
Te recomiendo disfrutar del episodio 538 del podcast Coffee Break: Señal y Ruido [iVoox A, iVoox B; ApplePod A, ApplePod B], titulado “Watson; Cartílago; Cáncer; Batman; SETI@HOME”, 25 dic 2025. «La tertulia semanal en la que repasamos las últimas noticias de la actualidad científica. Cara A: Obituario: James Watson (10:00). Regeneración de cartílago (48:50). Cara B: Regeneración de cartílago (00:00). Origen policlonal del cáncer colorrectal (27:40). Batman en el metro (52:00). SETI@HOME. Datos y resultados (1:22:30). Imagen de portada de Héctor Socas Navarro. Todos los comentarios vertidos durante la tertulia representan únicamente la opinión de quien los hace… y a veces ni eso».
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Como muestra el vídeo participan por videoconferencia Héctor Socas Navarro @HSocasNavarro /@hectorsocas.bsky.social / @HSocasNavarro@bird (@pCoffeeBreak / @pCoffeeBreak.bsky), Luisa Achaerandio, Borja Tosar @BorjaTosar / @BorjaTosar.bsky / @BorjaTosar@astrodon (solo cara B), y Francis Villatoro @eMuleNews / @eMuleNews.bsky / @eMuleNews@mathstodon. Por cierto, agradezco a Manu Pombrol @ManuPombrol el diseño de mi fondo para Zoom; muchas gracias, Manu.

Tras la presentación de Héctor, Luisa ofrece un breve obituario de James Watson al hilo de la pieza de Lluis Montoliu, «James Watson: el Picasso del genoma», GenÉtica, 09 nov 2025. El jueves 6 de noviembre de 2025 falleció James Watson (1928–2025), a los 97 años. Watson ha sido una figura irrepetible: inteligente, valiente, sagaz, astuto, de verbo fácil, misógino, racista, soberbio, con facilidad para la humillación o para lanzar comentarios hirientes, sorpresivos, a diestro y siniestro. El artículo de Watson & Crick, publicado el 23 de abril de 1953, les llevó, junto a Maurice Wilkins, a recibir el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1962.
Luisa comenta que Watson en su libro «The double helix: A Personal Account of the Discovery of the Structure of DNA» (1968), fue bastante crítico y sarcástico con Rosalind Franklin (a quien Watson se refiere de forma despectiva como Rosy). Cuenta Montoliu que los cuatro científicos, James Waton, Francis Crick, Rosalind Franklin y Maurice Wilkins, deben recibir el crédito por codescubrir la estructura del ADN. James Watson fue también el gran impulsor y primer director del proyecto Genoma Humano (lanzado en 1988). James Watson tuvo una personalidad compleja. Incluso llegó a vender su medalla del premio Nobel en 2014 por 4.1 millones de dólares (aunque luego quien la compró, un oligrca ruso llamado Alisher Usmanov, se la devolvió).
Yo recuerdo la historia del descubrimiento de la estructura de doble cadena del ADN. Recomiendo leer a Matthew Cobb, Nathaniel Comfort, «What Rosalind Franklin truly contributed to the discovery of DNA’s structure. Franklin was no victim in how the DNA double helix was solved. An overlooked letter and an unpublished news article, both written in 1953, reveal that she was an equal player,» Nature 616: 657-660 (25 Apr 2023), doi: https://doi.org/10.1038/d41586-023-01313-5. El primer autor ha escrito una reciente biografía de Crick, Matthew Cobb, «Crick: A Mind in Motion –from DNA to the Brain,» Profile Books (2025), y el segundo está finalizando la escritura de otra de Watson.

