Podcast CB SyR 565: Introgresión en homininos, eclipse total, inestabilidad Kelvin-Helmholtz y piezoquiralidad

Por Francisco R. Villatoro, el 10 agosto, 2026. Categoría(s): Ciencia • Física • Nature • Noticias • Physics • Podcast Coffee Break: Señal y Ruido • Recomendación • Science ✎ 4

Te recomiendo disfrutar del episodio 565 del podcast Coffee Break: Señal y Ruido [iVoox A, iVoox B], titulado “Introgresión; Eclipse; Inestabilidad Kelvin-Helmholtz; Piezoquiralidad”, 06 ago 2026. «La tertulia semanal en la que repasamos las últimas noticias de la actualidad científica. Cara A: TRACE, una nueva herramienta para estudiar la introgresión en homininos arcaicos (09:00). Eclipse (37:30). Cara B: Eclipse (00:00). quiralidad óptica inducida por deformación mecánica (1:17:50). Señales de los oyentes (1:42:10). Imagen de portada de Héctor Socas Navarro. Todos los comentarios vertidos durante la tertulia representan únicamente la opinión de quien los hace… y a veces ni eso».

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Como muestra el vídeo participan por videoconferencia Héctor Socas Navarro @HSocasNavarro /@hectorsocas.bsky.social / @HSocasNavarro@bird (@pCoffeeBreak / @pCoffeeBreak.bsky), Isabel Cordero @FuturaConjetura / @FuturaConjetura.bsky / @FuturaConjetura@mathstodon, Ignacio Crespo @SdeStendhal, José Edelstein @JoseEdelstein, Borja Tosar @BorjaTosar / @BorjaTosar.bsky / @BorjaTosar@astrodon, y Francis Villatoro @eMuleNews / @eMuleNews.bsky / @eMuleNews@mathstodon (solo cara B). Por cierto, agradezco a Manu Pombrol @ManuPombrol el diseño de mi fondo para Zoom; muchas gracias, Manu.

Tras la presentación de Héctor pasamos al primer tema. Ignacio nos habla de TRACE, una nueva herramienta para estudiar la introgresión en homininos arcaicos que se ha publicado en Science. La introgresión es el paso de genes de una especie a otra especie. La paleogenómica ya recibió el Premio Nobel, entre otras cosas,  por la introgresión neandertal y denisovana en el genoma humano moderno. La introgresión requiere tener genomas arcaicos de alta cobertura, pero estos genomas son muy escasos, todos proceden de Eurasia. Para los homínidos arcaicos en África no disponemos de ADN antiguo. La idea de Yulin Zhang y sus colegas es que se puede detectar la introgresión de forma indirecta, sin tener dichos genomas. Para ello han desarrollado una nueva técnica llamada TRACE (TRacking Archaic Contributions via ARG Estimation) que solo usa genomas humanos modernos, gracias a los llamados grafos de recombinación ancestral (ARG, por ancestral recombination graphs). Una secuencia de ADN introgresada producirá ramas genealógicas muy largas y haplotipos muy largos.

TRACE implementa un modelo markoviano oculto (HMM) de dos estados, “moderno” y “arcaico”, aplicado a los ARG reconstruidos con SINGER. Se ha validado mediante simulaciones y después se ha aplicado a 503 genomas faseados del Proyecto 1000 Genomas y a 92 genomas oceánicos (faseado significa que se han separado y ordenado las dos copias de los cromosomas, las heredadas del padre y de la madre). En simulaciones con ARG verdaderos, usando un umbral temporal de 15 000 generaciones y segmentos (>0.05) cM, alcanza ~92 % de precisión, 71 % de recall y FDR <0,25 %; con ARG inferidos mediante SINGER mantiene una precisión cercana al 90 % y FDR (<0,25 %), aunque el recall baja a alrededor del 50 %, una limitación que los autores reconocen de forma explícita.

