Podcast CB SyR 542: Emergencia en la ISS, Artemisa II, IA generativa en matemáticas, burbujas galopantes y no hables mientras conduces

Por Francisco R. Villatoro, el 24 enero, 2026. Categoría(s): Ciencia • Física • Informática • Matemáticas • Mathematics • Noticias • Physics • Podcast Coffee Break: Señal y Ruido • Recomendación • Science ✎ 21

Te recomiendo disfrutar del episodio 542 del podcast Coffee Break: Señal y Ruido [iVoox AiVoox BApplePod AApplePod B], titulado “Emergencia en la ISS; Artemisa; IA en Matemáticas; Burbujas; Distracción”, 22 ene 2026. «La tertulia semanal en la que repasamos las últimas noticias de la actualidad científica. Cara A: Emergencia médica en la ISS (5:00). Lanzamiento de Artemis II (33:00). Cara B: La resolución con inteligencia artificial de problemas de Erdős (13:00). Burbujas galopantes (50:00). La mirada se pierde con las palabras (1:23:00). Señales de los oyentes (1:37:00). Imagen de portada de Héctor Socas Navarro. Todos los comentarios vertidos durante la tertulia representan únicamente la opinión de quien los hace… y a veces ni eso».

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Descargar el episodio 542 cara A en iVoox.

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Como muestra el vídeo participan por videoconferencia Héctor Socas Navarro @HSocasNavarro /@hectorsocas.bsky.social / @HSocasNavarro@bird (@pCoffeeBreak / @pCoffeeBreak.bsky), Daniel Marín @Eurekablog / @eurekablog.bsky / @eurekablog@astrodon, Luisa Achaerandio @LuiAcha / LuiAcha.bsky, Juan Carlos Gil Montoro @ApuntesCiencia / @ApuntesCiencia.bsky / @ApuntesCiencia@astrodon, Gastón Giribet @GastonGiribet (solo cara B), y Francis Villatoro @eMuleNews / @eMuleNews.bsky / @eMuleNews@mathstodon. Por cierto, agradezco a Manu Pombrol @ManuPombrol el diseño de mi fondo para Zoom; muchas gracias, Manu.

Tras la presentación de Héctor, nos cuenta Daniel lo poco que se sabe sobre la emergencia médica en la ISS (Estación Espacial Internacional). Más información en Daniel Marín, «Regreso adelantado de la Crew-11 por motivos médicos», Eureka, 15 ene 2026. Copio unos extractos de dicha pieza: «Por cuestiones de privacidad, solo se sabe que el afectado es un astronauta de la NASA, o bien Mike Fincke, o bien Zena Cardman (en la foto, los del medio; los otros dos son un ruso y un japonés). El 11 de enero Fincke publicó en LinkedIn que toda la tripulación estaba bien y agradeciendo a la NASA el trato recibido. Todo parece apuntar a que Mike Fincke fue el tripulante afectado (pero no hay confirmación oficial). La misión Crew-11 amerizó el día 15 de enero de 2026 a las 08:41 UTC en el océano Pacífico, frente a las costas de San Diego».

«Los cuatro astronautas regresan a casa después de 167 días en el espacio (2672 órbitas), durante los cuales han formado parte de las Expediciones 73 y 74 de la Estación Espacial Internacional (ISS). Lo han hecho casi un mes antes de lo previsto. El regreso de la Crew-11 es el tercer regreso adelantado de una nave por una situación médica tras la Soyuz 21 en 1976 por problemas de salud del cosmonauta Vitali Zhólobov y la Soyuz T-14 en 1985 por un problema de próstata del comandante Vladímir Vasyutin (el cosmonauta Alexánder Laveikin regresó antes de tiempo en 1987 a bordo de la Soyuz TM-2 por una arritmia cardiaca, pero en ese caso no se adelantó la vuelta de la nave)».

También nos cuenta Daniel el próximo lanzamiento del dochete SLS de Artemisa II. Más información en Daniel Marín, «El cohete SLS de Artemisa II ya está en la rampa», Eureka, 18 ene 2026. Tras 57 años desde la misión Apolo 17, la misión Artemisa II llevará a cuatro astronautas alrededor de la Luna en la nave Orión bautizada como Integrity. La ventana de lanzamiento se inicia el 6 de febrero y la misión será un sobrevuelo lunar de unos 10 días. La fecha exacta se confirmará cuando la NASA complete las pruebas finales, lo que retrasar (Daniel dice que mucho) la fecha de lanzamiento. Los cuatro astronautas son Victor Glover, Christina Koch y Reid Wiseman (NASA, EEUU) y Jeremy Hansen (CSA, Canadá). Koch será la primera mujer en viajar en el espacio hasta la distancia de la Luna.

Esta figura ilustra la órbita que seguirá la misión Artemisa II. Se iniciará con una órbita elíptica alrededor de la Tierra, con un periodo aproximado de un día, durante la cual se realizarán diversas pruebas de los sistemas de la nave. Posteriormente, la trayectoria será modificada para dirigir la nave hacia la Luna, siguiendo una órbita de retorno libre alrededor de nuestro satélite, que permitirá que la nave regrese de forma natural a la Tierra sin necesidad de grandes maniobras propulsivas (para evitar problemas si hubiese algún fallo). Por cierto, la misión Artemisa III incluirá un módulo lunar, lo que permitirá el descenso de astronautas a la superficie de la Luna, convirtiéndose en la primera misión tripulada que alunice desde el programa Apolo y en un paso clave para establecer una presencia humana sostenida en nuestro satélite natural.

Héctor adelanta Señales de los Oyentes para aprovechar la presencia de Daniel. @marianocognigni3603 pregunta: «Daniel Marin, ¿la cortina detrás tuyo está escrita en chino? ¿Qué dice?» La cortina se observa en el vídeo de YouTube. Contesta Daniel que está en japonés y que él lee chino pero no japonés. Nunca se ha puesto a traducir esta cortina. Juan Carlos comenta que pueden ser símbolos inventados (a veces ocurre cuando el japonés se usa como decoración).