En 1950, en el King’s College de Londres, John Randall puso a Maurice Wilkins a estudiar la estructura del ADN con difracción de rayos X, junto a un estudiante, Raymond Gosling. Contaba con dos fuentes de ADN, obtenidas por el suizo Rudolf Signer (que hoy sabemos que eran de mejor calidad) y por el austriaco Erwin Chargaff (que eran de peor calidad). A veces los difractogramas eran mucho nítidos y muy detallados, pero otras veces eran borrosos y poco detallados. Wilkins descubrió que había dos estructuras, llamadas ADN A, forma cristalina o deshidratada, y ADN B, forma paracristalina o hidratada. En 1951, Randall contrató a Rosalind Franklin para apoyar el trabajo de Wilkins; él cedió las muestras de Signer a ella, quedándose con las de Chargaff (años más tarde afirmó que fue un gran error). Franklin pasó a supervisar el trabajo de Gosling y decidió estudiar el efecto de la hidratación: logró transformar la forma A en la B hidratándola y al revés desecándola. Franklin sabía que tanto el ADN A como el ADN B eran helicoidales. En sus notas para un seminario que impartió en noviembre de 1951, las describió como «una gran hélice con varias cadenas, fosfatos en el exterior, enlaces interhelicoidales fosfato–fosfato, interrumpidos por el agua».
En mayo de 1952 Golsing obtuvo (bajo la supervisión de Franklin) la famosa fotografía 51 de ADN B. Los equipos de Wilkins y Franklin sabían que el ADN era algún tipo de hélice. Pero para Franklin la forma B era un artefacto hidratado, debido a que el agua «hinchaba» y «distendía» la molécula. Por ello se concentró en desvelar la estructura del ADN A; para un químico como ella concentrarse en el ADN A era lo más obvio, a pesar de ser un reto mucho más difícil, porque los difractogramas del ADN A eran demasiado detallados. De hecho, Franklin tuvo serias dudas sobre si la aparente hélice observada en el ADN B era real hasta finales de 1953. La relación entre Franklin y Wilkins nunca fue buena. Ella pensaba que trabajaba para Randall al mismo nivel que él, pero él pensaba que ella era un postdoc a su cargo. Tras el verano de 1952, ambos reclamaron a Randall una solución; actuó como Salomón, repartió el trabajo entre ambos: Wilkins estudiaría el ADN B (que producía difractogramas más borrosos y menos detallados, pero más fáciles de analizar) y Franklin el ADN A (que producía difractogramas más nítidos y detallados, pero más difíciles de analizar).
Por otro lado, desde 1951, Wilkins mantenía a Watson y Crick al tanto de su trabajo en la estructura del ADN B. Ellos eran novatos en cristalografía, pero él les había explicado que su estructura era de una o varias hélices, repetidas cada 34 angstroms y, en cada repetición, había unos 10 elementos. A finales de 1952, Linus Pauling propuso un modelo del ADN en forma de triple hélice (Linus Pauling, Robert B. Corey, «A Proposed Structure For The Nucleic Acids,» PNAS 39: 84–97 (Feb 1953), doi: https://doi.org/10.1073/pnas.39.2.84). Watson y Crick recibieron copia del manuscrito que contenía varios errores elementales. Visitaron a Lawrence Bragg en el Laboratorio Cavendish, para mostrale dichos errores. Allí, Wilkins les mostró la fotografía 51. A pesar de que ha popularizado la historia de que esta fotografía fue la clave del trabajo de Watson y Crick hoy se sabe que la clave fue otra.
A principios de 1953, poco después de que Watson viera la Fotografía 51, el supervisor de Crick, Max Perutz, les entregó un informe sobre la actividad del grupo del King, que le habían dado en una visita oficial a dicha unidad en diciembre de 1952. El informe, que no era condidencial, incluía una página de Franklin, que describía su trabajo, confirmando la repetición cada 34 Å para la forma ADN B y que la celda unitaria (la unidad repetitiva del cristal) del ADN B era enorme. Franklin también añadió algunos datos cristalográficos clave para la forma ADN A, indicando que tenía una simetría C2, lo que a su vez implicaba que la molécula tenía un número par de cadenas de azúcar-fosfato dispuestas en direcciones opuestas. Más aún, una investigadora del King, Pauline Cowan, escribió una carta a Crick en enero de 1953, invitándole a una charla de Franklin y Gosling, dirigida «a un público no cristalográfico». Se sabe que Franklin sabía que Perutz compartió su información con Crick (quien era amigo suyo).