Aplicado a datos reales, TRACE recupera los patrones conocidos, 0.8–1.0 % de ascendencia neandertal por individuo en europeos, asiáticos orientales y del sur; ~0.03 % denisovana en europeos y ~0.10 % en asiáticos orientales y meridionales. Lo más sorprendente y novedoso es que también detecta alrededor de 0.5–1.1 % de ascendencia “ghost” en todas las poblaciones estudiadas, africanas y no africanas. Esa ascendencia muestra una coalescencia media con humanos modernos de ~0.83 millones de años y, por su presencia compartida entre África y poblaciones no africanas, los autores la interpretan como evidencia de al menos un episodio de introgresión anterior a la famosa expansión Out of Africa. Se identifican 1932 picos de ascendencia ghost, con longitud media de 61 kb, y ésta aparece incluso en los llamados “desiertos” de ascendencia neandertal/denisovana: por ejemplo, el desierto del cromosoma 7 que contiene FOXP2 presenta un pico ghost del 13.3 %, cuestionando que tales regiones sean exclusivas de Homo sapiens.

En Oceanía, TRACE estima de media 0.73 % neandertal, 0.66 % denisovano y 0.33 % ghost y encuentra dentro de segmentos denisovanos linajes “superprofundos” compatibles con una segunda introgresión, procedente de un hominino superarcaico; los fragmentos detectados miden 20–83 kb (media 37.6 kb), representan al menos ~0.3 % de la ascendencia denisovana detectada, y coalescen con humanos modernos hace unos 1.77 Ma (IC 95%: 1.69–1.83 Ma). Los autores mencionan a Homo erectus como candidato plausible, pero no como identificación demostrada. La conclusión fuerte es que el genoma humano moderno conserva varias capas de introgresión arcaica, algunas directas y otras transmitidas a través de neandertales o denisovanos, y que los ARG permiten recuperarlas incluso sin disponer del genoma fósil correspondiente.

Ignacio enfatiza que la introgresión genética procedente de homininos arcaicos cuyo genoma ni siquiera conocemos a primera vista parece casi imposible. Conocemos la introgresión neandertal y denisovana porque disponemos de sus paleogenomas. La aplicación de TRACE a genomas de humanos actuales logra recupera señales conocidas de neandertales y denisovanos sin usar sus paleogenomas. Además, encuentra entre un 0.5–1.1 % de ascendencia arcaica «fantasma». Ignacio destaca que el método no permite identificar qué especies fueron esos «fantasmas», aunque son candidatos H. erectus y H. heidelbergensis. La discusión se centra en la confiaza que ofrece esta inferencia indirecta. Subrayo la escasa resolución de una clasificación basada en un modelo oculto de Markov con solo dos estados (humano moderno y arcaico). Ignacio señala además la dependencia del resultado con respecto a umbrales temporales fijados de antemano y el riesgo de cierta circularidad. Se busca una señal anterior a determinada fecha y se encuentra algo que satisface ese criterio.

El debate deriva hacia la necesidad de reconsiderar las fronteras entre «especies» que quizá sean demasiado rígidas. La frecuente hibridación entre sapiens, neandertales, denisovanos y quizás otros homininos sugiere que podrían ser subespecies diferentes. TRACE abre una vía ingeniosa para inferir lo desconocido a partir de genomas actuales y sus resultados son llamativos. Pero las «especies fantasma» deben entenderse como una inferencia estadística que necesitará validaciones independientes y que será objeto de bastante discusión metodológica. El artículo es Yulin Zhang, Arjun Biddanda, …, Priya Moorjani, «Recovering signatures of archaic hominin introgression using ancestral recombination graphs,» Science (30 Jul 2026), doi: https://doi.org/10.1126/science.aef8874.