@JavierGarcía-Peláez pregunta: «Daniel, dinos algo del perdigonazo que se llevó el trasto de Hisdesat [ya] que tú no tienes firmado un acuerdo de confidencialidad como GMVman». Se refiere a Juan Carlos, que sabe cosas que no puede contar. Daniel dice que no puede contestar sobre lo que no sabe. Juan Carlos replica que ya se sabe que tuvo problemas de potencia, luego no puede alcanzar su órbita ni orientarse en ella. Por ello, ya se ha aprobado el lanzamiento de un tercer satélite que suplante al que no es funcional.

@manololaza pregunta: «¿Es cierto que los rusos enviaron [una] mujer embarazada para conocer los efectos sobre el embrión?» Contesta Daniel que es un bulo. Hay muchas leyendas urbanas que se perpetúan con el tiempo.

@marianocognigni3603 pregunta: «Daniel, con el avance de la tecnología y de la IA, ¿tiene sentido enviar humanos? ¿No es poco ético, práctico y económico?» Daniel contesta que esta misión no tiene ninguna utilidad científica. La única misión de los astronautas será observar la cara oculta de la Luna con sus propios ojos y con ayuda de unos prismáticos. La hipótesis es que el ojo humano será capaz de detectar cosas que los sensores en satélites no serán capaces de observar. Pero recalca que hay millones de imágenes de la cara oculta de la Luna obtenidas por multitud de sondas espaciales. Si los astronautas detectasen algo nuevo, con respecto a los sensores automáticos, nadie creería a los astronautas. Luisa destaca que esta misión es un reto humano en el marco de la exploración del espacio. Daniel recalca que es muy positivo que la especie humana sea capaz de retos como llegar [de nuevo] a la Luna. Y que la financiación de los programas tripulados tiene impacto en los programas no tripulados; sin los primeros es posible que muchos de los segundos fuesen cancelados.

Me toca hablar de la resolución con inteligencia artificial (IA) de problemas de Erdős recopilados en la página web Erdős Problems (https://www.erdosproblems.com/). Recomiendo leer mi pieza «Sobre la resolución de problemas de Erdős usando inteligencia artificial generativa», LCMF, 23 ene 2026. Con motivo de la demostración del problema de Erdős #728 usando una IA generativa sin (aparente) intervención humana se ha publicado el artículo de Nat Sothanaphan (MIT), «Resolution of Erdős Problem #728: a writeup of Aristotle’s Lean proof,» arXiv:2601.07421 [math.NT] (12 Jan 2026), doi: https://doi.org/10.48550/arXiv.2601.07421. Hay varias iniciativas en curso que prefieren combinar la IA con un grupo de humanos; Terence Tao es uno de los líderes de una iniciativa (The Equational Theories Project) para la resolución de problemas matemáticos mediante la colaboración entre  inteligencias artificiales y humanos. Te recomiendo seguir su cuenta en Mathstodon (https://mathstodon.xyz/@tao). También nos lo cuenta en Matthew Bolan, …, Terence Tao, …, Fan Zheng, «The Equational Theories Project: Advancing Collaborative Mathematical Research at Scale,» arXiv:2512.07087 [math.RA] (08 Dec 2025), doi: https://doi.org/10.48550/arXiv.2512.07087; más información en Terence Tao, «The Equational Theories Project: Advancing Collaborative Mathematical Research at Scale,» What’s New, 09 Dec 2025.

Juan Carlos nos cuenta un artículo en Nature Communications sobre las burbujas galopantes bajo la superficie de un fluido. Empieza hablando de propiedades generales de las burbujas y los fenómenos de cavitación. Desde Leonardo da Vinci se sabía que las burbujas no siempre ascienden en línea recta, sino que, a partir de cierto tamaño, pueden hacerlo en espiral. La llamada paradoja de Leonardo no se entendió hasta 2023, gracias al trabajo de Miguel A. Herrada (Universidad de Sevilla) y Jens G. Eggers (Universidad de Bristol), «Path instability of an air bubble rising in water,» PNAS 120: e2216830120 (17 Jan 2023), doi: https://doi.org/10.1073/pnas.2216830120. Mostraron que la trayectoria vertical pierde estabilidad al superar un radio crítico de la burbuja y aparece una bifurcación de Hopf con movimiento autoperiódico sostenido.

Juan Carlos también menciona el comportamiento de las burbujas bajo sonido, sus movimientos aparentes contra la gravedad (a menudo debidos a la convección), la cavitación y la sonoluminiscencia. Y sus múltiples aplicaciones desde la litotricia y la liberación localizada de fármacos hasta la microfluídica, el tratamiento de aguas y la refrigeración de dispositivos electrónicos. Juan Carlos afirma que se le «cae la baba» con las gotas danzantes, o walking droplets, gotas que en fluidos vibrados se autopropulsan surfearando las ondas que ellas mismas generan. Estas gotas se usan en análogos cuánticos hidrodinámicos, capaces de reproducir de forma clásica fenómenos como interferencia, difracción, doble rendija o cuantización de órbitas.

Tras la introducción llega al grupo del español Pedro J. Sáenz, afincado en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, autor del artículo Jian H. Guan, Saiful I. Tamim, …, Pedro J. Sáenz, «Galloping Bubbles,» Nature Communications 16: 1572 (12 Feb 2025), doi: https://doi.org/10.1038/s41467-025-56611-5; más información divulgativa en Elizaveta Dubrovina, «The way the bubbles ride,» Nature Physics 21: 348 (14 Mar 2025), doi: https://doi.org/10.1038/s41567-025-02834-8. Gracias a un descubrimiento «accidental» observaron burbujas galopantes, que son burbujas atrapadas en el techo de una celda vibrada, puede exhibir un inesperado movimiento horizontal oscilante.

