
Te recomiendo disfrutar del episodio 524 del podcast Coffee Break: Señal y Ruido [iVoox A, iVoox B; ApplePod A, ApplePod B], titulado “¿Biomarcador Marciano?; Gravitondas y Teorema del Área; PodGPT”, 18 sep 2025. «La tertulia semanal en la que repasamos las últimas noticias de la actualidad científica. Cara A: El paso cercano de 2025 FA22 (10:00). Cheyava Falls. El posible biomarcador en una roca marciana (versión pesimista) (16:30). La detección de GW250114 (43:00). Cara B: Teorema del área de Hawking (00:00). PodGPT (33:20). Cheyava Falls. El posible biomarcador en una roca marciana (versión optimista) (54:50). Señales de los oyentes (1:45:44). Imagen de portada desarrollada con IA generativa por Héctor Socas Navarro. Todos los comentarios vertidos durante la tertulia representan únicamente la opinión de quien los hace… y a veces ni eso».
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Como muestra el vídeo participan por videoconferencia Héctor Socas Navarro @HSocasNavarro /@hectorsocas.bsky.social / @HSocasNavarro@bird (@pCoffeeBreak / @pCoffeeBreak.bsky), Isabel Cordero @FuturaConjetura / @FuturaConjetura.bsky / @FuturaConjetura@mathstodon (solo cara A), María Ribes Lafoz @Neferchitty / @Neferchitty.bsky / @neferchitty@mastodon (solo cara B), José Edelstein @JoseEdelstein, Gastón Giribet @GastonGiribet (solo cara B), Borja Tosar @BorjaTosar / @BorjaTosar.bsky / @BorjaTosar@astrodon, y Francis Villatoro @eMuleNews / @eMuleNews.bsky / @eMuleNews@mathstodon (solo cara A).

Tras la presentación de Héctor, José nos anuncia que el martes 24 de septiembre sale a la venta su nuevo libro, “Trece maneras de mirar el cielo” (Plataforma Editorial, 2025). «¿Qué tienen en común un físico griego del siglo III a. C., Beethoven, Stephen Hawking y Gabriel García Márquez? Todos forman parte de este viaje literario y científico por los cielos y sus secretos. Edelstein entrelaza astronomía, historia y arte con una elegancia poco habitual en los libros de divulgación. Cada capítulo nos ofrece una nueva forma de entender el cosmos: desde las leyes del movimiento planetario hasta los misterios de la materia oscura, pasando por las leyendas ancestrales o la mirada poética de Borges. Con un lenguaje accesible pero exigente, este libro es ideal para quienes buscan pensar con asombro. Una lectura que nos recuerda que el cielo siempre ha sido un espejo de nuestras preguntas más profundas».
José también anuncia que a finales de año saldrá la nueva edición de su libro «Cuerdas y supercuerdas». Y, más aún, también la nueva gira de “Universo entre canciones” del 25 al 31 de octubre en Barcelona, Mallorca, Madrid y A Coruña [Instagram].

Nos cuenta Borja el paso cercano a la Tierra del asteroide 2025 FA22. Hoy 18 de septiembre se acercaba a la Tierra a 835 700 km, unos 2.2 distancias lunares. Este asteroide tiene un diámetro entre 130 y 290 0metros, siendo visible con telescopios de 30 cm. A esta distancia, este asteroide no es peligroso, pero ha generado gran número de noticias en medios (algunas catastróficas); sobre todo porque cuando se descubrió con el telescopio Pan-STARRS 2 en marzo de 2025 se estimó una pequeña probabilidad de que pueda afectar a la Tierra en 2089.. Más información en “Close approach of asteroid 2025 FA22,” ESA, 16 sep 2025ESA, 16 sep 2025.

