Podcast CB SyR 554: Inocentadas de 1 de abril, marcas auriñacienses, señales SETI y transporte de antimateria

Por Francisco R. Villatoro, el 18 abril, 2026. Categoría(s): Ciencia • Podcast Coffee Break: Señal y Ruido • Recomendación • Science ✎ 13

Te recomiendo disfrutar del episodio 554 del podcast Coffee Break: Señal y Ruido [iVoox A, iVoox B], titulado “Papers de Broma; Signos; Memristores; SETI; Antimateria”, 16 abr 2026. «La tertulia semanal en la que repasamos las últimas noticias de la actualidad científica. Cara A: Los papers de broma del 1 de abril (April’s fools) (11:00). Cara B: Señales humanas de hace 40,000 años (00:00). Neuronas artificiales impresas (41:00). SETI. ¿Lo hemos estado haciendo mal todo este tiempo? (1:11:30). Transporte de antimateria en CERN (1:32:00). Señales de los oyentes (1:47:00). Imagen de portada de Héctor Socas Navarro. Todos los comentarios vertidos durante la tertulia representan únicamente la opinión de quien los hace… y a veces ni eso».

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Descargar el episodio 554 cara A en iVoox.

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Como muestra el vídeo participan por videoconferencia Héctor Socas Navarro @HSocasNavarro /@hectorsocas.bsky.social / @HSocasNavarro@bird (@pCoffeeBreak / @pCoffeeBreak.bsky), Luisa Achaerandio @LuiAcha@LuiAcha.bsky, Borja Tosar @BorjaTosar / @BorjaTosar.bsky / @BorjaTosar@astrodon, Ignacio Crespo @SdeStendhal, y Francis Villatoro @eMuleNews / @eMuleNews.bsky / @eMuleNews@mathstodon. Por cierto, agradezco a Manu Pombrol @ManuPombrol el diseño de mi fondo para Zoom; muchas gracias, Manu.

Tras la presentación, Héctor comenta que la primera emisión fue un 17 de abril. También destaca que Artemis II “ha caído” desde la Luna con éxito. Comenta que el viaje ha sido similar a una cañonazo (los motores se encienden durante unos minutos lanzando a la nave en dirección a donde estará la Luna, pasa de largo permitiendo observar la cara oculta, y luego cae en dirección hacia la Tierra en una trayectoria libre. Como nos cuenta Daniel Marín, «Regreso de Artemisa II: finaliza con éxito la primera misión lunar tripulada del siglo XXI», Eureka, 11 abr 2026, «el amerizaje de la cápsula Integrity en el océano Pacífico fue el 11 de abril de 2026 a las 00:07:27 UTC».

Daniel en su blog nos relata que «a las 23:33 UTC se separó el Módulo de Servicio Europeo ESM-2, que se desintegraría poco después durante la reentrada sobre el Pacífico sur (25º norte, 135º oeste). A las 23:37 UTC la cápsula usó sus propulsores durante 19 segundos para ajustar el ángulo de ataque de cara a la reentrada. El perfil de reentrada de Integrity ha sido más «empinado» que el de Artemisa I con el fin de evitar el desgaste excesivo observado en la primera reentrada lunar de la nave Orión. Como resultado, la parte de la reentrada sometida a las temperaturas más altas se ha reducido de 20 a 13 minutos. Una reentrada doble (skip reentry) con los dos picos de deceleración menos marcados que en Artemisa I. En cada pico se alcanzaron unos 3.9 g. A las 23:53 UTC Integrity comenzó la reentrada a 122 kilómetros de altitud y con 39 688 km/h de velocidad (no superó el récord del Apolo 10 de 1969, 39 897 km/h). A 6.7 km de altitud, a las 00:03 UTC, se desplegaron dos paracaídas guías y luego otros tres paracaídas pilotos que se abrieron a las 00:04 UTC a solo 1.8 kilómetros de altitud. El amerizaje tuvo lugar a una velocidad inferior a 30 km/h. La tripulación fue evacuada con éxito».

Me toca comentar los artículos de broma del 1 de abril (April’s fools) en arXiv. Héctor comenta que su posible origen histórico fue el cambio del calendario juliano al gregoriano, cuando se llamó «fools» a los que no se enteraron del cambio en abril, luego también fueron llamados «april’s fools». María y Juan Carlos me han ayudado a seleccionarlas. Las que he recopilado están en «Inocentadas en arXiv del 1 de abril de 2026», LCMF, 09 abr 2026.

Ambos recomiendan: con el uso del método del tránsito vía espectroscopia con el telescopio espacial JWST (NIRISS+NIRSpec+MIRI) se ha detectado en la atmósfera del exoplaneta K2-18b metano (CH₄), habiendo indicios de dióxido de carbono (CO₂); también se publicó sin indicios suficientes la presencia de DMS y/o DMDS. En esta línea se propone como inocentada la detección con JWST (NIRSpec y MIRI tras 420 horas de observación) de tetrahidrocannabinol (THC) y canabidiol (CBD) en la atmósfera de K2-18b. Se bromea con una “misteriosa” línea espectral en 4.20 μm detectada a 4.20 sigmas. Así se clasifica este exoplaneta como un mundo “híbrido equilibrado” según una supuesta taxonomía cannábica terrestre. También se introduce una “Zona Habitable Cannábica” o “Zona Verde” y se especula, en tono absurdo, con síntesis biológica, fotoquímica, e incluso ingeniería atmosférica por una civilización extraterrestre “relajada”. Todos los autores del artículo son ficticios (habiendo sido subido a arXiv por el primer autor, anónimo): Amie J. Chism, …, Maria Hierba-Verde, Puff D. Magic, «First Detection of Exoplanetary Cannabinoids: Evidence for THC and CBD in the Atmosphere of K2-18b,» arXiv:2603.29700 [astro-ph.EP] (31 Mar 2026), doi: https://doi.org/10.48550/arXiv.2603.29700.