Se responda a la pregunta ¿puede una vibración vertical inducir un movimiento horizontal espontáneo en una burbuja dentro de un fluido? Mediante experimentos controlados, usando cámaras de alta velocidad, se observa que a bajas amplitudes la burbuja solo oscila en vertical de forma simétrica, pero al superar un umbral crítico, el llamado umbral de galope, se rompe de forma espontánea la simetría izquierda-derecha y la burbuja comienza a autopropulsarse en horizontal. Justo por encima del umbral, el movimiento es rectilíneo; a mayores amplitudes aparecen trayectorias cerradas, órbitas y dinámicas tipo run and tumble, análogas a las de bacterias como E. coli. Además, al normalizar la velocidad por tamaño y frecuencia, las burbujas caen en el mismo rango hidrodinámico que peces y cetáceos, lo que revela una sorprendente eficiencia “natatoria”. El fenómeno solo aparece en una ventana estrecha de tamaños (del orden de la longitud capilar) y amplitudes: burbujas demasiado pequeñas se despegan del techo y demasiado grandes se aplastan y pierden movilidad.

Para desentrañar el mecanismo, los autores combinan simulaciones numéricas completas de Navier–Stokes (usando el software Basilisk) con un modelo geométrico mínimo: una burbuja hemisférica. Las simulaciones reproducen de forma cuantitativa el galope observado, demostrando que es un efecto físico genuino. El análisis modal, basado en armónicos esféricos compatibles con la presencia del techo, revela que el movimiento horizontal no surge de un único modo asimétrico, sino del acoplamiento fuera de fase entre modos axisimétricos dominantes, como el (kl) = (2,0) y (4,0), donde k es el número de onda polar, que fija cuántos lóbulos aparecen en la deformación vertical de la burbuja y l indica la simetría completa en el plano horizontal; estos modos dominantes tienen una suma k + l que es un número par. Pero también se observan modos que no son axisimétrico, como el (kl) = (3,1), donde l=1 rompe de forma espontánea la simetría izquierda-derecha al introducir una deformación distinta en direcciones horizontales. Este desfase rompe la reversibilidad temporal del ciclo de deformación y genera, tras cada periodo, un impulso neto horizontal. Lo crucial y muy elegante es que este mecanismo no depende de la viscosidad ni de la generación de vórtices. La propulsión emerge de la geometría del ciclo de deformación y de la inercia del fluido.

El movimiento horizontal de la burbuja no lo produce un modo de oscilación aislado, ni siquiera el modo no axisimétrico (k, l) = (3,1), sino el acoplamiento fuera de fase entre ese modo y los modos axisimétricos dominantes (k, l) = (2,0) y (4,0). A bajas amplitudes la burbuja vibra de forma simétrica, pero al superar el umbral de galope estos modos dejan de estar sincronizados y el ciclo de deformación se vuelve no reversible en el tiempo: la burbuja recorre una secuencia de formas que no se deshace al invertir el movimiento, generando al final de cada ciclo un impulso neto horizontal. Lo notable es que esta autopropulsión no depende de la viscosidad ni de la generación de vórtices, a diferencia de barcos, peces o medusas; surge de la geometría del ciclo de deformación y de la inercia del fluido, un mecanismo ya anticipado teóricamente por Philip Saffman en 1967, pero que aquí aparece de forma espontánea en el sistema hidrodinámico más simple imaginable, una burbuja vibrante.

Juan Carlos destaca que para demostrar que esta física es universal y no exclusiva de las burbujas, los autores introducen un modelo mínimo: un oscilador deformable (una masa colgada de un muelle sometido a vibración vertical), que a bajas amplitudes solo sube y baja, pero que al superar un umbral desarrolla una oscilación lateral espontánea por el mismo acoplamiento fuera de fase. Este ingrediente universal permite convertir un movimiento vertical en uno horizontal sin empujarse contra el entorno ni expulsar masa, simplemente mediante un ciclo interno no recíproco. A partir de aquí se proponen aplicaciones conceptuales muy sugerentes, como la evacuación controlada de burbujas, crítica para la refrigeración de dispositivos electrónicos y de gran relevancia en microgravedad, y dispositivos microfluídicos capaces de clasificar burbujas por tamaño mediante canales y colectores laterales, mostrando cómo una inestabilidad fundamental puede traducirse en herramientas prácticas.

Aprovechando que las burbujas tienden a adherirse y deslizarse a lo largo de las paredes, el trabajo propone aplicaciones tan ingeniosas como hacer que “resuelvan laberintos” siguiendo un principio análogo a la regla de la mano derecha, lo que podría permitir su guiado a través de redes complejas como capilares o alveolos pulmonares para la liberación localizada de fármacos. También presentan ideas lúdicas pero ilustrativas, como la Roomba galopante: usar el movimiento en zigzag de burbujas sobre superficies horizontales para arrastrar partículas y limpiar superficies, con la cautela de que todas estas aplicaciones están restringidas a ventanas muy concretas de tamaño de burbuja y amplitud de vibración, lo que limita su uso práctico pero no le resta interés conceptual.

Juan Carlos ha contactado con Pedro J. Sáenz (autor principal). Este artículo le ha fascinado porque combina experimento, simulación y teoría. Además, cierra el círculo entre una observación fortuita y sus aplicaciones plausibles en el control, transporte, clasificación y limpieza usando burbujas. Finaliza recomendado el vídeo en YouTube de más arriba que ha sido premiado en la Gallery of Fluid Motion de la American Physical Society. continúa explorando extensiones del fenómeno, incluidos comportamientos colectivos, sin abandonar su línea principal en análogos cuánticos hidrodinámicos con gotas caminantes.