Me toca con nos comenta que gracias al rover Pserverance se ha observado en el Cráter Jezero (Marte) un (posible) biomarcador en una roca marciana con una pequeña región llamada Cheyava Falls («cataratas de Cheyava»). En dicha región se han observado indicios indirectos de pequeñas rocas (milimétricas) de olivino, sobre una región de rocas sedimentarias (en marrón en la foto), que parecen ser lutitas lacustres, y en ellas una serie de manchas de dos tipos, nódulos y «manchas de leopardo». Por un lado, nódulos (pequeñas manchas verdes en la figura) son regiones de entre 0.1 y 0.2 milímetros de diámetro de forma más o menos circular que están dispersas en una matriz de lutitas (mudstones); la espectroscopía de rayos X (XRF) y otras mediciones en el rover indica la presencia de varios elementos, hierro (Fe), fósforo (P) y zinc (Zn); se abundancia relativa (Fe:P ~ 3:2) sugiere que se observan fosfatos ferrosos hidratados, quizás vivianita (Fe²⁺₃(PO₄)₂·8H₂O); en apariencia se han formado in situ, después de la deposición del sedimento que dio lugar a las lutitas, en lugar de transportados desde otros lugares del cráter; pero solo se podrá saber que son vivianitas tras el análisis de las muestras en la Tierra. También se han observado «manchas de leopardo» con un diámetro entre 0.2 y 1 mm, cuyo núcleo (similar a los nódulos) está rodeada de una región más clara, con un borde (rim) irregular más oscuro; estas manchas se interpretan como frentes de una reacción químìca (redox); en los núcleos claros hay indicios de minerales ricos en fulfuros de hierro, como la greigita (Fe₃S₄), aunque con otros metales como Ni y Zn. Los frentes de reacción se interpretan como indicio adicional de que estas manchas han crecido in situ, sin ser trasportadas.

La presencia (potencial) de vivianita y greigita en manchas sobre la lutita recuerda a las microbiolitas; las más famosas están en el lago Salda (sureste de Turquía), que fue analizado desde la NASA como modelo terrestre del lago que ocupaba el cráter Jezero (que se formó por impacto de un meteorito hace 3800 millones de años y que hace 3500 millones de años era un lago). Las microbiolitas están en la orilla (en una «isla» en el lago Salda) y cuando baja el nivel de agua se secan y son erosionadas, dando lugar a estratos de rocas sedimentarias; se espera que contengan manchas como las observadas en Marte (que no han sido observadas en la Tierra). En cierto sentido el nuevo artículo en Nature es el hito final de la búsqueda de este tipo de señales en el cráter Jezero.

El gran problema es que el rover Perseverance no dispone de instrumentos que puedan asegurar que hay lutitas, vivianita, greigita o, incluso, olivino. Solo se observan composiciones elementales, a partir de las cuales se deduce la presencia de óxidos y a partir de ellos se induce la presencia de dichos minerales. En rigor, no se pueden identificar estos minerales, pero hay cierta probabilidad de que estén allí. Solo el análisis en Tierra con laboratorios que midan composición isotópica se puede asegurar que estén allí y que además se hayan producido por reacciones redox allí (in situ), sin haber sido transportados desde otras regiones. En el propio cráter Jezero se han encontrado fumarolas hidrotermales y actividad volcánica pasada (en la región en la aterrizó Perseverance); pero se cree que en la región que ahora está estudiando (el valle Neretva, punto de entrada de agua en Jezero y, por tanto, que parece encontrarse en la orilla del lago). También se ha observado la presencia de una banda G en el espectro, es decir, enlaces dobles de carbono, que se interpreta como «sustancias orgánicas» (que podrían ser resultado de los microorganismos hace 3500 millones de años, o del impacto de meteoritos y cometas, que están repletos de sustancias orgánicas).
En resumen, la interpretación como posibles biomarcadores de las señales observadas depende de todo lo que se sabe el cráter Jezero gracias a Perseverance. Hay todavía mucho que ignoramos sobre cómo era hace 3500 millones de años. La hipótesis clave es que no ha cambiado mucho en 3500 millones de años. Mucho tiempo es, luego debemos tomar el resultado con una pizca de sal. No hay reacciones redox rápidas que puedan dar lugar a las manchas; sin embargo, en 3500 millones de años hay muchos procesos abióticos que pueden dar lugar a las manchas observadas mediante reacciones redox muy lentas (en escalas de millones de años). Por ello, tengo serias dudas sobre las hipótesis sobre las que se sustenta la idea de que se han observado biomarcadores en microbiolitas marcianas. El artículo es Joel A. Hurowitz, …, J. Martínez-Frías, …, Z. U. Wolf, «Redox-driven mineral and organic associations in Jezero Crater, Mars,» Nature 645: 332-340 (10 Sep 2025), doi: https://doi.org/10.1038/s41586-025-09413-0; más información divulgativa en Janice L. Bishop, Mario Parente, «Mystery Martian minerals hint at the planet’s complex geochemical past,» Nature 645: 317-318 (10 Sep 2025), doi: https://doi.org/10.1038/d41586-025-02597-5.