Ambos también recomiendan: la tensión de Hubble es una discrepancia de 5.5 sigmas entre el valor de la constante de Hubble (H₀) inferido a partir del fondo cósmico de microondas por el telescopio espacial Planck y el obtenido con supernovas por SH0ES. Hay incontables propuestas teóricas y observacionales para resolver esta tensión. Esta inocentada anuncia la creación de la colaboración CROCS (que no son siglas de nada) que reúne expertos en cosmología, astrofísica, astronomía, machine learning, ciencia de datos, filosofía y astrología con el objetivo explícito de zanjar la cuestión usando la primera liberación de datos, correspondiente a unos 3 días y 27 minutos en tiempo propio. El análisis estadístico concluye que tanto Planck como SH0ES padecen sesgos sistemáticos de origen imperial (imperial biasing systematics, IBS) con significación de 5 sigmas. Por tanto, basta convertirlos al sistema métrico para reconciliar ambos resultados en un valor común H₀ =  69.00±0.420 km/s/Mpc. La gracia de la inocentada es que un problema cosmológico de primer orden, debatido durante años, queda resuelto para siempre por una simple corrección de unidades, con lo que la nueva liberación de datos de CROCS pasa a la historia como la solución definitiva de la tensión de Hubble. El artículo es Luke Weisenbach, …, Gemini 3 Flash, The CROCS Collaboration, “CROCS Data Release I: Constraints on the Hubble Constant,” arXiv:2603.29879 [astro-ph.CO] (31 Mar 2026), doi: https://doi.org/10.48550/arXiv.2603.29879.

María reccomienda: la nomenclatura de los objetos astronómicos arrastra desde hace siglos un problema de fondo: nombres basados en coordenadas demasiado largos, identificadores internos poco informativos y una proliferación de alias que complica el trabajo con catálogos, bases de datos y alertas transitorias. Esta inocentada propone StarHash, un esquema reproducible y de código abierto inspirado en el geohashing terrestre, pero adaptado a las exigencias de la astronomía de precisión, en el que cada parche del cielo de 3.2 segundos de arco queda asociado a una terna fija de palabras, con el doble objetivo de facilitar la localización exacta de las fuentes y ofrecer identificadores memorables. El sistema se apoya en una lista de palabras seleccionada para reducir ambigüedades por plurales y homófonos, y en cifrado con preservación de formato para minimizar la correlación espacial residual entre nombres próximos. El artículo acompaña la propuesta con nombres precalculados para varios catálogos astronómicos y con una implementación de referencia en Python pensada para validación e integración en bases de datos, brokers de transitorios y proyectos afines. La guinda de la inocentada es que, tras presentar esta solución casi definitiva a uno de los problemas fundacionales de la astronomía, el autor aclara con exquisita modestia que no pretende haber dicho la última palabra sobre el bautismo de los objetos celestes, sino solo iniciar el debate. El artículo es T. L. Killestein, “StarHash: unique, memorable, and deterministic names for astronomical objects,” arXiv:2603.29584 [astro-ph.IM] (31 Mar 2026), doi: https://doi.org/10.48550/arXiv.2603.29584.

Juan Carlos recomienda: la propulsión por antimateria se suele considerar una de las pocas rutas físicas plausibles para viajes interestelares relativistas, pero su talón de Aquiles es la obtención de antimateria en cantidades útiles. Este artículo propone una fuente natural y hasta ahora ignorada: los plátanos, ricos en potasio y, por ello, con trazas del isótopo radiactivo 40K, una pequeña fracción de cuyas desintegraciones β+ produce positrones que luego se aniquilan con electrones liberando su energía de reposo. A partir de esta idea se estima la energía útil por plátano y se calcula cuántos harían falta para acelerar sondas de diferentes masas (desde una sonda macroscópica de 1 kg hasta conceptos tipo Starshot y nanorrobots) a velocidades relativistas, incluyendo además el coste energético de frenar en destino. Como era previsible, el número de plátanos crece de forma lineal con la masa de la carga útil y se dispara al acercarse a la velocidad de la luz, lo que obliga a introducir factores de compresión delirantes para almacenarlos a bordo; además, los tiempos de acumulación basados en la producción mundial actual de plátanos exceden escalas humanas e incluso cosmológicas salvo para cargas diminutas y velocidades modestas. La guinda de la inocentada es que, tras semejante despliegue cuantitativo, la discusión se despacha con una frase impecable: no se ofrece discusión alguna porque el artículo ya es, literalmente, bananas. El artículo es C. Hall, L. N. H. P. Hall, “Antimatter Propulsion for Interstellar Travel via Positron Production from Potassium-40 Rich Biological Matter,” arXiv:2603.29635 [astro-ph.EP] (31 Mar 2026), doi: https://doi.org/10.48550/arXiv.2603.29635.