Hay mucha información historiográfica, incluidas las notas de Crick, que prueban que este informe con la página de Franklin fue clave para confirmar la estructura que Watson y Crick propusieron. Hoy en día se considera que la fotografía 51 no tuvo relevancia, porque Watson y Crick eran novatos en cristalografía, sin capacidad de comprensión de un difractograma, como la fotografía 51, mostrado a ellos durante poco tiempo y sin una copia que analizar a posteriori. Pero también está aceptado por los historiadores que ni la fotografía 51, ni el informe del MRC, les «proporcionaron» a Watson y Crick la doble hélice. Necesitaron seis semanas de «ensayo y error», realizando cálculos químicos y manipulando maquetas de cartón. Los datos de Franklin y las numerosas conversaciones con Wilkins ofrecieron información clave: los grupos fosfato se encontraban en el exterior de la molécula; había una repetición cada 34 Å; quizás había diez bases por repetición y un número par de cadenas en direcciones opuestas (la implicación de la simetría C2). Según se deduce del análisis de sus notas, parece que ambos ignoraron todos estos hechos en múltiples ocasioens durante esas seis semanas. Pero una vez que dieron con un modelo conceptual de la estructura, el informe del MRC y dichos datos les proporcionó una valiosa verificación de sus suposiciones.
Por tanto, la opinión actual es que la estructura del ADN como una doble cadena resultado del grupo teórico, Watson y Crick, confirmado gracias a los datos del grupo experimental, Wilkins y Franklin. Fuera de toda duda, Franklin aportó ideas clave al descubrimiento de la doble hélice. Pero ella no apreció la relevancia de la simetría C2; por contra, Crick la valoró en su justa medida porque ya había estudiado intensamente la simetría C2. Pero, en rigor, ni Crick ni Watson usaron esta simetría para construir el modelo; aunque confirmar dicha simetría les convenció de que el modelo estaba completo.
A finales de febrero de 1953, Franklin empezó a entender que la forma A tenía una estructura helicoidal con dos hebras similar a la de la forma B. Además, el orden de las bases en una hebra no tenía efecto en la estructura general. Cualquier secuencia de bases era posible. «Una variedad infinita de secuencias de nucleótidos sería posible para explicar la especificidad biológica del ADN». Esta idea, que Watson y Crick captaron de forma independiente al mismo tiempo, había sido propuesta por primera vez en 1947 por el químico John Masson Gulland. Pero Franklin no comprendió el apareamiento de bases complementario: que A solo podía unirse con T y C solo con G, y que cada par de bases formaba una estructura idéntica en la molécula. Tampoco trabajaba con las formas correctas de las bases, luego no habría podido elaborar un modelo satisfactorio. Ni se dio cuenta del significado de que las dos hebras estaban orientadas en direcciones diferentes, ni de que la forma ADN B debía ser la forma biológica funcional. Quizás con más tiempo lo hubiera descubierto. Pero no tuvo tiempo porque Watson y Crick se le adelantaron en la respuesta. Quizás Franklin no tuvo éxito porque trabajaba sola, sin un compañero con quien intercambiar ideas.
En abril de 1953, Nature publicó tres artículos consecutivos sobre la estructura del ADN: de Watson y Crick, de Wilkins y sus colaboradores, y de Franklin y Gosling. Watson y Crick declararon que se habían sentido «estimulados por el conocimiento de la naturaleza general de los resultados e ideas experimentales inéditos» de Wilkins y Franklin. Sin embargo, insistieron en que «desconocían los detalles», afirmando que la estructura «se basa , aunque no de forma exclusiva, en datos experimentales publicados y argumentos estereoquímicos». En un artículo mucho más extenso, enviado en agosto de 1953 y publicado en 1954, Crick y Watson reconocieron que, sin los datos de Franklin, «la formulación de nuestra estructura habría sido muy improbable, si no imposible», pero se referían al informe del MRC. Aún así, señalaron que en dicho informe Franklin y Wilkins habían «sugerido de forma independiente que la estructura básica de la forma paracristalina (ADN B) es helicoidal y contiene dos cadenas entrelazadas». También señalaron que los investigadores del King «sugirieron que la estructura principal de azúcar-fosfato forma el exterior de la hélice y que cada cadena se repite después de una revolución en 34 Å».
