una serie de indicadores específicos, incluyendo la capacidad de evasión de los satélites, cuyo uso es mucho más útil que el CRASH Clock; estos índices de la ESA muestran un empeoramiento del entorno orbital, que evoluciona de forma bastante lenta. El artículo es Sarah Thiele, Skye R. Heiland, …, Samantha M. Lawler, «An Orbital House of Cards: Frequent Megaconstellation Close Conjunctions,» arXiv:2512.09643 [astro-ph.EP] (10 Dec 2025), doi: https://doi.org/10.48550/arXiv.2512.09643. Juan Carlos destaca en prensa a Patricia Biosca, «A menos de tres días de una posible colisión catastrófica entre satélites por culpa de Elon Musk, según un nuevo estudio», ABC, 26 dic 2025.

Silvana nos cuenta un artículo en Cell sobre la microbiota durante el embarazo y su relación con la tolerancia inmunitaria. Hay que recordar que el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2025 fue otorgado al descubrimiento de la tolerancia inmunitaria periférica y el papel de los linfocitos T reguladores (Tregs), LCMF, 06 oct 2025. En la interfaz materno–fetal (MFI) la tolerancia inmunitaria permite que el feto no sea rechazado. Se sabe que respuestas maternas excesivas dominadas por proteínas señalizadoras, en concreto, el interferón gamma (IFN-γ) y/o la interleucina 17 (IL-17), que están asociadas a complicaciones del embarazo y pérdida gestacional. Además, hay evidencia de que la microbiota intestinal materna cambia durante el embarazo y está asociada a desenlaces adversos cuando se ve alterada por antibióticos, disbiosis o enfermedad gastrointestinal. El artículo estudia el eje intestino–placenta/útero mediado por metabolitos microbianos del triptófano (uno de los 20 aminoácidos que forman las proteínas).
El estudio se ha realizado en ratón, siendo muy completo: (i) se comparan hembras con microbiota sana (SPF) y sin microbiota (GF); (ii) la disrupción farmacológica de la microbiota durante la gestación con antibióticos de amplio espectro y con vancomicina vs gentamicina; (iii) se caracteriza la inmunología de la placenta y del útero (citometría y citocinas), además de scRNA-seq de células CD45⁺ en sangre/placenta/útero para mapear cambios de poblaciones y programas transcripcionales; (iv) modelos funcionales para causalidad, mediante transferencia adoptiva de poblaciones celulares específicas (p. ej., linfocitos T CD8⁺ o neutrófilos con fenotipo (PMC) de tipo MDSC, donde MDSC con las células mieloides supresoras) , neutralización de IFN-γ, depleción de PMN con anti-Ly6G y deleción de MyD88 en PMN; (v) metabolómica en plasma y líquido amniótico (AF) y ensayos de actividad del sensor químico AhR, que integra señales derivadas de la microbiota y modula la tolerancia inmunológica; y (vi) experimentos de rescate funcional (en los que se desactiva una función y luego se activa de forma progresiva) usando un agonista AhR/indol (indole-3-carbinol, I3C) y la colonización dirigida por bacterias que metabolizan triptófano (Lactobacillus murinus). Además, se conectan los resultados con humanos reanalizando scRNA-seq decidual (secuenciación de ARN de células únicas realizada sobre células de la decidua, en lo que se transforma el endometrio materno durante el embarazo) y metabolómica en mujeres con aborto recurrente.
En ausencia de microbiota (GF) o tras perturbarla con antibióticos (como la vancomicina), aumenta la resorción fetal (Silvana la llama reabsorción embrionaria) y aparecen señales de ruptura de tolerancia inmunitaria, como el incremento de IgG anti-feto y un sesgo proinflamatorio en la interfaz materno–fetal (MFI), con aumento de IFN-γ⁺ producido por linfocitos T y alteraciones en la vía de la IL-17 (en sus datos, la disbiosis se asocia al desequilibrio en el eje IFN-γ/IL-17 y a la pérdida de control de la respuesta de linfocitos T en la MFI). Además, muestran que este fenómeno se agrava con gestaciones sucesivas, consistente con un componente de “memoria” inmunológica anti-feto. Se describen dos mecanismos complementarios de tolerancia inmunológica dependientes de la microbiota. Por un lado, los neutrófilos con fenotipo MDSC (PMN-MDSC) placentarios, que son “preparados” por la microbiota para suprimir respuestas T dominadas por IFN-γ; en condiciones germ-free (GF) estas poblaciones y/o su programa tolerogénico disminuyen, y tanto la depleción de PMN como la pérdida de señalización microbiana dependiente de MyD88 en PMN aumentan IFN-γ en la interfaz materno-fetal y empeoran el desenlace gestacional. Y por otro lado, los linfocitos T reguladores RORγt⁺ de origen intestinal, presentes en útero y placenta, cuya inducción local depende de la microbiota y de la presentación antigénica vía MHC-II por APCs RORγt⁺, y que son esenciales para contener respuestas Th17/IL-17A en el útero; mediante fotoconversión (KikGR) se aporta evidencia de su tráfico desde el intestino al útero.