Juan Carlos recomienda: la proliferación de megaconstelaciones de satélites en órbita baja (LEO) no solo eleva el riesgo de caída de basura espacial sobre zonas habitadas, sino también sobre el ganado; en particular, en Nueva Zelanda donde la densidad de vacas es muy alta y las latitudes coinciden de forma nada tranquilizadora con las trayectorias de reentrada de satélites Starlink. Este artículo estima el riesgo de impacto sobre reses usando un mapa global de densidad bovina, el ñcódigo de probabilidad de bajas por reentrada publicado en trabajos previos y la inevitable aproximación de la vaca esférica, cuya sección eficaz μ entra de forma natural en la estimación. El cálculo se aplica a la megaconstelación Starlink Gen2 de 30 000 satélites y arroja una probabilidad de entre el 0.3 % y el 1 % de que una vaca neozelandesa sea alcanzada por restos de reentrada en los próximos cinco años, dependiendo del radio adoptado para dicha vaca esférica. La señal más intensa del peligro aparece asociada a las caústicas orbitales de ciertas capas de inclinación, que sobrevuelan regiones lecheras y ganaderas densas, como Waikato, Canterbury o Southland. La inocentada remata observando que, en Nueva Zelanda, las vacas son más propensas que las personas a recibir el impacto de basura espacial, y que quizá ha llegado el momento de replantearse cuántos satélites desechables puede tolerar la órbita baja antes de que el desastre resulte descomunal. El artículo es Samantha M. Lawler, Michele T. Bannister, Laura E. Revell, “Cow-culation: Reentry Impact Risk to Livestock in the Satellite Megaconstellation Era,” arXiv:2603.29324 [astro-ph.EP] (31 Mar 2026), doi: https://doi.org/10.48550/arXiv.2603.29324.

Juan Carlos recomienda: la astrología zodiacal ha sido usada durante siglos para asignar rasgos de personalidad, estimar compatibilidades y orientar decisiones sociales, pese a carecer de un mecanismo físico plausible y de una base predictiva sólida. Esta inocentada somete tales pretensiones a una prueba de aprendizaje automático (machine learning) usando un conjunto de datos sintético en el que cada individuo recibe un signo del zodiaco y etiquetas de personalidad extraídas de un repertorio de 100 rasgos humanos generales; a cada signo se le asigna además un subconjunto de diez descriptores con fuerte solapamiento entre signos, con objeto de reproducir la ambigüedad típica de la práctica astrológica. Sobre estos datos se entrenan clasificadores de regresión logística, random forest y redes neuronales para inferir etiquetas de personalidad a partir de rasgos zodiacales y covariables espurias. El resultado es el esperado: el poder predictivo queda en valores compatibles con el azar y el barajado aleatorio de etiquetas produce precisiones comparables. La gracia de esta inocentada es que atribuye el aparente éxito social de la astrología no a estructura predictiva real alguna, sino a la universalidad de muchos rasgos, al solapamiento entre categorías, al efecto Forer o Barnum, al sesgo de confirmación y a la elasticidad interpretativa de astrólogos y tertulianos. El artículo es Abhinna Sundar Samantaray, Finnja Annika Fluhrer, …, Dhruv Vansraj Rathore, “From Astronomy to Astrology: Testing the Illusion of Zodiac-Based Personality Prediction with Machine Learning,” arXiv:2603.29033 [cs.LG] (30 Mar 2026), doi: https://doi.org/10.48550/arXiv.2603.29033.

Juan Carlos recomienda: la cosmología moderna se apoya en el principio cosmológico, según el cual el universo no favorece ninguna posición ni dirección privilegiadas a gran escala. Esta inocentada sugiere que quizá muestre cierta predilección aritmética. Para comprobarlo se analizan grandes catálogos de grupos y cúmulos de galaxias con el objetivo de averiguar si el número de galaxias que contienen tiende a ser primo con una frecuencia anómala. El resultado supera el umbral de 4.1 sigmas, lo que bastaría para concluir que el universo favorece los números primos; ello explicaría además por qué el equipo de baloncesto Primes vence de forma sistemática a Unicorn, y obligaría a revisar el principio cosmológico. La guinda llega con la conexión, proclamada como pionera, entre la función zeta de Riemann y la cosmología, bautizada aquí con el inevitable nombre de Cosmozetaology. El artículo es Nan Li, Shiyin Shen, “The Universe Favors Primes: A Study in the Primality of Cosmic Structures,” arXiv:2603.29321 [astro-ph.CO] (31 Mar 2026), doi: https://doi.org/10.48550/arXiv.2603.29321.