Luisa nos cuenta un artículo en PLoS ONE sobre cómo la mirada se pierde con las palabras. El artículo es Takuya Suzuki, Takaji Suzuki, Shintaro Uehara, «Talking-associated cognitive loads degrade the quality of gaze behavior,» PLoS ONE 20: e0333586 (06 Oct 2025), doi: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0333586. Como su título indica analiza cómo la carga cognitiva asociada a conversar altera el control de la fijación de la mirada y de la atención visual. La pregunta de partida es muy cotidiana: ¿hablar mientras atendemos a estímulos visuales, como ocurre al conducir un automóvil, deteriora nuestra capacidad de reacción? Para responderla, los autores estudiaron a 30 adultos sanos (17 mujeres), sin problemas cognitivos ni visuales, a los que se sometió a una tarea de seguimiento ocular frente a un monitor con eye-tracking, midiendo tres variables clave: tiempo de reacción (inicio del movimiento ocular), tiempo de movimiento (hasta alcanzar el objetivo visual) y tiempo de fijación.

El experimento se realizó bajo tres condiciones: una de control sin estímulos adicionales, otra con escucha pasiva de un audio y una tercera en la que los participantes debían responder a preguntas que imponían una carga cognitiva. El análisis estadístico, basado en ANOVA para medidas repetidas y contrastes t de Student, mostró de forma consistente que hablar mientras se realiza la tarea visual incrementa de forma significativa los tiempos de reacción, movimiento y fijación, con valores de p inferiores a 0.05. Los resultados, apoyados por gráficos claros y accesibles, permiten rechazar la hipótesis nula y confirman que la conversación interfiere de manera medible con el control eficiente de la mirada.

Luisa concluye comentando que este trabajo refuerza la idea que todos tenemos de que la carga cognitiva verbal deteriora la atención visual, con implicaciones directas para actividades exigentes como la conducción. Aunque la muestra incluye hombres y mujeres, el estudio no analiza diferencias por sexo, por lo que no se puede afirmar si el efecto es idéntico en ambos casos. Aun así, la conclusión práctica es clara y prudente. Hablar mientras se conduce reduce la capacidad de respuesta visual, por lo que conviene minimizar distracciones, o, al menos, limitarse a escuchar con atención. Héctor lo resume en un «si hablas no conduzcas, por si acaso» (en línea con el famoso «si bebes no conduzcas). Siendo más seguro escuchar que hablar, lo mejor es escuchar Coffee Break: Señal y Ruido.

Y se pasa a Señales de los Oyentes. Pedro envía por correo electrónico una extensa pregunta: «Habríais el capítulo de ayer [hace dos semanas] con una interesante discusión sobre los tiempos verbales. Y como hablabas o hablaste de corrección temposemántica, me gustaría plantear una duda que me recorre desde hace tiempo. ¿Hasta qué punto es correcto temposemánticamente hablar en presente simple del indicativo de las estrellas extrasolares, es decir, todas las estrellas que no son el Sol, en particular las extragalácticas? Quiero decir, ¿hasta qué punto es correcto decir, por ejemplo, que la luz que nos llega de la estrella fulanita que está a miles de millones de años luz nos permite decir que tal estrella gira en torno a un agujero negro de mil masas solares? Siguiendo con el ejemplo, esos giros se produjeron hace algún tiempo y entiendo que no puedo asegurar al 100 % que eso se siga produciendo. ¿Y si ahora mismo dicha estrella está supernovizándose pero todavía no lo he visto por aquello de que la luz tarda un ratito en llegar?»

Juan Carlos y Gastón coinciden en que este uso del presente es razonable desde un punto de vista pragmático y “fenoménico”. Lo que cuenta es el fenómeno tal como aparece al observador y como lo comparten los astrónomos entre sí en artículos, pizarras y  discusiones. Gastón introduce un argumento relativista, no existe un “ahora” universal. La simultaneidad depende del observador y de su estado de movimiento, de modo que dos eventos pueden ser simultáneos para uno y no para otro sin que ninguno esté equivocado. En ese contexto, hablar de lo que “está pasando ahora” en una galaxia lejana carece de sentido físico estricto. Héctor refuerza esta idea recordando que, en relatividad, no hay tiempos absolutos sino intervalos espaciotemporales, y que el concepto de “ahora” solo tiene sentido local, ligado a un punto concreto del espacio-tiempo y a relojes que puedan sincronizarse causalmente.

Héctor da un giro interesante con una aparente contradicción. Aunque las leyes de la relatividad no permiten un presente global, nuestro universo concreto admite una noción de tiempo cósmico. Debido a que el universo fue muy pequeño y causalmente conectado en sus inicios (teniendo en cuenta la inflación cósmica), es posible definir un “ahora cosmológico” como el instante en el que han transcurrido, por ejemplo, 13 800 millones de años desde el inicio en cualquier punto del cosmos. Gastón matiza, discute detalles sobre causalidad y métricas cosmológicas, pero coincide en que ese tiempo coordinado es un sistema de referencia natural y extremadamente útil, aunque no sea único ni fundamental.

La conversación de Héctor, Juan Carlos y Gastón cierra con ejemplos cotidianos que bajan la abstracción a tierra, como las correcciones relativistas necesarias para el GPS, el hecho de que el tiempo transcurre distinto en la Luna que en la Tierra, hasta la dificultad casi absurda de definir un tiempo universal para toda la galaxia… o para comunicarse con hipotéticos alienígenas. La conclusión implícita es que, aunque la relatividad complique el lenguaje hasta el extremo, los físicos usan tiempos, presentes y referencias “razonables” por economía, comunicación y eficacia. Ser rigurosos no implica dejar de hablar, porque si uno se vuelve demasiado purista, no podría decir casi nada.