Borja nos vuelve a fascinar con el eclipse del 12 de agosto. Recomiendo «Eclipses de Sol. Los eclipses «españoles» de 2026, 2027 y 2028″ del Observatorio Astronómico Nacional [PDF] https://www.ign.es/web/resources/acercaDe/libDigPub/Eclipses.pdf. Un eclipse total de Sol es uno de los espectáculos naturales más espectaculares que se pueden disfrutar durante una vida. Para saber a qué altura respecto al horizonte esará el Sol el día del eclipse en cierto lugar recomiendo la aplicación de Pepo Jiménez @kurioso, https://miradoreclipse.netlify.app. ​​Borja recomienda una aplicación  similar https://visor.trioeclipses.es/. Borja insiste en que, pese a la saturación mediática de los días previos, un eclipse total no debe confundirse con uno parcial. Incluso con un 99 % de ocultación del Sol, la experiencia es muy distinta, como la diferencia entre el día y la noche. Durante la totalidad el cielo se oscurece con enorme rapidez, aparecen estrellas y colores extraños en el horizonte y puede contemplarse directamente la corona solar alrededor del disco negro de la Luna.

Según Borja, incluso diez o veinte segundos de totalidad constituyen una experiencia extraordinaria y difícil de transmitir con fotografías, capaz de producir una reacción emocional y casi física aun conociendo su explicación astronómica. Este año el eclipse tendrá lugar con el Sol muy bajo sobre el horizonte occidental. En A Coruña estará a unos diez grados de altura y en zonas como Sagunto apenas a cuatro o cinco, de modo que un edificio, un árbol o una pequeña elevación pueden impedir ver el disco eclipsado aunque se perciba el oscurecimiento general. Isabel y Borja recomiendan, por tanto, elegir y comprobar con antelación el lugar de observación, evitar desplazamientos de última hora y las zonas susceptibles de masificación, y consultar las herramientas del Instituto Geográfico Nacional para conocer desde cada localidad la duración exacta de la totalidad y la posición del Sol; también mencionan un visor de realidad aumentada (https://visor.trioeclipses.es/) que permite comprobar desde el propio móvil dónde aparecerá el eclipse. En Sagunto, por ejemplo, se esperan alrededor de un minuto y veinte segundos de totalidad y una espectacular puesta de Sol todavía en eclipse parcial.

El mejor consejo posible es vivir el eclipse en lugar de intentar documentarlo. Isabel recuerda que las mejores fotografías de la corona las harán profesionales con equipos adecuados, mientras Héctor insiste en que pasar esos pocos segundos manipulando el móvil o una cámara puede significar perderse una experiencia irrepetible; cuenta que él mismo cometió ese error durante una ocultación de Betelgeuse. La conversación también menciona el enorme interés de la prensa, las retransmisiones previstas por radio, observatorios y organismos como la ESA, así como la excepcional sucesión de eclipses que vivirá la península: al eclipse de agosto de 2026 seguirá otro total en 2027, mucho más largo en el sur, con más de seis minutos de totalidad cerca de Ceuta. Pero la recomendación esencial queda resumida en una idea sencilla: prepararse bien, buscar un horizonte occidental despejado y, llegado el momento, olvidarse de la cámara y mirar.

José abre la cara B con una mirada histórica y física a los eclipses. Recuerda que hoy damos por sentada la posibilidad de predecir con enorme precisión dónde y cuándo ocurrirá uno, pero que un hito decisivo fue el eclipse inglés de 1715, para el que Edmund Halley utilizó la mecánica newtoniana y pidió observaciones a la población, en una especie de temprano experimento de ciencia ciudadana; acertó la trayectoria con un error de unos 30 km y el instante con unos 4 minutos, convirtiendo la predicción de un fenómeno ominoso en una espectacular demostración pública del poder de la ciencia. José nos comenta el ciclo de Saros y a una curiosa asimetría, los eclipses totales son más frecuentes en el hemisferio norte, en las latitudes altas. Lo atribuye al delicado ajuste entre la excentricidad de la órbita terrestre, que hace al Sol algo más pequeño durante el verano boreal, la órbita más excéntrica de la Luna y la longitud del cono de umbra; por ello, pequeños cambios porcentuales pueden decidir si la sombra lunar llega o no a la superficie terrestre.