Juan Carlos recomienda: la dinámica de los bebés en el hogar suele parecer caótica, pero esta inocentada aspira a elevarla a la categoría de teoría física preliminar. Para ello postula tres leyes básicas: caos diario recurrente, crecimiento global de la entropía en la organización doméstica y episodios transitorios de orden local gobernados por reglas de conmutación, descritos como una variante volátil del demonio de Maxwell. La inocentada ilustra el aumento entrópico con un modelo de juguete de dos regiones, la zona ordenada frente a la zona de juegos, en el que la producción de entropía no puede ser negativa y la dinámica a largo plazo acaba dominada por la dispersión de objetos hacia el territorio infantil. A ello se añade un modelo de difusión de juguetes y de comportamiento guiado por la curiosidad, donde la novedad pesa más que el castigo a corto plazo, aunque persiste cierto aprendizaje gradual. La gracia de la inocentada es que convierte en leyes casi termodinámicas hechos bien conocidos por cualquier progenitor: el desorden siempre crece, el orden local dura poco y basta un cambio de atención para que el sistema cambie de fase. El artículo es Lei Ma, “A Preliminary Theory of Infantile Dynamics,” arXiv:2603.29312 [physics.soc-ph] (31 Mar 2026), doi: https://doi.org/10.48550/arXiv.2603.29312.

Borja recomienda: las largas noches de observación astronómica suelen venir acompañadas de fatiga, niebla mental y una caída acusada de la productividad, problema que esta inocentada afronta con una propuesta tan audaz como azucarada: inducir un subidón de azúcar (sugar rush) nocturno mediante un postre diseñado para elevar la glucosa en sangre. La inocentada presenta una receta de galletas con pepitas de chocolate, cuyos ingredientes se expresan en unidades absurdas (como TWh/c², Mpc·barn o quilates) y cuyo protocolo experimental incluye precalentar el horno a −80 °C y hornear durante 1.4 femto tiempos de Hubble; se hace referencia explícita a la tensión en la constante de Hubble, con el valor de Riess dando galletas más blandas y el de Planck más crujientes. La figura ilustra el prototipo del producto final gracias al cual se mejorará el rendimiento observacional durante los bajones de azúcar de madrugada. La guinda la pone la nota de cautela final, que advierte de que la receta no ha sido probada en escenarios con energía oscura evolutiva, por lo que conviene proceder con cierta prudencia. El artículo es J.J. Charfman Jr., S. Hyman, N.T.S., “Sugar Rush: Improving Observing Productivity via Night Dessert,” arXiv:2603.28915 [astro-ph.IM] (30 Mar 2026), doi: https://doi.org/10.48550/arXiv.2603.28915.

Para Héctor recomiendo: la búsqueda SETI suele centrarse en tecnomarcadores ligados a comunicaciones, megaestructuras o fuentes de energía. Esta inocentada propone una vía alternativa: civilizaciones tan avanzadas que prescindan del paso intermedio entre luz estelar, electricidad y cocina, y usan su estrella para preparar comida de forma directa (sin menoscabo del uso de cocinas solares por los terrícolas). Para ello se introduce la Flavor Zone, análoga gastronómica de la zona habitable, definida como la franja orbital en la que un objeto tipo pizza congelada (el Digiorno-like object o DLO, modelado como una pizza suprema de 12 pulgadas) alcanza la temperatura de cocción recomendada, unos 400 °F durante 22–25 minutos. La inocentada estima esa zona para varias estrellas cercanas, discute la orientación óptima cheese-on frente a crust-on y estudia qué excentricidades orbitales permiten mantener el objeto dentro de la zona sabrosa el tiempo suficiente para un horneado digno. La broma se completa con simulaciones de tránsito para Próxima Centauri y con estimaciones de imagen directa en emisión térmica y luz reflejada, que concluyen que harían falta señales del orden de una parte en mil millones o contrastes cercanos a 60 magnitudes para detectar una pizza alienígena bien cocinada. La guinda llega en las recomendaciones finales: no intentar jamás buscar inteligencia extraterrestre en forma de pizzas orbitales, ni dedicar trabajo futuro alguno a semejante disparate. El artículo es Logan A. Pearce, Sue D’Oh Nym, “On The Detection of Digiorno-like Objects in the Flavor Zone,” arXiv:2603.28977 [astro-ph.EP, astro-ph.IM] (30 Mar 2026), doi: https://doi.org/10.48550/arXiv.2603.28977.

María nos habla de señales humanas de hace 40 000 años publicadas en PNAS. En la intersección entre arqueología paleolítica, semiótica evolutiva y lingüística cuantitativa surge la cuestión de si las secuencias de signos geométricos del Auriñaciense suabo, datados entre ~43 000 y 34 000 de años calibrados antes del presente, fueron mera decoración, ayudas mnemotécnicas o un sistema convencional de transmisión de información. Se estudia un corpus de 260 artefactos, 213 tras preprocesado, con más de 3000 signos, que se comparan con protocuneiforme mesopotámico temprano (Uruk V–III) y con escritura moderna del corpus TeDDi. El objetivo no es “descifrar” el significado de los signos, sino medir su complejidad estructural y determinar si su huella estadística se parece a la de la escritura, a la del protocuneiforme más antiguo o a otro tipo de sistema semiótico.

En el artículo se codifican los signos en UTF−8 y se extraen cuatro rasgos cuantitativos: type-token ratio (TTR), entropía unigrama, entropy rate y tasa de repetición adyacente; después se aplica PCA, clasificadores KNN y MLP, y modelos de regresión múltiple para predecir densidad informativa según tipo de objeto, volumen, preservación y edad. Los resultados son nítidos: las secuencias auriñacienses se agrupan con Uruk V y no con la escritura moderna; por ejemplo, la longitud mediana de secuencia es 8 en Auriñaciense frente a 7 en Uruk V, 13 en Uruk IV, 17 en Uruk III y 28 en escritura moderna. Los clasificadores no distinguen bien Auriñaciense de Uruk V, pero sí separan casi de forma perfecta Auriñaciense de escritura moderna. En la regresión, el tipo de objeto es el predictor principal de la entropy rate: las figurillas antropomorfas y zoomorfas presentan densidades informativas mayores que las herramientas, y las figurillas de marfil tienden a llevar alrededor de un 15 % más información que las herramientas; además, los objetos fragmentados muestran en torno a un 10 % menos. La edad no resulta significativa, lo que sugiere estabilidad del sistema durante unos 10 000 años.