Isa nos habla de gravitonda GW250114 publicada en Physical Review Letters, que ha permitido verificar el teorema del área de Hawking y que los agujeros negros observados son de tipo Kerr. Esta gravitonda tiene características similares a la primera observada, GW150914, pero es mucho más clara gracias a las mejoras en sensibilidad de los detectores de LIGO; de hecho, tiene una relación señal-ruido enorme entre 77 y 80. Corresponde a la fusión de dos agujeros negros con 33.6 (entre 32.8 y 34.8) y 32.2 (entre 31.4 y 33.5) masas solares, ambos de espín pequeño (χ ≤ 0.26) y excentricidad despreciable (e ≤ 0.03). Se ha verificado que la fase final (ringdown o postmerger) está dominada por un modo cuadripolar (ℓ = |𝑚| = 2) de un agujero negro de tipo Kerr (también se ha observado su primer sobretono); esta sería la observación más firme de que los agujeros negros observados son de tipo Kerr. El artículo es LIGO Scientific, Virgo, KAGRA Collaborations, «GW250114: Testing Hawking’s Area Law and the Kerr Nature of Black Holes,» Physical Review Letters 135: 111403 (10 Sep 2025), doi: https://doi.org/10.1103/kw5g-d732.

José y Gastón nos comentan que el teorema del área de Hawking es un teorema matemático, para un agujero negro de Kerr. La nueva onda nos ofrece indicios de ambas cosas, la naturaleza como Kerr del agujero negro final de la fusión, y del teorema del área (que el área total antes de la fusión es más pequeña que el área del agujero negro final; nótese que la suma de los radios de los horizontes iniciales es mayor que el radio del horizonte final). Este teorema indujo a pensar que la entropía de los agujeros negros depende de su área y se cumple gracias a este teorema la segunda ley de la termodinámica de los agujeros negros. Gastón destaca que los agujeros negros son los objetos del universo con mayor entropía. Gastón nos fascina con un cálculo, si toda la información en la internet ocupa un 1 zettabyte = 10²¹ bytes ≈ 8×10²¹ bits, entonces se puede guardar en un agujero negro cuyo radio sea 10⁻¹⁷ metros (unas cinquenta veces más pequeño que el diámetro de un protón).

María nos habla de PodGPT, un software publicado en npj Biomedical Innovations (revista de Springer Nature). La proliferación de podcasts científicos ha generado un repositorio de contenido educativo, rico en terminología especializada, temas diversos y diálogos de expertos. Se publica un marco computacional diseñado para optimizar grandes modelos de lenguajes (LLMs) que aprovechen este contenido en podcasts de audio de acceso público; en concreto, en ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y medicina (STEMM). Se ha usado un conjunto de datos con más de 3700 horas de contenido de audio, que se transcribió en unos 42 millones de tokens de texto. El modelo se llama PodGPT (por podcast GPT) integra en una base de datos vectorial toda la información, proporcionando acceso en tiempo real a la literatura científica emergente. PodGPT demuestra una gran mejora respecto a otros GPT en el análisis de podcast científicos y su relación con artículos en revistas científicas. También muestra una mayor capacidad de transferencia multilingüe sin interrupciones, que generaliza a diferentes contextos lingüísticos.
PodGPT contesta preguntas como si fuera un tertuliano de un podcast científico, tras buscar las fuentes en la base de datos de artículos científicos. Como resultado, impulsa el procesamiento del lenguaje natural y la inteligencia artificial conversacional, ofreciendo capacidades mejoradas para la investigación y la educación en STEMM. El artículo es Shuyue Jia, Subhrangshu Bit, …, Vijaya B. Kolachalama, «PodGPT: an audio-augmented large language model for research and education,» npj Biomedical Innovations 2: 26 (07 Jul 2025), doi: https://doi.org/10.1038/s44385-025-00022-0.