En el plano metabólico, la falta de microbiota reduce metabolitos derivados del triptófano (en plasma y líquido amniótico) y baja la actividad de ligandos del sensor químico AhR. La administración oral de I3C (agonista AhR/indol) o la colonización con L. murinus (productor de ligandos AhR a partir de triptófano) rescatan parcialmente el fenotipo, disminuyendo la resorción fetal y reequilibrando la respuesta inmunitaria en la MFI (más RORγt⁺ Tregs y menor sesgo IFN-γ, además de cambios funcionales en MDSCs). En humanos, reanalizan datos de decidua de primer trimestre y encuentran que en aborto recurrente hay disrregulación de MDSCs y Tregs (incluyendo RORγt⁺ Tregs) y reducción de metabolitos indólicos dependientes de microbiota, lo que alinea el eje propuesto con un contexto clínico relevante.
El artículo propone un modelo para la interacción de la microbiota intestinal materna con la tolerancia imunitaria materno–fetal a través de derivados del triptófano (indoles/AhR) basado en la coordinación de (i) neutrófilos MDSCs que amortiguan las respuestas T IFN-γ (evitando rechazo tipo Th1/citotóxico) y (ii) linfocitos Tregs RORγt⁺ de origen intestinal que restringen Th17/IL-17 en el útero. Cuando se rompe ese circuito (GF o disbiosis inducida), se descompensa el equilibrio IFN-γ/IL-17 en la MFI, aparecen anticuerpos anti-feto y aumenta la pérdida gestacional. Por supuesto, falta su validación en humanos, así como ensayos preclínicos con estrategias microbiota→metabolitos→AhR (dietas ricas en triptófano, prebióticos/probióticos específicos, indoles seguros) para ver si reducen marcadores de riesgo y mejoran resultados, con biomarcadores inmunes intermedios. Queda mucho trabajo, sobre todo para desvelar qué señales (TLR/MyD88, AhR, cambios de MHC-II, arginasa, IL-1β, etc.) son imprescindibles en el mecanismo biológico en los MDSCs y Tregs. El artículo es Julia A. Brown, …, Virginia Pascual, Melody Y. Zeng, «Gut microbiota promotes immune tolerance at the maternal-fetal interface,» Cell 189: 1-19 (08 Jan 2026), doi: https://doi.org/10.1016/j.cell.2025.11.022.
@marianocognigni3603 pregunta: «¿Por qué el sistema inmunitario no ataca a parásitos como la tenia? ¿No se podría emplear ese sistema para que los trasplantes no sean rechazados?» Contesta Silvana que el sistema inmunitario ataca a estos parásitos, pero no logra eliminarlos porque han desarrollado estrategias evolutivas para desviar, amortiguar o reprogramar la respuesta inmunitaria. Las tenias y otros helmintos producen moléculas que manipulan el sistema inmunitario, como los Tregs, macrófagos M2, citocinas antiinflamatorias IL-10 y TGF-β, etc. Estas estrategias han inspirado ideas para desarrollar tolerancia a trasplantes, aunque por ahora los resultados son limitados. Ignacio comenta que la tenia es un parásito muy grande, pero que en su etapa larvaria en músculo se envuelve de un quiste que le protege del efecto inmunitario.
@marisacastineira pregunta: «Leí y escuché que la microbiota de un bebé es muy diferente si el parto es por cesárea, y que eso tiene efectos en su salud, ¿qué tiene eso de verdad?» Silvana contesta que la primera microbiota que recibe el bebé es la que hay en la vagina de la madre, sobre todo lactobacilos. En el parto por cesárea esta microbiota no se recibe; como curiosidad comenta que llegó a usarse impregnar gasas con la microbiota vaginal de la madre e impregnar al bebé, pero no es recomendable su uso, porque puede llevar a contaminación por otros microorganismos. Ignacio (que es médico) refuerza este comentario, no se debe realizar. Además, comenta que no hay riesgo en el bebé, ya que adquiere una microbiota adecuada de forma natural, sin que haya que realizar intervenciones específicas.