La conclusión del artículo es doble: estos grabados no constituyen una escritura sensu strictu, porque no muestran la firma estadística típica de sistemas que codifican lenguaje hablado, pero sí evidencian un sistema de signos convencionales, deliberado y socialmente estabilizado, comparable en capacidad de codificación al protocuneiforme más temprano. Los autores insisten, con razón, en que una huella estadística semejante es condición necesaria pero no suficiente para inferir equivalencia funcional: no se puede demostrar que los signos auriñacienses fueran numeroideográficos del mismo modo que Uruk V, ni reconstruir su semántica por la enorme profundidad temporal. Como líneas futuras, proponen construir una taxonomía multidimensional de sistemas de signos desde el Paleolítico hasta la escritura, incorporando rasgos como inventario, linealidad, combinatorialidad y convencionalización. Mi crítica principal es que la inferencia semiótica sigue siendo más fuerte en el plano estructural que en el funcional: la fiabilidad de la codificación de tipos de signo no es perfecta (aunque los acuerdos son altos, los Kappa son moderados), y además los propios autores reconocen sesgos del estimador de entropy rate en secuencias muy repetitivas; por tanto, el trabajo prueba convencionalidad y complejidad, pero no “protoescritura” en sentido filológico estricto.

María destaca que los autores propones que todos los humanos necesitamos AMS (Artificial Memory Systems), que son sistemas artificiales de memoria que permiten registrar de forma física nuestra memoria para futuras generaciones. Ciertos «exogramas» se consideraron parte de un AMS en artículos previos de otros autores (1995, 2024). El nuevo artículo se enmarca en un campo de investigación emergente: la semiótica evolutiva. Su conclusión es que los signos analizados no corresponden a una escritura. Falta más corpus, contexto histórico y muchas más cosas. El artículo es Christian Bentz, Ewa Dutkiewicz, «Humans 40,000 y ago developed a system of conventional signs,» PNAS 123: e2520385123 (23 Feb 2026), doi: https://doi.org/10.1073/pnas.2520385123.

Nos habla Ignacio de un artículo sobre neuronas artificiales basadas en memristores publicado en Nature Nanotechnology. La ingeniería neuromórfica pretende desarrollar neuronas artificiales que emulen el comportamiento de las neuronas biológicas. Se persigue una neurona artificial imprimible, flexible y que reproduzca la complejidad del disparo (spiking) de orden superior con escalas temporales relevantes en fisiología. Se propone usar nanomembradas de MoS2 en dispositivos planos (grafeno/MoS2/grafeno) que se pueden imprimir en sustratos flexibles. El disulfuro de molibdeno MoS2 es el material bidimensional de tipo dicalcogenuro de metales de transición (TMD) más usado (seguido de WS2 y MoSe2). Estos dispositivos se comportan como memristores de tipo Chua (aunque son sistemas activos en lugar de pasivos), que presentan una resistencia diferencial negativa (NDR). En concreto, al calentar el MoS2 la resistencia eléctrica disminuye y por ello la corriente eléctrica crece. Se presenta una nueva técnica de fabricación (aerosol-jet printing) y se caracterizan con diferentes técnicas.

Los dispositivos muestran la generación de disparos (spikes) individuales, trenes de disparos y trenes de ráfagas de disparos, lo que imita a las neuronas biológicas; así se ilustra una complejidad de generación de picos de primer, segundo y tercer orden (all-or-nothing, integrate-and-fire, spike latency, tonic firing, class 1 excitability y bursting). Todo ello usando activación térmica, que reduce la potencia consumida. Estos memristores permiten construir circuitos oscilatorios que funcionan de forma estable durante más de un millón de ciclos, con frecuencias ajustables de hasta 20 kHz. Destaca Ignacio que los autores proponen una validación biológica usando cuatro estímulos con anchuras de 5.9, 0.7, 0.3 y 0.1 ms y frecuencias de 7, 60, 218 y 740 Hz, similares al disparo en células de Purkinje (las respuestas más eficaces están por debajo de ~200 Hz). La validación se hace en cortes cerebelosos de ratón, con N = 14 células registradas, en los que se implantan estas neuronas artificiales.

Los autores concluyen de forma optimista que estos memristores impresos de MoS2 son una plataforma escalable para neuronas artificiales con dinámica realista, gracias a lo cual pueden interaccionar con tejido nervioso en un régimen temporal fisiológico. Los autores sueñan con un gran futuro de sus memristores en sensores multimodales, neuroprótesis y otras aplicaciones. Por supuesto, ni se trata de una neurona artificial que sea análoga a una neurona biológica, ni la escalabilidad de la arquitectura está garantizada. A pesar de ello, se trata de un avance prometedor hacia una plataforma madura para uso translacional en neuromedicina. El artículo es Shreyash S. Hadke, Carol N. Klingler, …, Mark C. Hersam, «Printed MoS2 memristive nanosheet networks for spiking neurons with multi-order complexity,» Nature Nanotechnology (15 Apr 2026), doi: https://doi.org/10.1038/s41565-026-02149-6.