Borja retorna a lo más relevante, cómo observar la totalidad con seguridad sin perderse la experiencia. Isabel insiste en que solo durante la totalidad completa puede mirarse el Sol sin gafas de eclipse y que, si existe cualquier duda sobre el instante exacto, es preferible no quitárselas; recuerda incluso el caso de una persona que sufrió problemas visuales permanentes tras observar un eclipse sin protección. Borja recomienda consultar previamente en el Instituto Geográfico Nacional las horas precisas de comienzo y final de la totalidad. Justo antes pueden apreciarse con las gafas de eclipse puestas el anillo de diamantes y las perlas de Baily; durante la totalidad se produce en pocos segundos un oscurecimiento muy rápido, aparecen algunas estrellas (el Sol estará en la constelación de Leo), colores de crepúsculo alrededor de todo el horizonte y pueden sentirse una bajada de temperatura y cambios en el viento. Conviene programar una alarma que avise antes de que termine la totalidad para no seguir mirando cuando reaparezca la fotosfera, sobre todo si hay niños, quienes deben aprender imitando un protocolo escrupuloso de los adultos. Los prismáticos sin filtro pueden utilizarse exclusivamente durante la totalidad, pero Borja los desaconseja enfáticamente para quien no tenga experiencia, porque un error de apenas segundos al reaparecer el Sol puede producir lesiones oculares graves.

José recorre algunos episodios en los que los eclipses fueron instrumentos fundamentales para hacer ciencia. Se recuerda el eclipse híbrido de 1912, cuya totalidad duró apenas 1.7 segundos en una estrecha región de Portugal y Galicia, y la expedición de Josep Comas i Solà a O Barco de Valdeorras, donde tuvo que determinar con mucho cuidado su posición y altura, y movilizar incluso a vecinos, para asegurarse de detectar aquella brevísima totalidad; Borja contrapone aquel enorme esfuerzo con la oportunidad actual de tener más de un minuto de totalidad a unos cientos de kilómetros. La conversación repasa asimismo cómo se comprendió que la corona pertenece al Sol y no a la Luna, destacando los argumentos de José Joaquín de Ferrer y las fotografías tomadas desde España en 1860. Héctor y José recuerdan además que equipos vinculados con Argentina intentaron medir durante los eclipses de 1912, 1914 y 1916 la desviación gravitatoria de la luz predicha por Einstein, pero las nubes frustraron las tres expediciones, de modo que la célebre confirmación terminó asociada a Eddington en 1919; Isabel añade el precedente mucho más antiguo de Aristarco utilizando eclipses y geometría para estimar distancias astronómicas. Se cierra la tertulia con el mensaje inicial de Borja, quien tenga cerca la franja de totalidad debería hacer el esfuerzo de desplazarse, porque un eclipse total es una experiencia excepcional incluso si las nubes impiden ver el disco solar.

Recuerda, ponte las gafas de eclipse con el Sol a la espalda y mirando hacia abajo, solo luego sube la mirada y busca el Sol. Esto hay que explicarselo muy claro a los niños (por su seguridad). Por cierto, redomiendo en el blog de Héctor, «Cómo los eclipses nos enseñaron a ser libres», Tinieblas y estrellas, 03 ago 2026. Y, por cierto, José nos recordó que Arthur Eddington estuvo en Passa Quatro, en el estado de Minas Gerais, Brasil, durante el eclipse total de Sol del 10 de octubre de 1912. La expedición al eclipse de Brasil (Brazil Eclipse Expedition) fracasó porque la lluvia impidió realizar las observaciones previstas. Eddington y Davidson publicaron el informe oficial «Total Eclipse of the Sun, 1912 October 10. Report on an Expedition to Passa Quatro, Minas Geraes, Brazil». Pero aquella expedición británica no tenía como objetivo estudiar la desviación gravitatacional de Einstein. En cambio, la expedición del Observatorio de Córdoba, dirigida por Charles Dillon Perrine, tenía la intención de realizar esa medición. Pero el mal tiempo frustró todo el eclipse.