@nestoreduardo pregunta: «¿Existe peligro en el consumo excesivo de probióticos? Me bebo a modo refresco 1 litro o más de yogur Activia (¡a ver si nos auspicia!)». Silvana contesta que, en principio, no debería causar ningún problema. Si se toma un exceso, en principio, se eliminan; los probióticos que llegan a un intestino con una buena microbiota, los probióticos no pueden acceder a dicho nicho y acaban eliminados.

Ignacio nos cuenta un artículo en Science Advances sobre los inicios de la bipedestación en homininos. Sahelanthropus tchadensis (≈ 7 Ma), uno de los candidatos más antiguos a hominino, solo se conocía por restos craneales y cuyo foramen magnum (el agujero que comunica el cráneo con la columna vertebral) sugería una postura erguida (o al menos compatible con el bipedismo). Había un debate si era un bípedo temprano o si no lo era. El nuevo artículo analiza un fémur (TM 266-01-063) y dos ulnas parciales (TM 266-01-050/358) procedentes del yacimiento de Toros-Menalla (Chad). Se combina morfometría geométrica 3D y evaluación de rasgos anatómicos cualitativos, comparando los fósiles con una amplia muestra de hominoideos actuales (humanos, chimpancés, gorilas, orangutanes y gibones) y fósiles (p. ej., Orrorin, Ardipithecus, Australopithecus). Se evalúan las proporciones de las extremidades (relación ulna/fémur), se estiman longitudes originales a partir de segmentos preservados y se miden parámetros funcionales clave, como la antetorsión diafisaria femoral, vinculada a la mecánica de la marcha bípeda. Se enfatiza la diferencia entre la “forma global” (que puede retener señales ancestrales tipo Pan) y rasgos funcionales específicos asociados a la bipedestación.
Los análisis morfológicos muestran que, en términos globales, tanto el fémur como la ulna de Sahelanthropus son más similares a los de chimpancés que a los de humanos o australopitecos posteriores. Sin embargo, emergen varios rasgos clave exclusivos de los homininos: la presencia de un tubérculo femoral para la inserción del ligamento iliofemoral (no documentado en grandes simios no bípedos), una antetorsión femoral marcada, que sitúa al fémur dentro del rango de homininos y fuera del de los grandes simios, y rasgos del complejo glúteo compatibles con una cadera y rodilla adaptadas a postura erguida. Las proporciones de las extremidades resultan intermedias entre chimpancés/bonobos y Australopithecus, lo que sugiere un mosaico evolutivo: retención de capacidades arbóreas (confirmadas por la morfología de la ulna) junto con adaptaciones tempranas a la bipedestación terrestre. En conjunto, los datos apoyan que Sahelanthropus practicaba una bipedestación habitual, pero no obligada, coexistiendo con un repertorio locomotor arbóreo.
El estudio concluye que Sahelanthropus tchadensis representa el ejemplo más antiguo conocido de adaptación hominina a la bipedestación, empujando su origen hasta el Mioceno tardío (~7 Ma). La combinación de rasgos tipo Pan y características claramente homininas respalda un escenario en el que la bipedestación no aparece de forma abrupta, sino como un proceso gradual dentro de un linaje aún muy próximo al ancestro común con los chimpancés. Esto favorece modelos en los que el ancestro del linaje humano era tipo chimpancé, semiterrestre y capaz de trepar, y en el que la bipedestación emerge como una innovación funcional temprana, no como un cambio completo de nicho locomotor.
Ignacio cree que este nuevo artículo va a ser muy criticado porque la interpretación de estos huesos incompletos puede estar muy sesgada. Además, tampoco sabemos si todos estos huesos corresponden al mismo individuo, incluso a la misma especie. Hay muchas limitaciones en este campo de estudio basado en la morfología cuando los fósiles disponibles son muy limitados. Ignacio destaca que los autores han predicho características de las pelvis de esta especie; esta predicción quizás sea verificada por futuros estudios (o refutada). El artículo es Scott A. Williams, Xue Wang, …, Jeffrey K. Spear, «Earliest evidence of hominin bipedalism in Sahelanthropus tchadensis,» Science Advances 12: adv0130 (02 Jan 2026), doi: https://doi.org/10.1126/sciadv.adv0130. Ignacio menciona la polémica relacionada con la primera propuesta de bipedismo en el artículo de G. Daver, F. Guy, …, N. D. Clarisse, «Postcranial evidence of late Miocene hominin bipedalism in Chad,» Nature 609: 94-100 (24 Aug 2022), doi: https://doi.org/10.1038/s41586-022-04901-z; y su crítica Marine Cazenave, Marta Pina, …, Bernard Wood, «Postcranial evidence does not support habitual bipedalism in Sahelanthropus tchadensis: A reply to Daver et al. (2022),» Journal of Human Evolution 198: 103557 (25 Jun 2024), doi: https://doi.org/10.1016/j.jhevol.2024.103557.