Nos cuenta Héctor un artículo SETI en ApJ sobre si ¿lo hemos estado haciendo mal todo este tiempo? Todo el busca señales de radio de corto ancho de banda (sub-Hz o ~1 Hz) como tecnomarcador. Sin embargo, el medio interplanetario exoplanetario (Exo-IPM) puede presentar turbulencia que induzca un ensanchamiento espectral, que transforme una ancho de bando corto en uno largo, y que reduzca la intensidad del pulso (incluso hasta llegar a ser indetectable). El artículo propone un modelo para estudiar como la turbulencia del viento estelar y las CMEs (eyecciones de masa coronal) ensanchan el espectro de la señal, redistribuyendo su potencia y reduciendo la relación señal/ruido del pico.

Este ensanchamiento espectral (Δν) se ha observado con las sondas que hemos enviado por el Sistema Solar. El modelo permite estudiar con estrellas de tipo solar y con estrellas de tipo M (cuyo medio interplanetario es mucho más denso). Se han realizado simulaciones de Montecarlo, que desde enanas marrones para para señales a 1 GHz resulta que >70 % de los sistemas presentan ensanchamiento de ~ 1 Hz (como en Breakthrough Listen), pero hay >30 % alcanzan Δν ≥ 10 Hz. Pero para señales a baja frecuencia, como 100 MHz (como proyecto LOFAR), ~60 % superan 100 Hz. Se concluye que el efecto Exo-IPM está sesgando las búsquedas de estas señales de radio, que hasta ahora han sido negativas, contribuyendo al llamado «Gran Silencio» (“Great Silence”). Héctor duda sobre sobre si ese «Gran Silencio» existe o no; al menos el artículo no aporta mucho a la resolución de esta cuestión. El artículo es Vishal Gajjar, Grayce C. Brown, «Exo–IPM Scattering as a Hidden Gatekeeper of Narrowband Technosignatures,» The Astrophysical Journal 999: 210 (05 Mar 2026), doi: https://10.3847/1538-4357/ae3d33. Más información divulgativa en español en Antonio Martínez Ron, «Científicos del SETI descubren que llevamos décadas haciendo mal la búsqueda de vida inteligente en el espacio», elDiario.es, 17 mar 2026.

Nos cuenta Héctor que se ha transportada antimateria en el CERN, en concreto. 92 antiprotones en una trampa criogénica de tipo Penning (BASE-STEP) que es portátil (la puede llevar un camión en su trailer). Los científicos del experimento BASE transportó la trampa llena de antiprotones en el recinto del Laboratorio (varios kilómetros). Tras la «vuelta en redondo» se volvieron a inyectar en la trampa principal con éxito (sin ninguna aquilación por el camino). El objetivo futuro es transportar antiprotones a otros laboratorios europeos, como a la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf (HHU); pero para ello se requiere un viaje de 8 horas. La gran dificultad es mantener la trampa BASE-STEP a una temperatura inferior a 8.2 K durante todo el viaje. En mi opinión, se logrará en los próximos años. Más información en «BASE experiment at CERN succeeds in transporting antimatter», News, CERN, 24 Mar 2026.

Y pasamos a Señales de los Oyentes. @NestorEduardo pregunta: «¿También los animales usan símbolos? Abejas: la danza waggle. El ángulo y duración codifican dirección y distancia de forma completamente arbitraria respecto al referente, o avisos en monos…» Contesta María que esas danzas y gestos no tienen doble articulación (se refiere a la ausencia de signo escrito). Luisa comenta el rastro de feronomas que dejan las hormigas. Y también se comenta el caso de los perros que mapean los olores de su entorno. Comento ahora que en semiótica se distingue entre un índice, un icono y un símbolo (este último requiere una conexión arbitraria decidida por convenio). La danza de las abejas se considera icónica, pero no se considera simbólica. Siendo un sistema de comunicación muy sofisticado, no es un sistema de símbolos. Con los avisos de alarma en monos pasa algo parecido; aunque algunos etólogos han hablado de símbolos, la opinión mayoritario es que no lo son.

@JavierBenavides2669 pregunta: «¿Se ha descubierto en la Naturaleza algo que parezca determinado inequívocamente por los números primos?» Comento que no recuerdo ninguna y menciono las números de Fibonacci. Por fortuna, Ignacio tiene mucha mejor memoria y nos recuerda el caso de las cigarras que emergen de la tierra en un números primo de años, o bien 13 o bien 17 años. No son series de primos, pero son números primos. También aparecen primos (como 13) en series de números de Fibonacci.

@CristinaHerGar pregunta: «¿Cuántas lenguas del pasado aún faltan por descifrar en total?» María responde que aún existen varias escrituras antiguas sin descifrar, como el rongorongo de la isla de Pascua y la escritura del valle del Indo. En ambos casos no existe una interpretación aceptada por la comunidad científica. También menciona las lenguas y escrituras paleoibéricas, donde la situación es desigual: en algunos sistemas la lectura fonética de muchos signos es posible, pero la comprensión lingüística de los textos sigue siendo parcial o problemática, en especial en comparación con casos mejor entendidos como el celtibérico. Añade que, aunque el sumerio no pertenece a ese grupo de sistemas no descifrados, todavía presenta cuestiones filológicas discutidas, sobre todo en sus fases más antiguas.