@nestoreduardo pregunta: «En el episodio anterior Francis dijo que no podemos saber el tamaño del universo. Conociendo el momento del Big Bang, la tasa de expansión y la influencia en la energía oscura, ¿por qué no?» Héctor explica que, cuando se dice que no sabemos el tamaño del universo, se habla del universo total y no del observable. Aunque conozcamos la edad del universo, su expansión y la energía oscura, no sabemos cuál era su tamaño del universo preinflacionario, ni al final de la inflación en el recalentamiento. De hecho, ese universo total podría haber sido infinito desde el principio, o finito pero mucho mayor que la parte que hoy observamos. Gastón añade que la incertidumbre es aún mayor porque ni siquiera conocemos la topología del universo. Podría ser infinito o finito sin bordes, como un hipertoro, y ambas posibilidades son compatibles con una geometría localmente plana. Héctor y Gastón subrayan que medir la expansión o la curvatura no basta para determinar el tamaño total del universo, que sigue siendo una cuestión abierta en cosmología.

Varios oyentes han preguntado si el efecto Batman tiene que ver con que Batman sea una figura de autoridad o no. Héctor recuerda el experimento que comentó Borja sobre Batman en el metro (CB SyR 538, LCMF, 26 dic 2025); su presencia rompía la rutina y hacía que se tomara consciencia (se coscara) de que hay que ceder el asiento a una mujer embarazada. Coscarse de un elemento que rompe la cotidianeidad favorece los comportamientos prosociales. Gastón enfatiza que si meto una jirafa en el metro, ¿también provocará que le dan el asiento a la embarazada? Héctor comenta que en ese episodio se comentó que no hay forma de saberlo sin hacer el experimento. Gastón comenta que el experimento no está bien diseñado, o al menos debería haberse repetido utilizando otras “roturas” del patrón, porque Batman es una figura de autoridad que vela por el cumplimiento de las normas.

Gastón comenta una «idea loca»: los neurocientíficos que hacen estudios sobre comportamientose están riendo de nosotros y algún día dirán “maestro, esto también era una broma”. Hay experimentos… prefiere no dar muchos detalles. Cree que hay muchos trabajos bien hechos desde el punto de vista técnico, con estadísticas correctas, con grupos representativos y con una validación adecuada con datos. Pero el problema viene después a la hora de las conclusiones, porque la interpretación es siempre el punto débil. No existe un “test estadístico” para la interpretación y los mismos datos pueden explicarse de muchas formas alternativas, sin que estén respaldadas de forma inequívoca por los resultados.

Alicia Hurtado pregunta [reescrita aquí]: «En los agujeros negros que rotan (agujeros negros de Kerr) suele decirse que el espacio y el tiempo se intercambian en el horizonte de sucesos. ¿Debe entenderse esto como un fenómeno físico real o es solo un efecto matemático del formalismo?» Gastón explica que, aunque no haya evidencia experimental directa del interior de un agujero negro, no hay razones para desconfiar de la relatividad general en ese régimen. Los agujeros negros son objetos macroscópicos y las ecuaciones de Einstein han sido comprobadas a escalas comparables, por ejemplo, en estrellas. Por eso, cuando la teoría predice que en un agujero negro (en particular de tipo Kerr) se produce un intercambio real entre la coordenada radial y la temporal, no se trata de un mero artificio matemático. Al cruzar el horizonte, lo que antes era una dirección espacial pasa a comportarse como el tiempo, de modo que el observador no “cae” hacia la singularidad como si avanzara por el espacio, sino que está condenado a esperarla, del mismo modo que no podemos evitar que el tiempo avance hacia el futuro.

Héctor matiza que este intercambio entre espacio y tiempo ocurre solo durante un intervalo muy breve, segundos o incluso menos, dependiendo del tamaño del agujero negro; en realidad se refiere a que desde el horizonte hasta la singularidad en tiempo propio transcurren unos segundos. Incluso en un agujero negro son decenas de segundos (porque el tiempo transcurre a la velocidad de la luz y el futuro se encuentra a la distancia luz entre el horizonte y la singularidad). Gastón confirma que ocurre en cuestión de segundos, el campo visual del exterior se estrecha como a través de una lente de pez hasta desaparecer por completo, momento en el que el observador es destruido al llegar a la singularidad.

¡Que disfrutes del podcast!



21 Comentarios

  1. Vaya ingenios con las burbujas! uau… Hace décadas se decía que las explosiones de burbujitas son muy extrañas.
    Si galopasen guiadas y explotasen, 💥 justo en un puntito de un diamante ¿lo rasparían o romperían? Y insistiendo muuucho en el mismo puntito ¿lo perforarían, como un taladro?

    Y un taladro utópico, de miles de tubitos con millones de burbujitas, ¿podría taladrar un asteroide, como el de los dinosaurios, o el de «No mires arriba»?

    Gracias por tantas curiosidades 😍

    1. Toopikatxu, llamas «explosiones de burbujas» al colapso de una burbuja por cavitación, que genera ondas de choque y microchorros que erosionan sólidos, sobre todo metales, produciendo picaduras microscópicas. En un diamante, una burbuja aislada casi seguro no hace nada, pero con muchísima repetición y si ya hay defectos en el diamante podría causar microdaños localizados. Aun así, como “taladro” macroscópico sería muy lento e ineficiente. Recuerda que la energía por burbuja es muy pequeña (por debajo de un nanojulio para una burbuja típica) y además el proceso es difícil de enfocar siempre en el mismo punto.

      Para un asteroide, que es enorme, la energía necesaria es brutal. El utópico taladro es imposibe por muchas razones; por ejemplo, la cavitación necesita un líquido y en el entorno espacial requiere un enorme coste energético acarrear enormes cantidades de fluido hasta un asteroide (es mucho mejor usar dicha energía para taladrar por métodos más convencionales). El gran problema de taladrar un asteriode es la fijación del taladro a la superficie del asteroide (si no, la acción del taladro lo aleja del asteroide). Uses utópicas burbujas, o un taladro de corona, o un taladro de gas (OSIRIS-REx), o un pequeño proyectil (Hayabusa2), sin una buena sujeción solo levantarás un poco de regolito (útil para su captura y encapsulación).