Ignacio aclara, respecto a la imagen de portada de este episodio, que Sahelanthropus tchadensis habitaba ambientes boscosos y húmedos, luego es razonable inferir que presentaba una locomoción mixta, combinando bipedestación no obligada con comportamientos arbóreos. Habrá que esperar a que se descubra una pelvis, que ayudará a entender cómo era la locomoción de este hominino. Héctor aprovecha para comentarnos una anécdota respecto a la imagen de la portada que ha generado con Midjourney. Consultó su primera versión con Ignacio y con ChatGPT, con ambos coincidiendo en que la postura no era demasiado natural y estaba en una sabana; así que Héctor modificó la imagen.

Me toca comentar un artículo en Nature del verano pasado, un supersólido “de luz” en un condensado de excitones-polaritones en un cristal fotónico semiconductor unidimensional fuera del equilibrio (forzado y disipativo). Un supersólido combina un flujo superfluido (con viscosidad cero) y un orden cristalino (una modulación periódica de la densidad que rompe la simetría de traslación). Usando polaritones en semiconductores se ha observado tanto la formación de un condensado de Bose–Einstein (los excitones-polaritones son bosones con masa) con momento lineal nulo k = 0 (TE₀), como de un superfluido con momento lineal k ≠ 0 (TE₁), cuando se rompe de forma espontánea una simetría de fase U(1) asociada a dos modos propagantes. Los mismos autores propusieron en un artículo en Physical Review Letters que la simetría de traslación también se puede romper de forma espontánea usando una segunda simetría de fase U(1) en un condensado de polaritones que tenga masa negativa (el condensado está en un mínimo de la curva de dispersión) y suficiente no linealidad (inducida por la de los excitones). En el condensado superfluido de polaritones se observarán un patrón de interferencia fijo (semejante a un orden cristalino) que es independiente del momento lineal de los polaritones móviles que forman el superfluido.
Más información en mi pieza «Un supersólido de polaritones en un cristal fotónico semiconductor», LCMF, 09 ene 2025. os artículos experimental y teórico son Dimitrios Trypogeorgos, …, Manuele Landini, …, Daniele Sanvitto, «Emerging supersolidity in photonic-crystal polariton condensates,» Nature 639: 337-341 (05 Mar 2025), doi: https://doi.org/10.1038/s41586-025-08616-9, arXiv:2407.02373 [cond-mat.mes-hall] (02 Jul 2024), y Davide Nigro, Dimitrios Trypogeorgos, …, Dario Gerace, «Supersolidity of Polariton Condensates in Photonic Crystal Waveguides,» Physical Review Letters 134: 056002 (07 Feb 2025), doi: https://doi.org/10.1103/PhysRevLett.134.056002, arXiv:2407.06671 [cond-mat.quant-gas] (09 Jul 2025); más información divulgativa (por dos de los coautores) en Antonio Gianfate, Davide Nigro, «A supersolid made using photons,» Research Briefings, Nature (05 Mar 2025), doi: https://doi.org/10.1038/d41586-025-00637-8.

Y pasamos a Señales de los Oyentes. @Sergioquint9102 pregunta: «Sobre satélites, ¿la arquitectura segmentada (AS) en la construcción y su diseño? ¿Permite actualizar partes individuales del satélite?» Juan Carlos contesta que es una arquitectura propuesta por una organización argentina, la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales). En lugar de usar un satélite monolíticose usa un sistema de muchos satélites más pequeños (segmentos) que cooperan y comporten rescursos. Cada segmento realiza una función y se puede lanzar de forma separada; todos los segmentos se comunican entre sí mediante enlaces. La idea tiene sus ventajas, como la resilencia ante fallos, la escalabilidad, la posible mejora tecnológica con el paso del tiempo y que los lanzamientos pueden ser más baratos. Pero también tiene desventajas, como que cada pequeño satélite tiene que tener mucha redundancia, la coordinación y control del sistema es muy compleja, el coste inicial es mayor y no es lo más adecuada para todas las misiones.