En el artículo de 1954, Watson y Crick hicieron lo correcto, reconocer el trabajo de Wilkins y Franklin. Los cuatro fueron fundamentales para desvelar la estructura del ADN. Dicho artículo explica el porqué ni Franklin ni Wilkins cuestionaron jamás cómo se había descubierto la estructura. Con seguridad habían leído el artículo de Watson y Crick de 1954 y aceptado que la atribución allí reflejada a su trabajo era adecuada. De hecho, en una de las primeras exhibiciones públicas de la maqueta de la doble hélice de Watson y Crick, en la Royal Society Conversazione de junio de 1953, fue firmada por todos los autores de los tres artículos de Nature. El descubrimiento de la estructura del ADN no era una carrera ganada por Watson y Crick, sino el resultado de un esfuerzo conjunto junto a Wilkins y Franklin. Por desgracia ella falleció en 1958 (durante algunos periodos de convalecencia fue atendida por la mujer de Crick).

Luisa nos cuenta un artículo sobre la regeneración del cartílago en la osteoartritis publicado en Science. Esta enfermedad degenerativa es muy frecuente y no hay terapias aprobadas que logren la regeneración del cartílago articular. Se propone una vía para lograrlo, basada en la enzima 15-PGDH (15-hidroxi-prostaglandina dehidrogenasa), que aumenta en tejidos envejecidos y degrada prostaglandinas como PGE2 y PGD2 (lípidos que actúan como moléculas de señalización), reduciendo señales que favorecen la regeneración. La hipótesis estudiada es que inhibir la enzima 15-PGDH favorece una regeneración funcional del cartílago y alivia los síntomas. El artículo es Mamta Singla, Yu Xin Wang, …, Nidhi Bhutani, «Inhibition of 15-hydroxy prostaglandin dehydrogenase promotes cartilage regeneration,» Science (27 Nov 2025), doi: https://doi.org/10.1126/science.adx6649.
En un modelo de ratón de la osteoartritis, se ha cuantificado la 15-PGDH en las articulaciones. Luisa recomienda la web https://www.imaios.com/es/vet-anatomy/raton/raton-cuerpo-entero para ver la anatomía del ratón. Usando métodos inmunohistoquímicos mediante proteínas fluorescentes se ha estudiado la expresión de estas proteínas. Estudian el efecto de la inhibición de la 15-PGDH (usando una molécula inhibidora llamada PGDHi), sobre ratones jóvenes, ratones envejecidos y ratones lesionados; esta última coherte post-traumática por lesión se logra mediante rotura del ligamento cruzado anterior por carga tibial. En ellos se evalúa la regeneración con histología, marcadores de cartílago hialino, puntuación OARSI y pruebas de dolor y de marcha. Para desvelar el mecanismo bioquímico emplean scRNA-seq y proteómica espacial CODEX para mapear las subpoblaciones de condrocitos y su redistribución con el tratamiento. En humanos, usan cartílago de pacientes con OA (explantes) y separan subpoblaciones con FACS/RNA-seq, midiendo además rigidez (módulo de Young) e inflamación.
