Francis en Mitad Doble: “La pluma del papa”

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La revista cultural malagueña “Mitad Doble” ha cumplido 10 años con su número 18. Por ello lo han dedicado a los números. Me pidieron un artículo. Les propuse la historia de la grafía de los números arábigos. Me dijeron que adelante, pero que fueran 400 palabras como tope. Así nació “La pluma del papa” (tuve que recortar hasta el título original “La pluma del papa matemático”). Espero que te guste.

El 09 de julio de 2016 se presentó el número 18 de la revista en Málaga. La revista se puede adquirir en Málaga y en Madrid (puntos de distribución) por 2,95 €. Más información en la web de la revista Mitad Doble.

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La pluma del papa

La madre de Gerberto nunca imaginó que su hijo sería el primer papa francés. El abad del monasterio de Saint-Geraud de Aurillac envió a su preferido a estudiar Matemáticas al monasterio de Santa María de Ripoll sin saber que sería el papa matemático. Elegido el año DCCCCXCIX (en numerales arábigos 999), el papa Silvestre II impuso a los clérigos la obligación de usar el “ábaco de los claustros” en sus cálculos. Sus cospeles (similares a monedas) llevaban grabados los números arábigos del 1 al 9. Para dominar su uso había que estudiar el libro del propio Gerberto de Aurillac, “Regulae de numerorum abaci rationibus” (ca. 980).

Cuenta la leyenda que, disfrazado de musulmán, Gerberto viajó a Córdoba, un emporio cultural con una biblioteca de 400.000 volúmenes. Quería asistir a las clases de una medersa (universidad musulmana). No hay pruebas. El monasterio de Santa María de Ripoll contaba con una biblioteca repleta de manuscritos árabes y sus traducciones. Allí Gerberto se enamoró de la numeración indo-arábiga. Como el monje Vigila, del Monasterio de San Martín de Albelda (Rioja), que estuvo en Ripoll en varias ocasiones antes de finalizar el 25 de mayo de 976 el Códice Vigilano (Crónica Albeldense).

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Los numerales arábigos aparecen por primera vez en un manuscrito occidental en el folio 12 de este códice, custodiado hoy en la biblioteca del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Vigila aclara que “los indios poseen una inteligencia muy sutil, [que] se pone de manifiesto de la mejor manera en las nueve figuras a través de las cuales expresan cada grado de no importa qué nivel” y presenta las cifras de los números del 9 al 1, sin incluir el cero. Disfruté de esta obra en mi visita a la exposición “La vida de los números” que se organizó en la Biblioteca Nacional de España durante el verano del año 2006, con motivo de la celebración en Madrid del Congreso Internacional de Matemáticos (ICM 2006).

En el medievo se llamaba pluma a la forma de calcular con los números árabes. Se hizo popular tras el libro del matemático italiano Leonardo Fibonacci, “Liber abaci” (1202). A pesar de su título, no era un libro sobre el ábaco. Pero hasta la invención de la imprenta en 1450 el sistema de numeración arábiga no se empleó de forma generalizada en Europa. Hoy usamos los números arábigos gracias a la pluma del papa matemático.



2 Comentarios

  1. Creía que en la numeración romana no se podían emplear cuatro
    símbolos iguales seguidos. Según esta norma 999 no sería DCCCCXCIX,
    sino CMXCIX.

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Por Francisco R. Villatoro
Publicado el ⌚ 25 julio, 2016
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