Ciencia para todos: Consejos para elegir carrera tras «selectividad»

Te recomiendo escuchar el podcast “Consejos para elegir carrera tras selectividad”, 27 jun 2019 [09:04 min] del programa de radio “Ciencia para todos” en el que participo junto a Enrique Viguera (profesor titular de genética de la Universidad de Málaga y coordinador de Encuentros con la Ciencia). Esta sección quincenal de “Hoy por Hoy Málaga” presentado por Lola Calvillo Arcos, se emite todos los jueves en la Cadena SER Málaga (102.4 FM) entre las 13:00 y 14:00 horas (lo siento, no tiene hora fija de emisión).

En el último programa de la temporada (volveremos en septiembre) presentamos algunos consejos para elegir carrera tras «selectividad», bueno, ahora se llama PEvAU (Prueba de Evaluación para el Acceso a la Universidad). Nos hemos dejado muchas cuestiones en el tintero, pero Enrique y yo esperamos que sean útiles para muchos estudiantes.

Escucha «Consejos para elegir carrera tras selectividad» en Play SER

Por cierto, no se publicó en la web de la Cadena SER Málaga el audio del podcast del 14 de junio de 2019 sobre «Genes y enfermedades». Al final transcribo de forma libre lo que comentamos en él (no sé si será de interés para algún lector).

En Málaga se han examinado de selectividad 7728 estudiantes, el 60% mujeres y el 40% hombres. Los que han aprobado se enfrentan a una decisión difícil, ¿qué carrera elegir? Hay quien lo tiene muy claro, pero muchos otros son un saco de dudas e inseguridades. Francis, Enrique, ¿cómo podemos ayudarles a tomar una decisión? Los estudiantes interesados en lograr una futura profesión en ingeniería o en ciencias deben saber que no hay grandes diferencia entre los diferentes grados que se ofertan a este respecto: todos tienen buenas salidas profesionales. Los estudiantes interesados en la carrera investigadora como profesión deben recordar que es un camino largo, que te acompaña toda la vida, en el que hay que competir con los mejores, debes aprender varios idiomas y debes tener una alta tolerancia a la frustración. Pero como decía D. Severo Ochoa “La emoción de descubrir”, ser el primero en darse cuenta de cómo funciona un sistema, la base genética de una enfermedad, el tema que quieras, eso es una experiencia enormemente gratificante.

Las ingenierías, las carreras de ciencias y medicina son carreras que tienen mucha salida laboral. ¿Qué pasa si un estudiante quiere estudiar una carrera que “no tiene salida laboral” como algunas carreras de humanidades? En mi opinión, no hay que descartar ninguna titulación porque parezca que no tiene salida en el mercado laboral. Si te apetece estudiar Criminología o Historia del Arte, debes recordar que al acabar la carrera, con el suficiente entusiasmo y motivación, encontrarás trabajo. Hay muchas empresas tecnológicas que están contratando a licenciados en humanidades y ciencias sociales, desde psicólogos a filólogos, ya que están apareciendo nuevas herramientas informáticas que requieren de estas profesiones.

La familia, los amigos y todo el entorno condiciona la carrera que acabamos eligiendo. ¿Debe el estudiante hacer oídos sordos a todos esos factores externos y centrarse en sus aptitudes y capacidades? Muchas veces creemos que tenemos aptitudes y capacidades potenciales para cierta carrera pero luego descubrimos que estábamos equivocados. Otras veces elegimos influenciados por el entorno familiar, social, cultural y económico, favoreciendo lo que aparenta ser la situación del mercado laboral en el momento de elegir. Pero el mercado laboral puede cambiar mucho en cinco años, así que es mejor que la familia y los amigos no te influyan demasiado, busca tu propia identidad. Conócete a ti mismo lo mejor posible y elige lo que creas que te vendrá mejor. No sacrifiques tus deseos por los demás.

Pongamos un caso extremo, un estudiante que empieza una carrera y que se da cuenta de que no era lo que esperaba, ¿qué puede hacer? Hay muchos factores que influyen a la hora de elegir una carrera, pero en mi opinión lo más importante es no tenerle miedo al fracaso. Hoy en día se accede a la universidad muy joven, entre 17 y 18 años, y se acaba un grado (de solo cuatro años) muy joven, entre 21 y 22 años; muchos estudiantes tras el grado cursarán un máster y algunos de ellos también harán un doctorado. Todo ello retrasa la entrada el mundo laboral, donde se jubilarán con unos 70 años. Casi seguro van a tener que trabajar más de 40 años. Yo creo que no hay que tener miedo a equivocarse. Si elegimos una carrera y por lo que sea resulta que no nos satisface, no pasa nada, siempre se puede cambiar de carrera y/o universidad. El tiempo invertido no se pierde, ya que parte de lo estudiado se puede convalidar, e incluso si las convalidaciones son pocas o ninguna, todo lo aprendido siempre nos será útil para nuestro futuro profesional. Más aún, los trámites burocráticos para cambiar de grado y/o universidad suelen ser sencillos; así que no hay que tenerle miedo al cambio.