@CristinaHerGar pregunta: «¿Crespo sigue estudiando las elecubraciones filosóficas de pensadores y que opinión les da?» Ignacio contesta que ha dejado de estudiar Filosofía de forma reglada (lo hacía en la UNED), aunque continúa formándose por su cuenta. Considera que la filosofía es relevante cuando está bien hecha, pero señala que, por desgracia, no siempre ocurre así. En los últimos años se ha popularizado mucha literatura que se presenta como filosofía, pero que en realidad carece del rigor propio de la disciplina. Por ello, hoy en día aboga menos por la filosofía de lo que lo hacía hace años, aunque sigue interesándole y reconoce que tiene aplicaciones mucho más amplias de lo que inicialmente pensaba.
Le pregunto por la relación entre la inteligencia artificial y la filosofía. Ignacio responde que esta conexión se da sobre todo en el ámbito de la filosofía de la mente, un tema que le resulta muy atractivo y que plantea numerosas preguntas abiertas muy interesantes. Sin embargo, advierte que hoy existe una fuerte burbuja alrededor de la IA. Todo el mundo opina sobre el tema y prolifera una filosofía superficial, “barata”, que no bebe de los desarrollos previos en filosofía de la mente ni de los avances en neurociencia.
Héctor señala que a él le interesa la filosofía de la ciencia, y lo relaciona con casos como el de Avi Loeb y sus propuestas controvertidas. Esto le lleva a reflexionar sobre qué significa tener una mente abierta y qué implica, en rigor, plantear una hipótesis científica. Subraya que la filosofía de la ciencia apenas se enseña en las universidades, cuando sería muy beneficioso que al menos se impartieran nociones básicas. Ignacio coincide con él y considera que esta es una de las aplicaciones más relevantes de la filosofía. No todas las hipótesis merecen la misma atención: además de ser plausibles y falsables, deben poseer un rasgo clave, la fertilidad, es decir, la capacidad de generar nuevo conocimiento y abrir líneas de investigación. Defiende la necesidad de criterios de cribado de hipótesis. Desde la filosofía de las religiones añade que lo más interesante son las hipótesis profundas, aquellas que ayudan a estructurar y ampliar nuestra comprensión del mundo. Concluye que conocer con claridad qué es una hipótesis, una teoría o una ley debería ser obligatorio para todos los científicos, y que la epistemología debería formar parte esencial de su formación.
@CristinaHerGar pregunta: «Un fantasioso agujero negro de solo cargas eléctricas donde una carga no pueda vencer atracción o repulsión del campo electromagnético en una dimensión plegada, ¿cómo luciría?» Contesto que todo agujero negro con carga eléctrica tiene masa, solución de Reissner–Nordström (RN). Sus parámetros M y Q representan la masa ADM en infinito (M incluye la energía asociada a la «masa» más la energía asociada a la «carga») y la carga eléctrica (como si estuviera localizada en el origen, donde se encuentra la singularidad). No hay cargas eléctricas (en el sentido de cargas elementales) en dicho agujero negro, luego no hay fuerzas de atracción o repulsión entre dichas cargas (inexistentes), ni en su horizonte, ni en su interior, que es espaciotiempo vacío y curvado. La solución de la ecuación de Einstein está acoplada a una solución de las ecuaciones de Maxwell que corresponde a un campo electromagnético que emana de la singularidad central como si allí se concentrase una carga eléctrica Q. Este agujero negro tiene dos horizontes, el de sucesos externo (R+) y el de Cauchy interno (R− < R+); además, existe una carga máxima, |Q| < M en unidades adecuadas, tal que para |Q| > M se transforma en una singularidad desnuda.
Ahora puedo aclarar que en el caso 5D con una dimensión espacial compacta en forma de circunferencia de radio R, la solución tipo Reissner–Nordström (RN) no es una métrica de RN pura, sino una métrica RN deformada por la presencia de la dimensión compacta. Si R > R+, una descripción efectiva en 4D para r > R+ es muy diferente a un RN en 4D, ya que aparece un campo escalar de Kaluza–Klein asociado al tamaño de la circunferencia compacta. Si R− < R < R+, una descripción efectiva 4D para r > R+ es muy similar a un RN 4D, por ser la dimensión extra pequeña comparada con el horizonte R+. Y, por último, si R < R−, una descripción efectiva 4D para r > R+ es indistinguible de una RN en 4D.