Los resultados muestran que 15-PGDH está aumentada en cartílago articular de ratones envejecidos y tras lesión; su inhibición (sistémica o intraarticular) incrementa el grosor y el contenido de glicosaminoglicanos (GAG), mejora las puntuaciones OARSI, eleva los marcadores de cartílago hialino, y reduce el dolor y varios mediadores inflamatorios en el modelo post-traumático. A nivel celular, se identifica una población de condrocitos articulares productores de matriz que aumenta con el tratamiento. El cambio parece deberse a la reprogramación de condrocitos preexistentes más que a proliferación de progenitores. En explantes humanos, PGDHi aumenta GAG, mejora rigidez y reduce algunas quimiocinas, apoyando relevancia traslacional del estudio.
El artículo propone usar la inhibición de 15-PGDH como estrategia regenerativa y modificadora de enfermedad en osteoartritis, “rejuveneciendo” la composición celular del cartílago hacia un fenotipo hialino más joven y mejorando el dolor y la inflamación en modelos preclínicos. Por supuesto, queda mucho para que se logre una terapia efectiva. Hay que optimizar la dosis y la ventana de aplicación para optimizar el beneficio regenerativo, caracterizar la duración y calidad mecánica del tejido regenerado a largo plazo, explorar biomarcadores (como CD200 y 15-PGDH) para estratificar pacientes, y avanzar hacia ensayos de administración local intraarticular como vía de traducción clínica.

Me toca comentar un artículo en Nature sobre el origen policlonal de un cáncer colorrectal hereditario. Se sabe que los tumores son muy heterogéneos, lo que les protege contra la quimioterapia. Se han propuesto dos explicaciones, la clásica o monoclonal que afirma que los se inician a partir de la expansión clonal de una única célula mutante y la policlonal que afirma que su origen son múltiples células mutantes. Para estudiar ambas hipótesis se usa un cáncer hereditario, la poliposis adenomatosa familiar (FAP), en la que se desarrollan pólipos premalignos desde edades tempranas, algunos acaban como malignos y otros como benignos. El objetivo del estudio es determinar si los pólipos colorrectales humanos se originan de forma monoclonal o policlonal. Así se pretende entender la fase temprana de la tumorogénesis y aclarar el papel en la iniciación tumoral de las mutaciones canónicas, como APC y KRAS, frente a posibles efectos del microambiente y de interacciones entre clones celulares.

Se analizaron 123 muestras (mucosa normal, pólipos benignos, pólipos displásicos y adenocarcinomas) de 6 pacientes con FAP mediante secuenciación del genoma completo (WGS) y/o del exoma completo (WES); el exoma describe los exones transcritos a ARNm, A partir de mutaciones somáticas y frecuencias alélicas corregidas por pureza (ppVAF), se reconstruye la arquitectura clonal y estimaron la antigüedad del ancestro común más reciente (MRCA) de cada lesión para inferir su origen monoclonal o policlonal. Se muestra que una fracción sustancial de los pólipos premalignos es policlonal, en concreto un 40 % de los pólipos benignos y 28 % de los displásicos muestran linajes celulares que divergen muy temprano en la vida del paciente, antes de la formación visible del pólipo. En estos casos, las mutaciones en APC o KRAS suelen ser subclonales, y en un mismo pólipo pueden coexistir múltiples mutaciones APC independientes, incompatibles con un origen monoclonal.
Por tanto, se demuestra que la iniciación policlonal de lesiones colorrectales premalignas es frecuente y que la expansión de un único clon no parece ser el inicio tumoral universal. La cuestión abierta sobre la carcinogénesis es si el origen policlonal también se da en otros cáncers. Desde el punto de vista de aplicaciones clínicas lo más relevante es identificar los mecanismos celulares y microambientales que permiten la cooperación entre clones para dar lugar al tumor. Futuros estudios tendrán que desvelar el papel de la policlonalidad en la prevención y en la detección precoz del cáncer. El artículo es Debra Van Egeren, Ryan O. Schenck, …, Christina Curtis, «Polyclonal origins of human premalignant colorectal lesions,» Nature (25 Nov 2025), doi: https://www.nature.com/articles/s41586-025-09930-y.