Suspender varias asignaturas un año y verse obligado a repetir, puede suponer una lacra para el expediente académico. ¿Realmente es tan importante la nota que se obtiene para el futuro profesional? La nota académica es muy importante para algunas cosas, como lograr becas para la iniciación en investigación, pero incluso con notas no tan buenas se puede llegar al mundo de la investigación. Pero para la mayoría de las empresas las notas son poco relevantes… Muchas empresas buscan estudiantes responsables, serios y trabajadores, sin importar su nota. Muchas veces las empresas exigen una entrevista en la que hay demostrar el dominio de ciertas competencias y conocimientos; en dichas entrevistas es muy raro que a uno le pidan las calificaciones.

Muchos grados son nuevos, con títulos muy alejados a los que conocieron los padres de los estudiantes. ¿Qué nos puedes decir sobre estos grados grados innovadores? El alumno debe perderle el miedo a novedades que tengan que ver con la tecnología, la gestión de datos, la salud o la sostenibilidad. Podemos estudiar un grado más generalista, llámese Industriales, y especializarnos más tarde a través de un máster, o hacerlo desde el principio, con un grado de nuevo cuño, más interdisciplinar y transversal. La mejor opción «depende de» los intereses, vocación y convencimiento del estudiante; el tejido empresarial circundante; la propia universidad. Muchos de los grados innovadores nacieron como másteres años atrás. En la actualidad el mercado laboral es un entorno mucho más dinámico y cambiante, los grados innovadores que ahora tienen sentido puede que dentro de 10 años hayan caducado. Hay muchos caminos, más que nunca, para llegar al mismo sitio.

Muchas de las habilidades que se adquieren en la universidad son transversales: organización del tiempo, autoexigencia y autoaprendizaje, actitud proactiva… En un mercado laboral en continuo cambio estas habilidades son más importantes que la carrera que finalmente se estudia. Al menos así opinamos nosotros.

Coda final.

Genes y enfermedades [14 jun 2019]. ¿Qué es una enfermedad con base genética? Sabemos que todas las células de nuestro cuerpo, salvo los glóbulos rojos, tienen un núcleo con el ADN en su interior y este ADN, contiene la información para fabricar otras moléculas como las proteínas que funcionarían a modo de ladrillos para formar las células, para fabricar señales que permitan a unas células comunicarse con otras, etc. El hecho de que todos seamos diferentes, color del pelo, de la piel, rasgos, etc. es debido a que esta secuencia de ADN varía ligeramente de unos individuos a otros y eso se manifiesta externamente. En algunos casos el cambio que se produce en la secuencia de ADN afecta a una región esencial que compromete la viabilidad del individuo y entonces aparece una enfermedad (con base genética).

¿Cómo se puede relacionar una enfermedad con un cambio en el ADN? El proceso es complejo, pero se ha avanzado mucho en los últimos años. La secuenciación del genoma humano en 2003, la lectura completa de nuestro «libro de instrucciones», fue el punto de partido de muchos avances tecnológicos. Se han desarrollado técnicas muy rápidas y eficientes que nos permiten leer esa información y compararla con el genoma de individuos sanos. Gracias a ello se ha facilitado la identificación de la base molecular de muchas enfermedades humanas. Un símil, podemos tener un coche que no arranca y este fallo puede ser debido a muchos factores: problema de batería, del cableado, del electroimán, de las escobillas… Yo tengo este libro de instrucciones con los componentes que son necesarios para encender el motor y si no funciona, lo que hago es analizar estos componentes uno a uno hasta determinar cuál es el que da problema.