@sergioquint9102 pregunta: «Para Juan Carlos, ¿qué se sabe del satélite español Spainsat NG II que sufre un impacto ?» Juan Carlos solo puede contar lo que ha publicado en noticias (debido a una cláusula de confidencialidad). Spainsat NG I y Spainsat NG II forman parte del programa de los dos satélites de comunicaciones gubernamentales más avanzados del mundo, desarrollados para misiones estratégicas en el marco de la OTAN. Mientras que el primero opera con normalidad, el segundo habría sufrido un incidente durante su fase de ascenso hacia la órbita geoestacionaria. Durante la órbita de transferencia, que es elíptica y pasa por regiones situadas en torno a los 50 000 km de altura, el satélite pudo haber sufrido un impacto compatible con un micrometeorito. En esa región no hay basura espacial artificial, por lo que el escenario de un impacto natural resulta verosímil. En cualquier caso, no hay indicios de destrucción catastrófica: el satélite sigue siendo rastreable, pero no estaría completando de forma correcta la maniobra de circularización hacia la órbita geoestacionaria. La nota de prensa oficial es prudente. Indica que, si se confirma la pérdida de capacidad operacional, el plan contemplaría encargar un tercer satélite (Spainsat NG III) para reemplazar al NG II y garantizar la continuidad del servicio estratégico.
Héctor lo compara con el enfoque de Estados Unidos para sistemas críticos: se fabrican tres unidades idénticas, una en operación, otra almacenada como respaldo y una tercera ya integrada o lista para lanzamiento. Este modelo permite que, en caso de fallo grave, la capacidad satelital crítica pueda reponerse en plazos extremadamente cortos, del orden de 24 horas. En resumen, lo que se sabe públicamente es que Spainsat NG II ha sufrido un incidente no destructivo durante su ascenso, que su estado operativo final aún está por determinar, y que existen planes de contingencia para asegurar que las capacidades estratégicas asociadas al sistema no se vean comprometidas.
¡Que disfrutes del podcast!
Me permito contestar a algunas preguntas del chat de YouTube durante el directo del programa.
@SergioHernandezCerezo pergunta: «He leido que en la Tierra hay una señal natural electromagnética de 14 o 16 Hz y que los astrnautas llevan un generador que la imita, ¿es cierto?» No, es falso, pura pseudociencia. Los 16 Hz se refiere a la primer armónico de la resonancia de Schumann de la Tierra. Se trata de una oscilación electromagnética natural de la cavidad formada por la superficie terrestre y la ionosfera, cuya frecuencia fundamental es de ≈ 7.8 Hz. Esta señal no afecta a la salud humana. Los astronautas no llevan ningún tipo de generador para imitar esta frecuencia. Esta falsedad es pura divulgación pseudocientífica.
@sergioquint9102 pregunta: «Para Francis, ¿me puedes dar tu opinion sobre donde se ubica la CONCIENCIA en el cerebro? Te recomiendo libro Manantial Oculto, de Mark Solms. (Ed. Capitán Swing)». No sabemos con certeza donde se ubica la conciencia en el cerebro. La evidencia disponible sugiere que no tiene una localización anatómica única, sino que se manifiesta como un proceso dinámico que puede implicar distintas áreas de la corteza cerebral según la tarea y el contenido consciente, más que como una ubicación fija. No he leído ese libro, pero parece que propone que la conciencia tiene su origen en estructuras profundas del cerebro relacionadas con las emociones. Solo puedo decir que las emociones están asociadas al sistema límbico y que la conciencia no parece localizarse en dicho sistema, sino que emerge de la interacción entre múltiples redes cerebrales.
@adamcecau pregunta: «Dado que los experimentos no han encontrado evidencia de WIMPs ¿se está desplazando el consenso científico hacia candidatos alternativos como los axiones o la materia oscura difusa?» No, se siguen buscando las WIMP, pero no en exclusiva. Los grandes experimentos como LZ y XENONnT siguen buscando las WIMP con secciones eficaces cada vez más pequeñas. Buscar axiones y otras alternativas ultraligeras es muy difícil con la tecnología actual. Hay algunas experimentos en curso, como ADMX y MADMAX pero se trata de una búsqueda mucho más difícil. Por ello las WIMP siguen dominando el campo, aunque en un futuro se espera más esfuerzo en la búsqueda de axiones y otros candidatos ultraligeros.
@ThomasEmilioVilla pregunta: «¿Cuál es la diferencia entre el ADN junk y el ADN garbage y porque es importante para la exaptacion?» El ADN junk es el que no codifica proteínas, que incluye secuencias con función biológica (como elementos reguladores o ARN no codificante), tanto conocida como por conocer, y el ADN garbage, restos genómicos degradados y todo lo demás que no tiene función biológica.
@Xaviko pregunta: «¿Es cierto lo que dicen que el 3I/ATLAS pasó de largo porque la Tierra estaba de canto y no pudieron vernos?» Esto es una tontería como la copa de un pino, la Tierra es esférica. Además, 3I/ATLAS es un cometa interestelar.


Un programa muy entretenido el 541. Gracias. Para no variar, me adelanto. Si la sopa se enfría, ya no apetece.