      1. Muchísimas gracias! Muy interesante!
        Imagino que entonces, serviría más desde abajo. El típico truco de unos pulpitos alien, 🐙👽 para anidar en el techo submarino de una luna -es broma.
        Salut 🙂

  2. No estoy de acuerdo con las respuestas a la pregunta de Mariano Cognigni, salvo la primera que ha dado Marín. No hay ninguna utilidad científica para los programas tripulados. «Es hasta, no diría ridículo, no es la palabra, pero no sé cómo calificarlo». Pues ridículo. No hace buscar otra. «Con lo que cuesta el programa Artemisa se podrían lanzar decenas, cientos de sondas automáticas. La de Achaerandio, «por aquello de la colonización, como somos exploradores está en nuestro espíritu y antes podíamos viajar a otro continente, pero ahora queremos viajar hasta hacia otro astro. De alguna manera también es un reto humano poder estar allí», que Marín dice compartir, «desde un punto de vista filosófico», me saca de quicio. No es filosófico. Es mitológico. Es la retórica de frontera que se usó para la expansión hacia el oeste norteamericano. No está en nuestro espíritu, está en nuestra propaganda. Y no es un reto humano. Son retos nacionales. «Evidentemente su principal objetivo es mantener, aumentar el prestigio de Estados Unidos como nación. Del mismo modo que China tiene un programa lunar tripulado y va a poner a astronautas en la superficie lunar también por un tema de de prestigio». Evidentemente. Añadir que «da referentes a toda la humanidad y especialmente a los más jóvenes de cosas que se pueden hacer. Que la especie humana es capaz de hacer grandes cosas si nos los proponemos y grandes cosas muy visibles y muy llamativas como ir a la Luna», es volver a la retórica que sitúa la «especie humana» en el lugar que en la realidad ocupan las naciones que pueden hacerlo y que lo hacen solamente para demostrar que pueden. «A muchos científicos planetarios que les gustaría que se destinase este dinero en misiones no tripuladas, y lo entiendo. También hay que valorar que si no hubiese un programa tripulado a veces no se podría tirar de a nivel político para justificar el no tripulado». Como negarle a un niño un microscopio el 6 de enero porque ya no cree en los Reyes Magos. Si la población de un país no es capaz de justificar su ciencia, no la merece.

    En octubre Brian Keating entrevistó a Chris Hadfield, astronauta de la NASA. Le preguntó lo mismo, la justificación de los programas tripulados. Hadfield respondió: «All robots, all tools are just complex thermometers. They will really accurately relate back to us in some way facts and information so that then we can do something meaningful with it. And I’m all for minimizing risk to human life. You know, we didn’t launch Gagarin or Shepard on the very first rocket we ever built. We launched thousands and thousands of rockets and tried to make it safe enough to some point that it’s worth human risk. And we forgot almost every one of those launches because they were just robots. And who cares? They’re just thermometers and elbow joints and machinery. But people matter and people’s opinions matter. And what does it feel like?. What does it mean?. How why does this matter?. That’s what we do. That’s what we’re best at. And we have been developing the technology for us to dig deeper and deeper into those questions since before civilization began. And that’s just going to continue. As our tools get better, then we can reach further and hopefully understand further and we can expand the human experience. It’s too early to go to Mars right now because it might the cost benefit doesn’t make sense. We need generations. I think it was Pete Warden, who said if we do this properly when we first land on Mars a robot will hand us a martini. You know that that’s the kind of how you want it to go. But it’s the human landing on Mars. We didn’t celebrate with great joy and fervor when when all the little robots started landing on the moon. It was when Neil climbed down the ladder and stepped on the surface that one third of the whole world was watching the most engaged human event in all of human history, you know, and and to me that’s a real indicator of why it matters.» Resumiendo, que sin Reyes Magos no hay microscopio.

    1. No veo qué tiene de mitología el que somos exploradores por naturaleza. Si mañana te despertaras en la playa de una isla desierta, lo primero que harías sería explorarla. Si tuvieras un bote y hubiera otra isla cercana, lo segundo que harías sería acercarte allí y repetirlo. Nos gusta saber qué se ve desde lo más alto de algún punto, o qué hay más allá de esas montañas, o qué nos espera detrás de un horizonte.

      Las misiones tripuladas, a menos que queramos quedarnos aquí a ver cómo se destruye todo con el primer cataclismo cósmico, no solo son importantes sino hasta diría que son lo único importante desde el punto de vista evolutivo como especie.

      1. Achaerandio dijo que ser exploradores está en nuestro espíritu, no en nuestra naturaleza. Pero no está en ninguno de los dos, sino en nuestra circunstancia, sobre todo cuando no queda un mendrugo en la despensa. El término luce menos en la retórica de frontera. La circunstancia de encontrarte en una isla practicable a pie y además con un bote para hacer excursiones es distinta a la de explorar el fondo del océano, el cráter de un volcán activo o el sistema solar. Para eso usamos máquinas. No hace falta ir. No solo es más peligroso. Sobre todo es mucho más caro. Las máquinas hacen el mismo trabajo y nisiquiera necesitan volver a casa.

        Desde el punto de vista evolutivo como especie, somos bichos de la biosfera terrestre. Cualquier relato de reproducir una biosfera artificial sostenible a largo plazo fuera de nuestro planeta es eso, mitología del siglo XX. Primero demuéstrese con una prueba piloto. Una biosfera artificial hermética a largo plazo en el fondo del océano. Está mucho más cerca. Sería mucho más fácil y barato, sin dejar de ser el proyecto más caro de la historia. Y para una población suficiente que garantice una mínima diversidad genética. Sin ayuda de ningún tipo. No dura ni dos telediarios.

        No veremos cómo se destruye todo con el primer cataclismo cósmico, a no ser que llegue pronto. Las especies no duran tanto. La idea de una humanidad inmortal colonizando la galaxia es otro mito contemporáneo.

        1. Saludos Masgüel, la idea de la humanidad colonizando planetas en lo que se llama «nave generacional» es un idea obsoleta con muchos problemas.