Héctor nos cuenta un artículo en Nature con la primera observación directa de la inestabilidad de Kelvin−Helmholtz en la fotosfera solar. Se observan cadenas de remolinos en los bordes de los gránulos solares. Estas estructuras se forman cuando dos capas de plasma se desplazan con velocidades diferentes y la interfaz entre ambas se vuelve inestable, generando vórtices casi periódicos. El fenómeno era bien conocido en dinámica de fluidos y había aparecido en simulaciones solares, pero nunca se había observado con este nivel de detalle. Las observaciones muestran remolinos creciendo en escalas temporales de unos 20 a 70 segundos, asociados a interfaces entre regiones magnetizadas y no magnetizadas.

La clave ha sido la extraordinaria resolución del telescopio solar estadounidense Daniel K. Inouye Solar Telescope (DKIST), de cuatro metros, que permite distinguir estructuras de apenas unos 19 kilómetros en la superficie solar. Las imágenes fueron obtenidas con la cámara rápida alemana FASCAM, trabajando alrededor de 416 nm y adquiriendo hasta 740 imágenes por segundo; técnicas de phase diversity y deconvolución permiten corregir aberraciones residuales y alcanzar el límite de resolución del telescopio. Las observaciones se compararon además con simulaciones magnetohidrodinámicas realizadas con el código MURaM, que reproducen los remolinos y sugieren que las estructuras observadas en superficie pueden penetrar varios cientos de kilómetros hacia el interior. La propia existencia de una escala característica de los vórtices aporta información sobre el espesor de las capas de transición entre flujos con velocidades diferentes, ya que una interfaz de grosor finito selecciona las longitudes de onda que pueden crecer mediante la inestabilidad.

La importancia potencial del resultado está en que estos vórtices proporcionan un mecanismo natural para mezclar plasma magnetizado y no magnetizado, generar turbulencia y retorcer las líneas del campo magnético solar. Ese trenzado puede favorecer la formación de corrientes eléctricas, la disipación de energía y, en escalas mayores, procesos de reconexión magnética relacionados con el calentamiento de la cromosfera y la corona. Sin embargo, Héctor insiste en no sobreinterpretar el resultado: el artículo no demuestra que estas inestabilidades expliquen el calentamiento coronal ni las erupciones solares, sino que observa por primera vez el mecanismo microscópico y plantea como hipótesis razonable que opere también a escalas mayores. El valor principal del trabajo es, por tanto, doble: muestra una estructura solar que nunca se había visto antes y demuestra hasta qué punto los telescopios solares de cuatro metros, incluido el futuro European Solar Telescope, pueden abrir un régimen nuevo de observación de la física del plasma solar. El artículo es David Kuridze, Friedrich Wöger, …, David A. Boboltz, «Ubiquitous Kelvin–Helmholtz instabilities driving plasma mixing on the Sun,» Nature (05 Aug 2026), doi: https://doi.org/10.1038/s41586-026-10871-3. Recmoiendo la pieza de Antonio Martínez Ron, «La imagen más nítida de la superficie del Sol nos acerca como nunca a la predicción de las tormentas solares,» elDiario.es, 05 ago 2026.

Me toca comentar un artículo sobre el efecto piezoquiral, la quiralidad óptica inducida por deformación mecánica, que se ha publicado en Nature. El artículo me ha gustado mucho por su aparente simplicidad. La idea recuerda a la piezogiración óptica de los 1960 y sorprende mucho que no se haya publicado hasta ahora. Se ha observado la piezoquiralidad estructural en AgGaS₂, cuyo cristal es aquiral, pero que se vuelve quiral (con dos geometrías enantiomorfas) bajo una deformación mecánica. A nivel instrumental todo estaba listo hace décadas, pero faltaba una pieza, una idea feliz, interpretar la estructura cristalina de AgGaS₂ como compuesta de dos subestructuras de quiralidades opuestas que una deformación mecánica pueda separar. Con esta idea, usando instrumentación estándar, con medidas a solo dos frecuencias (633 nm y 808 nm) se logra una publicación en Nature. Todo ello con una falsa apariencia de extrema sencillez.