1. No discuto que la actividad en ondas alfa del cerebro influya en la percepción del tiempo. Asunto distinto es que suponga la distinción entre el yo o el cuerpo propio y el mundo. Esta es simbólica. En nuestra especie, lingüística. La capacidad de reaccionar ante amenazas al cuerpo por la sincronización de aferencias sensoriales no implica comprender la diferencia entre cuerpo y mundo. La mayoría de las especies animales no son capaces de hacerlo. Sin embargo estoy de acuerdo en que la experiencia de disolución del yo y de dilatación temporal inducida por el consumo de enteógenos puede malinterpretarse como fusión con una consciencia cósmica. Yo he comido más psilocybes que champiñones y es muy fácil dejarse llevar por el bagaje de creencias previo.
2. Estoy de acuerdo con Villatoro en que solo tiene sentido el primer tipo de multiverso en la clasificación de Tegmark. Lo que no tiene sentido es llamarlo multiverso.
3. Estoy hasta las cejas de la «filosofía científicamente informada». No es más que la burda pretensión de que los desarrollos científicos puedan cerrar debates filosóficos. En concreto, la interpretación de los desarrollos científicos de su querencia. Pero resulta que hay científicos y filósofos de la ciencia que defienden todas las posturas filosóficas. Las ciencias no cierran los debates entre platonismo y naturalismo, materialismo y pluralismo, presentismo y eternalismo, etc.
4. Sobre este último, yo prefiero el presentismo (es cuestión de preferencias, por mucho que se empeñen). El pasado no se puede cambiar, porque ya no es ni volverá a ser. El futuro está por hacer. Lo que ocurre expande el abanico de lo posible, pero solo llega a ser si se actualiza (Heisenberg pensaba así, y George Ellis, y Nicolas Gisin…). Indeterminismo a todos los niveles. Los conos de luz solo son instrumentos de cálculo.
4. Thomas Nagel acierta. La experiencia subjetiva no es reducible a materia. Y es real. La consciencia es un proceso (como todo en la naturaleza), pero no es solo un proceso material. Graham Harman también acierta en su crítica a Pérez Jara en el libro que menciona Crespo («Contemporary materialism») por esa redefinición de materialismo omniabarcante. Por conservar la etiqueta «materialista» considera materiales aspectos y propiedades de la naturaleza que nunca hemos tratado como tales. La consciencia y sus contenidos mentales son procesos biológicos con propiedades materiales y propiedades inmateriales. Lo material es lo tangible y pretender que sea lo mudable es salirse del tiesto. La naturaleza no es solo material ni falta que le hace. Ese materialismo de la «filosofía científicamente informada» derrapa hacia el eliminativismo. Los aspectos fenoménicos de la experiencia consciente (qualia, ficción, significado, razones, identidad personal, propósitos deliberados, libertad) son reales, son naturales, tienen poder causal y no son materiales. Suponen el nivel de organización principal de la conducta de los organismos que los experimentan.
5. Sin embargo estoy de acuerdo con Crespo en su crítica a los zombies filosóficos de Chalmers. Aunque crítica se apoya en la superveniencia (dos procesos idénticos a nivel microfísico tendrán las mismas propiedades emergentes). El problema es que la superveniencia es un argumento mecanicista. La realización múltiple de una misma propiedad emergente ocurre en sustratos muy dispares a nivel microfísico. Tanto que, por lo general, este puede tratarse como mero ruido aprovechable. Como decía Philip Anderson, el detalle se pierde entre niveles.
Sospecho que Crespo no entiendió la apelación al «foco» en la última intervención de Villatoro. Crespo entendió foco anatómico y Villatoro, si no me equivico, se refería al foco de la atención. El contenido de la consciencia es aquello a lo que presta atención. La intencionalidad de Brentano, revisitada.
Sí, me refería al foco de atención.
A mí «Sirat» también me pareció una oda al olor de los sobacos. Y me bajé del burro de «Stranger things» en el segundo episodio.
Hay bastante atención ahora mismo en la definición del proceso de ser consciente (si es que es un proceso) y en los contenidos de aquello de lo que somos conscientes. Incluso cuando soñamos, tenemos un contenido consciente: somos nosotros, y hay una individualidad que actúa como protagonista de los sueños. Es decir: podemos alucinar, pero no podemos perder el contenido de nuestra individualidad.
El foco de atención es qué puede definirse como el proceso de ser consciente de algo, pero ese “ser consciente” es siempre un predicado de un sujeto. Recomiendo mucho el artículo de Nagel porque sigue siendo realmente fundamental para entender buena parte de los conceptos que se siguen debatiendo hoy en día.