A partir de ahí, Héctor bromea con que solo un médico entiende su propia letra y que solo un farmacéutico es capaz de traducirla. Ignacio recoge el guante y apunta a que completamos los mensajes en función de lo que ya conocemos: el farmacéutico no “descifra” realmente cada trazo, sino que reconstruye el sentido viendo algunas letras y apoyándose en el contexto. María subraya que, en el fondo, médico y farmacéutico comparten un mismo universo de referencias y saben más o menos de qué cosas están hablando. Ignacio remata con humor diciendo que las recetas digitales han hecho desaparecer toda esa “magia” interpretativa.

@CristinaHerGar pregunta: «¿Cuál es el estado de la hipótesis del cometa Clovis y si hay relación con el final de Göbekli Tepe y de Çatalhöyük?» Héctor contesta que la hipótesis del impacto cometario asociado al Younger Dryas (Dryas reciente, por ser el más cercano a nosotros) sigue siendo una hipótesis minoritaria y muy discutida. La explicación más aceptada relaciona ese episodio con agua de deshielo y cambios en la circulación del Atlántico. Conviene matizar que Göbekli Tepe (9600 y 8200 a.e.c.) no coincide con el inicio del Younger Dryas (12900 y 11700 a.e.c). Además, Çatalhöyük es mucho más tardío (5975 y 5865 a.e.c.), luego no tiene ninguna relación entre el cometa Clovis/Younger Dryas. María recuerda el Pilar 43  en una columna y la señal que presenta que recuerda a un cometa, pero es una interpretación controvertida y no consensuada. No es razonable concebir que representa el impacto de un cometa más de cinco milenios antes.

@Cebra5429 pregunta: «Igual que hay un banco de semillas, ¿hay alguna biblioteca tipo Alejandría en búnker?» Nuestra primera respuesta es que no lo recordamos, pero una búsqueda en la web descubre algunos ejemplos. Proyectos parecidos a una biblioteca en un búnker, aunque no hay una única Biblioteca de Alejandría moderna. El ejemplo más conocido es el Arctic World Archive (AWA) de Svalbard, una instalación subterránea para preservación a muy largo plazo. Otro ejemplo es el proyecto Memory of Mankind (MOM) en una mina de sal de Austria; GitHub depositó allí una copia (snapshot) de sus repositorios públicos activos en 2020. Fuera de la Tierra, está la Lunar Library de Arch Mission en el módulo lunar Beresheet, pero que se estrelló en 2019; la fundación cree que el archivo pudo sobrevivir, pero eso no está confirmado.

Mariano Cognigni pregunta: «¿Se puede reconstruir una civilización a partir de una señal SETI?» Héctor contesta que a partir de una señal SETI se podría inferir que existe una civilización tecnológica y, si la señal fuese muy rica y decodificable, quizás se podría extraer alguna información sobre ella. Pero de ahí a reconstruir una civilización completa hay un gran salto. Salvo que dicha civilización tuviese dicha intención, no parece razonable que sea posible.

Thomas Villa pregunta por email (Héctor lee la pregunta): “¿Sería viable una misión del tipo FOCAL, utilizando el Sol como lente gravitacional, para observar con gran detalle un objeto como M87*? ¿Y tendría alguna relación conceptual o técnica con un sistema Schlieren, de esos que permiten visualizar el movimiento del aire caliente mediante una fuente colimada y un cuchillo en el plano focal?” Héctor contesta que una misión tipo FOCAL tendría enormes dificultades prácticas: distancia extrema, apuntamiento, supresión de la luz y corona solar, y una imagen muy borrosa que exige reconstrucción computacional. Se trata de una idea muy difícil de llevar a cabo, pero podría ser viable en un futuro lejano para la observación de ciertos objetivos, sobre todo en el óptico (para M87* no parece muy razonable). Por otro lado, no tiene ninguna relación con un montaje Schlieren, que pertenece a otra familia de tecnologías ópticas. Combatir la turbulencia de la corona solar con esta técnica no parece posible.

Y esto es todo por hoy. ¡Que disfrutes del podcast!

@JavierGarcía-Peláez pregunta: Sobre el paper de Richard Pinčák et al., “Geometric origin of a stable black hole remnant from torsion in G2​-manifold geometry”, publicado en General Relativity and Gravitation el 19 de marzo de 2026 (doi: https://doi.org/10.1007/s10714-026-03528-z). «…via its quasi-normal mode spectrum… esto esta subido un poco antes del 1 de abril, pero… ¿es de coña?. Al menos tiene argumentos circulares en los apéndices… link incoming. Le han dado cancha en OK Diario y en algun sitio más, explicando la paradoja de BH-Hawking evaporation y tal» Contesto ahora que no es un April Fools, pero Javier tiene razón en que en el apéndice sobre la entropía de los agujeros negros se usa un argumento circular de cajón: “supongamos que el número de microestados tiene la forma correcta; entonces, sorpresa, la fórmula de la entropía es correcta”. Así que, no siendo una inocentada, presenta un argumento que bien podría ser una inocentada.