El experimento y el modelo lineal que lo explica son muy sencillos. Lo más relevante que ofrece el artículo es una base de datos de más de 46 000 materiales piezoquirales clasificados por simetría (piezochiral.org). De hecho, el material elegido para los experimentos, AgGaS₂, es un material de libro de texto, ideal para este problema, pues su piezoquiralidad muestra una linealidad extraordinaria. Debo confesar que estoy usando ABINIT para simular otros materiales similares y confirmar este afirmación. Me interesa la no linealidad del efecto y pretendo su explicación mediante un sencillo modelo óptico no lineal, que extiende el modelo presentado en el artículo. En ello estoy, si logro algo publicable ya lo contaré en el podcast. El artículo es Z. Zeng, …, A. Cavalleri, P. G. Radaelli, «The piezochiral effect,» Nature (29 Jul 2026), doi: https://doi.org/10.1038/s41586-026-10845-5. Por cierto, estos autores publicaron en Science un fenómeno similar (la quiralidad fotoinducida) en fosfato de boro cristalino, Z. Zeng, …, P. G. Radaelli, A. Cavalleri, «Photo-induced chirality in a nonchiral crystal,» Science 387: 431-436 (23 Jan 2025), doi: https://doi.org/10.1126/science.adr4713. Recomiendo la lectura de mi pieza «El efecto piezoquiral se observa en AgGaS₂», LCMF, 06 ago 2026.

Y pasamos a-Señales de los oyentes. @nicolasnico8952 pregunta: «Para Francis, quiero saber su opinion honesta sobre las charlas de divulgacion de Maldacena y si logró encontrar traducción de las demoestraciones en Lean sobre los 10 problemas de OpenAI». Contesto a la segunda parte. OpenAI ha usado una IA de laboratorio, llamada Astra, para resolver diez conjeturas matemáticas difíciles y famosas. Ha generado sus demostraciones formalizadas en Lean (que permite su verificación). Días más tarde, la IA ha generado un documento de 249 páginas con una revisión en lenguaje humano de dichas diez demostraciones. El problema es que ningún humano ha validado dichas demostraciones en Lean y no sabemos si el documento refleja de forma correcta dichas demostraciones de los siguientes problemas: empaquetamiento de esferas en alta dimensión; códigos binarios y esféricos; grupos no sóficos; conjetura de rigidez de Connes; complejidad de circuitos aritméticos; repetición paralela cuántica; problema del vector más cercano; conjetura del volumen de Ehrhart; números de Ramsey multicolor; y problemas 146 y 180 de Erdős sobre números extremales.

¿Son todas estas demostraciones correctas? Nadie lo sabe. Pero se han publicado dudas muy serias sobre dos ellas, la conjetura de rigidez de Connes y sobre el contraejemplo a la conjetura de que todos los grupos son sóficos. No saemos si estas dudas invalidan dichas demostraciones. Se necesitarán muchos meses, sino muchos años, para que lo sepamos con seguridad. El gran problema es que una verificación sintáctica en Lean no garantiza por sí sola que todas las definiciones, hipótesis y resultados incorporados como antecedentes correspondan con precisión a los conceptos matemáticos que se pretendía formalizar.

La comunidad necesita con urgencia matemáticos capaces de leer, comprender y auditar formalizaciones de decenas de miles de líneas escritas en Lean. Pero para ello tendrá que convertirse en una herramienta básica de la formación matemática. En la actualidad no podemos confiar en la revisión por parte de otra IA de otra compañía. En ocasiones anteriores OpenAI contrató a matemáticos expertos que ayudaron a traducir, depurar y explicar cada demostración producida por IA. Pero en esta ocasión OpenAI no se ha molestado en hacerlo. Terence Tao en el ICM 2026 nos ha contado que las demostraciones deben ser «cuidadas», explicadas, enseñadas, simplificadas e incorporadas al conocimiento colectivo mediante seminarios, cursos y discusión entre especialistas. Existe el riesgo de producir una enorme cantidad de pruebas formalmente certificadas pero intelectualmente indigeribles. Si los verificadores son otros programas pueden contener bugs. El futuro de las matemáticas es que producir demostraciones matemáticas será muy barato, pero entender dichas demostraciones será muy costoso. Así será imposible saber qué demostraciones son relevantes y cuáles son irrelevantes.