          Uno de los problemas que más me gusta es que, para viajes lo suficientemente largos, entraría en juego la teoría de la evolución dentro de la nave. Tendríamos una población viajando pongamos que 2,5 millones hasta Andrómeda (siendo generosos al suponer una nave que puede viajar a c), es decir, tendríamos una población que inicia su viaje siendo un mono hablando mal y pronto, para llegar siendo algo totalmente distinto. Posiblemente habiendo perdido el objetivo original de la misión.

          Una de las versiones de colonización que más me gusta en la actualidad es la idea de «panspermia artificial», esto es, una nave no tripulada que transporta material biológico, tal vez criogenizado, para mediante un proceso x iniciar vida en otro lugar.

          Si bien la idea tiene un puntos inciertos, el proceso x, por lo menos soluciona los problemas del viaje en nave generacional.

          (Posiblemente nos habremos extinguido en la tierra mucho antes de que finalice la misión, pero es lo que hay…)

          Lo curioso a nivel de terminología es que si logramos hacer esto a una distancia menor, pongamos enviar material biológico a marte sin tripulación y mantenerlo artificialmente, esto es panspermia artificial, quedando demostrado que al menos este tipo de panspermia (artificial) sería posible.

          1. «una nave no tripulada que transporta material biológico, tal vez criogenizado, para mediante un proceso x iniciar vida en otro lugar.»

            Eso es «Cánticos de la lejana Tierra» de Clarke, salvo que la nave llega a un planeta que ya tenía biosfera.

            «enviar material biológico a marte sin tripulación y mantenerlo artificialmente»

            ¿Durante cuanto tiempo?. Ese el problema. Un trasto chino llevó una plantita a la Luna. Supongo que murió. Enviar trastros será más o menos difícil. Mantener la vida a largo plazo fuera de la biosfera es imposible.

            «Una de las versiones de colonización que más me gusta…»

            A mí también me divierte la literatura de ciencia ficción, pero no me la creo.

          2. Sara Walker decía algo que me parece revelador a este respecto (en la estela de Lovelock). Lo que hemos aprendido de la vida, de su imbricación entre biología, geología y astronomía es que la vida es un fenómeno planetario. No es algo que suceda en un planeta. Es algo que le sucede a un planeta.

  3. Supongo que una manera de hipotetizar un poco un reloj comun para toda la galaxia, aunque es francamente inutil para cualquier finalidad practica, sea el factor de escala cosmologico, o – lo que viene siendo lo mismo- el factor z del redshift. Si algun dia habra una civilizacion que abarcara toda la galaxia, supongo que tambien habra llegado a un nivel tecnologico tal que se puedan discernir el redshift de fotones del CMB en escala por lo menos de milenios, lo cual es mas o menos aceptable, supongo…

  4. Hola, Francis, he leído que hallan propiedades topológicas en materiales que se encuentran en un estado cuántico crítico, piensas que puede ser interesante para la computación cuántica tolerantes a fallos. Un saludo y gracias.

    1. Miguel, un punto crítico cuántico es una transición de fase a T = 0 y, como has leído, hay indicios que en algunos casos emergen estructuras topológicas no triviales. ¿Puede ser interesante en computación cuántica topológica? Depende de cómo emerjan los invariantes topológicos; si lo hacen sin un gap en energía que proteja de los errores térmicos será algo inútil. En las noticias recientes que has podido leer, no me consta que haya un gap.

  5. Francis, por que promocionan recien ahora el trabajo este si se publico a principios de dic? https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2523039122
    por que se publico en pnas y no en una revista de mas impacto? y tercero ya se que no se puede predecir el futuro pero que metodos o caracteristicas segun el estudio se puede bajar o subir la proabilidad que funcione en humanos? caner humanizado en ratones raton humanizado?

    1. Mariana, (1) ni idea, el artículo se publicó el 9 dic 2025 y la nota de prensa del CNIO está fechada el 27 ene 2026; quizás es algo tan sencillo como que la unidad de comunicación científica del CNIO no ha tenido tiempo de escribir la nota de prensa hasta ahora; (2) como Mariano Barbacid es miembro de la NAS puede publicar más «fácil» y más «rápido» en PNAS (de hecho, el artículo indica «Contributed by Mariano Barbacid»); (3) ni idea, de hecho no creo que se pueda estimar dicha probabilidad sin antes realizar estudios clínicos en humanos; «ratón humanizado» significa que se ha usado PDX, se han implantando tumores humanos en el ratón (deprimiendo su sistema inmunitario); lo más relevante que aporta es información sobre toxicidad y seguridad. La eficacia en humanos de la terapia triple propuesta, contra KRAS, EGFR/HER2 y STAT3, solo se puede evaluar en ensayos clínicos con humanos (la eficacia que se observe en «ratones humanizados» es irrelevante respecto a la eficacia en humanos, pero es necesaria para motivar que haya un futuro ensayo clínico).

  6. Hola Francis, a raíz del reciente interés en la violación de CP y los futuros resultados de DUNE, me gustaría compartir contigo un pequeño ejercicio de inferencia bayesiana que he formalizado en Python.Utilizando un framework basado en invariantes topológicos de variedades con holonomía $G_2$ (números de Betti $\{7, 13\}$ y nivel $k=91$), la teoría predice un valor de $\delta_{CP} \approx 197.8^\circ$.

    Lo fascinante es que, al contrastarlo con los datos globales de NuFit 6.0, la tensión es de solo $0.71\sigma$, situándose en el ‘sweet spot’ experimental.He preparado un Notebook en Colab/GitHub donde se deriva tanto esta fase como la masa del electrón ($m_e$) con un error estructural del 0.03%, partiendo únicamente de la geometría del vacío y sin parámetros libres ajustados post-hoc.

    Me encantaría saber si ves en esto una simple coincidencia numérica o si la topología de los Twisted Connected Sums podría estar dándonos una pista real antes de que DUNE hable en 2030.