Héctor retorna al tema del posible biomarcador marciano publicado en Nature (en esta figura, la barra de escala es de 5 mm, luego la imagen tiene un área de 1.5 cm², más o menos, una uña). En su opinión, que los expertos no hayan criticado el artículo, le sugiere que las dos opciones, que lo observado es biológico o abiótico, están en pie de igualdad (en mi opinión, esta equidistancia no está fundamentada). Por ello, gracias a estos indicios, nos estamos acercando al descubrimiento de vida microbiana en Marte (aunque quizás nunca hubo vida en Marte). La duda está ahí y solo el retorno de las muestras permitirá decidir sobre el nuevo resultado. Por cierto, yo no estaba en la cara B (al estar impartiendo una charla), pero si hubiera estado habría aclarado que reanalizar las muestras en la Tierra puede confirmar las conclusiones (presencia de vivianita y greigita), pero en ningún caso puede asegurar que su origen sea in situ (solo con un análisis isotópico), vía reacciones redox catalizadas por microorganismos (en lugar de por vía abiótica mediante reacciones extremadamente lentas). Aunque el Administrador de la NASA, que busca financiación, sugiere que se resolverán con el retorno de las muestras. Gastón, Borja y José nos dejan claro lo mucho que les fascina la posibilidad de que estos indicios apunten a vida microbiana marciana.

Y pasamos a Señales de los Oyentes. Pregunta: «Desde vuestro punto de vista, ¿creéis que habrá confirmación de vida en Marte en lo que nos queda de vida?» Héctor contesta que no sabe, pues depende de cuántos años nos queden de vida (y él quiere vivir mucho). El descubrimiento final será otro; Borja opina lo mismo, estos nuevos indicios son aún muy precoces. Todos bromean sobre la vida en Marte.
Javier Benavides pregunta: «¿Alguien sabe si alguno de los artilugios que tenemos en Marte podrá estudiar el 3I/ATLAS?» Héctor responde que no, que desde la superficie de Marte no se puede estudiar, pero desde órbita a Marte hay sondas que podrían observar algo (aunque quizás su resolución es baja). También otras sondas (Juno, Europa Clipper) en el entorno de o de camino a Júpiter también podrían observarlo.
Thomas Villa pregunta: «¿Es correcto decir que los resultados obtenidos de GW2501-14 confirman las ecuaciones de Raychaudhuri?» Gastón nos recuerda que el teorema del área de Hawking tiene tres hipótesis: (1) validez de las ecuaciones de Einstein; (2) cierta estructura causal del espacio, relacionada con que la superficie de Cauchy elegida sea compacta (en lugar de no compacta); y (3) la validez de las condiciones de energía. (4:26) Las condiciones de energía, básicamente, que no existen en materia exótica. (4:29) Y cuando uno mira cómo aparece la condición matemática, la expresión matemática de las condiciones de energía, que aparecen en la ecuación de Raychaudhuri, que equivale a que la gravedad siempre es atractiva, luego las geodésicas se enfocan.
Marisa Castiñeira comenta: «Me decepciona escuchar que Gastón afirme que si se encontrara vida en Marte, dejaría de dedicarse a la física para sentarse a ver la tele». Borja comenta que hubiera esperado que se dedicara a la biología. Gastón hace referencia a un gesto del filósofo Wittgenstein, que tras afirmar haber resuelto todos los problemas de la filosofía, se retiró fue maestro de escuela y jardinero. Le gusta la idea de, tras haber aprendido algo, quizás porque uno lo encontró, retirarse a la (simple) contemplación de esa sabiduría. Gastón dice que la gusta esa idea Wittgensteiniana, retirarse a un puesto de jugo (zumo) en Ibiza tras conocer la respuesta a todas las preguntas que le interesan. José se imagina a Gastón recibiendo un pergamino divino (cual tabla de Moisés) con la respuesta a todas las preguntas: una gran L (de lagrangiano), por referencia al 42 de la «Guía del autoestopista galáctico» de Adams («el sentido de la vida, el universo y todo lo demás»). Héctor hace referencia a la ecuación H=1, el hamiltoniano constante. La tertulia deriva
Javier Merinero pregunta (vía correo oyentes@señalyruido.com): «Sigo perplejo desde hace dos décadas, cuando escuché que había un problema con los agujeros negros de masa intermedia. No entiendo cuál es el problema. Tenemos modelos y formulaciones que explican cómo se forma un agujero negro de masa estelar, y está aceptado. También observados agujeros negros supermasivos de millones y miles de millones de masas solares». Gastón contesta que el problema no es con un único agujero negro de masa intermedia, cuya formación se puede entender. El problema es la estadística, un mecanismo que explique, además de cómo se forman por una cadena de fusiones de agujeros negros de menor masa, sino también la frecuencia con la que ocurre este mecanismo. A día de hoy no entendemos bien cómo se formaron los agujeros negros supermasivos, y tampoco los de masa intermedia. Gastón dice que para z > 9, cuando el universo tenía apenas 500 millones de años, se observan agujeros negros con diez millones de masas solares para los que no tenemos una explicación aceptada de cómo se formaron tan rápido. Por ello se cree que muchos se formaron a partir de semillas muy masivas, resultado de un colapso gravitacional directo mucho antes de que se formaran las primeras estrellas. Estos mecanismos todavía no están claros.
Héctor destaca el mismo punto, las fusiones de agujeros negros en el universo primigenio es muy improbable. Por ello, no hay tiempo para que se formen por este mecanismo los agujeros negros supermasivos a partir de agujeros negros de masa estelar (aunque tengan cientos de masas solares por ser resultado de estrellas de población III). La gravedad hace que las cosas orbiten y como los agujeros negros son los objetos más pequeños conocidos, su tamaño es tan pequeño que la probabilidad de colisión y fusión es muy pequeña. José recuerda que en muchas fusiones hay un retroceso del agujero negro final que hace que, con gran probabilidad, sea expulsado de la galaxia, impidiendo que intervenga en futuras fusiones. José comenta que no basta con que sepamos que los agujeros negros se fusionan, sino que hay que explicar cómo se pueden fusionar muchos agujeros negros, con qué tasa, que edad tenía el universo y si da tiermpo …. formación jerárquica de agrandes puede ocurrir el proceso muchas veces
Cebra pregunta: «¿Qué quiere decir órbita hiperbólica? Parece incongruente». Héctor contesta que hay un continuo entre órbitas elípticas y trayectorias hiperbólicas, porque son cónicas. Por ello, entre los expertos se suele llamar órbitas. De hecho, en relatividad general no existen órbitas cerradas, todas son abiertas, así que las órbitas, en rigor, no existen (confieso que veo que a Héctor se les están pegando cosas que yo suelo decir).
Cecilia pregunta: «Ella trabaja en astrofísica e inteligencia artificial, ¿y si el universo es inteligible, pero no lo es para nosotros?» Gastón recuerda que quizás el universo es ininteligible para nosotros, pero nosotros hemos creado las IA para ir más allá de nosotros, quizás las IA sean capaces de entender lo que es ininteligible para nosotros. La tertulia deriva en esta línea hacia la metafísica.
¡Que disfrutes del podcast!