Un proceso muy complejo. Si tengo un listado de genes, ¿cómo sé cuáles intervienen en un determinado proceso biológico? ¿Qué tipo de experimentos hay que hacer? Determinar cada una de esas piezas que intervienen en la determinación de un carácter, o de una enfermedad, requiere un trabajo de investigación en Genética. Se recurre a organismos modelo en levadura o en ratón con los que, curiosamente, compartimos muchos de estos circuitos y muchos genes. Tenemos un conjunto de mutantes, que tienen cambios en genes específicos que le impiden funcionar correctamente y lo que hacemos es intercambiar estos genes. De nuevo, si tenemos una colección de coches a los que no les funciona el arranque, porque le falla alguno de los pasos que hemos descrito antes, ahora voy combinando las piezas con las de un coche que arranca, que sería mi coche control, hasta encontrar la que falla y porqué.

Cuando se habla de una enfermedad con base genética, ¿eso implica que los padres también la padecen y éstos la heredaron de los abuelos? Los genes son transmitidos de padres a hijos en un proceso que llamamos herencia genética, por eso nos parecemos a nuestros padres. Nuestra información genética está duplicada; tenemos una copia completa de los genes de la madre, que aportó el óvulo, y una copia completa de los genes del padre, que aportó el espermatozoide; el bebé se desarrolló a partir del cigoto. En algunas ocasiones puede ser que uno o varios genes del padre o de la madre estén alterados y que esta copia se transmita al bebé. Dependiendo de la función que tenga este gen, se desarrollará o no la enfermedad. En ocasiones tenemos una copia mutada y otra activa, siendo el individuo completamente viable. En otras ocasiones dependiendo de la instrucción, del gen, esto es suficiente para que aparezca la enfermedad o puede incluso que comprometa la viabilidad del embrión. Una enfermedad genética es un trastorno que se origina debido a una alteración en un gen. Existen miles de enfermedades genéticas y se están descubriendo aún más cada día.

También puede ser que este cambio aparezca de novo, sin que los padres sean portadores. Las mutaciones se producen constantemente en nuestro cuerpo fruto cada vez que una célula duplica su material genético para dar lugar a dos nuevas células y este proceso es necesario para generar variabilidad sobre la que actúa la evolución. En este caso todas las células del individuo tienen la copia con un cambio. E incluso puede que en el individuo ya desarrollado aparezca esta mutación en un tejido determinado, pulmón por ejemplo, como consecuencia del tabaco, pero no tiene por qué afectar a la línea germinal.

Mucha gente se lamenta de que se realizan muchos estudios sobre el genoma del cáncer y otras enfermedades que eso no conduce a nada. Aún parece muy lejos la curación de estas enfermedades gracias a la genética. En Ciencia no se funciona así. La Ciencia se basa en la observación de hechos. Se plantea una hipótesis, se comprueba experimentalmente y si los datos lo confirman, se da por válida esta hipótesis. No hay verdades absolutas, cualquier investigador puede echar por tierra una hipótesis anterior si los nuevos datos permiten plantear una alternativa (porque no se conocía el sistema completo, por ejemplo).

Hoy día conocemos cientos de enfermedades que están causadas por una mutación en un gen y es la responsable de la aparición de la enfermedad. En algunos casos, como por ejemplo enfermedades metabólicas como la fenilcetonuria, alcaptonuria, galactosemia se puede evitar las consecuencias si se controla la ingesta y se detecta a tiempo y en otros casos existen terapias dirigidas con un fármaco específico como por ejemplo la inmunoterapia dirigida a ciertos tumores. Todos ellos son avances logrados gracias al conocimiento genético. Negar que habido muchos avances es negar los avances de la ciencia producidos por miles de investigadores en todo el mundo. En relación al cáncer, tenemos fármacos contra unos 30 tipos de tumores de los más de 200 que existen, pero esto pone en relevancia precisamente la necesidad de seguir investigando nuevos fármacos y el funcionamiento de las proteínas afectadas.

¿Cómo se realizan estas pruebas genéticas? Se parte de una muestra de sangre (o de saliva) de la que se extrae el ADN y se lee su secuencia en un laboratorio especializado. Un asesor genético informa sobre los cambios detectados. Cierto tipo de mutaciones implica que el individuo va a desarrollar cierta enfermedad casi con un 100% de probabilidad (Ataxia de Fiedreich, Enfermedad de Huntington, …), pero en otros casos ese porcentaje es muy bajo. Por ejemplo, detectar una mutación en el gen BRCA1 predispone a desarrollar cáncer de mama o de ovario en un 87% de los casos. ¿Qué ocurre en ese 13% de personas que aún teniendo una mutación patogénica nunca desarrollan la enfermedad? No lo sabemos, y es objeto de estudio.

Coda final.



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Por Francisco R. Villatoro
Publicado el ⌚ 28 junio, 2019
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