Ciencia para todos T08E04. La sequía en la Axarquía (Málaga) llega a la revista PNAS

Por Francisco R. Villatoro, el 27 diciembre, 2025. Categoría(s): Ciencia • Noticias • Podcast Ciencia para Todos (SER) • Recomendación • Science

Te recomiendo escuchar el episodio T08E04, «La sequía en la Axarquía (Málaga)», 02 dic 2025 [a partir de 01:18:20], del programa de radio “Ciencia para Todos”, en el que participo junto a Enrique Viguera (Universidad de Málaga), coordinador de Encuentros con la Ciencia. Esta sección semanal del programa “Hoy por Hoy Málaga”, que presentan Esther Luque Doblas e Isabel Ladrón de Guevara, se emite todos los martes en la Cadena SER Málaga (102.4 FM) sobre las 13:45 horas.

Entrevistamos a Pablo Jiménez Gavilán, profesor del Departamento de Geología y Ecología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga, al hilo de su reciente artículo Victoria Junquera, …, Iñaki Vadillo Pérez, Pablo Jiménez Gavilán, «Severe water crisis in southern Spain under expanding irrigated agriculture: A multidimensional drought analysis,» Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. (PNAS) 122: e2508055122 (23 Sep 2025), doi: https://doi.org/10.1073/pnas.2508055122. Este artículo analiza la crisis hídrica extrema (2019–2024) en la Axarquía (Málaga), principal zona europea de producción de aguacate y mango, donde el embalse cayó por debajo del umbral del 8 % y el principal acuífero descendió hasta niveles cercanos al mar, con riesgo de intrusión salina.

Puedes escuchar el episodio en Play SER, «La sequía en la Axarquía (Málaga)», 02 dic 2025 [a partir de 01:18:20].

Fuente: PNAS (2025) https://doi.org/10.1073/pnas.2508055122.

Esther: «Parece que por fin ha llegado el frío. Hemos tenido ya algunos días de lluvia, aunque el agua caída no es suficiente para mantener los cultivos en Málaga, especialmente los subtropicales de la Axarquía. No es la primera vez que hablamos de esto aquí. Buena parte de la provincia de Málaga, al igual que gran parte del sureste peninsular, tiene un clima semiárido y, por tanto, es especialmente vulnerable a la desertificación. Enrique, esto ya lo hemos tratado otras veces, pero ¿por qué retomamos hoy este tema?»

Enrique: «Porque acaba de publicarse un artículo en una revista muy prestigiosa, PNAS, que estudia el caso concreto de la Axarquía. El trabajo está firmado por investigadores de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga. Este tema ya lo abordamos hace no demasiado tiempo cuando invitamos al alicantino Fernando Maestre, actualmente en la Universidad King Abdullah, en Arabia Saudí, y especialista en ecología de ambientes áridos» (Ciencia para todos T07E16, LCMF, 29 jun 2025).

«Maestre nos advertía que la escasez de agua es uno de los principales factores que va a provocar daños ecológicos y económicos en todo el mundo, y alertaba sobre la cuenca mediterránea y, en concreto, sobre determinadas zonas de Málaga. Señalaba que los cultivos que se están implantando, como los subtropicales de regadío intensivo, consumen mucha agua, y que no hay recursos suficientes para sostener este modelo. Nos decía claramente que es insostenible a largo plazo».

«Recordemos el colapso hídrico reciente, la imagen del embalse de La Viñuela por debajo del ocho por ciento, el descenso del acuífero de Vélez casi hasta el nivel del mar, con el riesgo de intrusión salina, y las fuertes restricciones de agua que sufrieron muchos municipios. Sin embargo, pese a todo eso, la superficie de regadío sigue expandiéndose. Basta con pasar por la zona para ver nuevos cultivos de mango y aguacate. La pregunta es: ¿dónde están los límites?»

Esther: «Hoy tenemos al habla a Pablo Jiménez Gavilán, profesor del Departamento de Geología y Ecología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga y uno de los autores principales del estudio. [Saludos] La Axarquía se seca, y en vuestro estudio habláis de sequía antropogénica. Explícanos brevemente qué significa y en qué se diferencia de una sequía normal. Y cuando analizasteis los datos, ¿qué os sorprendió más: la falta de lluvia o la falta de planificación?»

Pablo: «Lo que más nos sorprendió fue que la gran sequía de mediados de los años noventa, que en el contexto hidrológico se denominó metasequía porque obligó a un cambio de mentalidad en la gestión de los recursos, fue meteorológicamente peor que la actual. Las sequías pueden tener muchos apellidos. La más conocida es la sequía meteorológica, que ocurre cuando las precipitaciones están por debajo de la media histórica. Lo que estamos observando es que esos periodos de sequía se están alargando, cada vez duran más».