José contesta a la primera preguna, reflexionando sobre la dificultad de juzgar una charla de divulgación de alguien como Juan Martín Maldacena, una figura excepcional de la física teórica contemporánea. Maldacena hace un esfuerzo genuino por acercar al público cuestiones abstractas hasta el extremo (teoría de la información, holografía y emergencia del espaciotiempo). En sus charlas una diapositiva puede ser elemental y la siguiente resultar difícil incluso para físicos profesionales. José atribuye parte de esa dificultad a la enorme distancia conceptual entre esos temas y fenómenos intuitivos como un eclipse; comprender cómo el espaciotiempo puede emerger de información y entrelazamiento exige familiaridad previa con conceptos muy abstractos. Aun así, subraya la generosidad de Maldacena al aceptar numerosas invitaciones para explicar sus ideas y su capacidad de ofrecer perspectivas nuevas incluso sobre cuestiones que un físico creía comprender.

José y Héctor destacan además la accesibilidad personal y la humildad de Maldacena. En congresos científicos suele mostrarse muy cercano con investigadores jóvenes y disfruta hablando de física con ellos. Para José las explicaciones divulgativas de Maldacena son ingeniosas, aunque su ingenio se aprecia mejor cuando uno ya conoce las formulaciones técnicas más convencionales. Maldacena encuentra maneras originales de reorganizar el conenido y mostrar conexiones conceptuales que antes podían pasar inadvertidas. José destaca la charla de este vídeo de YouTube, sobre todo donde explica cómo las correlaciones cuánticas pueden construir una geometría emergente. Usa una frase y su análisis sintáctico; las palabras cercanas suelen presentar relaciones inmediatas, mientras que correlacionar palabras cada vez más separadas exige dibujar arcos más profundos. En una frase muy larga, conectar todas las correlaciones obliga a introducir una estructura que se extiende cada vez más hacia una dimensión interior. Maldacena utiliza esta imagen para sugerir cómo las correlaciones y el entrelazamiento de una teoría cuántica definida en una frontera pueden codificar la geometría del espaciotiempo en el interior. Una explicación brillante, aunque difícil para quien no tenga ya cierta familiaridad con holografía, información cuántica y agujeros negros.

@cebra5429 pregunta: «¿Y la luna no hace de lente? Otra, ¿se vería el punto de Arago?» Contestan Héctor y José que la Luna no funciona como una lente óptica, porque carece de atmósfera apreciable que refracte la luz, y que su efecto como lente gravitacional sería despreciable debido a su baja compacidad. En cuanto al punto de Arago, se trata de un fenómeno de difracción que puede aparecer detrás de un obstáculo circular bajo condiciones experimentales muy controladas, con luz coherente y casi monocromática. En un eclipse solar real, con la luz de banda ancha del Sol y las condiciones geométricas y observacionales existentes, ese efecto no sería visible a simple vista. No aparecerá ningún punto luminoso perceptible en el centro de la sombra lunar.

@nestoreduardo comenta: «Advertencia: de niño para un eclipse total construí un telescopio de unos 70 aumentos con objetivo donado por una óptica con tratamiento y ocultar de un microscopio. El problema: ¡el filtro UV inexistente! Vi el eclipse de maravilla pero al final los UV alteraron el objetivo plástico y lo opacaron, lo que me salvo de perder un ojo». Héctor y Borja subrayan el grave peligro de mirar el Sol a través de instrumentos ópticos sin protección específica. En aquel caso, el objetivo plástico terminó degradándose y opacándose por la intensa radiación, lo que evitó una lesión ocular mucho más grave. Borja insiste en que observar de forma directa el Sol a través de un telescopio sin filtro habría podido causar daños severos e incluso pérdida permanente de visión. La conversación termina enlazando con una broma interna sobre el trabajo comentado anteriormente: ante la pregunta de si realmente existen los campos magnéticos solares, Héctor recuerda irónicamente la opinión de Bernabé, quien comparaba el recurso al campo magnético con el de la materia oscura, como una forma de “barrer debajo de la alfombra” aquello que todavía no se comprende.