Aunque en Marte hubo grandes mares, no llegó a ponerse en marcha una tectónica de placas. Si La Tierra y Marte se contagiaron los microbios y hacemos caso a lo que contó Nahúm Méndez este sábado en Bilbao, es más probable que el paciente cero fuese la primera.
https://i.ibb.co/bRNKfmth/Drinking-Mars.png
P.D. Muy de acuerdo con Edelstein en ese breve debate final.
Giribet y Edelstein, junto a su colega Cecilia Garrafo, han continuado ese debate en el planetario de Buenos Aires:
https://www.youtube.com/watch?v=LQy2tX5k3JQ
In primis, Edelstein team, ¡ra, ra ra!.
In secundis, ¡qué bien hablan los argentinos, qué placer, qué envidia!.
Gracias por el enlace.
Una posible solución a lo comentado por Gastón a Javier Merino es que la observación de agujeros negros con masas inexplicables se debe a que el universo viene del hot and dense state y avanza hacia la muerte térmica. Por ello postular que el entorno de los agujeros negros reales del universo es igual durante toda la vida del universo no parece muy realista.
Supongamos que no es correcto considerar que el entorno de un agujero negro real es igual durante toda la vida del universo, entonces hacia el hot and dense state puede haber fenómenos tipo super-Eddington, agujeros negros con masas inexplicables, etc.
Pero recuerdo que descartaste esta opción, Francis. Saludos
Osea que el postmerger y el ringdown con armonicas esfericas con m=2 y l =2 tendrian cuatro «lobulos» perpendoculares que se van radiando y encogiendo hasta dejar la superficie perfectamente regular, si he entendido bien…y la radiacion gravitacional no podria tener algun «pelo» util a reconstruir lo que cayo alli dentro en la fusion? Al final cualquier accreccion del AN es como si fuese un micromerger, o me equivoco?