13 Comentarios

  1. Buenos días, maestro, y gracias por contestar siempre de una forma tan exhaustiva. ¡Mi paper de broma preferido ha sido el del THC en la atmósfera de K2-18 b! Jajaja. 🙂

    Sobre la pregunta que hice… ¿sería quizá mejor emplear campos gravitacionales de cuerpos cuyo equilibrio se sustenta en algo más suave que las reacciones termonucleares, como por ejemplo las fuerzas electromagnéticas que mantienen estable la Tierra? También se ha propuesto utilizar la Tierra para producir lentes gravitacionales, pero la dificultad sería ir mucho más lejos que las 550 unidades astronómicas que necesitamos para el Sol. Una opción intermedia supongo que serían las enanas marrones, que no tienen esa actividad coronal que molesta las observaciones y que no están demasiado lejos como para llegar a ellas en un futuro muy lejano. Por ejemplo, Luhman 16 se encuentra a 6,5 años luz de distancia. ¡Ojalá se plantee algún día una misión para llegar hasta allí y montar un FOCAL eficaz que nos permita entender mejor los misterios del cosmos! 🙂

  2. «Se bromea con una “misteriosa” línea espectral en 4.20 μm detectada a 4.20 sigmas.»

    Hay que estar en el cogollo para pillarlo. 4:20 es el día (mañana) y la hora de la marihuana.
    https://es.wikipedia.org/wiki/420_(cannabis)
    La referencia más habitual es la hora de la tarde para inhalar la primera calada diaria. En USA llaman pothead a quien fuma también por las mañanas, para señalar el consumo abusivo.

  3. Cito «No es razonable concebir que representa el impacto de un cometa más de cinco milenios antes.» Únicamente puedo decir que estoy totalmente de acuerdo

  4. Por cierto, me he empollado un poco el hole argument de Einstein y creo que poco a poco lo voy entendiendo. Pues me parece una línea de argumentación bastante potente en contra del determinismo ingenuo. Y lo que peor me parece es que, por lo menos con Schrödinger, puedes tener una densidad de probabilidad y la regla de Born, que te ofrece una manera de ir determinando las probabilidades de una medida; pero aquí ni siquiera eso. Además, se carga las visiones más ingenuas del «universo bloque» y del tiempo como ilusión, propias de ciertas lecturas de la llamada B-series de McTaggart, donde parecería que tienes un punto en t que evoluciona de forma biyectiva hacia otro punto en t
    ′…interesante…seguiré aprendiendo…

    1. Thomas, no entiendo la relación entre la redundancia matemática en una teoría gauge y el determinismo; la relatvidad general es clásica, luego determinista (con los límites a la predictibilidad que impone el caos hamiltoniano). La física cuántica no es la ecuación de Schödinger (un modelo aproximado, no relativista) sino la teoría cuántica de campos, donde la simetría gauge es fundamental. Por otro lado, no entiendo la relación entre las ideas filosóficas inspiradas en la relatividad especial (universo bloque y B-series de McTaggart) con el argumento del agujero del agujero, que allanó el camino hacia la relatividad general, pero qe fue descatado en su formulación última. En cualquier caso, me encanta que disfrutes estudiando la historia de principios de siglo XX sobre estos conceptos (aunque hoy estén obsoletos).

        1. Perdona, pero sigo en el «rabbit hole». Es que tengo libros con la correspondencia de Einstein con sus colegas (Besso, entre otros) que me permiten ver por dónde iba tanteando en sus razonamientos.

          El problema, en la época de Einstein, era efectivamente bastante ingenuo: tenemos una región (H), el interior del “agujero”, que puede parecer físicamente distinta si tomamos demasiado en serio los puntos desnudos del manifold, pero que da lugar a regiones idénticas fuera de H, dicho pronto y mal.

          Vale, pero ahora tenemos métodos más finos y podemos ir un poquito más allá de la física gauge local. ¿Qué pasa, por ejemplo, en scri + o scri -? ¿Qué pasa en el infinito nulo? Ahora tenemos, por ejemplo, las simetrías y las cargas BMS, y eso nos dice que quizá no nos encontramos exactamente en el mismo vacío. Entonces ya no es simplemente gauge, sino algo más profundo. Y eso sí que es un problemón para el determinismo en su versión más ingenua, supongo..

          1. Thomas, el argumento del agujero (que es previo a la formulación de la relatividad general) solo es aplicable a difeomorfimos locales que en el infinito son asintóticamente planos (tienen las simetrías de Minkowski en infinito). En 1962 se se descubrió que las ondas gravitacionales en relatividad general permitían la existencia de difeomorfimos globales que en el infinito presentan cargas físicas (que han sido “transportadas” hasta infinito por supertraslaciones y superrotaciones) y más simetrías que Minkowski (las simetrías BMS). El argumento del agujero no es aplicable a estos difeomorfimos globales con cargas físicas (que son una combinación de difeomorfismos gauge y difeomorfismos físicos, estos últimos son los que dan lugar a las cargas en infinito). El determinismo está asociado a los difeomorfismos físicos. No hay ningún problema para el determinismo. El argumento del agujero y sus generalizaciones están asociados a las simetrías gauge, que no son físicas y no pueden “transportar” cargas hasta infinito. No mezclemos churras con marinas.

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