    El código es totalmente transparente y ejecutable aquí:https://github.com/HerreroCar/7-13-phi-framework/blob/main/Topological__TdP.ipynb

    Un saludo y gracias por tu labor divulgativa.

    1. Carlos, si quieres que sea sincero, esto es una simple coincidencia numérica. En cuanto al notebook Python en GitHub, tras una ojeada rápida, es simple numerología. Tomas b3 = 7, b2 = 13, kCS = b2*b3 = 91, phi = (1+sqrt(5))/2 (que no se derivan de ninguna variedad G2) y conjeturas ad hoc la fórmula δCP = 2π (b3^2+1)/kCS = 100 pi/91 = 197.802. No hay derivación física. Ni ninguna relación con la matriz PMNS, ni nada que tenga relación con δCP. Como el número se parece a la predicción experimental (que afirmas que es 197, a 0.7 sigmas de tu predicción, aunque también dices que es 194 ± 25 según NuFit 6.0). Luego haces un supuesto análisis bayesiano, que solo es decorativo. Pura numerología.

      1. Hola Francis, ante todo, gracias por tu sinceridad y por dedicarle un tiempo a revisar el notebook.

        Es un honor que lo hayas ojeado.

        Entiendo perfectamente tu crítica sobre la ‘numerología’; desde el rigor de la física teórica clásica, sin una derivación del operador de Dirac sobre la variedad $G_2$ que justifique esos autovalores, cualquier fórmula parece un ajuste ad hoc.

        Sin embargo, precisamente por eso he actualizado el repositorio a la v2.4 (Minimal Core), donde he cambiado el enfoque de ‘Teoría’ a ‘Protocolo de Investigación’.

        Me gustaría puntualizar tres cosas sobre tu análisis:

        No es un ajuste a los datos: La fórmula $\delta_{CP} = 2\pi (b_3^2+1)/k_{CS}$ es una predicción parámetro-cero. No he ‘buscado’ el 197.8°; surge de usar los Bettis más simples de las variedades TCS. Si DUNE mide algo distinto a $198^\circ \pm 10^\circ$ en 2030, el protocolo se archiva como coincidencia numérica. Esa es la honestidad que propongo: falsabilidad pura.

        Sobre los invariantes:

        Los valores $b_3=7$ y $b_2=13$ no son arbitrarios; son invariantes topológicos bien conocidos en la construcción de variedades de Joyce y TCS. Lo que yo hago es una apuesta: que la física del Modelo Estándar ‘hereda’ esos enteros.Pistas vs. Pruebas:

        Tienes razón en que no hay derivación de la matriz PMNS todavía. Por eso, en esta v2.4, he etiquetado el escalado de masas leptónicas con $\phi^n$ ($n=\{0, 11, 17\}$) explícitamente como una ‘pista fenomenológica’ y no como una ley. Solo cobrará sentido si (y solo si) DUNE confirma primero la fase CP.

        Francis, mi intención no es ‘descifrar el universo’ con aritmética, sino proponer un test de falsabilidad limpio. Si el dato de DUNE cae fuera, seré el primero en decir que tenías razón y que era numerología. Pero si cae dentro… entonces el misterio de por qué esos enteros funcionan será demasiado grande para ignorarlo.

        Te invito a ver el nuevo script V2.4, atención a la Nota Técnica, aquí: https://github.com/HerreroCar/7-13-phi-framework/blob/main/TdP_v2_4_Minimal.ipynb

        Un abrazo y gracias por el debate,

        Carlos.

        1. Carlos, la idea de cambiar «teoría» por «protocolo» no cambia nada. Tanto si tu fórmula «acierta» como si «falla», la frómula δ_{CP} ​= 2π (b_3^2​+1)/k_{CS} sigue siendo solo una fórmula. El problema de fondo sigue siendo el mismo, se trata de un ansatz numerológico. Hay una gran tradición numerológica en física, pero nunca ha producido física relevante.

          1. Tienes razón, Francis. Etiquetar un ansatz como tal no cambia su naturaleza: sigue siendo, como dices, numerología.

            Al menos ahora el desacuerdo es limpio: tú sostienes que es una coincidencia sin base; yo sostengo que es un patrón topológico con capacidad predictiva. Solo queda esperar a que DUNE actúe como juez en 2030. Si falla, el ansatz muere; si acierta, la ‘coincidencia’ se volverá muy difícil de ignorar.

            Gracias por el tiempo dedicado a revisarlo.

  7. Hola de nuevo, Francis. Retomando nuestra discusión sobre si estos patrones son solo numerología o algo más, la actualidad de Sgr A* y los modelos de materia oscura fermiónica (RAR) han puesto una segunda carta sobre la mesa antes de que llegue DUNE en 2030.
    Siguiendo la lógica del ansatz topológico en compactificaciones G2 , el sector anti-invariante de Nikulin (rango 9) arroja un valor de me/9≈56,78 keV.
    Lo fascinante es que este número se sitúa apenas un 0,6% por encima del umbral crítico de precesión (56,4 keV) identificado por Argüelles et al. para las estrellas S.
    Si mi anterior ‘coincidencia’ sobre δCP te pareció azarosa, esta añade un cronómetro más corto: la precesión de la estrella S2 entre 2026 y 2028. Según el framework, la precesión debe ser prógrada pero débil.
    Si los datos muestran precesión retrógrada, el patrón muere este mismo año.He actualizado el framework con el paper técnico de esta ‘Línea B’ y el script de validación en Python para que cualquiera (escépticos incluidos) pueda auditar la reproducibilidad del cálculo:https://github.com/HerreroCar/7-13-phi-framework/blob/main/TdP_Final_Core.ipynbComo bien dijiste, etiquetarlo como ansatz no cambia su naturaleza, pero al menos ahora tenemos dos observables independientes a la espera de juicio empírico. ¿Seguimos en el terreno de la coincidencia pura o la geometría de Nikulin nos está intentando decir algo?

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