El problema de los zombis filosóficos, tal como lo ha expresado Crespo, es impreciso y le falta rigor: el problema no es que alguien externo al yo del que tengo contenido consciente pueda ser un zombi filosófico. El problema es que yo no tengo manera de demostrarte lógicamente a ti que no soy un zombi filosófico. Y eso es un problema fundamental para el materialismo ingenuo, ya que se refiere a algo de lo que yo tengo contenido consciente.
Eso hace que exista algo experienciable que no puede transmitirse a otros de forma racional. Y si puede ocurrir una vez, puede ocurrir siempre.
«Incluso cuando soñamos, tenemos un contenido consciente: somos nosotros, y hay una individualidad que actúa como protagonista de los sueños.»
Estoy de acuerdo en que soñar es un estado consciente, pero en el sueño tenemos identidad personal porque también la tenemos durante la vigilia. Es un hábito.
«no podemos perder el contenido de nuestra individualidad.»
Sí podemos. Cuando quedamos afásicos, siquiera temporalmente. Es lo que ocurre durante la disolución del yo con dosis altas de psicodélicos. Cuando la mente enmudece, el yo desaparece.
«ser consciente es siempre un predicado de un sujeto.»
No estoy de acuerdo. Los animales que no tienen autoconsciencia (casi todos) y las personas afásicas siguen siendo conscientes, pero detrás de su consciencia no hay una identidad personal. La distinción entre sujeto y mundo es simbólica, muy posterior a la emergencia de la consciencia. Los animales conscientes, sin autoconsciencia, no imaginan un homúnculo detrás de los ojos (o de su aferencia perceptiva dominante). El contenido de su consciencia, incluso las propiocepciones de su cuerpo, son pura exterioridad. Detrás no hay nadie. Ser alguien es un relato (pero, contra los eliminativistas, ser un relato es algo real, con poder causal en la naturaleza).
me parece muy dificil demonstrar cientificamente lo que tu te propones. No hay division entre sujeto y objeto de estudio. De ser como dices tu, deberia poder demostrarte que yo no soy un zombie fiosofico, no? Pero acaso puedo? Yo se que no lo soy. Si no puedo demostrartelo a ti sin que tu te fies de que asi es, tenemos un problema muy gordo.
«me parece muy dificil demonstrar cientificamente lo que tu te propones.»
Si con demostrar científicamente te refieres a prueba experimental de la cualidad de la experiencia consciente en tercera persona, no es muy difícil. Es imposible. Ese es el punto de Nagel. No podemos saber lo que siente un murciélago porque a la experiencia consciente solo hay acceso en primera persona.
«No hay division entre sujeto y objeto de estudio …Si no puedo demostrartelo a ti sin que tu te fies de que asi es, tenemos un problema muy gordo»
Y lo resolvemos fiándonos. Por eso Varela llamaba a lo que hacía neurofenomenología. Tenía en cuenta el informe verbal del sujeto experimental. Y es lo que se hace en multitud de estudios en psicología, etología y medicina. En un estudio del dolor nos fiamos de que el animal sufre porque chilla o se retuerce.
Fíjate las zancadillas que nos ponemos al hablar de estas cosas. Antes hablé de la experiencia subjetiva del murciélago. No sé si los murciélagos son autoconscientes. Son bichos muy listos. Pero suponiendo que no lo sean, entonces no son sujetos y propiamente su experiencia consciente no sería subjetiva. Lo mismo ocurre cuando hablamos de experiencia en primera persona para referirnos a la experiencia consciente. La primera persona es una categoría gramatical y solo los humanos hablamos. Deberíamos usar «consciente», «subjetivo» y «en primera personal» para significar cosas distintas.
«De ser como dices tu, deberia poder demostrarte que yo no soy un zombie fiosofico, no? Pero acaso puedo?»
El zombie filosófico es un pésimo argumento a favor de la irreducibilidad de la consciencia. La superveniencia lo desmonta. La experiencia consciente es irreducible, pero no porque sea «concebible» (tiene guasa) una copia idéntica a tí que sea inconsciente. Si conociésemos el sustrato anatómico y funcional que produce la consciencia, podríamos distinguir a los seres conscientes abriendo su cabeza. Pero Nagel seguiría acertando. Seguiríamos sin saber cómo es la experiencia consciente de ese ser, sus propiedades cualitativas. Solo él tiene acceso.
Pero lo que he respondido a tu comentario, sobre la distinción entre sujeto y mundo, es un problema completamente distinto. Atañe a la autoconsciencia, no a la consciencia. Solo para los seres autoconscientes existe esa distinción.