@Mitsyssa pregunta: «¿Sabemos que esos campos magnéticos existen?» Héctor recuerda con ironía la opinión de Bernabé, quien comparaba el recurso al campo magnético con el de la materia oscura, como una forma de “barrer debajo de la alfombra” aquello que todavía no se comprende.

@ThomasEmilioVilla pregunta: «¿Se podría generar una inestabilidad de Kelvin–Helmholtz en un vaso de barraquito con Licor 43?» Héctor destaca que en un barraquito no basta con remover sin más, sino que debe existir una diferencia de velocidad entre capas; si las superiores se desplazan mientras las inferiores permanecen casi quietas, la cizalla podría generar remolinos y favorecer la mezcla del Licor 43, la leche condensada y el café.

@raij.martinezarnal3057 pregunta: «Sobre asimetría de eclipses en hemisferios norte y sur…» José contesta que es cuestión de cálculos matemáticos en Física. Muchos de los eclipses en altas latitudes del hemisferio norte no aparecen en los registros históricos.

@erikchan2775 pregunta: «¿Todas las galaxias tienen agujeros negros?» Héctor aclara que casi toda población estelar con más de unos pocos millones de años debería contener agujeros negros de masa estelar, porque las estrellas masivas evolucionan de forma rápida y terminan formando estos objetos; una cuestión distinta es si todas las galaxias albergan un agujero negro supermasivo central. Se piensa que la mayoría de las galaxias grandes, como la Vía Láctea, los poseen, mientras que en las galaxias enanas la situación es mucho menos clara. José matiza que en física no puede afirmarse de manera absoluta que todas las galaxias grandes tengan uno, porque cada galaxia posee una historia evolutiva particular. Yo recuerdo que las fusiones galácticas pueden provocar la expulsión de sus agujeros negros supermasivos. Héctor menciona observaciones de galaxias con agujeros negros supermasivos muy alejados de su centro, que se cree que son consecuencia de esas interacciones. Lo que hay que recordar es que una galaxia no orbita alrededor de su agujero negro supermasivo; este es solo uno de los componentes del sistema y la dinámica global de la galaxia viene determinada por la distribución colectiva de toda su masa.

¡Que disfrutes del podcast!



4 Comentarios

    1. Mariana, respecto a la hipótesis de Riemann no supone ningún avance real. Sabemos que hay infinitos ceros en la línea crítica. Que el 70%, el 90% o el 99.99% de todos los ceros estén en ella es irrelevante, porque pueden existir infinitos ceros fuera de la línea crítica en el 0.01% restante. Queremos saber que el 100% de los ceros están en ella. Ni siquiera sirve que el 100% estén en ella con probabilidad uno. Tiene que ser cierto a secas, sin coletillas.

  1. Mi hija va a empezar este año «Ingeniería Matemática» y me preguntó si justamente por no estar orientada a la pureza, deberían de recoger el guante ante la necesidad de buscar la forma que permitan a los humanos auditar resultados de Lean o las IA…

    Aprovecho para recomendar de un libro de relatos de ficción científica, delirios metafísicos y humor negro muy bueno: https://www.amazon.es/dp/B0HDFS6HC9
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  2. «Perderte el sol eclipsado, que se ve como un círculo negro perfecto y alrededor se ve una especie de fantasma que por momentos parece moverse, que es la corona solar, eso es una imagen que te impacta para siempre en en la retina.» Borja Tosar.

    Hombre, esperemos que no. ¿Se ve hoy mucha gente limpiando en las gafas la quemadura que tiene en la retina?.

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