
Una de las noticias más polémicas y más recordadas del año 2010 fue el anuncio en la revista Science de bacterias extremófilas que tenían arsénico en su ADN en lugar de fósforo, que yo titulé «veneno en la piel» por el álbum de Radio Futura (LCMF, 02 dic 2010); como yo bromeaba el mismo día del anuncio: «la cepa GFAJ-1, dicen que tiene un tacto divino, y quien la toca se queda con él«. Publicado el 2 de diciembre de 2010, se intentó replicar el resultado durante 2011 sin éxito, resultado publicado en dos artículos en Science en 2012. Uno demostraba que no había arsénico en el ADN de las células GFAJ-1 y el otro demostraba que se trata de un extremófilo resistente al arsénico, pero basado en el fósforo. En el año 2012 muchas voces solicitaron que el artículo de 2010 fuera retirado (retractado), pero el editor principal de Science, el bioquímico Bruce Alberts, que aceptó el artículo en su momento, no se atrevió a hacerlo. Tampoco se atrevieron la geofísica Marcia McNutt y el biofísico Jeremy M. Berg; se ha tenido que esperar a 2025, en su sexto año como editor principal, al químico Holden Thorp. Para mucha gente su decisión ha sido un gran acierto, pues el artículo debe ser retirado porque sus conclusiones no están apoyadas con evidencias científicas; la contaminación con arsénico del ADN fue mal interpretada como la sustitución de fósforo por arsénico. Pero otras voces proclaman que la decisión ha sido un craso error, pues solo se deberían retirar artículos en los que haya indicios de fraude científico; no se deberían retirar los artículos en los que los autores interpretan de forma incorrecta sus resultados, si no hay mala intención. La polémica está servida de nuevo. Aunque ya se sabe, lo habitual es que la polémica conduzca a más polémica.
Por supuesto, los autores del artículo no se han quedado callados. Diez de los doce coautores del artículo de 2010 han firmado una carta a favor de su artículo y de su interpretación de los resultados a la vista de las evidencias de las que disponían. Cual científicos soberbios, en su arrogancia, acusan al editor principal de Science de haberse excedido en su autoridad. En palabras de uno de ellos, Ariel Anbar, geoquímico de la Universidad Estatal de Arizona: «La verdadera controversia radica en la interpretación de los datos, lo que constituye un debate científico legítimo y no debería justificar una retractación». Como es natural, gran parte de la responsabilidad recae sobre la revisión por pares (peer review) de la revista Science y sobre la decisión final de su editor principal entonces, Alberts, un bioquímico de prestigio que ignoró los principios bioquímicos más básicos. Alberts tendría que haber exigido una revisión por pares con rigor extremo antes de aceptar la publicación de un artículo que iba en contra de los principios que él mismo enseñaba a sus estudiantes. ¿Por qué Thorp ha decidido retirar el artículo en 2025? Por lo que parece, Thorp leyó en febrero un perfil en el New York Times de la autora principal, Felisa Wolfe-Simon, que había retornado a la investigación científica en 2024. En 2010 ella trabajaba en el Instituto de Astrobiología de la NASA, pero tuvo que abandonar la investigación científica por las intensas críticas que recibió por su artículo de 2010. ¿Ha tomado Thorp la decisión correcta? ¿Wolfe-Simon tendrá nuevos problemas en su retorno? ¿La decisión de Thorp se podría considerar como acoso hacia Wolfe-Simon? La situación es muy delicada.
