El escandaloso fraude científico de Jan Hendrik Schön

Dibujo20161206 Jan Hendrik Schon publications Physics World May 2009

Jan Hendrik Schön (Bell Labs, Nueva Jersey, EE. UU.), en la primavera del año 2002, era el científico joven más productivo del mundo, firme candidato al Nobel de Física. A sus 31 años de edad publicaba en las revistas más prestigiosas a un ritmo desaforado, hasta un artículo a la semana (por ejemplo, ocho artículos en Nature y Science en 2001). Sus logros en ciencia de los materiales y nanotecnología prometían revolucionar el mundo. Pero en septiembre de 2002 se desveló que todo era un fraude. Una auditoría interna de los propios Bell Labs desveló que la mayoría de los resultados científicos de Schön habían sido inventados. Lo despidieron y desapareció.

Cientos de científicos, más de una docena de laboratorios y muchos millones de dólares se malgastaron en colaborar con Schön y en el intento de replicar sus resultados. ¿Cómo es posible que entre 1999 y 2002 nadie se diera cuenta de este fraude científico? De hecho, incluso en tu tesis doctoral maquilló muchos resultados para que apoyaran sus hipótesis y fueran más espectaculares. Bertram Batlogg, quien le contrató como postdoc en los Bell Labs en 1998, no daba crédito cuando se enteró del fraude en 2002. Schön era una esponja para nuevas ideas y un genio que lograba que todas ellas funcionaran en su laboratorio. Hasta que un día empezó a publicar resultados contradictorios entre sí, algo imposible, lo que hizo saltar todas las alarmas.

Nos lo relata de forma magnífica Eugenie Samuel Reich, “Plastic Fantastic: How the Biggest Fraud in Physics Shook the Scientific World,” Palgrave Macmillan (2009), quien nos lo resumió en Eugenie Samuel Reich, “The rise and fall of a physics fraudster,” Physics World 22: 24-29 (2009), doi: 10.1088/2058-7058/22/05/37.

[PS 11 Sep 2018] Recomiendo la lectura de Douglas Natelson, “Looking back on the Schön affair,” Rice University (04 Sep 2018) [PDF], con sus recuerdos cuando fue postdoc al mismo tiempo que Schön en los Bell Labs. [/PS]

Dibujo20161206 book cover plastic fantastic eugenie samuel reich

Para entender cómo pudo aparecer una figura como Schön hay que recordar la situación en aquella época, justo antes del descalabro de las punto com. La investigación en los Bell Labs estaba pasando por una época complicada. El número de investigadores en su Laboratorio de Investigación en Física cayó de 114 en 1997 a solo 56 en 2001. Todo el mundo temía ser despedido y solo podían sobrevivir quienes publicaran más y mejor. En dicho contexto se podía esperar que surgiera una estrella fraudulenta como Schön. Una estrella que cayó junto con las punto com.

La historia nos da lecciones. Este caso de fraude nos debe hacer pensar sobre la situación en la actualidad. ¿Cuántos Schön estarán pululando por ahí? La ley de la selva es así, publica o perece, publica en el top del top o perece, publica a toda costa. ¿Hasta dónde nos llevará la situación actual?

5 comentarios

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JAVIER JAVIER

Benjamin,
Trabajo en el laboratorio en el que se ha desarrollado ese “robot” molecular. Yo no participé en el proyecto pero he visto de cerca como se ha ido desarrollando (ha tardado mas de 5 años en terminarse). El robot es una molécula orgánica a la que se le han puesto dos catalizadores, uno en cada lado, y contiene un brazo que como una grúa, se puede mover hacia uno u otro (por medio de el cambio en la geometría de un doble enlace bajo irradiación o adición de un ácido). Al brazo se le conecta el reactivo que se quiere modificar, y eligiendo en qué parte apunta el brazo, se puede elegir a cuál de los dos catalizadores se expone el sustrato, realizando una modificación sobre él de acuerdo a un programa específico.
Este enlace da mas información y contiene unas buenas animaciones http://www.catenane.net/pages/2017_m...embler.html
Por analogia con las cadenas de montaje de los automóviles, uno podría pensar en poner varias de estas moléculas juntas para hacer acciones en serie hasta obtener estructuras molecular altamente complejas. Ese es el sueño, pero aun estamos sentando las bases y conseguir que eso sea una realidad viable aun esta muy lejos.
Espero que sirva de utilidad.

miguel miguel

Hace un tiempo, 10 años, dirigi un proyecto donde una parte debia ser soportada por una universidad. El material que se aporto era literalmente una basura, todo banalidades y muy pocas ideas. Y todo publicado en revistas, algunas como la ieee.
El problema es que la inestigacion depende de los fondos publicos, o sea politicos, y quien recibira los fondos ¿los amigos de los politicos?.

miguel miguel

¿Cuanta gente buena se ha tenido que ir y cuanto estomago agradecido vive de la amistad de los politicos?.
No tengo mucha relacion con este mundo, pero la que he tenido es demoledora.

Francisco Montilla Francisco Montilla

Siempre me ha fascinado este caso de fraude, no me parece un caso de publish or perish mas, me parece lleno de aristas. Psicologicamente el personaje merece un estudio. Un caso de maquillaje de resultados y huida hacia delante hasta que explote…pero en las revistas de mayor impacto. En todo caso me parece que su supervisor, Bertram Batlogg, no fue del todo inocente en estos hechos. Este postdoc solo sin un apoyo detrás no hubiera podido publicar esto tan fácilmente. La investigación interna en los Bell Labs lo exculpa, pero gran parte del fraude lleva su nombre en unos artículos que él no revisó, ni comprobó. Y no estamos hablando de artículos o hitos menores.
Creo que este caso merece un documental.

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