Borja nos habla de un curioso artículo sobre el llamado «efecto Batman» en el metro, publicado en la revista npj Mental Health Research. En un vagón del metro de Milán, entre dos paradas, se presenta una persona con disfraz de Batman, pero con la cara visible, y una chica disfrazada de embarazada; se mide el tiempo que se tarda en que alguna persona le ceda el asiento a la chica. En 138 viajes, 70 de control, sin Batman, y 68 de experimentación, con Batman, se observó que la presencia de Batman hace que suba en un 67 % el número de personas que le ceden el asiento a la embarazada. Además, resulta que el 44 % de las personas (tras dejarle a la chica el asiento) afirmaban que no habían visto a Batman (que estaba lejos de la chica, pero en el mismo vagón).

Borja destaca que la presencia de Batman nos saca del automatismo habitual de nuestro comportamiento en un vagón de tren. El efecto Batman describe el efecto de una figura de autoridad. Así, quien dice que no vio a Batman, ¿se vio influido por el resto de personas en el vagón que quizás si lo vieron y cambiaron su comportamiento en consonancia? Quedan muchos asuntos pendientes para futuras investigaciones. Por cierto, Héctor comenta que no le gusta el análisis estadístico del artículo. Por ejemplo, según esta tabla el 41/68 ≈ 60.29 % muestra el efecto Batman, pero en las conclusiones y resumen se habla de 41/61 ≈ 67.21 %; por alguna razón 7 de los 68 no se consideran casos válidos, pero el artículo no describe la razón. Estos defectos en la estadística (la tabla debería aclarar estos detalles) y que el número de casos es pequeño, impiden extrapolar las conclusiones. El artículo es Francesco Pagnini, Francesca Grosso, …, Mauro Bertolotti, «Unexpected events and prosocial behavior: the Batman effect,» npj Mental Health Research 4: 57 (03 Nov 2025), doi: https://doi.org/10.1038/s44184-025-00171-5.

Héctor nos cuenta el artículo científico del famoso proyecto SETI@HOME, que se acaba de publicar en The Astronomical Journal. Este proyecto nació en 1998 con la idea de usar salvapantallas para analizar señales SETI recogidas en el Observatorio de Arecibo. En este artículo se analiza SETI@home ALFA, que ha usado el instrumento ALFA que se instaló en 2006 y usaba 7 haces en polarización dual (el original usaba un solo haz en polarización simple). Se han tomado datos durante 14 años (hasta que la antena de 300 metros de Arecibio colapsó en diciembre de 2020), que equivalen a unos 400 días de toma de datos continua (un 9 % de los 14 años). Se han seleccionado las 92 señales más prometedoras para que sean chequeadas por el radiotelescopio FAST en China. Se estudiarán durante 23 horas dedicadas del tiempo de FAST para reobservar estos candidatos de SETI@home.
Nos cuenta Héctor que se analizan 2 minutos de señal usando una transformada de Fourier discreta (DFT) para buscar señales en dichos 2 minutos. Se distribuye en muchos ordenadores en red (como salvapantallas) usando la infraestructura BOINC (Berkeley Open Infrastructure for Network Computing). Héctor destaca que el problema no es que no se observara nada, sino que se observaron unos 12 mil millones de señales. El problema no es el silencio, sino el enorme ruido del cosmos. Se diferencia entre señales de origen humano y de las que vienen del espacio exterior usando el concepto de deriva (drift) de la señal. Usando esta técnica se pueden descartar la mayoría de las señales, resultando un subconjunto de 20 millones de señales, ordenadas por puntuación. Se seleccionaron unas 200 para su inspección manual (por expertos). Dicho análisis permitió seleccionar los 92 candidatos que se observarán con FAST. Un artículo muy interesante de David P. Anderson, Eric J. Korpela, …, Bruce Allen, «SETI@home: Data Analysis and Findings,» The Astronomical Journal 170: 111 (24 Jul 2025), doi: https://doi.org/10.3847/1538-3881/ade5ab.
Héctor finaliza recordando que habrá un especial Señales de los Oyentes.
¡Que disfrutes del podcast!