«La sequía antropogénica es una tipología de sequía producida por la acción humana. Algunos autores la denominan sequía agraria o agrícola, cuando la demanda del sector agrario es la principal responsable. A mí también me gusta hablar de sequía estructural, cuando el conjunto de demandas supera claramente la disponibilidad de recursos. En el caso de la Axarquía, aunque existen otras demandas como la urbana o la turística, en este último periodo la principal responsable ha sido la demanda agraria, ligada al cultivo de subtropicales. De hecho, en la primera fase de la sequía, el abastecimiento urbano tomó medidas desde el primer momento, como ya ha señalado Enrique».

Esther: «¿Hay algún indicador que os haga pensar que ya no hablamos solo de sequía, sino de un modelo agotado?»

Pablo: «Sí, trabajos previos de investigadores de la Universidad de Málaga ya apuntaban en esa dirección durante la sequía de 2009. Es un modelo agotado si atendemos a la cantidad de recurso hídrico disponible y al modelo de gobernanza actual. Tiene margen de mejora, pero hay que cambiar la idea de que la única solución pasa por aumentar los recursos hídricos y seguir transformando el territorio. Ordenar el recurso y el territorio es imprescindible».

Enrique: «Pablo, imagino que esto ha ocurrido ya en otros países. En el artículo mencionáis los casos de California o Chile. ¿Qué medidas se han tomado allí y qué podemos aprender de esas experiencias?»

Pablo: «En California, por ejemplo, se ha observado que los ciclos de sequía son cada vez más largos, lo que obliga a reformular los cálculos de disponibilidad. Uno de los grandes problemas fue no saber en qué momento se estaba alcanzando una explotación claramente insostenible de las aguas subterráneas, con efectos como la subsidencia».

«Aquí tenemos un déficit importante de información. Desde los años noventa no se han abordado estudios con el presupuesto y la continuidad necesarios para evaluar realmente de qué recursos disponemos, tanto superficiales como subterráneos, teniendo en cuenta el cambio de usos del suelo, la variabilidad de las precipitaciones y el aumento de la temperatura. Es urgente poner en marcha un plan de investigación serio para saber qué recursos subterráneos pueden explotarse de manera sostenible. Eso es una lección clara tanto de California como de Chile».

Esther: «Los planes hidrológicos llevan años mostrando un déficit entre la demanda y los recursos disponibles. ¿Por qué no se han tomado medidas para limitar el crecimiento del regadío? ¿Escuchan las administraciones a los científicos o solo cuando el embalse está al límite?»

Pablo: «Yo participé como consultor externo en los dos primeros ciclos de planificación hidrológica, y lo que dices es cierto: está todo escrito en los documentos oficiales. La administración reconoce el problema, pero luego no aplica las medidas. Hay varias razones. El sector agrario tiene un peso sociológico y político muy importante, y ordenar los recursos implicaría regular situaciones que hoy son irregulares, algo difícil de asumir políticamente».

«Al final, siempre se opta por buscar nuevos recursos, como desalación o regeneración, en lugar de ordenar. Y si no ordenamos, no conocemos. A eso se suma que la administración hidráulica ha perdido peso: antes, una confederación hidrográfica tenía una autoridad enorme; hoy el agua es una pequeña parte de una consejería, supeditada a otras variables socioeconómicas. Ese es un problema serio».

Fuente: PNAS (2025) https://doi.org/10.1073/pnas.2508055122.

Esther: «Pablo, si mañana te dieran las llaves de la gestión del agua en la Axarquía, ¿qué sería lo primero que harías?»

Pablo: «Mi primera medida sería políticamente incorrecta: ordenar y conocer. Tomar decisiones basadas en datos y buscar consensos, dejando claro que la explotación de los recursos debe ser sostenible. Además, la ordenación del territorio tiene que ir de la mano de la ordenación del recurso. No se pueden cambiar usos del suelo sin saber si hay agua disponible».

Enrique: «Y todo esto se va a acentuar con el cambio climático».

Pablo: «Sí, de hecho ya estamos viendo traslados de cultivos subtropicales a zonas con acuíferos sobreexplotados, como ocurre en áreas regadas con agua de la sierra de Mijas. El problema hay que abordarlo ya, porque existe toda una infraestructura socioeconómica que, si no encuentra agua, se desplazará a otros territorios. Las cooperativas ya están comprando tierras en el Algarve o en Valencia para seguir cultivando. La Administración tiene que tomarse este tema muy en serio y hacerlo en épocas de bonanza, no cuando ya es demasiado tarde».

Esther: «Lo dejamos aquí. Pablo, muchísimas gracias por atendernos». [Despedida y cierre].



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