Hay quien tiene miedo por sus propios artículos, a que se descubra en el futuro un error de interpretación que lleve a una retirada muchos años más tarde, con todo el desprestigio que conlleva. La nota de retirada es H. Holden Thorp, «Retraction,» Science 389: 357 (24 Jul 2025), doi: https://doi.org/10.1126/science.adu5488; así el artículo ya figura como Felisa Wolfe-Simon, …, Ariel D. Anbar, Ronald S. Oremland, «RETRACTED: A Bacterium That Can Grow by Using Arsenic Instead of Phosphorus,» Science 332: 1163-1166 (02 Dec 2010), doi: https://doi.org/10.1126/science.1197258. Los dos artículos en Science que deberían haber llevado a la retirada en 2012 fueron Tobias J. Erb, Patrick Kiefer, …, Julia A. Vorholt, «GFAJ-1 Is an Arsenate-Resistant, Phosphate-Dependent Organism,» Science 337: 467-470 (08 Jul 2012), doi: https://doi.org/10.1126/science.1218455; y Marshall Louis Reaves, Sunita Sinha, …, Rosemary J. Redfield, «Absence of Detectable Arsenate in DNA from Arsenate-Grown GFAJ-1 Cells,» Science 337: 470-473 (8 Jul 2012), doi: https://doi.org/10.1126/science.1219861. La frase textual de Anbar (traducida de forma libre) está extraída de la pieza de Rachel Brazil, «Science retracts controversial ‘arsenic life’ paper 15 years after it was published,» Chemistry World, 30 Jul 2025. Por cierto, la figura que abre esta pieza es la microfotografía de bacterias de la cepa GFAJ-1 y parte de las supuestas pruebas de la presencia de arsénico en los núcleos celulares y la ausencia de fósforo.
[PS 15 Aug 2025] Recomiendo leer a David A. Sanders, «The ‘arsenic life’ paper’s retraction is good,» The Higher Education, 14 Aug 2025: «La explicación más probable de la aparente capacidad de la bacteria de crecer en presencia de arseniato era que, de hecho, estaba creciendo sobre trazas de fosfato presentes en el medio de crecimiento, un contaminante del propio arseniato. Lo triste es que los autores eran conscientes de este problema, como lo ilustran los datos de una tabla en la información suplementaria de su artículo. Pero, al parecer, estaban tan convencidos de sus hipótesis que desearon que se desvaneciera y redoblaron la apuesta por el rigor tanto de sus resultados como de su interpretación». [/PS]


Yo soy de los que cree que es un error la retirada de un artículo cuando este es incorrecto, que no fraudulento. Las revistas científicas son como periódicos, retratan el día a día de la ciencia. Y es interesante mirar hacia atrás y ver cómo evolucionan las interpretaciones, las polémicas, las justificaciones, los errores de autores, o de revisores, o de editores, etc. En la propia revista había artículos que demostraban que el anterior era incorrecto, así que no hacía ningún daño el primer artículo.
En cierto sentido, las retiradas de artículos incorrectos parecen parte del revisionismo actual: una moda que se ajusta a cierto cretinismo social. ¿Tenemos que «limpiar» ahora las revistas (igual que algunos piden que se corrijan «películas» o «libros») de todos los errores pasados, para hacerlas «intachables» a ojos del lector actual? Afortunadamente creo que en el mundo de la ciencia aún no hemos llegado ahí. Pero me parece un intento alto torpe de evitar actitudes anticientíficas de sectores que pueden coger artículos fuera de contexto para revindicar cualquier teoría, o quizá un intento de facilitarle la vida a la IA de turno para que no alucine más de la cuenta.
La IA no «alucina» por eso, lo hace porque fue preprogramda y entrenada para responder como autómata inferenciando y como estúpida algoritmia heurística, así que repite, repite y repite lo mismo aún cuando no le faltan datos como a los cerebros humanos que suelen insistir con lo que creen o «piensan»
Es estúpido forzar y forzar que cualquier elemento puede remplazar a otro en XNA, mutaciones, especiación o abiogénesis. Pero con eso nos entretendrán mucho tiempo: quizá a otras presiones, quizá con su antipartícula, quizá con el isospin o la hipercarga correcta en una versión antiquiral de monera o arquea, y así, los beneficios de que podemos disponer de una gran imaginación aunque ni sepamos por qué, algún gen surgido en paleolítico o que venía de otro reino e híbrido en nosotros y así… Invento en lugar de descubrimiento a decir de Nietzsche